
El caso de Anna O. ( Bertha Pappenheim )

En 1883 Joseph Breuer consultó a Sigmund Freud sobre el caso de una de sus pacientes, Anna O, que sufría episodios histéricos que tenían desconcertado al médico.
El verdadero nombre de Anna era Bertha Pappenheim, tenía veintiún años cuando debió encargarse del cuidado de su padre enfermo, es entonces cuando las alucinaciones y ausencias comenzaron. Víctima de una tos nerviosa que la dejaba exhausta, llegó a la consulta de Breuer. Los síntomas se multiplicaron ante los ojos del médico. En principio el médico sólo consideró los síntomas físicos, luego se interesó en los cambios de humor, las alucinaciones, y las ausencias de su paciente.
Anna tenía momentos de mutismo y otros de somnolencia, a los que Breuer llamó “hipnosis vesperal”, y la propia Anna los llamó “nube”.
Intuitivamente Breuer pide a su paciente que hable de su padre, entonces puede hablar, aunque no en su lengua, el alemán, sino en inglés. Luego de estas conversaciones que la propia paciente describió como “talking cure”, o “limpieza de chimenea”, ella se sentía mejor y tranquila. Breuer le da el alta. La muerte del padre provocó una nueva crisis.

Entre 1880 y 1882, Breuer atendió a Anna, incluso ordenó su internación. En junio de 1882 le dio el alta y asumió que desde entonces quedó completamente curada.
El tratamiento de Bertha fue, en palabras del propio Breuer “la célula germinal de todo el psicoanálisis”. Freud y Breuer lo denominaron “método catártico” (catarsis significa purgación en griego).
La paciente estableció un vínculo excluyente con el médico (posteriormente se denominó “transferencia”), y mejoraba o empeoraba de acuerdo a su presencia.
La dedicación del médico despertó los celos de su esposa Matilde. Breuer consideró que su paciente estaba curada y le dio el alta. Esa misma noche es llamado a casa de Anna, la paciente presentaba síntomas de parto imaginario, y acusaba al médico de ser el padre.

Un mes luego del alta, Anna era internada en el Hospital Bellevue.
Breuer sostenía que Anna era extremadamente inmadura desde el punto de vista sexual, pero admitía que lo incomodaba este tema.
Este caso deterioró la amistad de Freud y Breuer. No obstante en 1893 publicaron conjuntamente su informe preliminar acerca de la histeria.
La recuperación de Bertha Pappenheim

Bertha luchó por su recuperación al salir de Bellevue. En 1888 publicó “Pequeñas historias para niños” y en 1890 “In der Trdelbude” (“En lo del vendedor de antigüedades”).
En 1895 se hizo cargo del orfanato judío de Frankfurt. Fue diplomada como la primera asistente social de Alemania. Comprometida con el trabajo social y la emancipación de la mujer, en 1899 traduce al alemán “Reivindicación del derecho de las mujeres”, escrito en 1792 por Mary Wellstonecraft, la madre de Mary Shelley (autora de “Frankenstein”).
Al comienzo Bertha publicó bajo un seudónimo masculino, Paul Berthold, nombre que utilizó hasta 1900, cuando publicó “La cuestión judía en Galicie”.
Bertha vivió con su madre hasta el fallecimiento de esta en 1905.
En 1924 publicó “El trabajo de Sísifo”, en el cual agrupó cartas viejas del período que va entre 1911 y 1912. En el prefacio del libro, Bertha justifica la publicación de las notas que tomó luego de sus visitas a hospitales, asilos y prostíbulos, afirmando que nada justifica el silencio sobre las injusticias: “Estar al corriente de la injusticia y callarse, es convertirse en cómplice”.
Relación con el Psicoanálisis
Bertha Pappenheim ha pasado a los anales de la historia del psicoanálisis como la persona que facilitó el descubrimiento del método catártico, germen del futuro método psicoanalitico. A través de la narración de su caso clínico, se observa con claridad como Breuer improvisa y modifica el tratamiento de acuerdo con el extravagante cuadro sintomático de su paciente.

Se podría decir por tanto que Breuer no aplicó el método catártico con Anna O. sino que lo fue improvisando sobre la marcha al tener que adaptarse a la conducta y sintomatología de su joven paciente y gracias a sus observaciones y comentarios. En este sentido merece la pena destacar que fue la misma Pappenheim la que describiría el procedimiento curativo como deshollinar la chimenea o cura del habla que, no lo olvidemos, fue como acabaría denominandose al psicoanálisis.
Al acabar el tratamiento catártico siguió adoleciendo de diferentes síntomas psíquicos y orgánicos y fue internada en un centro psiquiátrico del que una vez recuperada se consagró como una ferviente feminista y se dedicó a la lucha por los derechos sociales. Dirigió un orfanato en Fráncfort del Meno y fundó la liga de mujeres judías.
