Reconozcamos que el cuento de la cigüeña que viene de París, o el de que nacimos de un repollo, son cosas del pasado. Un estudio revela cuán temerosos, inseguros y desinformados están los padres frente a la nueva generación de niños muy despierta y estimulada, que les pide respuestas claras sobre sexualidad.
Los miedos de los padres...
Una mujer cuenta textualmente: "Mi hijo de ocho años me preguntó cuántas veces había hecho el amor con su papá. Le dije que muchas, y me preguntó que para qué tantas veces, si con sólo hacerlo dos veces era suficiente para tenerlo a él y a su hermanita. Me avergoncé un poco y le expliqué que hacer el amor entre dos adultos que se aman es una actividad placentera. Sentí que debía ser honesta, pero la culpa de ser demasiado liberal también estuvo presente… ¿estará bien haber contestado así?"
Un sondeo realizado por FonoInfancia (España) a un universo de 200 padres, en su mayoría mujeres, de la Región Metropolitana, evidenció su pobreza de recursos y el desamparo en que se encuentran para enfrentar el tema, además de otros problemas no menores.
"Nos llama la atención que ellos centren sus necesidades en poder responder a temas de genitalidad, reproducción y salud sexual, más que a otras necesidades en positivo del desarrollo sexual de sus hijos", comenta la psicóloga y coordinadora de FonoInfacia.
Sin lugar a dudas, a lo que más temen los padres, es a hablarles a sus niños del acto sexual. El 40% dice que lo más difícil es para ellos explicar el coito a sus hijos pequeños. La mayoría tiene grandes dudas acerca de cómo hablarles de sexo y un grupo importante siente incluso vergüenza de hacerlo, mientras saben que sus hijos reciben información de sus amigos (35%) y la televisión (20%) mayoritariamente.
Aunque prácticamente todos (el 98%) consideran que es necesario conversar sobre sexualidad con niños y niñas, la mayoría no lo hace. Querer, pero no poder, es entonces una de las grandes angustias y frustraciones de los papás. "Lo que más dificulta a los padres al explicar el sexo es hablar de penetración: si vieran el acto sexual como un juego placentero, que va desde hacerse cariño a otras cosas, sería más fácil para ellos hablar del tema", reflexiona un experto.
El estudio constata una gran contradicción: desean hablar de sexualidad con sus hijos, pero se sienten muy carentes de información para hacerlo y eso los hace inseguros: el 77% de los encuestados manifestó que nunca ha recibido información sobre sexualidad infantil y una cifra cercana sostuvo que jamás conversó de sexualidad con sus padres. Y de los que sí hablaron con ellos, lo hicieron principalmente con sus madres, confirmando que históricamente estas responsabilidades educativas las ha concentrado la mujer.
De ahí que la mayoría (56%) no se sienta capacitada para responder a unos hijos que saben y hablan de sexo como nunca antes y que no es raro que los sorprendan con preguntas como ¿qué es un orgasmo?, ¿para qué sirve un condón?, ¿qué significa sexo oral?, o ¿qué es el sexo anal?, interrogantes muy frecuentes que escuchan de amigos o hasta incluso de los medios de comunicación.
En Argentina, si bien no se manejan cifras oficiales en cuanto a esta temática, se estima que se padece el mismo inconveniente.
¿Cuándo es el mejor momento para empezar?
Lo mejor es comenzar tan pronto como los niños empiezan a recibir mensajes de sexualidad y esto sucede desde que nacen. Los niños aprenden a considerar y sentir sus cuerpos y su comportamiento sexual de las cosas que nosotros hacemos o decimos, de la forma en que les cargamos, les hablamos, les vestimos. Al hacer todo esto debemos usar las palabras adecuadas para mencionar las partes de su cuerpo, contestar a sus preguntas y observar su comportamiento. No demorés en hablar sobre la sexualidad, incluso tomá la iniciativa si es necesario, ya que puede ser una oportunidad para hablar del tema.
Algunos tips:
Hablale con naturalidad, como hablarías de cualquier otro asunto. Si tu hijo siente que te carcomen los nervios, o ve que te tensionás, creerá que la sexualidad es algo complicado, o es un tema tabú.
No esperés el momento “perfecto” para hablar de sexualidad, hacelo apenas tengas oportunidad (por ejemplo si en un programa o publicidad se alude a algún aspecto sexual, aprovechá eso para comenzar el tema).
No hagás lecciones magistrales sobre sexo con términos complicados. Tu hijo/a no podrá mantener su atención y se quedará con un montón de preguntas para hacer.
Utilizá términos reales. Nombrá a los genitales por su nombre: Así como le decís “esta es la nariz”, “estos los ojos”, “estas las manos”, de la misma manera hay que referirse al pene, la vagina, o los pechos. No utilizar diminutivos ni sobrenombres como “pitito” o “cachuchita”.
Hablá claro y sin rodeos para que el niño entienda. Si no conocés la respuesta de una pregunta de tu hijo, no tengás miedo en reconocerlo. Luego encargate de averiguarlo para informarle al niño.
Si tu hijo utiliza algún término peyorativo o insulto referido al sexo, no te alterés y explicale el significado del término (muchas veces lo desconocen) y después razoná con él por qué no es conveniente utilizar esos términos.
No discriminés la información por sexo. El varón debe saber de la sexualidad femenina y viceversa.
Dale conceptos acerca de la prostitución y la homosexualidad. Pensá que muchos niños ven y oyen hablar de estos asuntos en la televisión y eso despierta su curiosidad. Explicales qué son. De esta manera estarás educando en la no- discriminación y por sobretodo estarás protegiendo a tu hijo de lo que pueden ser abusos futuros.
Asegurate que tu explicación no consista sólo en datos biológicos. Los niños necesitan aprender sobre las emociones, los valores y los procesos de toma de decisión. Hablá de la sexualidad pero también hacé referencia a valores que acompañan a una sexualidad sana como el compromiso, el cuidado, la responsabilidad.
Si tu hijo/a pregunta, respondé. No minimicés la pregunta con pensamientos como “es demasiado pequeño para saber eso”.
Si te interesa cómo explicarle a tus hijos sobre la reproducción, mirá el video que adjuntamos a continuación, que te va a resultar de mucha utilidad.
Los miedos de los padres...
Una mujer cuenta textualmente: "Mi hijo de ocho años me preguntó cuántas veces había hecho el amor con su papá. Le dije que muchas, y me preguntó que para qué tantas veces, si con sólo hacerlo dos veces era suficiente para tenerlo a él y a su hermanita. Me avergoncé un poco y le expliqué que hacer el amor entre dos adultos que se aman es una actividad placentera. Sentí que debía ser honesta, pero la culpa de ser demasiado liberal también estuvo presente… ¿estará bien haber contestado así?"
Un sondeo realizado por FonoInfancia (España) a un universo de 200 padres, en su mayoría mujeres, de la Región Metropolitana, evidenció su pobreza de recursos y el desamparo en que se encuentran para enfrentar el tema, además de otros problemas no menores.
"Nos llama la atención que ellos centren sus necesidades en poder responder a temas de genitalidad, reproducción y salud sexual, más que a otras necesidades en positivo del desarrollo sexual de sus hijos", comenta la psicóloga y coordinadora de FonoInfacia.
Sin lugar a dudas, a lo que más temen los padres, es a hablarles a sus niños del acto sexual. El 40% dice que lo más difícil es para ellos explicar el coito a sus hijos pequeños. La mayoría tiene grandes dudas acerca de cómo hablarles de sexo y un grupo importante siente incluso vergüenza de hacerlo, mientras saben que sus hijos reciben información de sus amigos (35%) y la televisión (20%) mayoritariamente.
Aunque prácticamente todos (el 98%) consideran que es necesario conversar sobre sexualidad con niños y niñas, la mayoría no lo hace. Querer, pero no poder, es entonces una de las grandes angustias y frustraciones de los papás. "Lo que más dificulta a los padres al explicar el sexo es hablar de penetración: si vieran el acto sexual como un juego placentero, que va desde hacerse cariño a otras cosas, sería más fácil para ellos hablar del tema", reflexiona un experto.
El estudio constata una gran contradicción: desean hablar de sexualidad con sus hijos, pero se sienten muy carentes de información para hacerlo y eso los hace inseguros: el 77% de los encuestados manifestó que nunca ha recibido información sobre sexualidad infantil y una cifra cercana sostuvo que jamás conversó de sexualidad con sus padres. Y de los que sí hablaron con ellos, lo hicieron principalmente con sus madres, confirmando que históricamente estas responsabilidades educativas las ha concentrado la mujer.
De ahí que la mayoría (56%) no se sienta capacitada para responder a unos hijos que saben y hablan de sexo como nunca antes y que no es raro que los sorprendan con preguntas como ¿qué es un orgasmo?, ¿para qué sirve un condón?, ¿qué significa sexo oral?, o ¿qué es el sexo anal?, interrogantes muy frecuentes que escuchan de amigos o hasta incluso de los medios de comunicación.
En Argentina, si bien no se manejan cifras oficiales en cuanto a esta temática, se estima que se padece el mismo inconveniente.
¿Cuándo es el mejor momento para empezar?
Lo mejor es comenzar tan pronto como los niños empiezan a recibir mensajes de sexualidad y esto sucede desde que nacen. Los niños aprenden a considerar y sentir sus cuerpos y su comportamiento sexual de las cosas que nosotros hacemos o decimos, de la forma en que les cargamos, les hablamos, les vestimos. Al hacer todo esto debemos usar las palabras adecuadas para mencionar las partes de su cuerpo, contestar a sus preguntas y observar su comportamiento. No demorés en hablar sobre la sexualidad, incluso tomá la iniciativa si es necesario, ya que puede ser una oportunidad para hablar del tema.
Algunos tips:
Hablale con naturalidad, como hablarías de cualquier otro asunto. Si tu hijo siente que te carcomen los nervios, o ve que te tensionás, creerá que la sexualidad es algo complicado, o es un tema tabú.
No esperés el momento “perfecto” para hablar de sexualidad, hacelo apenas tengas oportunidad (por ejemplo si en un programa o publicidad se alude a algún aspecto sexual, aprovechá eso para comenzar el tema).
No hagás lecciones magistrales sobre sexo con términos complicados. Tu hijo/a no podrá mantener su atención y se quedará con un montón de preguntas para hacer.
Utilizá términos reales. Nombrá a los genitales por su nombre: Así como le decís “esta es la nariz”, “estos los ojos”, “estas las manos”, de la misma manera hay que referirse al pene, la vagina, o los pechos. No utilizar diminutivos ni sobrenombres como “pitito” o “cachuchita”.
Hablá claro y sin rodeos para que el niño entienda. Si no conocés la respuesta de una pregunta de tu hijo, no tengás miedo en reconocerlo. Luego encargate de averiguarlo para informarle al niño.
Si tu hijo utiliza algún término peyorativo o insulto referido al sexo, no te alterés y explicale el significado del término (muchas veces lo desconocen) y después razoná con él por qué no es conveniente utilizar esos términos.
No discriminés la información por sexo. El varón debe saber de la sexualidad femenina y viceversa.
Dale conceptos acerca de la prostitución y la homosexualidad. Pensá que muchos niños ven y oyen hablar de estos asuntos en la televisión y eso despierta su curiosidad. Explicales qué son. De esta manera estarás educando en la no- discriminación y por sobretodo estarás protegiendo a tu hijo de lo que pueden ser abusos futuros.
Asegurate que tu explicación no consista sólo en datos biológicos. Los niños necesitan aprender sobre las emociones, los valores y los procesos de toma de decisión. Hablá de la sexualidad pero también hacé referencia a valores que acompañan a una sexualidad sana como el compromiso, el cuidado, la responsabilidad.
Si tu hijo/a pregunta, respondé. No minimicés la pregunta con pensamientos como “es demasiado pequeño para saber eso”.
Si te interesa cómo explicarle a tus hijos sobre la reproducción, mirá el video que adjuntamos a continuación, que te va a resultar de mucha utilidad.