Los niños dan algo que los padres no pueden dar”
Las relaciones fraternales, según la doctora Padilla-Walker, permiten mantener alejado sentimientos negativos que favorecen el desarrollo de depresiones y otros problemas de salud mental. La culpabilidad, el miedo o el egoísmo quedan apartados gracias a las relaciones entre hermanos. Incluso las peleas entre hermanos, sin llegar a ser demasiado graves, ayudan a controlar las emociones.
En la investigación realizada por la doctora se entrevistó a 395 familias con más de un hijo. Según los resultados de la encuesta, independientemente del género y la diferencia de edad, los hermanos pequeños aprenden de sus mayores actitudes de amabilidad y generosidad, y las llevan a cabo en mayor medida incluso que sus hermanos.
Estos efectos positivos de las relaciones entre hermanos se intensifican cuando se trata de hermanas. Esto puede deberse a la mayor tendencia de las mujeres a hablar; esta destreza comunicativa hace más fuerte el componente antidepresivo de las relaciones fraternales.
En el estudio también hay una noticia negativa: en las familias monoparentales este efecto positivo de las relaciones fraternales se atenúa. Esto se debe a que el hermano mayor se ve forzado a adoptar el rol de figura paterna. De cualquier modo, nos quedamos con lo positivo: tener hermanos es uno de los más potentes antidepresivos, y esto es algo a tener en cuenta a la hora de estudiar los casos de depresión infantil.