¿El pueblo soberano? No es necesario tener un máster en Ciencias Políticas para reflexionar sobre la realidad de nuestra democracia; es más, todos los ciudadanos tenemos el derecho de juzgar la política y los políticos, ya que sus acciones y sus omisiones repercuten en nuestras vidas. Aunque la Constitución diga que la soberanía nacional reside en el pueblo, del que emanan los poderes del Estado, pienso que el pueblo cada vez pinta menos en el ámbito político. También dice la Constitución que el Congreso de los Diputados y el Senado representan al pueblo, pero en realidad los diputados y senadores a quienes representan es a los partidos políticos, cuyas cúpulas dirigentes los incluyeron en unas listas cerradas y bloqueadas. La mayor parte de los ciudadanos desconocemos a los diputados y senadores a quienes votamos. Realmente votamos con ovejuna fidelidad a unos partidos cuyos intereses no sabemos si se identifican con los nuestros, ni cuales son realmente sus programas, ni examinamos si llegaron a cumplirlos ni siquiera en parte, ni el uso que han hecho de nuestra representación. Un voto consciente no revalidaría una y otra vez a partidos que, en el poder o en la oposición, no fueron coherentes con los programas que decían defender, no ajustaron su conducta a unos principios éticos que debían exigirse de forma radical, no buscaron el bien común, no administraron con transparencia los fondos que pusimos en sus manos los ciudadanos, no respetaron los valores que forman el entramado básico de la sociedad, sino que pretenden alterarlos en nefastas operaciones de ingeniería social. Quizás la crisis económica y financiera que padecemos nos haga reflexionar a todos y empecemos a utilizar el sentido común. Podemos darnos cuenta de que no podemos vivir por encima de nuestras posibilidades, ni como personas ni como país. Descubriremos que la sobriedad y la honestidad tienen más futuro que el enriquecimiento injusto. Que el mejor seguro social es la familia, a la que hay que proteger en lugar de atacar. Que los intereses particulares, ya sean de personas, entidades o regiones, tienen que subordinarse al bien común. Que el poder político lleva en sí mismo peligrosos gérmenes de corrupción por lo que hay que controlarlo y vigilarlo. Que hace falta un poder judicial independiente que haga justicia con imparcialidad y rapidez. Por el camino que vamos los ciudadanos cada vez estaremos más marginados. Por eso hay que terminar con los partidos como estructuras de poder en la que medran sus dirigentes, sus clientes, sus familiares y sus punteros políticos. También hay que terminar con un sistema autonómico, caro, despilfarrador, retrógrado, en el que se enriquecen oligarquías y ladrones de "guante blanco". Necesitamos una educación de calidad, que la sociedad misma debe organizar, para evitar que los gobiernos quieran utilizarla para adoctrinar a las nuevas generaciones. Hay que reivindicar el principio de subsidiariedad, para impedir que el estado omnipotente ocupe el espacio de acción de los ciudadanos. Tenemos que exigir la libertad religiosa y la neutralidad del Estado y reaccionar contra la imposición desde el Gobierno de las creencias laicistas, la ideología de género, la difusión de políticas abortista, la incitación a una sexualidad precoz y descomprometida. Aunque es grave la crisis económica que nos azota, más grave me parece que se perpetúen en el poder o en la oposición estos partidos que, a mi parecer, están más preocupados por disfrutar de sueldos y privilegios que por encabezar una regeneración a fondo de esta democracia que recibimos con tanta ilusión pero nos decepciona más cada día. Ahora bien, vamos a la "teoría".. ¿Qué dice la Wikipedia? sobre soberanía: La soberanía es el derecho que tiene el pueblo a elegir a sus gobernantes, sus leyes y a que le sea respetado su territorio. Según esto, habría que considerar que el derecho se tiene frente a alguien y porque alguien lo concede; en consecuencia, habría que convenir que la soberanía, más que un derecho, es el "poder". Pero mirá que interesante lo que dice Rousseau: En 1762, Jean-Jacques Rousseau retomó la idea de soberanía pero con un cambio sustancial. El soberano es ahora la colectividad o pueblo, y ésta da origen al poder enajenando sus derechos a favor de la autoridad. Cada ciudadano es soberano y súbdito al mismo tiempo, ya que contribuye tanto a crear la autoridad y a formar parte de ella, en cuanto mediante su propia voluntad dio origen a ésta, y por otro lado es súbdito de esa misma autoridad, en cuanto se obliga a obedecerla. Así, según Rousseau, todos serían libres e iguales, puesto que nadie obedecería o sería mandado por un individuo sino que la voluntad general tiene el poder soberano, es aquella que señala lo correcto y verdadero y las minorías deberían acatarlo en conformidad a lo que dice la voluntad colectiva. Esta concepción russoniana que en parte da origen a la revolución francesa e influye en la aparición de la democracia moderna, permitió múltiples abusos, ya que en nombre de la voluntad "general" o pueblo, se asesinó y destruyó indiscriminadamente. Generó actitudes irresponsables y el atropello a los derechos de las minorías. Así, de Rousseau nace el concepto de soberanía popular, mientras que del abate Sieyès nace el de soberanía nacional. Ambos conceptos se dan indistintamente en las constituciones modernas, aunque después de la Segunda Guerra Mundial ha retomado con fuerza el concepto de soberanía popular que se mira como más cercano al pueblo, el cual se supone que actualmente tiene un grado de cultura cívica y moderación mucho más alto que en el tiempo de la toma de la Bastilla en 1789. + info sobre soberanía [AQUÏ] El pueblo soberano en la democracia moderna El Pueblo Soberano le da carácter absoluto a la democracia, por lo tanto se puede inferir que la democracia es la única forma de gobierno posible, es el valor supremo al que debe someterse toda la vida social y política. Es indiscutible, aún para el que intenta formular alguna objeción por la sencilla razón de que algo se ha dejado de lado por algún intelectual o político de renombre. ¿Y qué nos queda como ciudadanos? Yo diría que debemos aunar esfuerzos para incrementar el nivel del concepto Poder Soberano y de Democracia, porque a medida que nos acerquemos al concepto general, en esa medida surgirá un espíritu unitario con la necesidad de nuevos conocimientos para entender y comprender el mundo metafísico, con sentido racional. A medida que las diferencias nos enfrenten en una lucha fraticida en esa medida quedaríamos indefensos para enfrentar las nuevas realidades por el mal manejo de los recursos que el Supremo (El pueblo) ha delegado en sus representantes para que lo administren con espíritu de escasez y voracidad partidaria ó personal. El pueblo es soberano...pero no tanto Hace unos días, Christian Sanz publicó un artículo titulado "Comprando el voto opositor". En la nota de referencia, el director Ejecutivo de Tribuna finaliza diciendo: "Por su parte, la sociedad toda asiste absorta a una pelea que aún no termina de entender, desconfiando tanto de un contendiente como del otro. No le cree a un gobierno que siempre ha mentido para salirse con la suya, ni a un medio que históricamente ha hecho vergonzosas operaciones de prensa (…)". En la etimología de la palabra "idiota" encontramos de todo. Tenemos desde "un juego de cartas con barajas francesas", pasando por "escasez de inteligencia", "retardo mental agudo", entre otras definiciones. También puede interpretarse el "idiotismo" como el "giro idiomático no trasladable a otras expresiones", o "miembro de una vasta y poderosa tribu cuya influencia en los asuntos humanos ha sido siempre dominante", o "modo de hablar opuesto a las reglas gramaticales"…. en fin……muchas cosas. Sin embargo, la citada en el encabezado se refiere a "persona que carece de capacidad profesional; un ciudadano privado y egoísta que no se preocupaba de los asuntos públicos". Por su parte "Soberano" significa "ente que ejerce o posee la autoridad suprema e independiente", "elevado, excelente y no superado". Si articulamos ambos términos podríamos concluir que estamos frente a un "ente que siendo poseedor de la autoridad suprema, por su carácter egoísta, incurre en una conducta autista en cuanto a los asuntos públicos". ¿No recuerda esta definición a la del "gran pueblo argentino"?. Ahora bien, desde los orígenes mas remotos de las primeras organizaciones sociales en el mundo, siempre el poder político estuvo sometido al poder económico, y cuando el máximo líder (desde la tribu pre-histórica a la Nación actual), enloquece como producto de su alejamiento de la realidad que golpea a los de abajo, sencillamente porque él desde su condición ya no sufre nada, no tiene que luchar para conseguir nada porque lo sostiene el Soberano Idiota al que le roba generalmente todo con la excusa de que se lo "administra", empieza a aburrirse, y de ese aburrimiento nace el desequilibrio mental característico de todo aquel que llega al máximo poder. En realidad, no hay que engañarse, nadie llega al máximo poder si no tiene una cuota bastante considerable de psicopatología, ambición desmedida y fundamentalmente un pasado suficientemente oscuro y reprochable que esconder. A ninguna persona en su sano juicio le da por "dominar el mundo" o una porción del mismo (un país) al mejor estilo de "Pinki y Cerebro". La persona sana se esfuerza día a día por sentirse mas seguro y procura fundamentalmente la paz, la calma, la tranquilidad; no se despierta todos los días pensando qué conflicto social generar, qué sector de la comunidad va a provocar, que desgracia va a promover, en que incertidumbre o crispación va a sumergir a sus compatriotas para después decir que el pueblo que le votó en contra pide a gritos que profundice el modelo ¿? El líder entonces le declara la guerra a otro gigante, desde sectores pesados hasta mega corporaciones, sencillamente porque es un loco aburrido, pero le cuenta al Soberano Idiota que se trata de redistribuir la riqueza, es un estilo de hacer política, es una ideología, un modelo…..nada de eso…..el líder está demente y el Soberano Idiota no quiere darse cuenta, porque sino debería encerrarlo en el manicomio y, justicia mediante, hacerle devolver todo lo que se robó. Además no tendría a quien echarle la culpa por su desgracia. "Todo, menos la autocrítica", se dice el Soberano Idiota incansablemente. Desde la mas remota antigüedad siempre y sin excepción la única preocupación real de los líderes psicópaticos e inescrupulosos y las grandes corporaciones fue la de idear todos los medios posibles para mantener entretenido al Soberano Idiota, para que no cuestione nada y no moleste. La tan trillada frase "pan y circo" es una de las verdades mas grandes del mundo, que fue adoptando diferentes formas a lo largo del tiempo y hoy, desplazó al "sexo, droga y rock and roll" por el "fútbol, droga y reggaeton". En ese contexto, el Soberano Idiota, cada vez está mas "idiota", queda atrapado en medio de la guerra, como rehén de dos inescrupulosos, pero tan drogado, tan idiotizado que es incapaz de reaccionar y darse cuenta de que él es el verdadero Soberano. Sin embargo, es posible pensar que la única generación capaz de hacer algo fue prácticamente aniquilada. Los mayores están muy mayores y con escasa fuerzas. Las nuevas generaciones están inmersos en la mas absoluta confusión producto de una sociedad frívola, sin valores, que no promueve la voluntad, las altas aspiraciones, las buenas acciones. Las nuevas generaciones están en medio de la violencia, droga, alcohol, falta de códigos, sin rumbo, sin metas…… Las personas que hoy tienen entre 40 y 55 años, son la generación, años mas o menos, que convivieron con el proceso militar, la guerra de Malvinas…. Esa generación, en términos generales, sabe, piensa, entiende, conoce, pero el trauma fue tan grande que prefirió no meterse mas, no tener mas problemas, no correr mas riesgos. Lamentablemente todo el mundo habla de todo, pero los que vivieron ahí y en ese momento son los que saben al verdad. No sé cuántos quedan, no sé en que punto o con qué argumento se los puede unir, no sé a qué llamado responderían, posiblemente sólo si sus propios hijos les pidieran hacer algo para salvarlos de un futuro de despenalización de las drogas, de violencia, violación permanente de los derechos humanos, miseria y degradación, pero sí sé que son, mayoritariamente, la parte No Idiota del Soberano. Hablo exclusivamente de gente del pueblo, sólo el pueblo, nunca de los corruptibles y miserables dirigentes políticos, de los comprados senadores o diputados que siempre han percibido sumas importantes aprobando leyes en detrimento de sus representados o compatriotas. Sólo esa generación, conjuga todas las capacidades como para poder cambiar la historia ¿Será posible su acuerdo? ¡Urge! “Si el Pueblo es el Soberano, Hay que Educar al Soberano” - Sarmiento - Para que los ciudadanos puedan ejercer el derecho del sufragio en forma responsable y además útil para sus respectivas comunidades, es preciso que ellos tengan un mínimo razonable de formación cívica y política a fin de poder votar en los comicios o en cualquier consulta popular en forma relativamente satisfactoria, conveniente para los intereses de un municipio, de un condado, de un estado local o del estado nacional o federal. Si el votante es absolutamente ignorante de todo lo que corresponde al interés público, por muy buenas que sean sus intenciones está muy lejos del acierto. Hay que aclarar que no se trata de que todos tengan conocimientos cívicos y políticos importantes porque, aunque es lo deseable, no es fácil obtener ese nivel de cultura en toda la población votante. Es de desearse que las aptitudes adecuadas prevalezcan mayoritariamente, aunque lo fundamental es que haya buena fe y al mismo tiempo un mínimo de conocimiento que le permita al votante saberse orientar por las opiniones de los que más saben. Muy conveniente es, desde luego, que haya dirigentes de la opinión pública, de medios de información, de partidos políticos y de asociaciones cívicas que se interesen en trasmitir sus conocimientos y explicarlos en la mejor forma posible para que la mayor cantidad de gente conozca esas opiniones y que aprenda a compartirlas en lo que se ajuste a su manera de pensar y de sentir. Hay que rodear de prestigio y de eficiencia la función del sufragio para que cada ciudadano, en la medida en que las circunstancias lo permitan, pueda cumplir con el deber de votar en la forma más conveniente o menos perjudicial – si así se quiere llamar – en las elecciones de la índole que sean. Para que la democracia funcione adecuadamente es indispensable que la preparación ciudadana sea lo mejor posible. Cabe, pues, recordar respetuosamente al insigne estadista argentino, Domingo Faustino Sarmiento, cuando dijo “Si el pueblo es el soberano, hay que educar al soberano”… El soberano ignorante o de mala fe, no puede cumplir con una misión positiva y noble en el desarrollo de la vida política de su patria. Taringuer@ ¡¡ Que tengas un gran día !!
El pueblo es soberano...pero no tanto
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