
La OPS advirtió sobre desigualdades en el país. Un informe presentado ayer por la Organización Panamericana de la Salud afirma que la atención varía según del lugar donde vive el paciente. Y que los problemas continúan pese a que se invierte mucho.
La población argentina vive hoy 10 años más si se comparan las cifras de la expectativa de vida con lo que pasaba hace 50 años. Pero el sistema de salud aún sufre problemas de articulación y fragmentación que producen desigualdades a la hora de acceder a la atención médica oportuna y de buena calidad, según un informe elaborado de manera conjunta por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la CEPAL, y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
Representantes de los tres organismos, que dependen de ONU, difundieron el informe ayer en Buenos Aires, y remarcaron que la Argentina necesita llevar adelante una reforma integral del sistema nacional de salud , que está conformado por un sector público, las obras sociales, las prepagas, y la cobertura que brinda el PAMI a jubilados y pensionados. “Argentina tiene un sistema de salud que sólo piensa en individuos y no en ciudadanos y ciudadanas.
No es un sistema que nos iguale ”, afirmó Mirta Roses, epidemióloga argentina y directora de la OPS. Sostuvo también que se está dando “un momento oportuno ” para realizar una reforma porque hay “un proceso político estable y un renacimiento de la participación ciudadana ”. Estuvo acompañada por el ex ministro de Salud Ginés González García, y el actual viceministro, Máximo Diosque.
Para argumentar a favor del cambio, el informe (se puede leer en www.new.paho.org/arg/ ) se remontó al pasado; incluso recordó al Protomedicato, que se encargó de la salud desde 1779 y 1820. Desde 1945 hasta 1955 hubo una planificación estatal centralizada; luego siguió un modelo pluralista de planificación fragmentado (1970–90), y durante la década de los noventa se produjo una desregulación de los mercados de salud . En aquel momento, “se solía argumentar que la libre elección daría mayor competencia al mercado de seguros, de forma tal que lograría una mayor eficiencia en la asignación de recursos y que la mayor autonomía de los hospitales públicos produciría un resultado similar, hipótesis que luego no se comprobó en la práctica ”, según expresa el informe. Los salvajes noventa produjeron más pobres, y menos atención médica . La crisis de 2001 puso al país al borde del abismo. Es decir, el estado de situación actual del sistema de salud es consecuencia de factores políticos y económicos también.
El gasto total en salud (incluyendo los datos del sector público y las obras sociales y una estimación del sector privado de la OMS) era superior al 10% del PBI en 2008 . A pesar de que el nivel del gasto es elevado en comparación con otros países, el sistema de salud es “poco equitativo” . Porque si bien todo ciudadano puede acceder a un hospital público, la atención “puede ser muy diferente dependiendo del lugar donde reside”.
El economista Oscar Cetrángolo, coordinador del informe, explicó que “como el sistema de salud tiene muchos organismos de regulación, se genera una fragmentación en los derechos de los ciudadanos : si una persona sólo puede ir al hospital público tiene más desventajas que los que acceden a obras sociales y prepagas”. Contra esto, en el informe se propuso “ rejerarquizar el rol del Gobierno nacional para compensar las inequidades”. Con todo, destacaron cuestiones positivas : entre otras, la ley de medicamentos genéricos y el Plan Nacer, que beneficia a embarazadas y chicos de hasta 6 años.

Un mes pidiendo una operación
Alcira Fernández es una joven humilde de 20 años y madre de dos pequeñas nenas. Tiene amarillos los óvulos de los ojos. Probablemente el sábado, en vísperas de Navidad, le extirpen la vesícula. “Después de andar más de un mes pidiendo que me operen aquí, en el Hospital San Bernardo”, cuenta. Alcira está internada en la Sala 11. Afuera el Sol hace gala del verano con la marca de 33°. Ella y su madre salen a la vereda a comprar algo fresco para beber: “El 18 de noviembre tuve el primer ataque de vesícula. Ingresé al hospital por la Guardia y me internaron de inmediato. El 25 me dieron el alta y no me dijeron si me iban a operar o no. Me dieron un turno para que me haga una ergometría para el 15 de diciembre, sin contemplar mi urgencia, y no me imaginé que esto se me iba a empeorar”. Hace 9 días la volvieron a internar porque no soportaba los dolores y los ojos se le pusieron amarillos”

“Acá no hay un solo pediatra”
La mayor postergación en materia sanitaria en Chaco se da en El Impenetrable, una región de más de 30 mil kilómetros cuadrados en el oeste provincial. Allí hay una bajísima densidad poblacional sostenida principalmente por comunidades indígenas, que son las que se llevan la peor parte. “En toda esa zona no hay un solo ginecólogo, no hay siquiera un pediatra, ni siquiera hay un tisiólogo pese a la presencia que sigue teniendo la tuberculosis. Eso ya dice bastante sobre lo que es el acceso a la salud de esos parajes”, dice Rolando Núñez, coordinador del Centro de Estudios Nelson Mandela.
La ONG lleva años relevando las condiciones de vida de los pueblos originarios locales. “No es un problema de infraestructura –aclara-, sino de políticas y de organización. Además, hay discriminación. El médico blanco, salvo excepciones, no toca al paciente aborigen. Prescinde del examen físico, que es algo básico”.

Persisten las enfermedades de la pobreza
La Argentina “no dejó atrás aún los riesgos sanitarios de los países en desarrollo”, advierte el informe difundido ayer por la OPS, el PNUD y la CEPAL. Es que hay enfermedades emergentes y reemergentes. Algunas de ellas están relacionadas con el deterioro del ambiente, como ocurre con el dengue y el hantavirus, y otras con los hábitos alimenticios, como el síndrome urémico hemolítico o la triquinosis. “Todas ponen de manifiesto una baja en la calidad de vida”, dice el informe.
Se resaltó que la sífilis congénita tiene los indicadores “más preocupantes”. Es causada por una bacteria que se transmite de la madre al hijo durante el embarazo o al nacer. En 2006, los casos de esa infección habían descendido a 582. Durante los años siguientes, la cantidad de casos aumentó, y todavía se encuentra por encima de los valores de 2006.