Camila Navarro, 20 años. Era forzada a prostituirse para alimentar a su familia, y ahora vive en un hotel de 5 estrellas en Miami.
Una prostituta uruguaya, que tenía relaciones sexuales por 600 pesos uruguayos, ahora vive una vida de lujos, luego de firmar un contrato como estrella porno.
Ella trabajaba como prostituta en Las Piedras, Uruguay, cuando un amigo le dijo que estaba perdiendo el tiempo trabajando por tan poco dinero y con tan buena apariencia.
Ella dijo: "Él me dijo que si iba a trabajar en el negocio, al menos voy a hacer que valga la pena".
"Él envió fotos de mí a Playboy en EEUU y fui invitada a un casting. No pude creer cuando me contrataron"
Ahora Camila anda de hotel en hotel, ya que hace películas XXX para una agencia de Hollywood.
Después de adoptar el nombre "Mía Etcheverría", firmó un contrato en el que aceptaba tener sexo con hombres o mujeres en cámara, aunque tenía una condición.
Ella explicó: "Tengo una condición: Yo no los beso. Nunca lo haría".
Camila agregó que el contrato con Playboy era la oportunidad que ella necesitaba para proveer a su familia, pero admitió que no estaba impresionada con algunos de los actores.
Dijo: "Yo creo que los actores necesitan mucha más práctica. Las mujeres somos más profesionales que ellos".
Luego dijo que su deseo es seguir una carrera en modelaje.
Una prostituta uruguaya, que tenía relaciones sexuales por 600 pesos uruguayos, ahora vive una vida de lujos, luego de firmar un contrato como estrella porno.
Ella trabajaba como prostituta en Las Piedras, Uruguay, cuando un amigo le dijo que estaba perdiendo el tiempo trabajando por tan poco dinero y con tan buena apariencia.
Ella dijo: "Él me dijo que si iba a trabajar en el negocio, al menos voy a hacer que valga la pena".
"Él envió fotos de mí a Playboy en EEUU y fui invitada a un casting. No pude creer cuando me contrataron"
Ahora Camila anda de hotel en hotel, ya que hace películas XXX para una agencia de Hollywood.
Después de adoptar el nombre "Mía Etcheverría", firmó un contrato en el que aceptaba tener sexo con hombres o mujeres en cámara, aunque tenía una condición.
Ella explicó: "Tengo una condición: Yo no los beso. Nunca lo haría".
Camila agregó que el contrato con Playboy era la oportunidad que ella necesitaba para proveer a su familia, pero admitió que no estaba impresionada con algunos de los actores.
Dijo: "Yo creo que los actores necesitan mucha más práctica. Las mujeres somos más profesionales que ellos".
Luego dijo que su deseo es seguir una carrera en modelaje.