Desde el gobierno bonaerense que trabajan en distintos tramos de la ribera para recuperar el espacio verde; las obras e inversiones millonarias se combinan con iniciativas de vecinos, que reclaman hace tiempo soluciones duraderas.
El Reconquista empezó, poco a poco, a respirar aire fresco. Su cuenca, la segunda más contaminada después del Riachuelo, registra actualmente movimiento en distintos tramos y, en simultáneo, crece la expectativa de recuperar el espacio verde por el que velan sostenidamente vecinos y ONGs de zona norte.
La provincia trabaja sobre la implementación de un plan de gestión integral con objetivos a largo plazo, que devolverá calidad ambiental al área donde vive el 40 % de la población bonaerense, mientras avanza en la ejecución de obras de infraestructura e inversiones millonarias.
El paquete de medidas, al que accedió este medio y que es impulsado a través del Comité de Cuenca del Río Reconquista (Comirec) y consensuado con vecinos, universidades y municipios involucrados, busca principalmente "preservar el recurso hídrico, mitigar la contaminación industrial y reasentar a las familias ubicadas en áreas vulnerables".
Sin dudas, la falta de planificación de administraciones anteriores combinada con el crecimiento poblacional desordenado de los últimos tres años (se incrementó un 53% la cantidad de asentamientos) y los problemas en aumento de niveles de contaminación (por la falta de redes de cloacas y el poco control de las 22.000 industrias cuyos efluentes sin tratamientos son volcados al río), toneladas de basura, enfermedades ligadas al agua y presencia de metales pesados encendieron las alarmas necesarias para dimensionar el peso de la problemática, aseguraron a LA NACION Carolina Casares y Eduardo Regondi, de ProyectAR, una ONG de Tigre que sueña con encontrar una solución duradera y que hoy se posiciona como referente de la estrategia que teje el gobierno de María Eugenia Vidal.
El Reconquista empezó, poco a poco, a respirar aire fresco. Su cuenca, la segunda más contaminada después del Riachuelo, registra actualmente movimiento en distintos tramos y, en simultáneo, crece la expectativa de recuperar el espacio verde por el que velan sostenidamente vecinos y ONGs de zona norte.
La provincia trabaja sobre la implementación de un plan de gestión integral con objetivos a largo plazo, que devolverá calidad ambiental al área donde vive el 40 % de la población bonaerense, mientras avanza en la ejecución de obras de infraestructura e inversiones millonarias.
El paquete de medidas, al que accedió este medio y que es impulsado a través del Comité de Cuenca del Río Reconquista (Comirec) y consensuado con vecinos, universidades y municipios involucrados, busca principalmente "preservar el recurso hídrico, mitigar la contaminación industrial y reasentar a las familias ubicadas en áreas vulnerables".
Sin dudas, la falta de planificación de administraciones anteriores combinada con el crecimiento poblacional desordenado de los últimos tres años (se incrementó un 53% la cantidad de asentamientos) y los problemas en aumento de niveles de contaminación (por la falta de redes de cloacas y el poco control de las 22.000 industrias cuyos efluentes sin tratamientos son volcados al río), toneladas de basura, enfermedades ligadas al agua y presencia de metales pesados encendieron las alarmas necesarias para dimensionar el peso de la problemática, aseguraron a LA NACION Carolina Casares y Eduardo Regondi, de ProyectAR, una ONG de Tigre que sueña con encontrar una solución duradera y que hoy se posiciona como referente de la estrategia que teje el gobierno de María Eugenia Vidal.