Selección epigámica
“Epigámico” se refiere a todas aquellas características que hacen atractivo a un individuo. La selección epigámica es entonces la selección que un sujeto hace de las características atractivas de su posible pareja reproductora. Considerando que la inversión parental es mucho mayor en las hembras que en los machos, ellas son las que generalmente realizan una selección epigámica rigurosa, y esta selección puede llevarse a cabo considerando que siempre hay un número mayor de machos disponibles, dado que su inversión parental es baja.
El propósito de esta selección es que la hembra sea fertilizada por un macho que le provea de un paquete de genes que asegure la sobrevivencia de su cría.
La hembra lleva a cabo las acciones necesarias para una selección epigámica adecuada. Sin embargo, requiere de rasgos adicionales para que efectivamente el macho seleccionado se reproduzca con ella. Estos rasgos se organizan en tres características: atractividad, proceptividad y receptividad.
Lo que haga la hembra tendrá entonces una importancia central para la selección cautelosa de su pareja reproductiva, que en términos de selección sexual será aquella que verdaderamente tenga los mejores genes para sus descendiente
“Epigámico” se refiere a todas aquellas características que hacen atractivo a un individuo. La selección epigámica es entonces la selección que un sujeto hace de las características atractivas de su posible pareja reproductora. Considerando que la inversión parental es mucho mayor en las hembras que en los machos, ellas son las que generalmente realizan una selección epigámica rigurosa, y esta selección puede llevarse a cabo considerando que siempre hay un número mayor de machos disponibles, dado que su inversión parental es baja.
El propósito de esta selección es que la hembra sea fertilizada por un macho que le provea de un paquete de genes que asegure la sobrevivencia de su cría.
La hembra lleva a cabo las acciones necesarias para una selección epigámica adecuada. Sin embargo, requiere de rasgos adicionales para que efectivamente el macho seleccionado se reproduzca con ella. Estos rasgos se organizan en tres características: atractividad, proceptividad y receptividad.
Lo que haga la hembra tendrá entonces una importancia central para la selección cautelosa de su pareja reproductiva, que en términos de selección sexual será aquella que verdaderamente tenga los mejores genes para sus descendiente