¿Conoces el origen de tu dolor de cuello y espalda?
El 30 por ciento de los dolores musculares de cuello y espalda se deben a una incorrecta masticación, especialmente por mordida cruzada, según ha asegurado la responsable Sanitario y de Calidad y miembro de la Dirección Asistencial de Sanitas Dental, Blanca Longás.
Y es que, el cuidado de la salud bucodental por parte de la sociedad y, sobre todo, por los deportistas es esencial para evitar afecciones que pueden derivar en lesiones inflamatorias, musculares y/o articulares. De hecho, en el caso de deportistas sometidos a programas de alto rendimiento físico, las afecciones cobran mayor importancia por el desgaste que experimenta el sistema músculo-esquelético en los entrenamientos o partidos deportivos. Una de las posibles causas del menor rendimiento físico por parte de los deportistas puede deberse a procesos inflamatorios en músculos y articulaciones que tienen su origen en la aparición de infecciones en la boca. Los procesos infecciosos, ya sean de origen dental o periodontal, pueden ralentizar la contracción-relajación del músculo y provocar una pérdida de tono fibrilar y sensación de fatiga en el deportista.
, ha comentado la experta. Dicho esto, ha avisado de que la práctica de deportes como el rugby, artes marciales, boxeo, balonmano, esquí, surf o voleibol, entre otras muchas disciplinas, que están consideradas por la Asociación Dental Americana (A.D.A.) como deportes de riesgo, pueden favorecer la rotura de piezas dentales por fuertes impactos en entrenamientos o competiciones deportivas.Las malposiciones dentales y ausencia de dientes dificultan la masticación mermando la efectividad nutritiva al no poder triturar los alimentos con normalidad, que a su vez alteran el funcionamiento del aparato digestivo, que tiene que hacer un mayor gasto de energía con una digestión más lenta y por tanto, disminuye el poder energético del atleta con desventaja en la competición deportiva
, ha zanjado Longás.Hay que acudir a realizarse una revisión bucodental al menos dos veces al año. El cepillado de dientes y el uso del hilo dental después de cada comida, sobre todo por la noche, cuando disminuye el pH de la boca, son algunos de los hábitos higiénicos que ayudan a reducir el riesgo de caries