Muchos dicen que es imposible vivir sin sexo (yo no lo ve así) y como esta es una virgo-comunidad seguro muchos me darán la razón y he decidido compartir un artículo al respecto
Se puede vivir sin sexo? Salvo desde el punto de vista biológico de reproducción de la especie, la respuesta es sí. Hasta ahora nadie ha muerto (que se sepa) por ser virgen. Pero la cuestión se complica si concretamos más la pregunta: ¿es posible disfrutar de una vida plena sin relaciones sexuales? Hay opiniones para todos los gustos. Pero lo que está claro es que el efecto positivo de hacer el amor depende de que responda a una elección personal no influenciada por presiones externas.
Las relaciones eróticas tienen unos condicionantes psicológicos y sociales que pueden convertirlas tanto en fuente de placer como de frustración. Para unos, el sexo es una bendición; para otros, un castigo. Porque hacer el amor no es sólo una cuestión física, sino que implica una entrega total, tanto física como emocional, que afecta a lo más profundo del ser. De ahí que la cuestión no sea a veces cómo o cuánto hagamos el amor, sino con quién.
Las relaciones eróticas tienen unos condicionantes psicológicos y sociales que pueden convertirlas tanto en fuente de placer como de frustración. Para unos, el sexo es una bendición; para otros, un castigo. Porque hacer el amor no es sólo una cuestión física, sino que implica una entrega total, tanto física como emocional, que afecta a lo más profundo del ser. De ahí que la cuestión no sea a veces cómo o cuánto hagamos el amor, sino con quién.
Consumir placer
El sexo y el erotismo forman parte de nuestra sociedad: los medios de comunicación difunden un estilo de vida donde hacer el amor, además de frecuente, siempre es maravilloso y excitante. De forma inconsciente, intentamos adaptarnos a un ritmo que casi nunca es el nuestro. Somos víctimas de una sociedad que nos vende sexo como si fuera un artículo de ocio más. ¡Y lo compramos!
Si de lo que se trata es de elegir tener o no tener vida sexual, la balanza se inclina a favor del sí. La mayor parte de los psicólogos señala que la abstinencia sexual nos priva de un tipo de comunicación emocional que, además de placentera, contribuye al desarrollo de una personalidad madura, sana y equilibrada. Tan inconcebible es vivir sin sexo como vivir sin comunicación, aunque hay que respetar que cada persona tenga unas necesidades diferentes en cuanto a frecuencia e intensidad, explica Bruno de Balanzó, psicólogo y sexólogo de ISEP. Es más, a veces la abstinencia puede mejorar la vida de una persona, siempre que exista un marco ideológico, religioso, existencial, etc., que dote de coherencia esa opción, opina el sexólogo José Ramón Landarroita Jáuregui.
Si de lo que se trata es de elegir tener o no tener vida sexual, la balanza se inclina a favor del sí. La mayor parte de los psicólogos señala que la abstinencia sexual nos priva de un tipo de comunicación emocional que, además de placentera, contribuye al desarrollo de una personalidad madura, sana y equilibrada. Tan inconcebible es vivir sin sexo como vivir sin comunicación, aunque hay que respetar que cada persona tenga unas necesidades diferentes en cuanto a frecuencia e intensidad, explica Bruno de Balanzó, psicólogo y sexólogo de ISEP. Es más, a veces la abstinencia puede mejorar la vida de una persona, siempre que exista un marco ideológico, religioso, existencial, etc., que dote de coherencia esa opción, opina el sexólogo José Ramón Landarroita Jáuregui.
¡ TÚ DECIDES!
El sexo no es algo que se acabe en la cama, que sucede durante un rato y cuando se termina, se terminó. Es mucho más. Si te sientes realmente satisfecho, perfecto. Pero si no es así o tienes tus dudas, no te conformes, mires hacia otro lado o te cuentes que no tiene importancia: infórmate, lee sobre el tema, busca datos en Internet, pregunta a tu gente o a un experto. La escritora Silvia de Béjar (Tu sexo es tuyo. Plaza y Janés) opina que quien renuncia a vivir con plenitud su sexualidad renuncia a una parte fundamental de sí mismo.
La castidad útil
¿Qué razones puede tener una persona para renunciar al sexo? Un periodo de abstinencia puede servirnos, en primer lugar, para conocernos y afianzar la seguridad que tenemos en nosotros mismos, por ejemplo tras un periodo de intensa actividad sexual. También para disfrutar la sensualidad en solitario, explorar el cuerpo y dar rienda suelta, sin sentimientos de culpa, a las fantasías eróticas. La falta de relaciones sexuales no significa ausencia de erotismo. Sin embargo, a veces resulta liberador renunciar: <<cuando el sexo se transforma en una atadura y un acto de complacencia con respecto a otra persona>>, apunta la psicóloga Ana Roa.
Además, sin sexo dejamos de preocuparnos por la fiabilidad de los métodos anticonceptivos, por contraer enfermedades venéreas, por sufrir “gatillazos” o por tener un cuerpo perfecto. Y lo que es mejor: el tiempo y la energía que dedicamos a buscar una pareja sexual, o a conservar la que tenemos, podemos invertirlo en otros menesteres, quizás más gratificantes.
Además, sin sexo dejamos de preocuparnos por la fiabilidad de los métodos anticonceptivos, por contraer enfermedades venéreas, por sufrir “gatillazos” o por tener un cuerpo perfecto. Y lo que es mejor: el tiempo y la energía que dedicamos a buscar una pareja sexual, o a conservar la que tenemos, podemos invertirlo en otros menesteres, quizás más gratificantes.
Mente en equilibrio
La aceptación de la propia sexualidad es fundamental para una personalidad madura. Muchos estudios muestran que la práctica erótica contribuye al fortalecimiento de una mente equilibrada y sana, ajena a comportamientos ansiógenos y neuróticos. Para consolidar la personalidad y la identidad en la adolescencia, el joven debe afrontar su despertar sexual sin miedos ni culpabilidades. No debe sentirse “sucio” por masturbarse, actividad indispensable para poder disfrutar libremente de su sexualidad en el futuro.
La información es el antídoto para la angustia que muchas veces genera la iniciación erótica. También es aconsejable que el adolescente cuente con las suficientes habilidades sociales para interactuar con los demás y que pueda conciliar tres aspectos diferentes pero muy relacionados entre sí: su deseo de expresar afecto, su tendencia al enamoramiento romántico y su necesidad de obtener placer genital.
La información es el antídoto para la angustia que muchas veces genera la iniciación erótica. También es aconsejable que el adolescente cuente con las suficientes habilidades sociales para interactuar con los demás y que pueda conciliar tres aspectos diferentes pero muy relacionados entre sí: su deseo de expresar afecto, su tendencia al enamoramiento romántico y su necesidad de obtener placer genital.
Ellas y ellos
Hombres y mujeres difieren en su sexualidad y en su erótica. Según una encuesta reciente, ellos son más genitales y más ejecutivos, por lo que, cuando no practican sexo, echan de menos la eyaculación y el orgasmo. Por su parte, las mujeres son más expresivas, de ahí que añoren más las caricias y las muestras de amor. ¿Significa eso que las mujeres pueden vivir sin sexo, mientras que para los hombres es una necesidad? No, lo que ocurre es que <<ellas suelen anteponer el afecto, el cariño o la estabilidad al disfrute físico. Los hombres se muestran más interesados en el aquí y el ahora, su deseo sexual es fácilmente activable y no se ve tan afectado por las complicaciones del día a día>>, opina De Balanzó.
En camas separadas
Pero no todas las parejas necesitan mantener relaciones sexuales para seguir funcionando. Muchas parejas son económicas, amistosas, parentales, fraternales, sociales, filiales etc. En el caso de una pareja erótica y amante, la ausencia de contactos sexuales denota que algo no va bien, que la pasión se ha acabado o que la relación está evolucionando hacia otra forma. Es lo que les pasa a quienes, tras muchos años de convivencia, dejan de ser amantes para convertirse en compañeros y amigos.
Nos cuesta imaginar una vida en pareja plena sin sexo, uno de los pilares de las relaciones sentimentales para muchas personas. La falta de erotismo puede ser incluso devastadora: por un lado, por la frustración de no poder satisfacer los deseos individuales y, por otro, porque provoca peligrosas conjeturas de infidelidad o manipuladoras formas de castigo. La mayoría de los especialistas opinan que una pareja no debe conformarse con la ausencia de sexo: puede buscarse ayuda profesional (y es efectiva).
Nos cuesta imaginar una vida en pareja plena sin sexo, uno de los pilares de las relaciones sentimentales para muchas personas. La falta de erotismo puede ser incluso devastadora: por un lado, por la frustración de no poder satisfacer los deseos individuales y, por otro, porque provoca peligrosas conjeturas de infidelidad o manipuladoras formas de castigo. La mayoría de los especialistas opinan que una pareja no debe conformarse con la ausencia de sexo: puede buscarse ayuda profesional (y es efectiva).
Causas mayores
A veces la abstinencia sexual no responde a una elección voluntaria. Ocurre cuando se padecen trastornos como el de aversión al sexo, que lleva a evitar cualquier contacto genital, lo que provoca ansiedad y miedos irreales (de dominación, daño corporal...).
Otras veces el deseo de hacer el amor desaparece por completo o bien se reduce: es el trastorno del deseo sexual inhibido o hipoactivo. La causa de esto suele ser el aburrimiento o la infelicidad tras una larga relación, una depresión, el abuso del alcohol, drogas o medicamentos o un trauma sexual (abusos, violación, incesto).
Otras veces el deseo de hacer el amor desaparece por completo o bien se reduce: es el trastorno del deseo sexual inhibido o hipoactivo. La causa de esto suele ser el aburrimiento o la infelicidad tras una larga relación, una depresión, el abuso del alcohol, drogas o medicamentos o un trauma sexual (abusos, violación, incesto).
<<No hasta que me case>>
¿Por qué conservar la virginidad hasta el matrimonio? La organización Campus Crusade for Christ International cree que el sexo prematrimonial dificulta establecer una relación fuerte y duradera con nuestra pareja, y puede ser una experiencia de egoísmo y autogratificación, porque no se ama a la persona, sino solo la actividad sexual que se realiza con ella.
Sin llegar a esta valoración tan extremista, lo que sí parece frecuente es renunciar al sexo con fines anticonceptivos. Según la Federación Internacional de Planificación de la Familia, en nuestro país entre 10 y 15 millones de parejas lo hacen periódicamente, lo que les permite <<compartir la responsabilidad de la planificación y aumentar su grado de comunicación y cooperación>>.
Pero esta opción puede causar frustración y malestar en la pareja. Para De Balanzó, la abstinencia sexual voluntaria implica reprimir un impulso natural del ser humano: <<No creo que se pueda encontrar ventaja alguna en ese agotador esfuerzo>>. Autores como Alfred C. Kinsey previenen sobre la abstención sexual fanática, asociándola con ciertos desórdenes mentales.
Sin llegar a esta valoración tan extremista, lo que sí parece frecuente es renunciar al sexo con fines anticonceptivos. Según la Federación Internacional de Planificación de la Familia, en nuestro país entre 10 y 15 millones de parejas lo hacen periódicamente, lo que les permite <<compartir la responsabilidad de la planificación y aumentar su grado de comunicación y cooperación>>.
Pero esta opción puede causar frustración y malestar en la pareja. Para De Balanzó, la abstinencia sexual voluntaria implica reprimir un impulso natural del ser humano: <<No creo que se pueda encontrar ventaja alguna en ese agotador esfuerzo>>. Autores como Alfred C. Kinsey previenen sobre la abstención sexual fanática, asociándola con ciertos desórdenes mentales.