Para la cconstrucción de este horno se han utilizado ladrillos hechos de adobe, es decir, ladrillos fabricados a partir de una mezcla entre arcilla barro, paja y agua, luego, han sido secados a la sombra.
Lo que realmente hace la diferencia entre un horno de barro y otros hornos a gas o eléctricos es la gran cantidad de calor que se transfiere por radiación. La del horno hecha con refractarios o ladrillos absorbe y acumula enormes cantidades de calor que viene luego cedido de toda la superficie interna del horno en forma de radiación directa. Aun si el horno se abre para agregar, sacar, inspeccionar comida haciendo que la temperatura del horno baja, la cantidad de calor suplida asegura de toda forma cocinar por varias horas.
Acá podes ver una plantilla para poder elaborar este tipo de ladrillos. Son especiales para hornos de leña porque el molde forma las piezas con una parte más ancha que otra para facilitar la construcción de la cúpula
Las medidas utilizadas en esta plantilla son para hornos de 60 cm de diámetro. Para un horno de 80cm la base grande del adobe sería de 15 x 15, la base pequeña sería de 10 x 10 y la altura sería la misma.
Algunos puntos a tener en cuenta y consejos a la hora de construir tu propio horno de barro
Antes de comenzar a construir un horno conviene tener clara la ubicación, teniendo en cuenta una buena ubicación, a ser posible resguardado de vientos fuerte para evitar problemas con los humos.
Este es un horno de barro tradicional, hecho con ladrillos construidos artesanalmente con adobe. Hoy en día se suele utilizar piedra o ladrillo refractario que mantienen la calor durante un periodo largo de tiempo.
Las bóvedas circulares contribuyen a facilitar la circulación del calor y lo reparte mejor por toda la superficie de cocción. Los hornos con base cuadrada y paredes rectas, aún cuando estén rematados por una bóveda, son menos eficientes que los hornos con formas redondeadas desde la base.
Además un horno con la bóveda o cúpula baja respecto a la altura de la boca o entrada, cuando este sea abierto perderá muy rápido la calor. Si por el contrario, la bóveda o cúpula es demasiado alta con respecto a la boca o entrada, tendrá un espacio interior cerca de la cúpula que no podrá ser calentado nunca a la misma temperatura que el resto del horno.
Por lo tanto conviene buscar un equilibrio entre la altura de la bóveda y la altura de la boca. También debemos pensar que queremos cocinar en el horno, si va a ser un horno para pequeñas cosas, pizzas, pan, o si llevamos idea de cocinar grandes manjares.
Para la base del horno se han utilizado estas viejas piedras de aspecto y robustez inmejorables.
Se han unido mediante mortero (la clásica mezcla de cemento o cal,arena y agua)
El paso siguiente ha sido realizar una base para encofrar y verter el hormigón que sustente el horno.
Para retener mejor el calor y que no se pierda por la base se le han añadido dos capas una de arena y otra de sal gorda antes de colocar los ladrillos refractarios que conformarán la base.
El barro, la materia prima para fabricar los ladrillos, se consigue de forma manual machacando restos de montones de tierra. Trata de conseguir tierra limpia para poder amasar la mezcla mejor.
Ayúdate de un tamiz para lograr separar la tierra fina del restos no deseados, como ser piedras y demás
Una vez procesada la materia prima, es decir conseguir barro con el que poder fabricar ladrillos, el siguiente paso es la construcción del molde para los ladrillos de adobe siguiendo los pasos de la plantilla anterior.
Acá te la dejo de nuevo así no tenes que scrollear al principio del post
Al molde se le han añadido en la parte superior unos pequeños listones de madera a modo de asas con las que poder tirar del molde hacia arriba una vez este cuajada la mezcla de arcilla. Se han unido mediante unos tornillos
Ademas, el molde, presenta la posibilidad de corregir la inclinación de dos de sus paredes para lograr un tipo u otro de ladrillos según se vaya inclinando la curvatura de la bóveda.
La fabricación de ladrillos de arcilla se realiza mediante el mezclado de la arcilla, paja, agua y un poco de arena para contrarrestar el exceso de agua.
Se hace un mortero con la arcilla mezclada con un poco de arena y agua, luego se añade un poco de paja, al gusto, no demasiada ya que no es un material muy consistente.
Cuando obtenemos una masa maleable y deformable , que no este demasiado dura, se puede empezar a fabricar los ladrillos.
Primero se mojan con agua las paredes del molde para que se pegue bien la ceniza que se le echa a continuación, con el fin de que se pueda desmoldar con facilidad sin que se pegue la arcilla a las paredes del molde.
Se va echando poco a poco el barro en el interior del molde y se va compactando con los dedos
Hay que retirar el exceso de barro para que la base quede lisa, luego se golpea el molde y se tira de él hacia arriba para que suelte el ladrillo ya fabricado.
Conviene almacenar los ladrillos en lugar seco y a la sombra, que no les de el sol para evitar una aceleración en el proceso de secado y se agrieten.
Una vez acabada la base es la hora de presentar y planificar la cúpula in situ
Ayudados por un molde de cartón se plantea la primera hilera de ladrillos para comprobar cuantos caben y se va tomando medida de la anchura de la puerta y la cantidad de ladrillos necesarios para ejecutar la bóveda.
Es hora de empezar con el trabajo. Se elabora un mortero similar al que se utilizó para la construcción de los ladrillos, es decir mezcla de arcilla, arena, agua y paja. Esta argamasa se utilizará como unión entre los ladrillos para que no queden huecos ni grietas.
Previamente se elimina los restos de ceniza que puedan tener los ladrillos con agua.
Lo más práctico es trabajar con las manos, se coloca argamasa en las zonas de unión de los bloques y se repasan las juntas rellenando todos los huecos.
Se dejo un hueco en la parte trasera que sirva de "tiro" para el horno.
Aunque en este horno se ha optado por dejar la chimenea en la parte posterior y no en la parte delantera antes de la boca o puerta. Este es un punto polémico entre los aficionados a los hornos de leña, la ubicación ideal de las chimeneas. La decisión es suya
Con, prácticamente, 3 filas montadas de la cúpula, llega la hora de ir planteando lo que será la "boca" o entrada del horno.
Se plantean los ladrillos y se intentan trabar en la medida de lo posible con los adobes que forman el resto de la construcción. De esta manera disminuirá el riego de grietas y fisuras debido a la dilatación de materiales.
Por ello se le hacen unas muescas a los adobes que albergarán los primeros ladrillos refractarios
Para la unión de ladrillos refractarios se ha empleado "mortero refractario".
Una vez planteado el arco y arrancado con los primeros ladrillos, para el resto del mismo se emplea un molde da madera fino en el que poder descansar los ladrillos.
Es aconsejable apuntalar el arco mientras los ladrillos que forman el arco fragüen y se endurezcan
Hay que tener en cuenta eliminar el sobrante de mortero refractario a medida que va secando antes de que endurezca y dificulte la tarea.
Vista del arco terminado desde otros puntos de vista
Como hemos dicho anteriormente este horno llevará la chimenea en la parte de atrás y no en la parte delantera. Por lo tanto no será necesario dejar ningún hueco en la parte frontal, por lo que es posible que parte del humo salga por la puerta y quede ennegrecida por el horno.
Al estar construida la puerta la siguiente hilera de ladrillos montan encima de la misma, por lo que hay que ir retocando cada ladrillo y adaptarlo para que asiente bien encima de los ladrillos refractarios.
Para cortar los ladrillos se puede utilizar una amoladora o radial circular y se cortarán fácilmente sin apenas resistencia, pues los ladrillos no están cocidos en hornos.
En este caso se ha utilizado una sierra de mano, de las de cortar madera o podar árboles
Conforme se van cortando los adobes se colocan apuntalados para poder medir el siguiente de manera más exacta.
En la siguiente imagen se puede apreciar el corte en ángulo del ladrillo de barro y como encaja encima de la puerta.
Además hay que repasar los lados de los adobes modificando ligeramente su inclinación para que, entre ellos, encajen mejor.
Conforme se va cerrando la bóveda la inclinación de los ladrillos hace que haya que modificarlos quedando huecos entre ellos. No son importantes ya que se pueden rellenar con la misma arcilla.
Una vez están todos los bloques presentados hay que quitarlos, numerarlos y volver a colocarlos en su sitio con argamasa, luego a repasar juntas.
Trabajando con este tipo de ladrillos, que no están cocidos, conviene estar atentos a la posibilidad de lluvia, ya que la lluvia desharía todo el trabajo realizado.
La cuarta y quinta hilera se colocan relativamente bien, tomando las precauciones necesarias, es decir, apuntalando por dentro con algunas maderas
A medida que se va cerrando la bóveda, la cosa cambia, todos los ladrillos se han de modificar, midiendo y cortando para que encajen adecuadamente.
Al final, los últimos agujeros son como una especie de puzzle, con paciencia se intenta buscar las piezas más apropiadas.
Ha llegado la hora de la chimenea. En este caso irá en la parte posterior. Se trata de rodear con ladrillos y mortero refractario el agujero que se dejó previamente mientras se construía la cúpula.
La chimenea se alza hasta sobrepasar la altura de la bóveda...
Una vez acabado el horno llega la hora de colocar el pirómetro o termómetro, muy aconsejables a la hora de controlar la temperatura interior y saber cuando el horno esta listo para cocinar.
El pirómetro consiste en introducir el vástago por la parte superior y de manera que busque el centro del horno, por lo que debe tener una longitud adecuada, en este caso entre 30/50 cm.
Algunos vienen con solapa para atornillas al exterior u otros con una vaina de la que se pueden extraer cuando no se vaya a utilizar.
Los pirómetros especiales para horno son capaces de medir temperaturas de hasta 500ºC
Por tanto, hay que hacer un agujero en la pared del horno para poder introducir la varilla o vástago del pirómetro.
En este horno se ha utilizado una varilla de cobre cortada al gusto, con rosca en un extremo para poder colocar un tapón sí no se quiere utilizar el pirómetro y no se escape la calor mientras tanto
Por último y para proteger el horno de la lluvia, es aconsejable darle varias capas de mortero impermeable a la cúpula. Esto también ayudará a tapar grietas y mantener el calor.
Antes de echar el mortero es muy recomendable colocar una malla metálica alrededor de toda la cúpula con el fin de que el mortero quede sujeto y compacto
La malla metálica se puede ir sujetando mediante grapas a la estructura de barro para poder ir dando forma a la malla y moldearla a la forma del horno
IMPORTANTE
Antes de utilizar el horno por primera vez es aconsejable dejar que seque durante unos días, 15 días o mas, según veamos como va.Sencillamente como en todas construcciones hay que darle el tiempo al material de tirar y secar.
El horno apenas terminado puede estar cargado de mucha humedad, de hasta 20 litros de agua si se ha hecho con rapidez. Esa agua tiene que eliminarse gradualmente, pues el agua transformada en vapor por acción del excesivo calor aumenta su volumen hasta 20 veces ejercitando una enorme presión mecánica dentro del material con el consiguiente riesgo de que se provoquen rajaduras irreparables.
El primer encendido, entonces, es para apresurar el secado de la masa del horno con mucha cautela. Los primeros fuegos deben ser pequeños y de una duración de alrededor de una hora buscando que la temperatura de la estructura no supere los 100 ºC, valor que hace pasar el agua al estado gaseoso de vapor. Entonces con paciencia encienda pequeños fuegos en al menos una semana. Durante los primeros fuegos puede darse cuenta que las paredes trasudan, lo cual debe considerarse perfectamente normal. No hay que tener prisa de aumentar la cantidad de leña y con ello aumentar la combustión interna.
Llega la hora del ensayo general
Tras un rato encendido la temperatura alcanza los 260ºC
Vista interior de la varilla que trasmite la temperatura al pirómetro colocado ene el exterior
Como la expulsión de humo y gases por la chimenea durante la combustión es importante, esta se debe calentar bien, por lo que es recomendable encender el primer fuego debajo del conducto de salida de la chimenea. Se coloca de esta manera un montoncito de ramas o maderas de cajón seca y se colocan bajo la boca de la chimenea, dándole fuego si es posible con un pastilla ecológica que evita utilizar diarios, revista con tintas que contiene producto químicos tóxicos. Ni hablar de los líquidos inflamables como keroséno, naftas, thinner, etc.
Iniciado el fuego agregar madera más consistente y moverlo en el lugar donde se piensa hornear. Alimentar siempre el fuego sin sofocarlo, siempre a vivas llamas. No juntar demasiado los trozos de madera, dejar espacio entre ellas para que el oxigeno del aire sea aprovechado bien durante la combustión haciéndola limpia y vivaz. Luego de media hora, si el horno es grande, mover el fuego y parte de las brasas al fondo donde todavía falta calentar, y por otra media hora más seguir alimentándolo con leña.
Ya con el conducto de la chimenea caliente el tiraje debería funcionar bien, entonces es preferible cerrar convenientemente y no del todo la puerta de la boca y/o el registro de la chimenea, para que haya equilibrio entre el combustible y el comburente durante la combustión; el horno absorberá calor en menor tiempo. Es cuestión de experimentar sobre la marcha
Estamos hablando apenas de una hora de calentamiento, que es cuando el horno está construido totalmente de material refractario. Generalmente se trata de ladrillos en ladrillos comunes, pudiendo llevar varias horas. Una señal válida es cuando las llamas del fuego se hacen perezosas y las paredes interiores del horno empiezan a ponerse blancuzcas: el horno está listo para cocinar.
El horno esta a punto para asar lo que apetezca...buen provecho
El horno de leña no requiere de un mantenimiento periódico, salvo la retirada de cenizas y limpieza del interior y la eliminación de residuos de la combustión que puedan quedar entre las grietas de dilatación.
Si el horno esta ubicado en el exterior y no se va a utilizar en un largo periodo de tiempo siempre es preferible protegerlo de las inclemencias meteorológicas.
