A veces en las comunidades pequeñas y rurales se da el caso de que viva una persona muy extraña, cuyo estilo de vida y actitud crean desconfianza en los demás vecinos. En las épocas pasadas esto ocurría con más frecuencia. A esta situación sumémosle las supercherías en las que solía creer la gente. Ya tenemos los presupuestos para que se dé un caso de supuesta hechicería, cuyo influjo maligno afecta a un poblado entero.
Sin embargo una persona modesta y de buen corazón puede tener la fuerza de superar la ignorancia y supersticiones de las masas, hasta descubrir que, quizás, ciertas personas no son tan nefastas como las pintan.
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