A continuacion un relato humoristico, su autor es Gustaf (si, Gustaf) en la revista freeway
http://freeway.com.uy/revista
mi intecion no es burlarme de la obesidad de ninguna manera solo lean el relato
Luego de la función, un espectador me regaló una botella de licor que había traído de un viaje. Con los funcionarios del teatro nos dispusimos a beberla. En en ese mismo momento alguien dijo: ?La Gorda Tita volvió del exterior. Te quiere conocer. Por favor, no cometas el error de hacerle un desplante?.
Existen un montón de leyendas sobre la famosa gorda. Que fue niñera y les hacía excelentes memas a los niños ricos que criaba en mansiones de ensueño. Que había sido responsable del devastador incendio de un pequeño pueblo del interior por haber matado fornicando a todo el cuartelillo de bomberos. Que nadie soportaba el ritmo infernal de esa máquina sexual concebida para matar. Nadie volvía de ella.
Entre trago y trago derivamos hacia un misterioso lugar. En un momento de la noche una voz me susurró al oído: ?Tita te espera en el cuarto de al lado?. Con la mejor sonrisa fui, abrí la puerta. En penumbras, como en un duelo del oeste, allí estábamos la gorda y yo. Tenía unos ojos hermosos, labios gruesos y carnosos, piel de porcelana, cuerpo de nube de tormenta y las tetas más grandes que jamás vi en mi vida. Tenía una energía hipnotizadora.
No hubo palabras. Lo primero que hizo fue sacarse el sostén y como una catarata de carne esas dos memotas enormes fueron reptiles que se acercaron a olfatearme a un centímetro de distancia. Como un monstruo de dos cabezas esos pezones diabólicos se convirtieron en dos ojos que me estudiaban.
?Mordeme uno, dale guacho, mordeme?, dijo la arenosa voz sexy de ultratumba. Dos tanques de guerra apuntando hacia a mí. Entonces mordí con fuerza. Fue como mascar cuero. Ese acto encendió la furia de un dragón que estaba dormido en su guarida. Ese cuerpo sanguinario comenzó a largar fuego por la boca. Lo peor fue cuando vi sus legendarios labios inferiores. Me hablaban y tenían dientes. Esa pepona me decía: ?Damelá. Ponela acá?. Eran colmillos filosos que triturarían cualquier ?chisito? como el mío. La gorda era un imán. Una fuerza maligna que atraía cualquier cosa. Ya desnudito y en trance, mi maní quemado iba rumbo a esa guillotina satánica. Era el fin. La cabecita del ?chino tuerto con polera? ya casi iba penetrando en esa planta carnívora y peluda.
¡Chack! ¡Me desperté de un escobazo en la cabeza! Estaba tirado, solo y sin ropa en medio del escenario del teatro. El que barría me dijo: ?Nunca aceptes botellas de los espectadores?. Barrió el pedazo de butaca que había mordido y se fue.
Hay mas relatos en la pagina web, les recomiendo este http://freeway.com.uy/revista/1309_Talento---Gustaf/ tiene el mismo humor, TE CAGAS DE LA RISA
http://freeway.com.uy/revista
mi intecion no es burlarme de la obesidad de ninguna manera solo lean el relato
Luego de la función, un espectador me regaló una botella de licor que había traído de un viaje. Con los funcionarios del teatro nos dispusimos a beberla. En en ese mismo momento alguien dijo: ?La Gorda Tita volvió del exterior. Te quiere conocer. Por favor, no cometas el error de hacerle un desplante?.
Existen un montón de leyendas sobre la famosa gorda. Que fue niñera y les hacía excelentes memas a los niños ricos que criaba en mansiones de ensueño. Que había sido responsable del devastador incendio de un pequeño pueblo del interior por haber matado fornicando a todo el cuartelillo de bomberos. Que nadie soportaba el ritmo infernal de esa máquina sexual concebida para matar. Nadie volvía de ella.
Entre trago y trago derivamos hacia un misterioso lugar. En un momento de la noche una voz me susurró al oído: ?Tita te espera en el cuarto de al lado?. Con la mejor sonrisa fui, abrí la puerta. En penumbras, como en un duelo del oeste, allí estábamos la gorda y yo. Tenía unos ojos hermosos, labios gruesos y carnosos, piel de porcelana, cuerpo de nube de tormenta y las tetas más grandes que jamás vi en mi vida. Tenía una energía hipnotizadora.
No hubo palabras. Lo primero que hizo fue sacarse el sostén y como una catarata de carne esas dos memotas enormes fueron reptiles que se acercaron a olfatearme a un centímetro de distancia. Como un monstruo de dos cabezas esos pezones diabólicos se convirtieron en dos ojos que me estudiaban.
?Mordeme uno, dale guacho, mordeme?, dijo la arenosa voz sexy de ultratumba. Dos tanques de guerra apuntando hacia a mí. Entonces mordí con fuerza. Fue como mascar cuero. Ese acto encendió la furia de un dragón que estaba dormido en su guarida. Ese cuerpo sanguinario comenzó a largar fuego por la boca. Lo peor fue cuando vi sus legendarios labios inferiores. Me hablaban y tenían dientes. Esa pepona me decía: ?Damelá. Ponela acá?. Eran colmillos filosos que triturarían cualquier ?chisito? como el mío. La gorda era un imán. Una fuerza maligna que atraía cualquier cosa. Ya desnudito y en trance, mi maní quemado iba rumbo a esa guillotina satánica. Era el fin. La cabecita del ?chino tuerto con polera? ya casi iba penetrando en esa planta carnívora y peluda.
¡Chack! ¡Me desperté de un escobazo en la cabeza! Estaba tirado, solo y sin ropa en medio del escenario del teatro. El que barría me dijo: ?Nunca aceptes botellas de los espectadores?. Barrió el pedazo de butaca que había mordido y se fue.
Hay mas relatos en la pagina web, les recomiendo este http://freeway.com.uy/revista/1309_Talento---Gustaf/ tiene el mismo humor, TE CAGAS DE LA RISA