
El Pombero o Pomberito es un personaje de la mitología guaraní, es muy popular en Paraguay. Se lo conoce también con los nombres de Pyragué, Karaí pyhare y Kuarahy jára. E igualmente con el nombre de "Chopombe". .
El Pombero es un ser originario de la mitología guaraní (algunos autores difieren en esto), muy popular en Paraguay, en ciertas partes del sur de Brasil, y en zonas argentinas como Misiones, Corrientes o Entre Ríos.
Este ser gusta de acosar y violar mujeres, asesinar a quienes deterioran innecesariamente la naturaleza, y castigan a quienes osan pronunciar su nombre en voz alta o les faltan el respeto imitando su silbido, que según cuentan es escalofriante y de hasta 30 segundos.
Este ser gusta de acosar y violar mujeres, asesinar a quienes deterioran innecesariamente la naturaleza, y castigan a quienes osan pronunciar su nombre en voz alta o les faltan el respeto imitando su silbido, que según cuentan es escalofriante y de hasta 30 segundos.


EL POMBERO
El pombero es el mas popular de los duendes guaraníes. Se lo describe con un hombre alto, delgado y velludo, le luce un enorme sombrero de paja. Recorre los bosques a la siesta con una caña en la mano para cuidar a los pájaros, de los que es protector.

Se dice que es una enano robusto, velludo, con brazos tan largos que los arrastra, manos desmesurada-mente grandes, piernas cortas rematadas con enormes pies mirando hacia atrás (para desorientar a quien lo rastrea), no tiene “coyunturas”, es decir articulaciones del codo y rodilla, lo que hace que sus movimientos sean torpes y grotescos, usa un gran sombrero de paja, y anda sin ropas, aunque su miembro viril enorme es tapado por la profusa barba que le llega hasta el suelo.
El Pomberito gusta muchísimo del tabaco y la miel. Además puede ser amigo o enemigo del hombre, según la conducta de éste. Su función primordial es la de cuidar del monte y los animales salvajes.
Se enoja muchísimo si algún cazador mata más presas de las que consumirá. Si eso ocurre se transforma en cualquier animal o planta y con argucias induce al infractor a internarse a lo profundo de la selva don-de se pierde. Lo mismo sucede con el pescador, o aquel que corta árboles que no utilizará. Su presencia no siempre puede ser advertida, porque la capacidad de metamorfosearse, hace que vigile subrepticia-mente la conducta de los hombres.
Rosalía confesó que desde hace un año es perseguida por una criatura muy extraña y con las mismísimas características del “Pombero”. Además, contó que en reiteradas oportunidades despertó desnuda en su cama y que una vez le ocurrió lo mismo a su hijita.
Pablino Villanueva, esposo de Rosalía, recordó que “el domingo a la noche vimos debajo del galpón de la casa a ese ser extraño de color negro que no logramos distinguir bien por la oscuridad pero que sospechamos que se trataría del Pombero”.
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