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Era un niño. Mi papá fue asesinado por delincuentes, mi mamá entonces se armó de valor para salir a trabajar, yo estudiaba en las mañanas y mis hermanas en la tarde, así que estaba solo hasta la noche; además eramos nuevos en barrio.
No tenía amigos, ni tenia PC, el celular no era popular aún, sólo para gente adinerada, tampoco existía Facebook, sólo la TV. Cada día sentía que la soledad me consumía, la ausencia comprensible de mi madre por trabajo y mi padre por su muerte, me dolía más de lo que quería aceptar.
Un día, salí a ver jugar Fútbol a los niños en la calle frente a mi casa, ellos me invitaron a participar, yo acepté y cuando me tocó patear la pelota, tiré tan mal, que fue inevitable la burla, no sabía controlar el balón, tampoco pasaba bien, era un “Tronco” como decimos en Colombia. Reconocí entonces que era malo jugando Fútbol, entonces decidí no jugar más hasta mejorar aunque parecía algo imposible de lograr.
Todos los días después de hacer mis tareas, invertí mi tiempo libre de las tardes en practicar los ejercicios que veía en televisión para lograr jugar bien. En ese tiempo emitían programas educativos de todo tipo y si no fui con un equipo de Fútbol para niños, fue porque no me interesaba ser jugador profesional, sólo quería mejorar en el Fútbol callejero:
- Para mejorar velocidad y la resistencia: Practique diversos tipos de ejercicios que hacen los futbolistas.
- Para mejorar la fuerza: Creé unas pesas con unos tarros metálicos en los que vertí un poco de cemento y estaban en el patio de mi casa sin usar.
- Para practicar dribling: Diseñé un muñeco en tamaño real con algunos pantalones viejos que rellene de ropa, para darle postura firme, como un año viejo (muñeco hecho de trapo que se quema a final de año en algunos países Latinoamericanos), me las ingenié para que parecía una persona de pie.
- Para practicar control del balón: Llené de arena botellas de plástico que no se utilizaban, las puse en diferentes variantes de hileras como los entrenadores de Fútbol hacen con sus jugadores.
También fui a la Biblioteca del barrio a leer sobre Fútbol pero no había libros sobre el tema, entonces recordé que una vez mi mamá me llevó a una librería grande al sur de la ciudad en un centro comercial, así que decidí ir por mi cuenta con mis ahorros que tenia del descanso del colegio.
Recuerdo que una vez ahí, tomé un libro bastante costoso que hablaba sobre jugadas de Fútbol, y como no podía comprarlo, traté de memorizar las páginas más importantes. Ya en mi casa comenzaba a plasmar todo lo visto y leído en un cuaderno que tenía disponible, y así pude repasar conceptos sobre Fútbol, entenderlos y ponerlos en práctica; además con más ahorro de mis descansos del colegio, compré un balón nuevo y un libro sobre la reglas del Fútbol para entenderlo mucho mejor. En ese tiempo el Internet no era popular, ni existía YouTube.
Después de varios meses de práctica mejoré mi forma de jugar, incluso aprendí a hacer la bicicleta. Recuerdo que por ese entonces llegó a la televisión el Anime “Super Campeones” conocido en Japón como "Captain Tsubasa", que me motivó aún más en mis entrenamientos y también a muchos niños de mi generación a jugar Fútbol con pasión.
Finalmente, llegó la hora de la verdad. Salí a ver a los niños jugar en la calle al frente de mi casa otra vez. Y me dijeron:
- ¡Mira! Volvió el tronco, jajajajajaja...
- ¡Mira! Volvió el tronco, jajajajajaja...
Yo les quedé mirando y me sonreí al recordar todas las experiencias vividas.
Entonces volvieron a decirme:
- ¿De qué te reís? ¡Vení jugá entonces!
- ¿De qué te reís? ¡Vení jugá entonces!
En ese momento pensé como el protagonista de la película “El Guerrero Pacifico”: ¿Dónde estás? Aquí, ¿En qué momento? Ahora.
Después de ese juego que disfruté al máximo en el que no recuerdo si mi equipo ganó o perdió, todas las tardes al terminar mis tareas y ver “Super Campeones”, jugué con esos niños.
Pasados los días conocí a mi mejor amigo de la infancia, ya no me sentía solo. Con el tiempo conocí más amigos gracias al Fútbol y mis tardes estuvieran llenas de una emoción que sólo los que hemos practicado este hermoso deporte podemos entender.
Conclusión
Por eso es que amo el Fútbol, porque fue mi primera meta cumplida que me hizo comprender que era capaz de vencer mis limitaciones si despertaba mi espíritu de lucha. Y cuando quiero tirar la toalla en cualquier cosa que emprendo, recuerdo mi experiencia con el Fútbol y decido seguir luchando hasta el final, miro a mi alrededor y valoro la compañía de mis seres queridos que me apoyan, y entiendo que: El viaje, es decir, las experiencias son lo más importante.
Resumen Nivel 5: No sabía jugar Fútbol cuando era niño, me arriesgué a jugar con los niños de mi barrio y fui burlado, decidí mejorar, lo que implicó mucho esfuerzo y disciplina. Fue así como logré superar la soledad, la ausencia de mi mamá por trabajo y mi papá por su muerte, conocer a mi mejor amigo de la infancia, hacer nuevos amigos y aprovechar mejor mi tiempo libre.
Muchas gracias por leer, pasar y comentar...
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