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El cerdo negro

Set (Dios Egipcio de las Tormentas) y Horus (Dios del Cielo) eran amargos rivales, pero Set no se atrevió a entrar en combate abierto, ya que temía a Horus como la maldad teme al bien. Así que maquinó unos planes que le permitieran derrotar a su temible enemigo.

Un día Horus buscó a Ra (Dios del Sol) con la petición de que se le permitiese leer el futuro en sus ojos. Ra le otorgó dicha petición voluntariamente debido a su amor por Horus, el ser amado de los dioses y del hombre. Mientras conversaban pasó a su lado un cerdo negro, un enorme animal siniestro, de aspecto feroz, con ojos que brillaban con astucia y crueldad. Ahora bien, aunque ni Ra ni Horus fueron conscientes del hecho, el cerdo negro era el mismo Set, que tenía el poder de adoptar la forma de cualquier animal que quisiera. "Qué monstruo más malvado", exclamó Ra, al mirar al animal.

También Horus dirigió su mirada hacia el cerdo negro que seguí sin reconocer como su enemigo. Ésta era la oportunidad de Set, se abalanzó sobre Horus arrancándole un ojo y se lo tragó, pero Ra le obligó a devolvérselo. Sin duda, los ojos de Horus son el Sol y la Luna, uno de los cuales es tragado o destruido por el "cer-do negro" durante un eclipse. La devolución de la luz a la tierra acaece gracias a ala felicidad de Horus por ser obsequiado con la ciudad de Pe.

Las Hators

Se cuenta que un faraón y su esposa estaban desesperados. Llevaban mucho tiempo esperando tener un hijo que llenase el palacio de alegría y sucediera al faraón llegado el momento. Rogaron, rezaron e hicieron ofrendas a todos los dioses, hasta que al fin sus suplicas tuvieron respuesta y tuvieron un precioso bebe varón.

Cuando las siete HATORS, acudieron como de costumbre, a hacer sus profecías para el futuro del pequeño, el palacio volvió a llenarse de tristeza y rabia, ya que, afirmaron que el príncipe moriría a manos de un perro, un cocodrilo o una serpiente.

El faraón, decidido a salvar la vida de tan deseado hijo, ordeno construir un gran palacio en el desierto con la idea de alejar al príncipe de todo mal. Allí fue donde el niño vivió y creció…. Y al crecer, el gran palacio se le quedó pequeño. La primera decisión importante que tuvo que tomar el rey fue la petición de su hijo de tener un perro, que al final le concedió pensando que un cachorro no podría hacerle daño.

El perro y el príncipe se hicieron inseparables, pero eso no era suficiente para que el joven, lleno de vitalidad, fuese feliz en su palacio que para él era su prisión.

Fue así como un día decidió huir con su perro hasta una ciudad en la que nadie le conocía. En esta ciudad, Naharin, la princesa había vivido también aislada en una torre de la que, por orden del rey, únicamente saldría cuando sus de los pretendientes consiguiera de un salto llegar hasta ella.

Nuestro príncipe lo consiguió, pero el rey, aunque no estaba muy contento por no conocer la procedencia del chico, tuvo que aceptar y cumplir su promesa.

Como el príncipe y la princesa compartieron sus pasados y él le confesó su procedencia y le contó la profecía de las HATORS, ella siempre estaba atenta y preocupada de que nada le ocurriera, por lo que una vez mientras el príncipe dormía, ella consiguió matar a una serpiente que intentó atacarlo y a la que el perro se comió después.

Años más tarde, su perro intentó atacarle y el príncipe se tiro huyendo al río, donde se encontró con el cocodrilo que desde que él nació había luchado cada día contra las aguas que trataban de matarlo para protegerle. El cocodrilo estaba tan cansado de luchar que en vez de atacar al príncipe, le propuso no atacarle a cambio de que el príncipe le ayudase a librarse del acoso del espíritu de las aguas. Fue así como los dos juntos vencieron y él pudo salir ileso del agua. Creyéndose a salvo se tumbó a descansar en la orilla y su perro volvió a atacarle. Esta vez tubo que matarlo, y eso le hizo pensar que por fin era libre, que había vencido al destino, podría volver a ser totalmente libre y algún día suceder a su padre.

La princesa y él estaban saltando de alegría cuando la profecía de las HATORS se cumplió, la serpiente había salido viva del interior del perro… y de un picotazo acabó con su vida.

La Creación (Mito Egipcio)

Se cuenta que NUN era agua, era el Dios de las tinieblas, era el principio de todo… pero dormía, solo dormía.

Cuando por fin NUN despertó, solo encontró aburrimiento, a su alrededor era él todo lo que veía. Ni animales, ni plantas, ni hombres… ni siquiera dioses. Entonces, reconociendo en sí mismo el poder inmenso de crear, decidió ponerse manos a la obra y comenzar con la creación de universo.

Como era agua comenzó creando tierra, hizo surgir de sí una gran isla de tierra limosa, era Egipto, y pensó que al haber nacido Egipto del agua, debía ser esta quien le diera la vida, fue entonces cuando creó el río divino, el Nilo.

NUN continuó creando… el cielo, el aire, plantas, animales y dioses, pero algo faltaba, no había una oscuridad absoluta, pero tampoco había luz. Un día, de un loto que flotaba en el Nilo surgió luz. La flor se resistía a abrirse y cuando ya no pudo aguantar más, de su interior nació RA, el sol, dando al mundo lo que le faltaba, esa luz con la que apreciar los colores, la belleza de la creación y por supuesto el tiempo, ya que RA volvía al interior del cáliz de la flor del loto a descansar mientras duraba la noche. RA se convirtió en el dios más poderoso, el amo del mundo y también el más envidiado…

EL ESPIRITU PERDIDO.

Desperté en mi habitación con la extraña sensación de haber dormido una eternidad, la habitación estaba iluminada tan solo por una vela que se encontraba sobre una mesita a mi lado. Me levanté despacio, mis ojos estaban casi cerrados, apenas podía abrirlos pero era suficiente para poder ubicar la puerta de salida de mi cuarto, caminé lentamente hacia ella, con cuidado de no caerme ni de golpear ningún objeto. Abrí la puerta de mi habitación lentamente con la llave que guardaba en mi ropa, un molesto chirrido se escuchó por toda la casa, podía ver roedores corriendo asustados por el suelo del pasillo que daba a mi habitación. Decidí buscar a alguien que pudiera ayudarme, los llamé, les grité pero solo escuché sus pasos, algunos cercanos, otros a lo lejos. Comencé a caminar hacia las escaleras que me llevarían abajo, hacia el salón de entrada a la casa. Podía escuchar ruidos, susurros, llantos, gritos y risas que provenían de todas las habitaciones y hasta del propio pasillo, pero no podía ver a nadie. Sentía que alguien caminaba detrás de mí, podía sentir su frio aliento en mi cuello. Mi miedo reinaba mi cuerpo, pero necesitaba ser fuerte. Observaba constantemente lo que me rodeaba, estaba nervioso, asustado. Todas las puertas de las habitaciones estaban abiertas y dentro de ellas se escuchaban todavía esas palabras sin sentido, sin embargo su oscuro entorno era demasiado aterrador como para entrar. A medida que avanzaba por el pasillo, las velas que lo iluminaban a mi espalda se apagaban repentinamente. Llegué a las escaleras que llevaban hacia el salón, comencé lentamente a bajar por ellas, despacio, escalón por escalón, todavía podía escuchar los pasos, ahora en las escaleras, como si veinte personas estuviesen bajando al mismo tiempo. Terminé en el gran salón el cual era iluminado por una enorme lámpara de velas colocada en el techo; una enorme mesa cuadrada se encontraba en el centro del salón y dieciséis sillas estaban colocadas a su alrededor, la mesa estaba preparada, los platos, los cubiertos, los vasos, las bebidas, la comida, todo estaba colocado como si fuera hora de la cena, pero no había nadie. Las paredes del lugar exponían mensajes terroríficos indescifrables escritos con sangre, risas y llantos provenían de esas paredes, los cuadros que usualmente se encontraban allí habían desaparecido. Desde el salón se podía oler una podredumbre, un olor espantoso reinaba en toda la sala. Decidí buscar el origen de tal aroma, hasta que la búsqueda me llevo al jardín que se encontraba al frente de la gran casa, abrí lentamente la enorme puerta de entrada y comencé a caminar hacia el exterior, mis ojos se liberaban lentamente y pude comenzar a abrirlos. Fue cuestión de abrir mis ojos por completo, que observé una enorme pila de cuerpos incinerados frente a mis ojos, ví enormes picas que empalaban las cabezas de la gente que yo alguna vez conocí, sus rostros me miraban, sus rostros reclamaban que me les uniera. Una fuerte corriente de viento trajo consigo un espejo cuadrado, pequeño, decidí ver mi rostro, decidí ver que había sucedido conmigo. Cerré mis ojos, acerqué el espejo hacia mi rostro y los abrí lentamente. Lo único que podía ver era la antigua casa, el espejo no me reflejaba… porque no había nadie a quien reflejar. Decidí recostar mi cuerpo junto a ellos y de esa forma, mis ojos se cerraron para siempre.

El angel de la muerte

Era una fría noche de julio, y estaba yo solo en mi casa, y como de costumbre, sentado en mi computadora haciendo mis cosas. Eran aproximadamente las 3 de la madrugada cuando escuché un ruido en la planta baja, era un golpe seco. No le di mucha importancia y seguí haciendo mis cosas. Al cabo de un rato se escuchó otro golpe seco, todavía más fuerte, así que decidí bajar a ver. Nunca debí haberlo hecho…

Apenas salí de mi cuarto, la puerta se cerró sola detrás de mí y todas las luces se apagaron. Era una oscuridad absoluta. En ese momento empecé a sentir un frío congelante en mi cuerpo, por lo que empecé a tiritar. Seguí bajando por las escaleras. Cuando casi llegaba a la planta baja, se escucharon ruidos de cristales rompiéndose. Cada estruendo me provocaba un dolor inimaginable en la cabeza, hasta que de pronto volvió la electricidad. Escucho que la puerta de mi cuarto se abre, lentamente, haciendo un sonido que me crispó tanto los nervios que decidí salir corriendo de mi casa. Corrí incansablemente hasta estar bastante alejado de mi casa. Cuando me di vuelta, allí estaba, parado en la puerta una silueta oscura de lo que parecía ser un ángel. Cometí la terrible estupidez de quedarme viéndolo. Se estaba acercando a mí a una velocidad considerable. A este ángel se le veía sólo la cara, que era bellísima, y además, cantaba con una voz tan dulce que me relajó al instante.

Pero a medida que se acercaba, su cara se volvía cada vez más horrible, y su canto se convertía en gritos desgarradores. Ahí es cuando decidí correr con todas mis fuerzas, lo más lejos que pude, hasta que en un momento tropecé, y gracias al fuerte golpe que me di en la cabeza, me desmayé
Cuando me desperté, no estaba en mi casa, si no en casa de mi tío, que vive cerca de mi casa. Él me dijo que me encontró tirado en la calle con un moretón en la cabeza mientras venía del trabajo y decidió llevarme a su casa. Desde ese día, no he vuelto a asistir a una iglesia, y cuando veo la imagen de un ángel, me pongo muy nervioso y empiezo a convulsionar. Ahora, para evitar problemas, vivo encerrado en la casa que pertenecía a mi difunto padre, y nunca más voy a volver a mi casa

Muerte por microondas



Claudia una joven estudiante de medicina dedicaba mas tiempo a su vida social que a los estudios, motivo por el cual su madre le prohibió acudir ese jueves por la noche a un fiesta de su universidad a la que ella sabía que acudiría Pedro, el chico de la que estaba enamorada. Sin embargo eso para Claudia no fue un problema pues sabía que su madre, que trabajaba en el hospital, tenía turno de noche y nunca notaría su ausencia si se escapaba.

Poco le importó dejar a su hermana de seis añitos sola en casa, al fin y al cabo ya estaba dormida hacía varias horas y sólo iría a tomarse un par de copas.

En la fiesta corrieron ríos de alcohol y entre copa y copa Claudia se fue acercando cada vez más al chico que le gustaba. Totalmente borrachos ambos, comenzaron los jugueteos, los besos y casi sin darse cuenta acabaron en la casa del chico.

Claudia se despertó en la cama de Pedro cuando eran casi las siete de la mañana, sabía que su madre acababa su turno a las ocho y que si no se daba prisa se daría cuenta de que no había pasado la noche en casa y había desobedecido sus órdenes.

Salió corriendo y llegó tan sólo media hora antes de la hora que solía llegar su madre. Vistió rápidamente a su hermanita y le pidió por favor que no comentara nada a mamá, le prometió que esa misma tarde la llevaría a comer un helado si no contaba nada.

Apurada y sin pensarlo mucho se metió en la ducha para quitarse el olor a tabaco y alcohol que se había impregnado en su cuerpo tras una noche de borrachera. Tenía un dolor de cabeza brutal provocado por la resaca pero no podía evitar una estúpida sonrisa pensando en el chico que tanto le había costado conseguir.

Cuando salió de la ducha con el pelo totalmente mojado recordó que su viejo secador estaba estropeado ¿Cómo podría justificar a su madre que tenía el pelo mojado todavía?

Confusa, asustada y todavía medio borracha pensó que la única solución era secarse el pelo en el microondas, usando un palillo forzó el mecanismo de cerrado de la puerta consiguiendo engañar al aparato eléctrico para que funcionara con la puerta abierta. El resultado fue casi inmediato y su pelo quedó seco en cuestión de segundos.

Por suerte para ella su madre llegó tan cansada del trabajo que ni se dio cuenta de la escapada de su hija mayor la noche anterior.

Claudia con un sonrisa salió de casa rumbo a la universidad, sabía que su plan había funcionado. Estaba feliz por su éxito y sobretodo por su conquista, el chico más guapo de clase al fin era suyo. Lo único que enturbiaba su victoria era ese molesto dolor de cabeza, a pesar de haberse tomado dos aspirinas parecía que no solamente no quería desaparecer si no que además iba cada vez a mas.

Al llegar a la universidad su cara parecía la de un cadáver debido a la falta de sueño, la resaca y el dolor de cabeza. Y entonces fue cuando nada mas entrar en clase se derrumbó, los profesores y sus compañeros acudieron de inmediato a ayudarla, pero ya nada se podía hacer:

¡¡¡ Estaba muerta!!!

Al hacerle una autopsia quedaron horrorizados…

¡¡¡ Tenía el cerebro totalmente quemado y convertido en un viscosa pasta !!!

Los fantasmas del panteón

Hubo una vez dos chicos que deseaban contar una buena historia de terror. Como no encontraban nada que contar se les ocurrió la idea de internarse en el panteón.Así lo hicieron durante la madrugada para que nadie los viera. Esperaron durante un rato a ver lo que pasaba. Como nada sucedía se les ocurrió la loca idea de empezar a excavar con herramienta que encontraron en un lugar en el que se veía la tierra suelta. Aunque era obvio que se trataba de una lápida reciente su juventud los motivó a continuar con su locura.
Como empezaban a hacer demasiado ruido los vecinos se percataron del inusual ruido, alarmados agarraron sus machetes, escopetas y piedras y buscaron sigilosamente el sitio de donde provenían aquellos extraños ruidos. En la oscuridad se escuchó una voz gritando: Ahí! Y se les fueron encima pensando que eran dos fantasmas malditos. Los apedrearon, los acuchillaron, los machetearon... Hubo mucho ruido y barullo en aquel cementerio aquella noche. Dos disparos de escopeta acabaron con todo el bullicio. Volandoles la tapa de los sesos a cada fantasma. Solo al día siguiente se dieron cuenta de que no eran fantasmas sino gente ociosa a la que habían dado muerte. Aunque hubo detenidos de esos hechos a nadie se le pudo culpar directamente porque la gente del pueblo aseguraba que esos chicos eran profanadores de tumbas. Cuentan que a los chicos se les ve desde entonces atemorizando y profanando las tumbas de los nuevos difuntos de esa población, de los cuales sus restos aparecen desmembrados y esparcidos por el cementerio con una extraña nota en sus cuerpos: "En donde están nuestros sesos?"

El loco de osorio

Esta es la historia de un loco que se escapo del manicomio y éste se carga al chico de la mujer. Era una noche oscura y en la carretera en lleva hasta Terror iba una pareja en su coche. De repente el coche se para, su coche se había quedado sin gasolina. Entonces su novio fue a buscar ayuda y la mujer se quedó en el coche; al ratito la mujer encendió la radio para no sentirse sola, de repente interrumpe la emisión de la música..."Un loco ha escapado del manicomio, repito un loco se ha escapado del manicomio"
La mujer asustada cerró todo el coche con la seguridad. De pronto se escucha unos toques como cuando alguien toca una puerta;
-¿Quién es?- pregunta la chica-
No se escucha nada ni una voz ni nada, al poco rato llega la policia diciendo:
-"Baje del coche y no mire atrás"
La mujer no hace caso y mira hacia atrás después de bajarse del coche y encuentra al loco que se escapó de manicomio y con la cabeza del su marido en la mano...

Todavia se sigue escuchando los gritos de la mujer pidiendo que le devuelvan a su marido....

La casa de los espejos

En Cádiz (España) en la parte antigua de la cuidad, cerca de la Alameda,frente al monumento del marqués de Comillas junto al mar se sitúa una antigua casa abandonada de la cual cuentan ser una casa encantada. En la casa de los espejos vivió un capitán de barco con su esposa y su hija; la hija le pedía a su padre que cada vez que volviese de algún viaje este le trajese un espejo.La hija fue creciendo y se convirtió en una bella joven, además era una hija ejemplar, ante tanta grandiosidad el padre solo tenía ojos para ella. Pasaron y pasaron los años y su padre seguía regalandole espejos llegando a tener una gran colección compuesta por espejos de muchos lugares del mundo. La madre ante estos caprichos y la poca atención que recibía por parte de su marido discutía día a día con su hija cuando este se encontraba de viaje, era tan grande la envidia que en uno de los viajes envenenó a su hija para así obtener la absoluta atención de su marido.
Al llegar el padre, su esposa le dijo que su hija había padecido una grave enfermedad y había muerto. El padre enloquecido no podía creer que su ojito derecho había muerto y arremetía contra todo, cuando entonces vio reflejado en los espejos la muerte de su hija y el envenenamiento por parte de su madre. Al saber lo que realmente ocurrió logró que su esposa confesara, fue encarcelada muriendo al tiempo; el esposo se marchó de la casa para no volver jamás. La casa desde ese momento hasta día de hoy continua inhabitada. Al entrar en esa casa un escalofrío te recorre el cuerpo y aveces se pueden escuchar llantos de una niña que fluyen desde el piso de arriba, donde se encontraba la habitación de la niña, la cual aun posee sus paredes cubiertas por espejos intactos que aveces dejan de reflejar tu reflejo. Yo he estado en el interior de esa casa y en la habitación de la niña y es realmente inquietante.

Sarah y Jenniffer

Esta historia pasó hace muchos años en un lugar alejado de la ciudad, en un pueblo de Nueva Jersey (EEUU)... No se sabe si lo que pasó fue verdad o si es sólo una leyenda; pero los inquilinos que ahora viven en la casa donde ocurrió la desgracia dicen que a veces por las noches oyen los gritos de una chica y los llantos de otra chica, de voz parecida a la de la primera, pero más bonita y clara, como si fueran las voces de dos hermanas adolescentes.Bueno; el caso es que, hace 40 ó 50 años atrás, en una casa grande de un pueblo de Nueva Jersey, vivía un feliz matrimonio con dos hijas de la misma edad, Sarah y Jeniffer, unas adolescentes de 16 y 17 años (Jeniffer era la mayor).
Era una familia que lo tenía todo; amor, bastante dinero... los padres creían que eran la familia perfecta, pero ignoraban algo respecto a sus hijas: el gran odio que Sarah sentía hacia Jeniffer. Le tenía una gran envidia a su hermana; ya que era más guapa, más alta, tenía más suerte con los chicos, era admirada por todos, tenía una voz más bonita, era la más popular, era la mayor de ellas dos... pero había algo que Sarah envidiaba muchísimo a Jeniffer, mucho más que cualquier otra cosa: sus ojos. Jeniffer no era vanidosa ni soberbia, pero no podía evitar decir que sus ojos eran su mayor orgullo, estaba orgullosísima de ellos, no paraba de alucinar con sus ojos, y es que eran perfectos: de un azul claro precioso, brillantes... y todos la admiraban por eso, todo el mundo le comentaba que tenía unos ojos preciosos.
El caso es que una tarde Sarah se quedó pensando en su cuarto sobre cómo podría destruir a su hermana Jeniffer, ya que la odiaba mucho, y se le ocurrió una idea bastante cruel y sanguinaria, aunque no era raro porque Sarah estaba volviéndose loca y enferma mental. Su principal objetivo era hacer que los ojos de Jeniffer dejaran de molestarla con su belleza, y que de paso Jeniffer dejara de ser la mejor en todo. Mientras Sarah se quedó en la casa preparando y materializando su plan, Jeniffer estaba dando una vuelta con las amigas por la ciudad, y los padres se habían ido al cine y al teatro, así que fue la ocasión perfecta para trazar su plan sin que nadie la viera.
Pasaron las horas, pasaron y pasaron, y se hizo de noche. Eran las 10:00. Jeniffer estaba yendo hacia su casa. Venía muy contenta y sonriente. Entró muy rápido en su casa sin mirar a su alrededor. Fue a su cuarto y se encontró con su cuadro de comunión roto y tirado en el suelo. Después empezó a recibir unas llamadas. Era alguien amenazándola con arrancarle los ojos y con destripar a su club de fans. La voz le resultaba conocida. Jeniffer se estaba asustando muchísimo, y también oía gritos fuera de la casa. Era Sarah, que lo hacía para asustarla más.
Diez minutos después, Jeniffer salió de la casa, y, nada más salir, se detuvo. Su boca se secó. Su corazón se paró. Se quedó de piedra con lo que vió. Lo que había visto era tan enormemente horrrible, tan orroroso, que se arrancó los ojos para no ver más. Era su propia hermana ahorcada de un árbol con tres puñaladas en el vientre y mirándola directamente a los ojos. Las ideas de la desquiciada Sarah habían quedado muy claras, y su venganza se había cumplido. Estuvo dispuesta a morir a cambio de que Jeniffer perdiera su felicidad, y, sobre todo, su mayor tesoro: sus ojos.

El cuadro Maldito



Estaba un hombre, sentado cerca del hogar de su casa, un lugar cálido y relajante, donde cada noche se posaba, en su sillón. Su esposa había salido a trabajar, como es usual, de noche, mientras el se quedó un rato leyendo, frente al fuego. A las 23:58, algo le hizo salir de su lectura, pero no fue una orden enviada por su cerebro, fue mas bien, como algo instintivo, algo que le salió de la nada, la necesidad de ir hasta un cuadro que había en la habitación de huéspedes, un cuadro que nunca había visto, y que al verlo sintió como un escalofrío que le subió rápidamente por la espalda, despertándolo de una especie de trance en el que había entrado cuando abandonó su lectura, y le hizo llegar hasta esa pintura.

Esa pintura, no parecía una pintura, si no, una foto, perfectamente detallada, era una figura femenina, una niña, mas específicamente, que no aparentaba tener mas de 10 u 11 años. Estaba en posición fetal, en una esquina de una lúgubre habitación, gris, oscura. EL cabello de la niña, era de un color castaño oscuro. Poseía un vestido, que no se adecuaba a la época actual, si no, que parecía de hace tiempo atrás, mucho tiempo atrás, una moda del siglo XIX, calculo.

El hombre, no podía divisar los ojos de la niña, ni su cara, ya que en la postura que estaba, no se lo permitía.

La habitación estaba cada vez mas oscura, y él allí, parado frente a esa pintura, que era alcanzada por una luz, proveniente del mismo cuadro que apuntaba hacia la silueta de la niña, mientras que el resto del lugar se sucumbía a una profunda oscuridad, y él, aún seguía estando allí, mirando atontado a la extremadamente realista pintura, que como ya mencioné parecía una foto, y podría decirse que era una, si no fuera por el margen superior, en el cual faltaba pintado, y se podían notar los trazos de lápiz.

El hombre permanecía, vegetativo, no podía moverse, seguía mirando a la niña. De pronto, parecía que la protagonista de la pintura se daba media vuelta, hasta que se pudo ver sus ojos. El hombre fue invadido por un miedo profundo, además de que le dió un shock de lo que estaba viendo. Los ojos de esa pequeña, parecían no existir, era como un abismo eterno hacia la nada, cosa que le hizo surgir otro escalofrío, pero esta vez por todo el cuerpo. Él, shockeado, mirándola. Cualquiera podría haber corrido en ese instante del miedo, pero él no podía, su cuerpo permanecía firme, frente al cuadro. Sentío que se deshacía todo, que quedaba él solo, junto al cuadro con la escalofriante imagen en un mar de oscuridad, y todo se había vuelto negro, completamente negro, solo un reflejo que apuntaba a la cara de esa... esa... ¿cosa?, la verdad es que ya todo se había vuelto raro, no podía moverse, su cuerpo estaba congelado.

La imagen que llevaba por ojos dos abismos eternos, arrugo su rostro, y surgieron de su boca, las palabras "ven, acércate". Su voz parecía endemoniada, una voz bien ronca, que daba mas miedo a la situación.

El hombre comenzó a moverse, de la nada, y se fue acercando al cuadro, hasta que lo atravesó, y comenzó a temblar violentamente, todo su cuerpo, convulsionado; y él, completamente asustado, fué perdiendo noción de la realidad, poco a poco, Poco a poco.

En menos de unos segundos, su cuerpo se había separado de su ser, y lo que antes era un hombre, se convirtió en nada...

Slenderman

Después de despertar, con un sobresalto, la chica permaneció en cama unos segundos más. Alcanzando el interruptor de su lámpara, trató de recordar, exactamente, que era lo que había robado su dulce sueño. No pudo, se incorporó. Comprobó la hora en su teléfono, soltó un bufido al ver que era la medianoche, la hora de las brujas. Sabiendo que el sueño la evadía, dejó su dormitorio y se dirigió a la cocina, con una buena taza de café en su mente.



Al pasar por la puerta principal de su casa, sintió un escalofrío como fuego líquido pasar por su espina. Es sólo el invierno, se dijo, centrándose de nuevo en su taza de café. La medición de las cucharadas, agua, y preparar la taza la mantuvo ocupada, pero, mientras el líquido oscuro hervía, no tenía nada en qué ocupar su mente. El escalofrío regresó y ella no podía dejar de mirar a sus espaldas en dirección a la puerta principal. Estaba ahí, la puerta, tan inocente como siempre. El cerrojo estaba todavía en su lugar y no podía ver nada malo en él. Volviendo a su café, ella hizo todo lo posible para olvidarse de la sensación.



Con la taza en la mano, caminó de nuevo hacia su dormitorio. Mientras pasó por la puerta principal, decidió dar una rápida mirada por la mirilla, eso ayudaría a calmar su mente inquieta. El frío empeoró con cada paso que daba hacia la puerta, mientras más se alejaba de la seguridad y el calor de sus mantas. Apretó la mano libre contra el frío metal de la puerta, y respiró hondo antes de llevar el ojo a la mirilla.



Al principio, sólo pudo ver oscuridad y de alguna manera parecía revolverse en sí misma. Cuando ella parpadeó sorprendida, el vacío se desvaneció... deseó que no lo hiciera. En su lugar, allí estaba lo que podía adivinar, un ser que alguna vez fue un hombre. Las extremidades eran largas y difícilmente humanas, con juntas voluminosos en sus varios brazos, no muy diferente de las ramas de un árbol. La criatura tenía un traje negro, haciendo la cosa, de alguna manera, más terrorífica para ella. Lo peor de todo, sin embargo, era la cara infernal de aquel ser.



Ella se apartó de la puerta con la mano aún presionado la perilla. La taza de café hirviendo cayó, el líquido ardió sobre las piernas desnudas, ella cayó hacia atrás y trató de arrastrarse lejos de la puerta. Sabía, de alguna manera, que su mente no la estaba engañando. A medida que se arrastraba lejos de la puerta, vio algo, tan negro como el vacío, como una serpiente que se colaba bajo la puerta. Ella estaba atrapada entre el instinto de huir y la urgencia de no darle la espalda a la puerta. Cuando la puerta retumbó, el impulso de huir se apoderó de ella y resbaló sobre el líquido, aún caliente que derramó, mientras trataba de regresar a su habitación.



Sabía, en el fondo, que ella estaba en un callejón sin salida, pero tenía que alejarse de la puerta. Estaba a medio camino por el pasillo cuando oyó la puerta, que antes estaba con seguro, desbloquearse y abrirse. Ella gritó y se escondió detrás de una pared, mientras temblaba por el horror.



Luego de eso, hubo sólo oscuridad.



"Nicole?" Una cálida voz masculina, sacó a la mujer de su ensimismamiento. Cuando volteó, se encontró con uno de los médico de su hermana. Ella asintió,sin saber si debía o no decir algo, o incluso sin saber si tenía la fuerza suficiente para pronunciar palabra alguna. Aquella mañana, había recibido una llamada telefónica urgente del hospital, le dijeron que su hermana, Lindsay, estaba allí. Antes de siquiera poder verla, el doctor le pidió hablar con ella, sobre lo que podría haber sucedido. Palabras como "asalto" y "auto-inflicción" fueron pronunciadas por el doctor y Nicole sentía su mente dar vueltas.



Ella todavía no había comprendido plenamente lo que el doctor le había querido decir, hasta que vio a Lindsay con sus propios ojos. Su hermana menor tenía un vendaje envuelto alrededor de su cabeza, que cubría sus orejas y ojos. Dijeron que era para evitar que sus ojos se sequen y tratar de disminuir la infección de las heridas de sus oídos. Los médicos habían pensado que alguien había atascado un lápiz en sus oídos para dejarla fuera de combate o lo había hecho ella para ensordecerse a sí misma en contra de algo. La mezcla de quemaduras de primer y segundo grado en sus manos y piernas, se supone que fueron ocasionadas por el café que un vecino de ella encontró por toda la entrada de su casa.



Cuando Nicole entró por primera vez en la habitación donde se encontraba su hermana, pensó que había visto la silueta de un hombre en la ventana. Pero sabía que, era imposible. La habitación de su hermana estaba en el tercer piso del hospital.

La mujer de la boca cortada

La leyenda dice que hace mucho tiempo hubo una bella pero vanidosa mujer que se casó con un samurái. La mujer, al ser vanidosa, engañaba a su esposo. El samurai sabía que estaba siendo engañado, así que, celoso y furioso, llegó al lugar donde estaba su esposa y le cortó la boca de un lado a otro mientras gritaba: "¡¿Piensas que eres hermosa?!". Cuando terminó, exclamó: "Pues, ¿quién va a pensar que eres hermosa ahora?"
Aquí es cuando la leyenda toma su inicio. Se dice que hay una mujer con una mascarilla, -lo que no parecería extraño en Japón, ya que la mayoría de habitantes las usan para prevenir enfermedades- que camina por las noches, especialmente las noches oscuras y tenebrosas. Si se encuentra con algún joven, -normalmente estudiantes de secundaria o universitarios- le pregunta: "¿Soy hermosa?" ("¿Watashi kirei?". Si el joven le responde que sí, ella se quitará la máscara y le preguntará: "¿Y ahora?" ("¿Kore demo?". Lo más probable es que la víctima grite o diga que no. Entonces la mujer le cortará la boca de un lado a otro con unas tijeras. Sí la víctima responde de nuevo que sí, la mujer lo seguirá hasta la puerta de su casa y ahí mismo lo asesinará, ya que "kirei" en japonés (hermosa o linda) es muy parecido a decir "kire" (cortar).
En otras versiones de la leyenda, los efectos de responder sí cambian, aunque la mayoría coincide en que es imposible escapar de ella tanto con esa respuesta como la anterior. La más común reza que si se le dice sí, la Kuchisake-onna se abalanzará sobre el aludido para cortarle la boca para que sienta lo mismo que ella. Sin embargo, hay métodos para evitar el fatal desenlace. Según las fuentes, llevar dulces y ofrecérselos puede apaciguarla; en otra versión se dice que si el aludido le contesta con la misma pregunta ("¿Soy hermos@?", la Kuchisake-onna quedará confundida y ello le dará tiempo para escapar; y por último, si cuando ella pregunta se le dice que uno tiene prisa y debe atender un asunto muy importante,si no le contestas, la mujer se disculpará y le dejará marchar debido a los modales japoneses, marchándose ella también.

Toire no Hanako-san.

Las chicas en la escuela suelen ir en grupo al aseo para evitar encontrarse con Hanako-san. Cuenta la historia que las chicas nunca entran en la cuarta puerta (también se comenta que es la segunda empezando por la derecha) por que allí habita Hanako-san, el fantasma de una chica que murió debido al acoso escolar que sufría, desde entonces su fantasma habita en los baños de las chicas.
Pero la leyenda que aún cuentan trata de una niña pequeña que habita en los baños de las escuelas, muchos maestros les dicen a los niños/as que si no cuidan los baños Hanako estará triste.
Para convocarla solo tienes que ir al baño y decir en la puerta "vamos a jugar Hanako-san" y ella te responderá con un rotundo "¡si!", pero si no crees en ella y la llamas ó tocas, te matara...

Yamamba

Yamamba ( La vieja que vive en la montaña) es una mujer muy vieja (tiene una larga historia). Es un viejo demonio que vive en el fondo de la montaña, con el cabello blanco desgreñado, y totalmente fea. A veces adopta un aspecto aterrador y se come a los humanos que se encuentre en el camino, y en otras ocasiones hace cosas buenas a quien la encuentra, todo depende de quien sea la persona a quien se le aparezca. En algunas pinturas le dan una segunda boca en la tapa de su cabeza. Ella puede cambiar su aspecto, y utiliza esta táctica para el éxito de capturar a sus víctimas. Algunos eruditos ponen el origen de Yamamba en historias sobre las épocas en que el gran hambre hizo que los aldeanos japoneses echaran a sus ancianos hacia los bosques, debido a la carencia del alimento.
Es experta en los artes de la brujería, de las pociones, y de los venenos. Ella negocia a veces este conocimiento a los seres humanos si le traen una víctima substituta para comer o para negocios similares. Otros historiadores dicen que ella es solo un alma solitaria que se halla en armonía con la naturaleza. Hace unos años, en Japón estuvo de moda una manera de maquillaje, llamado maquillaje yamamba. Son chicas jóvenes (14 -20 años) que se maquillan de blancos alrededor de los ojos y los labios, tienen la piel re-bronceada, el cabello decolorado, y calzan zapatos demasiado altos. De ellas hablare en otra ocasión.

Yuki Onna

Yuki- Onna: La mujer de la nieve. Es un espectro femenino de hermosa apariencia que durante las tormentas de nieve pierde a los viajeros con sus encantos, haciendo que mueran de frío al abrazarla. También acostumbra acosar a los hombres solos que se refugian en sus casasdurante las ventiscas: se les aparece a lo lejos, invitándolos a hacerle compañía en la infernal blancura. En ocasiones la Yuki Onna se torna vengativa: asalta las casas de las familias y abate las ventanas, dejándose sentir en toda su fría magnificencia y matando a los habitantes del recinto. Es de notar sus similitudes tanto con la Xtabay maya como con las Bean-shide irlandesas.

Taka Onna

Taka Onna: Originalmente es una mujer de gran fealdad, cuya falta de suerte con los hombres la amarga al punto de convertirla en un ser maléfico. Este espíritu tiene el poder de controlar las dimensiones de su cuerpo, siendo capaz de alargarse hasta proporciones inverosímiles. Cuando entra a una casa, asesina a todos sus habitantes.


Futa Kuchi Onna

Futa-kuchi-onna: Espíritu de una mujer anómala poseedora de dos bocas, una de ellas asentada en la nuca, la cual emite horribles alaridos cuando no es alimentada. Se dice que son los espíritus de las mujeres, casadas con un viudo, que por procurar a sus propios hijos no alimentan a sus hijastros al punto de dejarlos morir de hambre. Los niños, al fallecer, se asientan en el cuerpo de su torturadora en una relación simbiótica que los une por la eternidad. Aunque otra explicación menos cruenta indica que la Futa-kuchi-onna en realidad es una mujer que, por vanidad, se negaba a comer como debía y que como castigo a su anorexia debe vagar buscando alimento.

Belek el Vampiro del Bajo Flores



“Bélek el Vampiro” o “Bélek el Vampiro del Bajo Flores” es un personaje de la cultura popular Argentina, más exactamente del barrio del Bajo Flores en Buenos Aires.

El mito de Bélek comienza cuando un circo proveniente de Rusia se instala en el Bajo Flores a dar sus funciones. Bélek era uno de los enanos que trabajaba en dicho circo. Cuentan los vecinos del lugar que durante ese tiempo empezaron a desaparecer gallinas y otros animales del lugar. No se sabía cuál podía ser la razón hasta que una noche encontraron a Bélek mordiendo el cuello de una mona. El dueño del circo en vez de enviarlo a la justicia decide partir con el circo y como castigo dejar sólo a Bélek en el Bajo Flores.

Éste mito ha hecho que mucha gente del barrio haya tomado precauciones tales como tapar las ventanas de las casas con ajo, al salir fuera de sus casas llevar un diente de ajo en los bolsillos, y hasta hubo el caso de un hombre que sólo salía de su casa usando botas de cuero para protegerse del enano.

Belek, que procedía de la zona de los Cárpatos “como el conde Drácula”, fue expulsado después de que el dueqo del circo, Boris Loff, el Hombre Bala y la Mujer Barbuda lo encontraran prendido al cuello de Vera, una mono tití. Pero el mito de Belek, el enano vampiro, apenas comienza aquí.

El verdadero horror se desató cuando se refugió en una casa semiabandondada del Bajo Flores y los gatos del barrio comenzaron a desaparecer misteriosamente.

La leyenda cuenta que la gente protegió sus casas con ristras de ajo y todos llevaban crucifijos por miedo a sus ataques.

Una noche de invierno, los hombres del barrio cazaron al enano vampiro con la red de un arco de fútbol, cerca de la estación Flores, pero se les escapó.

Aseguran que aún vive en el cementerio de Flores y sigue haciendo de las suyas.

Pues bien, parece ser que varias personas, en diferentes puntos de Buenos Aires, como Palermo y Puerto Madero, aseguran haber visto aterrorizadas la figura de un enano moverse increíblemente rápido entre las sombras, huyendo al ser sorprendido o advertir presencia alguna, dejando tras de sí el cadaver de algún animal callejero. Incluso en uno de los casos, viéndose acorralado llego a morder a uno de los testigos.

¿Continúa quizás Belek deambulando por las calles bulliciosas de la noche de Buenos Aires?

Sophia



Sophia no era rara. Solo era una víctima de las malas compañías. Era muy curiosa, eso fue lo que la llevó a donde ahora está. Sophia era mayor que yo por un par de años, ahora debe de estar en la universidad (si es que ya salió de la clínica psiquiátrica donde estaba internada). La conocí cuando me choqué con ella en la biblioteca en la sección de historias de terror.
Teníamos cierta adicción a lo desconocido, aunque tal vez ella se haya ido un poco más allá de lo que la sociedad considera normal. A las dos semanas nos hicimos "amigas". En la escuela era una buena alumna, discreta, sonriente, tenía amigas y todo lo demás, pero fuera de aquel edificio de piedra era una sombra andando. Según ella, una clase de "ser siniestro". Todos decían que era gótica y todo lo demás, pero a mí me fascinaba su forma de ser. Una tarde de Agosto, me llamó por teléfono por la tarde, era sábado. Me pidió que la acompañara.
Había un viento espantoso, así que me abrigué y fui a su casa que no quedaba muy lejos de la mía. Su casa era completamente normal, como sus demás compañeras de aula. Entré a su habitación cuando ella me abrió la puerta una vez adentro. Supongo que fue algo un poco aterrador. Adentro había un extraño olor metálico que daba un poco de nauseas dependiendo de que tan sensible eras, hacía frío y habían extraños símbolos en las paredes. Estaban escritos con el crayón rojo de su hermana menor. Tal vez lo cogió mientras la pequeña estaba bailando ballet en su academia.
Estrellas y círculos, palabras en otros idiomas y dibujos que a penas podían distinguirse inundaban cada rincón de su habitación, ahogada en una música de gritos potentes que le pedí que bajara un poco, pues no la podía escuchar. Me dijo que quería mostrarme algo. Algo que ni sus padres sabían. Algo que ella llamaba “un secreto macabro y siniestro” Siempre tuvo unos adjetivos muy curiosos para sus pertenencias. Sacó un baúl de su cama. Lleno de polvo, de lejos podría confundirse con un ataúd. Oh vamos. ¿Cuántas probabilidades había que Sophia tuviera un muerto debajo de su cama? Tal vez unas cuantas. Conociéndola bien.

Abrió el polvoriento baúl y de ahí sacó una serie de cosas muy extrañas. Una clase de balanza oxidada, un péndulo de plata que estaba igual de polvoriento que el baúl y al final, unos cinco tableros muy extraños. Yo no era estúpida. Sabía que uno de ellos era de Ouija, pero los otros eran más raros todavía. Con más símbolos y extraños dibujos. En una parte del baúl pude distinguir una que otra estatua pequeña, una era de un carnero que tenía las piernas cruzadas y los brazos levantados (pezuñas levantadas).
¿Sabes lo que es esto? me preguntó Sofía y levantó uno de los tableros
Un tablero de Ouija dije sin pensar
Muy bien murmuró y lo dejó en el suelo.
Luego sacó un libro enorme, grueso y mal cuidado. Abrió las páginas llenas de manchas amarillas. Me empezó a picar la nariz.
¿Y sabes lo que es esto? y me mostró el libro.
En la vieja página había fotografías de muchas personas, de diferentes edades y razas. Luego de un grupo de chicos, que Sophia cubrió cuando se dio cuenta que los observaba detenidamente.
No respondí después de unos segundos.
Sophia no respondió y puso todo dentro de un baúl de nuevo, excepto el tablero.
Quise correr, pero sabía que no podía hacerlo así por más, tenía que crear una excusa. Algo para salir de aquella siniestra habitación.
Sophia tengo que irme le dije
No. Yo te llamé y te vas a quedar. No tengas miedo. No te voy a hacer nada
Sophia por favor es tarde, tengo que irme
¿Me tienes miedo?
No, no es eso en serio tengo que irme
¿Por qué te asustas de mí? ¿Soy tan mala? ¿Soy tan aterradora? ¿Por qué?
No me asustas Sophia, solo tengo que irme. Volveré en otra ocasión pero por favor déjame ir.
Sophia se quedó en silencio y me mostró el tablero de nuevo.
Ibas a ser como yo, amiga mía. Te iba a incluir dentro de los de mi clase. Pero eres débil. Eras perfecta pero mostraste debilidad ya no puedes… íbamos a enseñarte a usar todo esto, enseñarte tantas cosas… hizo una pausa y me clavó la mirada. Tuve escalofríos –Olvida que viste todo esto, bórralo de tu mente, no me obligues a lastimarte
Asentí. Sophia estás loca, pensé. Estas loca de remate como puedes hacer esto.
Sophia se levantó y abrió la puerta. Cuando salí sentí como podía respirar de nuevo. Aquella habitación era completamente agobiante. Ni siquiera sé porqué olía a metal ahí adentro. Sophia me llevó a casa esa tarde.
Nunca la vi como antes, ahora tenía cierto miedo. Pero no de esos miedos que los niños le tienen a los payasos o al famoso cuco. Era ese miedo a que volviera a llevarme a casa o que me mostrara sus extraños aparatos de nuevo. En una ocasión encontraron un frasco dentro de su casillero que llevaba algo parecido a un hígado, Sophia dijo que era para la clase de biología pero su maestra juraba que era humano. La madre de Sophia tuvo muchos problemas con eso. Aunque no se lo van a creer (estoy segura que no se lo van a creer) Sophia estudiaba en un colegio altamente religioso, sus padres eran misioneros, la casa se le había vendido un pastor y así era toda su vida. Rodeada de religión. Pero ella había salido como la oveja negra de la familia, como un punto de sangre en el mantel. Algunos comentaban que era el mismísimo demonio, pero no, yo podía pensar que estaba algo mal de la cabeza pero no era el demonio. Sophia no. O tal vez sí y nunca me di cuenta.

Tres semanas después de la experiencia de la habitación prendí el televisor un domingo por la mañana. Apareció que la noche anterior habían encontrado a un grupo de jóvenes haciendo un ritual satánico en pleno cementerio. Tenían a tres conejos, dos de ellos estaban desmembrados y destripados. El otro conejo pudo salvarse. Cuando pasaron las fotografías de las personas que estaban presentes en el ritual, pasaron la fotografía de Sophia. No pude comer ni concentrarme el resto del día. No la volví a ver desde ese día pues la sacaron del colegio, sus padres horrorizados la internaron en una clínica psiquiátrica y no se si ya ha salido. Pero nunca olvide aquella habitación, ni aquellos tableros ni símbolos ni la asesina mirada de Sophia cuando estaba molesta. Me imagino a sus padres, la decepción, el miedo a su propia hija.
¿El demonio? Ahora que lo pienso tal vez lo sea, o tal vez no. Nadie sabe pero Sophia no volvió a comunicarse conmigo, el colegio evadió el tema de conversación y dejaron de pasar la noticia por televisión. Tiempo después inauguraron una galería al frente de mi casa. Fui a visitarla por pura curiosidad y encontré en una vitrina una de las estatuas que Sophia había tenido. El muchacho que estaba de espaldas giró a verme y lo reconocí. El había estado en la fotografía, en el reportaje, estaba suelto, contento y libre. Mientras Sophia recibía medicamentos en una fría y solitaria habitación blanca. Le pregunté por la estatua, me dijo el precio.
¿Dónde la consiguió?
Una conocida me la regaló. Hace mucho tiempo. ¿Por qué preguntas?
No contesté y me fui. Poco a poco, cuan iba explorando la galería encontraba más cosas que Sophia había ocultado. Cosas escalofriantes. Tiempo después escribí sobre aquel lugar pero no nombre a Sophia a nadie más.

Sophia, Sophia… Sophia. Tal vez siga internada tal vez no. Pero lo único que se es que no la veré en mucho tiempo. Ni a ella ni a su baúl ni a sus frascos con órganos dentro. En ocasiones escucho su voz en clase de biología. ¿Será que en realidad ella era el demonio?.

lamida

Esto paso en una pequeña ciudad de Francia, salio en casi todos los periódicos locales. Una niña de 9 años, hija única, de padres de gran influencia, tenía todo lo que hubiese querido y deseado una niña, pero con una soledad incomparable. Sus padres solían salir a fiestas de caridad y reuniones del ámbito político, y la dejaban sola.

Todo cambió cuando le compraron un cachorro de raza grande, pasaron los años y la niña y el perro se volvieron inseparables. Una noche como cualquier otra, los padres fueron a despedirse de la niña; el perro ya acostumbrado a dormir con la niña, se ponia debajo de la cama.

Los padres se fueron y pronto la niña se sumió en un sueño profundo, aproximadamente a las 2:30 de la madrugada, un fuerte ruido la despertó, eran como rasguños leves y luego más fuertes. Entonces, temerosa, bajó la mano para que el perro la lamiese (era como un código entre ella y el perro) lo hizo y entonces se tranquilizó y durmió otra vez.

Cuando se despertó por la mañana descubrió algo espantoso: En el espejo del tocador había algo escrito con sangre que decía :N0 SÓLO LOS PERROS LAMEN. Entonces dió un grito de terror al ver a su perro crucificado en el suelo de su habitación.

Se dice que cuando los padres volvieron estaba totalmente trastornada y solo decia "¿quién me lamió?". Aun se busca al autor de tal aberración.

John Titor



John Titor es un nombre de usuario muy popular en los foros de Internet durante los años 2000 y 2001, supuestamente ligado con un viajero del tiempo que venía del año 2036. A través de sus mensajes, John Titor realizó un sinnúmero de predicciones sobre el futuro cercano, iniciados por una Guerra Civil en Estados Unidos en 2004. En su visión del futuro, EE.UU se había dividido en cinco territorios, el ambiente y la infraestructura del país habían sido destruidos por un ataque nuclear, y las otras potencias mundial habían sido borradas.

El primer mensaje apareció el 2 de noviembre de 2000, en los foros de discusión del Time Travel Institute. En este mensaje, el usuario TimeTravel_0 dio la descripción de las seis partes que una máquina del tiempo debia tener para funcionar correctamente. Al poco tiempo, este usuario publicó que se trataba de un viajero temporal. En su visión, el descubrimiento que haría posible la tecnología para desplazarse en el tiempo ocurriría en 2001, “cuando el CERN haga que sus edificios entren en línea”. Al mudarse a los foros de Art Bell, el usuario se cambió el seudónimo por John Titor.

Según su historia, John Titor era un soldado estadounidense de 2036, a quien se le había asignado la misión de volver a 1975 para conseguir un ordenador IBM 5100[1], para editar algunos programas de computadora antiguos con problemas de código de error “timeout” UNIX 2038[2]. Titor buscaba esta computadora en específico porque su abuelo paterno fue parte del equipo que la desarrolló. El viajero del tiempo había hecho una escala en el 2000 para recoger algunas fotografías perdidas y visitar a su familia; así como alertar a la población sobre la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob[3] y de la inminente guerra.

Aunque prácticamente ninguna de las profecías de John Titor se ha cumplido (hasta donde yo sé, no se desató una guerra civil en Estados Unidos), existen organizaciones que defienden la veracidad de sus relatos. Por ejemplo, Titor comentó que “como resultado de tantos conflictos, no habrían olimpiadas oficiales después del 2004.” Aunque los Juegos Olímpicos en China refutan este punto, sus defensores apuntan que las irregularidades en el evento — los fuegos artificiales en la ceremonia de apertura, por ejemplo —- sugieren que la justa olímpica fue un montaje.

Pokémon Black



Otra leyenda urbana que circula en el mundo de los videojuegos es el título Pókemon Black. El juego se remonta a la primera generación (Red, Blue & Green). Además de Bulbasaur, Charmander, o Squirtle, tenías la opción de elegir a otro personaje: Ghost. Este nuevo pokémon tenía únicamente un solo ataque: curse (maldición). Este poder mataba a los personajes contrincantes — una situación inaudita, ya que los derrotados únicamente se desmayaban. El rival no podía defenderse, ya que estaba demasiado asustado por el fantasma como para hacerlo.

Cuando el jugador usaba el poder ‘curse’, la pantalla del juego se ponía completamente negra. El llanto del Pokémon derrotado se escuchaba muy distorsionado, con un tono mucho más agudo que lo normal. La escena reaparecía en pantalla, pero el pokémon se había ido. Si se utilizaba en una batalla contra un entrenador, aparecía una pokebola vacía en la esquina, implicando la muerte de la criatura.

Luego al terminar con todos tus contrincantes, aparecías en un escenario rodeado de tumbas, con la música del juego a la mitad de la velocidad normal. En la pantalla sale la leyenda: “Muchos años después”, y muestra la imagen de tu personaje enfrentándose a Ghost. El pokemón te mata en el juego, y la pantalla se pone negra, quedándose ahí hasta que reinicias el juego. No hay indicios de esta versión hackeada, ya que el autor del relato dice que lo compró en una feria y luego lo perdió en una mudanza.

Blindmaiden



Los sitios web de terror son una de las áreas más fecundas en las leyendas urbanas. Pero la más terrorífica, a mi parecer, es la historia de Blindmaiden. Habla de un sitio maldito, al cual sólo puedes acceder si te encuentras completamente solo, en la medianoche de un día sin luna (o con la luna tapada por nubes) y con las luces de la casa apagadas. Tampoco debe haber indicios de cristianismo (crucifijos, Biblias, agua bendita), ni encontrarse en ningún local religioso.

El relato dice que cuando el sitio te permite la entrada, te ofrece un viaje impactante por las imágenes, en una experiencia de horror absoluto. Los supervivientes dicen que debes tener cuidado en no presionar el botón de “Aceptar” cuando la página te pregunta si quieres participar activamente en la experiencia. Si lo hicieras por error, quedarías condenado a formar parte de las fotografías del sitio. Al aceptar, verás como un espectro comienza a deambular por tu casa, hasta llegar a tu habitación. Segundos antes de ser capturado por el sitio, aparecerá frente a tí el rostro de la doncella ciega, la cual te arrancará los ojos.

No existe registros ni de la fecha de publicación de la página ni de quiénes son sus creadores. Los registros más viejos del tema datan desde 2005, y en YouTube han colgado algunos videos sobre supuestas imágenes del sitio web. Wikipedia logra avivar la leyenda[4], ya que en ningún momento aclara que se trata de un hoax(engaño), e incluso comenta que “tampoco queda claro como es que el sitio logra reproducir una imágen del cuarto del internauta careciendo de cualquier aparato que lo filme (ni cámaras, ni satélites)”.

El hada de los Dientes....

Cuentan que hace 150 años, en un pueblo llamado Darkness Falls, ubicado en Nueva Inglaterra, Matilda Dixon era una mujer premiada por los niños del pueblo, siempre que a un niño se le caía un diente se lo entregaba a ella a cambio de una moneda de oro, y así fue como Matilda llegó a ser conocida como el hada de los dientes. Pero el destino no fue amable con Matilda.
Una noche se declaro un incendio en su casa de la punta del faro. Su hermosa cara quedó horriblemente desfigurada, la piel abrasada de Matilda era tan sensible a la luz que solo podía salir de noche, y siempre llevaba una máscara de porcelana para que nadie pudiera verle nunca el rostro.
Un día dos niños no volvieron a casa. La gente del pueblo culpo a Matilda, la lincharon y al quitarle la máscara expusieron a la luz sus terribles facciones. Con su último respiro Matilda hecho una maldición al pueblo de Darkness Falls.

A la mañana siguiente los niños perdidos aparecieron sanos y salvos y el pueblo enterró su secreto junto al cuerpo de Matilda. Desde entonces hay quienes creen que Matilda visita a los niños de Darkness Falls por la noche cuando pierden su último diente de leche. Vengándose de cualquiera que se atreva a mirarle la cara y cumpliendo su maldición, “así como antes sembraba amabilidad sembrare ahora venganza para toda la eternidad”.

Marble Hornets

Marble Hornets fue un proyecto audiovisual de un chico llamado Alex, una especie de documental o algo así. Todo iba bien hasta que en un momento dado Alex comienza a comportarse extraño, paranoico. Su cambio de comportamiento fue tal que deja tirado su proyecto y se vuelca a quemar las cintas en las cuales estaba grabando.

Antes de que lo haga, su amigo Jay le pide que no las queme y que le dé las cintas. Alex se las da con la condición de que no se las devuelva ni le hable de las cintas, de lo que había en ellas y de que nunca le mencione esto a nadie. Luego de esto, Alex se muda y nunca vuelve a saber de él. Jay guarda las cintas y olvidó todo el asunto.

3 años después, el 2009, Jay se encuentra con las cintas y tiene la genial idea de revisarlas. Lo que encontró en ellas era bastante extraño. Subió sus descubrimientos a YouTube, comenzando en "Entry #1", y creó un twitter en el cual documentar lo que iba encontrando en las cintas, las que varían entre lo extraño y lo tenebroso.




Bueno ahi los dejo con esos , Si desean mas pasense por la fuente
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