Si sigues una dieta vegetariana ya te habrás dado cuenta de que lo que pones en tu plato es un tema sobre el que todos quieren opinar. Y es bueno, el interés es positivo y la mente crítica también. No obstante, hay veces en que algunos opinan sin fundamento y eso, como en todas partes y como con todas las materias, suele inducir al error. He aquí las 5 mentiras más comunes con las que algunas personas parecen querer convencer a los vegetarianos de que su dieta no es saludable.
1. Falta de proteínas
Mucha gente cree que la carne es la única fuente de proteínas de la que disponemos, por lo que, al pensar en una dieta vegetariana, les preocupa que la salud empeore. En esta línea, cuando conocen a alguien que no come carne, lo primero que exclaman es “¡Pero ¿y las proteínas?!”. Son los divertidos “policías de la proteínas”, aquellas personas a las que parece quitarles el sueño que alguien no esté tomando su dosis diaria de proteínas. Pues buenas noticias para ellas: ¡No hay problema!
Existen muchos productos de origen vegetal que aportan una buena cantidad de estas preciadas cadenas de aminoácidos: los productos derivados del grano, por ejemplo, como el pan, los cereales y la pasta, y también las nueces, las legumbres y el tofu. Los ovo-lácteo-vegetarianos reciben proteínas de sobras a partir de los huevos, el queso y demás productos de origen animal. Como curiosidad: en alemán, la palabra “proteína” es “Eiweiss”, que literalmente significa “lo blanco (weiss) del huevo (Ei)”.
2. Acerca del calcio y la vitamina D
A las personas que siguen una dieta ovo-lácteo-vegetariana no se les suele preguntar acerca de su ingesta de calcio. A las veganas, sí. Esto se debe a que popularmente se cree que la única fuente de calcio es la leche y sus derivados. No obstante, hay productos de origen vegetal a través de los cuales podemos conseguir calcio, como serían el brócoli, los guisantes, los frijoles, las lentejas o la col, y las verduras verdes con hojas como las acelgas y las espinacas. Para poder absorber este elemento, hace falta contar con buenos niveles de vitamina D en el organismo, que es importante porque nos permite conseguir y utilizar el calcio. ¿Cómo conseguimos vitamina D? La manera más simple es con la exposición a los rayos ultravioletas (UV), es decir, tomando el sol.
3. Hay muchas restricciones, es una dieta muy limitada
La dieta vegetariana no es limitada por el hecho de no incluir la carne. Además, no se trata de restricción, sino de convicción. Los productos animales son solo una parte de toda la amplia gama de alimentos a nuestra disposición. Afirmar que una dieta sin carne es aburrida es simplificar el delicioso arte de la alimentación saludable: hace falta variar y mezclar sabores, y una dieta vegetariana puede hacerlo perfectamente. Descubre manjares y recetas internacionales, prueba nuevas especias o procesos de cocción distintos. La cocina nunca es aburrida si se sabe jugar con los ingredientes.
4. Sobre el hierro
El hierro es importante para nuestro organismo porque se necesita para la función de la hemoglobina que se encuentra en los glóbulos rojos. Además, este mineral es protagonista de otra de las creencias que hacen un pobre favor a los vegetarianos: que la carne roja es la única fuente de hierro. Sí, este tipo de carne aporta mucho hierro, pero no es el único alimento que lo hace. Encontramos este elemento en abundancia en las frutas deshidratas y los frutos secos, los huevos, los yogures, las legumbres secas, las semillas, las hortalizas y los cereales integrales. Para su correcta absorción es importante contar con buenas dosis de vitamina C, así que si acompañas tus comidas con un cítrico ayudas al cuerpo a conseguir el hierro que necesita.
5. Vitamina B12
Otra de las cuestiones que suele ser tema de debate en conversaciones acerca del vegetarianismo es la ingesta de la vitamina B12, su abundancia y su falta. Pero ¿qué es? Esta vitamina, también llamada “cianocobalamina”, es una molécula orgánica que se encuentra en la mayoría de productos de origen animal. Una persona vegetariana, por lo tanto, la obtiene sin problemas de la leche y los huevos que toma. Las dietas veganas también la pueden conseguir a partir de productos con extracto de levadura, con alimentos fortificados –como soja, cereales o seitán-, y también con suplementos alimenticios.

1. Falta de proteínas
Mucha gente cree que la carne es la única fuente de proteínas de la que disponemos, por lo que, al pensar en una dieta vegetariana, les preocupa que la salud empeore. En esta línea, cuando conocen a alguien que no come carne, lo primero que exclaman es “¡Pero ¿y las proteínas?!”. Son los divertidos “policías de la proteínas”, aquellas personas a las que parece quitarles el sueño que alguien no esté tomando su dosis diaria de proteínas. Pues buenas noticias para ellas: ¡No hay problema!
Existen muchos productos de origen vegetal que aportan una buena cantidad de estas preciadas cadenas de aminoácidos: los productos derivados del grano, por ejemplo, como el pan, los cereales y la pasta, y también las nueces, las legumbres y el tofu. Los ovo-lácteo-vegetarianos reciben proteínas de sobras a partir de los huevos, el queso y demás productos de origen animal. Como curiosidad: en alemán, la palabra “proteína” es “Eiweiss”, que literalmente significa “lo blanco (weiss) del huevo (Ei)”.

2. Acerca del calcio y la vitamina D
A las personas que siguen una dieta ovo-lácteo-vegetariana no se les suele preguntar acerca de su ingesta de calcio. A las veganas, sí. Esto se debe a que popularmente se cree que la única fuente de calcio es la leche y sus derivados. No obstante, hay productos de origen vegetal a través de los cuales podemos conseguir calcio, como serían el brócoli, los guisantes, los frijoles, las lentejas o la col, y las verduras verdes con hojas como las acelgas y las espinacas. Para poder absorber este elemento, hace falta contar con buenos niveles de vitamina D en el organismo, que es importante porque nos permite conseguir y utilizar el calcio. ¿Cómo conseguimos vitamina D? La manera más simple es con la exposición a los rayos ultravioletas (UV), es decir, tomando el sol.

3. Hay muchas restricciones, es una dieta muy limitada
La dieta vegetariana no es limitada por el hecho de no incluir la carne. Además, no se trata de restricción, sino de convicción. Los productos animales son solo una parte de toda la amplia gama de alimentos a nuestra disposición. Afirmar que una dieta sin carne es aburrida es simplificar el delicioso arte de la alimentación saludable: hace falta variar y mezclar sabores, y una dieta vegetariana puede hacerlo perfectamente. Descubre manjares y recetas internacionales, prueba nuevas especias o procesos de cocción distintos. La cocina nunca es aburrida si se sabe jugar con los ingredientes.

4. Sobre el hierro
El hierro es importante para nuestro organismo porque se necesita para la función de la hemoglobina que se encuentra en los glóbulos rojos. Además, este mineral es protagonista de otra de las creencias que hacen un pobre favor a los vegetarianos: que la carne roja es la única fuente de hierro. Sí, este tipo de carne aporta mucho hierro, pero no es el único alimento que lo hace. Encontramos este elemento en abundancia en las frutas deshidratas y los frutos secos, los huevos, los yogures, las legumbres secas, las semillas, las hortalizas y los cereales integrales. Para su correcta absorción es importante contar con buenas dosis de vitamina C, así que si acompañas tus comidas con un cítrico ayudas al cuerpo a conseguir el hierro que necesita.
5. Vitamina B12
Otra de las cuestiones que suele ser tema de debate en conversaciones acerca del vegetarianismo es la ingesta de la vitamina B12, su abundancia y su falta. Pero ¿qué es? Esta vitamina, también llamada “cianocobalamina”, es una molécula orgánica que se encuentra en la mayoría de productos de origen animal. Una persona vegetariana, por lo tanto, la obtiene sin problemas de la leche y los huevos que toma. Las dietas veganas también la pueden conseguir a partir de productos con extracto de levadura, con alimentos fortificados –como soja, cereales o seitán-, y también con suplementos alimenticios.