Un cuento Chino? Cigarrillos electronicos!
El cigarrillo electrónico comenzó a venderse en 2007 como terapia contra la adicción al tabaco, en muchos casos como terapia avalada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), una premisa que el organismo internacional ha rechazado hoy categóricamente. En un comunicado, la OMS dejó clara su posición en contra del uso de este producto, ya que, tal como señala el director de Enfermedades No Transmisibles y Salud Mental de la OMS, Ala Awan, “no se ha probado” su validez a la hora de sustituir a la nicotina “ni hay pruebas científicas de su seguridad y eficacia”
El primer prototipo de cigarrillo electrónico lo creó una empresa china en 2004 y desde hace más de un año este producto ha comenzado a venderse en varios países. Los dispositivos diseñados por esta empresa tienen la forma de un cigarro común y expulsan nicotina con un sabor similar al del tabaco, aunque los que se comercializan en España no liberan esta sustancia.
“Al usarlos sólo se inspira humo con sabor a tabaco”, aseguró a Público Luis Pastor, director de la compañía Representaciones Pastor que comercializa estos cigarrillos en España. Por eso, Pastor no se siente aludido por el mensaje lanzado por la OMS. “Yo vendo cigarrillos totalmente seguros, y si no lo fueran, Sanidad no me habría autorizado a ponerlos a disposición de los consumidores y a distribuirlos incluso en farmacias”, aseguró.
“Además, estos cigarrillos son un complemento a los parches o chicles de nicotina, porque éstos últimos proporcionan la sustancia adictiva, pero el cerebro está mentalizado de que se alimenta de ella a través del cigarrillo y el fumador necesita verlo en su mano”, explicó Pastor.
Pero para la OMS esto no es suficiente. La organización sanitaria no niega que estos cigarrillos puedan ser eficaces para dejar de fumar, pero precisa que si los vendedores quieren realmente ayudar a eliminar la adicción al tabaco “necesitan hacer estudios clínicos y análisis de toxicidad dentro del marco regulatorio”. “Hasta que no lo hagan, no podremos considerar este producto como una verdadera terapia de reemplazo de la nicotina y no aceptaremos falsas sugerencias de que aprobamos su uso”, concluye la OMS.
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El cigarrillo electrónico comenzó a venderse en 2007 como terapia contra la adicción al tabaco, en muchos casos como terapia avalada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), una premisa que el organismo internacional ha rechazado hoy categóricamente. En un comunicado, la OMS dejó clara su posición en contra del uso de este producto, ya que, tal como señala el director de Enfermedades No Transmisibles y Salud Mental de la OMS, Ala Awan, “no se ha probado” su validez a la hora de sustituir a la nicotina “ni hay pruebas científicas de su seguridad y eficacia”
El primer prototipo de cigarrillo electrónico lo creó una empresa china en 2004 y desde hace más de un año este producto ha comenzado a venderse en varios países. Los dispositivos diseñados por esta empresa tienen la forma de un cigarro común y expulsan nicotina con un sabor similar al del tabaco, aunque los que se comercializan en España no liberan esta sustancia.
“Al usarlos sólo se inspira humo con sabor a tabaco”, aseguró a Público Luis Pastor, director de la compañía Representaciones Pastor que comercializa estos cigarrillos en España. Por eso, Pastor no se siente aludido por el mensaje lanzado por la OMS. “Yo vendo cigarrillos totalmente seguros, y si no lo fueran, Sanidad no me habría autorizado a ponerlos a disposición de los consumidores y a distribuirlos incluso en farmacias”, aseguró.
“Además, estos cigarrillos son un complemento a los parches o chicles de nicotina, porque éstos últimos proporcionan la sustancia adictiva, pero el cerebro está mentalizado de que se alimenta de ella a través del cigarrillo y el fumador necesita verlo en su mano”, explicó Pastor.
Pero para la OMS esto no es suficiente. La organización sanitaria no niega que estos cigarrillos puedan ser eficaces para dejar de fumar, pero precisa que si los vendedores quieren realmente ayudar a eliminar la adicción al tabaco “necesitan hacer estudios clínicos y análisis de toxicidad dentro del marco regulatorio”. “Hasta que no lo hagan, no podremos considerar este producto como una verdadera terapia de reemplazo de la nicotina y no aceptaremos falsas sugerencias de que aprobamos su uso”, concluye la OMS.
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