Fuentes modernas de investigación han tratado de clasificar a los diferentes tipos de dragones mitológicos que ha registrado la Historia. Por lo general se los organiza en tres grandes grupos que son los: Dragones del Occidente, Dragones del Oriente, y los Dragones del Nuevo Mundo. Este tipo de clasificación obviamente ignora los Dragones de África, los de Oceanía, y los de Asia del Oeste.
Se intentará de manera objetiva, clasificarlos de forma ordenada y que abarque todos los dragones, más significativos, de cada rincón del mundo. He aquí, para vosotros, la lista:

Dragones Europeos
En la mitología europea, un dragón es una criatura legendaria con características de serpiente. La palabra en Latín, draco (como la constelación Draco) proviene directamente del Griego, δράκων, drákōn. En la mitología germánica, se lo denomina worm (lombriz), y en el viejo Inglés, wyrm, que significa serpiente.

El concepto moderno del dragón europeo es de una criatura capaz de expulsar fuego, alado, grande, cuatro patas, y con cuernos. Muchas historias modernas representan a los dragones como seres extremadamente inteligentes, capaces de hablar y, algunas veces, asociados con grandes magias y hechizos. La sangre de los dragones son fuentes de propiedades místicas: por ejemplo, al legendario Siegfried le permitió entender el lenguaje de las aves; a otro héroe, la sangre del dragón en su cuerpo le creó una armadura natural impenetrable. Así mismo, los dragones europeos clásicos protejen una caverna llena de oro y tesoros; por lo general siempre hay un caballero de un reino que intenta eliminar a la bestia, y salvar una princesa.

Dragones Americanos (Quetzalcoatl)

Quetzalcoatl es un dragón-deidad venerada en la cultura Azteca (México) en la era pre-colonial. Su nombre proviene de las palabras serpiente y ave, del lenguaje Nahuatl. Otra civilización que también veneró a Quetzalcoat fue la Maya.

La cultura Teotihuaca estaba dedicada a Tlaloc, dios del agua, mientras que Quetzalcoatl era la representación de la tierra y la fertilidad, y era subordinado de Tlaloc. Mientras que el culto evolucionó, igual se desarrolló la independencia entre ambas deidades.
Quetzalcoatl se mezcló con otros dioses y acquirió otros atributos con el tiempo. Algunas veces se lo asoció con Ehecatl, el dios del viento, que representa las fuerzas de la naturaleza. Quetzalcoatl también se convirtió en la representación de la lluvia, mientras que Tlaloc quedó como el dios de las aguas terrenales (entiéndase como el dios de los lagos y los rios). Eventualmente, Quetzalcoatl tomó el lugar de uno de los dioses de la creación.

Dragones Africanos: (Amphisbaena)
Amphisbaena es un dragón mitológico del África, que tiene dos cabezas, una en cada extremo de su cuerpo. Este dragón ha aparecido en otras mitologías, como las de Grecia y Libia.

Los poderes de este dragón eran:
1. Regenerarse: si cortas a un amphisbaena, éste logra unir y pegar sus partes.
2. Colmillos venenosos.
3. Eficiente duplicidad: cada cabeza podía realizar una tarea o acción: una podía dormir mientras la otra seguía despierta, por ejemplo.
4. Velocidad y flexibidad corporal.
5. Rodar: en el momento en que una cabeza mordía el otro extremo, podía dar vueltas, y rodar.
6. Sangre caliente: a diferencia de otras serpientes que son de sangre fría.

Dragones de Oceanía
Bunyip es un dragón australiano originario del estado de Victoria, que vive en los pantanos.
Las historias cuentan de monstruo del agua, come-hombres, un terrible dragón gigante con cuernos de toro y grandes cachetes. Más tarde se lo describió como una serpiente con ojos y orejas grandes. Otros contaban que era parecido al dingo o al ave emu. Es por eso que aparece la leyenda que el bunyip podía tomar la forma que éste quisiese.

Al Bunyip se lo ha asociado con muchos poderes extraños y esotéricos. Podía convertir a los hombres en piedra, solo para separarlos de sus familias por largos años. También podía convertirlos en animales.
Una historia que involucra a un bunyip cuenta que un niño aborigen logró capturar uno. El padre preocupado, pide al niño que devuelva al dragón al pantano, el cual obedece. Sin embargo, el bunyip no es un ser que conoce bien la lógica o la compasión. El bunyip maldice a la familia, y los convierte en los primeros cisnes negros que habitaron Australia.
