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Tumor Hipofisiario (Prolactinoma)

InfoFecha desconocida

Esta enfermedad me la diagnosticaron cuando tenia 15 años, es hasta el dia de hoy que la llevo y la llevaré de por vida, por supuesto controlado con medicación, aunque hay posibilidades minimas de la desaparicion del tumor.
Pasen y lean
Saludos!



Prolactinoma

Los prolactinomas son tumores benignos de la hipófisis muy comunes en la población adulta. Y, pese a ser casi siempre benignos, deben ser tratados, ya que al crecer comienzan a comprimir el nervio óptico y otras áreas del cerebro, con consecuencias serias para el paciente.

Entre los principales síntomas se incluyen trastornos menstruales y secreción de leche en la mujer, disminución de la libido e impotencia sexual en el varón y esterilidad en ambos.

Las glándulas endocrinas segregan hormonas (mensajeros químicos) en el torrente sanguíneo, para que éste las transporte a diversos órganos y tejidos en todo el cuerpo. Por ejemplo, el páncreas segrega insulina, que le permite al cuerpo regular los niveles de azúcar en la sangre. La glándula tiroides recibe instrucciones de la pituitaria para segregar hormonas que determinan el ritmo de la actividad química en el cuerpo (a más hormonas en la sangre, más rápida es la actividad química y, a menos hormonas, más lenta es ésta).

Una de las principales consecuencias del prolactinoma es la "hiperprolactinemia", la producción en exceso de la hormona "prolactina". La hiperprolactinemia (teniendo en cuenta todas las causas) es una condición que puede estar presente entre el 0,4% al 6,7% (1) de la población según las diferentes series. En la mujer puede ser causa de alteraciones en el ciclo menstrual y ocupa un lugar importante entre las dificultades para lograr un embarazo. En el hombre puede producir impotencia (se estima que 5% de los casos de impotencia se deben al exceso de prolactina), disminución de la libido y esterilidad por alteración en la cantidad y calidad de los espermatozoides. Sin embargo, a menudo se demora la consulta al especialista (especialmente en el caso de los hombres) por desconocimiento.

Anteriormente, los prolactinomas solían tratarse mediante cirugía y radioterapia, o con drogas que reducían el tamaño del tumor pero que causaban importantes efectos adversos. La llegada de una droga, la cabergolina, un agonista de la dopamina, introdujo una importante modificación en el tratamiento de este tipo de tumor, ya que reduce su tamaño e incluso hace desaparecer el tumor sin causar efectos colaterales. La cabergolina revierte los síntomas que causa la hiperprolactinemia: los pacientes normalizan los niveles de prolactina, desaparecen las alteraciones visuales cuando se trata de tumores grandes y, en el caso de las mujeres, regularizan el ciclo menstrual y su función ovulatoria. Los varones recuperan su función sexual y la capacidad reproductiva en la mayoría de los casos.

"El hecho de haber llegado a la posibilidad de un tratamiento farmacológico permite evitar operaciones: el tumor reduce su tamaño y, a veces, desaparece totalmente", afirmó el profesor doctor Armando Basso, director del Instituto de Neurociencias Aplicadas de la Universidad de Buenos Aires. El tratamiento es generalmente crónico, ya que, pese a que el tumor haya desaparecido, si se suspende la medicación continúa la secreción excesiva de prolactina.

"Esta terapia es de fácil cumplimiento (1 ó 2 comprimidos semanales) y accesibilidad (reconocido por las obras sociales), un tema muy importante hoy en día", resaltó la doctora Mirtha Guitelman, médica endocrinóloga del sector Neuroendocrinología del Servicio de Endocrinología del Hospital Durand.*

La nueva medicación permite la recuperación de la fertilidad, ya que el 80% de las pacientes puede lograr un embarazo. Existen estudios en los que se demuestra que la cabergolina es una droga segura, no aumenta el riesgo de abortos, embarazos múltiples, prematurez, ni causa efectos teratogénicos en el feto.




Una consulta a tiempo


El doctor Basso remarcó "la necesidad de concientización de los profesionales y la población en general", ya que, detectado a tiempo, se revierte el cuadro con un tratamiento farmacológico.

Explicó que "los tumores de hipófisis tienen tres estadios. El primero es endocrinológico: se producen trastornos hormonales y el paciente va al endocrinólogo, que puede detectar el problema en forma temprana. El segundo estadio es el oftalmológico, ya que el tumor comprime al nervio óptico, se produce una pérdida de la visión lateral, y esto genera la consulta al especialista. Antes, cuando no se contaba con la tecnología para diagnosticar el tumor (como, por ejemplo, resonancias magnéticas, ni estaba tan asociado a los trastornos endocrinos), la mayoría de los casos se detectaban en el consultorio del oculista. El tercer estadio es el neurológico, porque el tumor empieza a comprimir el cerebro, ocasionando otros síntomas más serios. Afortunadamente, se ven pocos casos en este estadio. Cuando más temprano se encuentra, mejor es la posibilidad para el paciente".






Si bien el diagnóstico es mucho más frecuente en mujeres que en hombres (2), los detectados en varones son, generalmente, de mayor tamaño y más difíciles de tratar. "Una de las hipótesis es que los hombres tardan más en consultar al especialista, ya sea porque no relacionan la impotencia con este problema, o porque no tienen síntomas notorios hasta que el tumor haya alcanzado gran tamaño.

Parecería que en los hombres los tumores son más agresivos, con mayor posibilidad de progresión", sin embargo responden exitosamente al tratamiento médico, refirió la doctora Guitelman.

Las mujeres suelen acudir al ginecólogo ante la aparición de síntomas, en tanto que los hombres consultan generalmente al urólogo o al andrólogo. "Hace 25 años no se sabía mucho de esto: los ginecólogos no lo relacionaban, no había resonancia magnética, era más difícil diagnosticar los adenomas. Nosotros hicimos una fuerte tarea de concientización en todo el país. Y, en la actualidad, estamos dando charlas a nivel nacional para difundir entre los especialistas los últimos hallazgos sobre esta patología", informó el doctor Basso.





Muy frecuentes

Los tumores o "adenomas" hipofisarios constituyen el 10% de los tumores intracraneales; suelen ser benignos (es decir que no producen diseminación o "metástasis" ), y su origen se encuentra en la mutación de una célula que comienza a multiplicarse.

Dentro de los adenomas más frecuentes se encuentran los prolactinomas (aquellos que producen exceso de prolactina), que constituyen del 30 al 50% de los casos. Por su tamaño, se clasifican en: "microadenomas", menores de 1 cm (60-70% del total), y "macroadenomas", mayores de 1 cm, que son los que pueden crecer y ocasionar trastornos en la visión y neurológicos. Los microadenomas difícilmente crezcan, sólo un 7% puede hacerlo en su evolución natural.

El doctor Basso indicó que "el prolactinoma es el tumor más frecuente de hipófisis, y es el que tiene mayor grado de agresividad. Puede ser muy pequeñito o muy grande. En este último caso, el tratamiento quirúrgico es muy complejo y muy serio, con un alto índice de morbimortalidad en la operación".

Anteriormente, las posibilidades eran radioterapia o cirugía. Si bien la intervención quirúrgica en manos experimentadas permite una curación en el 70-80% de los microadenomas, es efectiva en apenas el 25% de los macroadenomas invasivos, puesto que es más difícil extirpar la totalidad del tumor.


Otras causas de la alteración

La prolactina es una hormona segregada por la glándula hipófisis durante el embarazo y la lactancia, para estimular la producción y secreción de leche. "Ante ciertas situaciones, esta hormona puede aumentar, tanto en mujeres como en varones", señaló la doctora Mirtha Guitelman. "Hay diversidad de causas, y es necesario descartar todas las posibilidades antes de llegar al diagnóstico de adenoma de hipófisis. En general, se presenta en personas en etapa fértil, entre los 20 y los 40 años", es menos frecuente en chicos donde puede presentarse como amenorrea primaria en las mujeres (ausencia de la primera menstruación), o con retraso de crecimiento y desarrollo en los varones.

"Los niveles de prolactina pueden verse afectados, además, por diversas causas. Una de ellas es la medicamentosa (algunos antinauseosos, antivomitivos, psicofármacos antipsicóticos); otras son de tipo endocrinológico, como, por ejemplo, hipotiroidismo, poliquistosis ovárica y otras patologías que deben descartarse antes de pensar en el adenoma hipofisario como causa de los niveles elevados de prolactina".

Los niveles altos de prolactina en personas sin síntomas, deben hacer sospechar la presencia de un tipo especial de prolactina (Big-Big o macroprolactinemia). Este estudio puede realizarse en laboratorios especializados, y la importancia de su hallazgo radica en que se evitarían pedidos de estudios de alta complejidad y tratamientos innecesarios.


Una glándula fundamental

La hipófisis (también conocida como "pituitaria" ) es una glándula que se encuentra en la base del cerebro, y se encarga de regular numerosos procesos; entre ellos, estimular la producción de otras hormonas. Por ello se la denomina "glándula principal".

Sus dimensiones son minúsculas (mide aproximadamente 5 x 10 x 6 mm, y pesa apenas 500 mg, aunque puede aumentar al doble durante el embarazo). Está formada por tres lóbulos: anterior, intermedio y posterior.

Entre las hormonas que segrega, se encuentran algunas vinculadas a las contracciones del útero durante el parto (ocitocina u oxitocina) y la secreción de leche de las mamas (prolactina); el crecimiento (hormona de crecimiento), la regulación del tono de las arterias; el control de la glándula tiroides (metabolismo); el control de la corteza suprarrenal; y la estimulación de las glándulas sexuales (ovarios y testículos) que posibilitan el embarazo.



Medicacion: La Cabergolina

La cabergolina es un medicamento que se usa para tratar diferentes tipos de problemas médicos que ocurren cuando se produce demasiada hormona prolactina. Se puede usar para tratar ciertos problemas menstruales, problemas de fertilidad en los hombres y las mujeres y los prolactinomas pituitarios (tumores de la glándula pituitaria).


Bromocriptina

La bromocriptina se usa para tratar ciertos problemas menstruales o para detener la producción de leche en algunas mujeres u hombres que tienen una secreción anormal de leche. Se usa también para tratar la infertilidad en hombres y mujeres. La bromocriptina también se usa para tratar la enfermedad de Parkinson, la acromegalia (la sobreproducción de la hormona de crecimiento) y prolactinomas pituitarias (tumores de la glándula pituitaria).




(1) Resultados de un estudio realizado en Sao Paulo, Brasil, sobre 19.000 muestras de sangre.
(2) La relación en la frecuencia de prolactinomas diagnosticados entre varones y mujeres es aproximadamente 1/9. Sin embargo, los valores hallados en autopsias revelan que esta relación sería semejante. Sobre 10.223 personas de ambos sexos entre 16 y 86 años, se encontraron adenomas en personas que en vida no sospechaban tenerlos entre 6,5 -27%, siendo el 99,9% microadenomas y el 45% productores de prolactina. Un estudio poblacional realizado en la Clínica Mayo, de la Universidad de Minnesota, EE.UU. encuentra una incidencia anual de prolactinomas diagnosticados de 8,2/100.000 por año (en mayores de 15 años). Esto es sólo el 0,1% de los hallazgos de autopsia -si estimamos la expectativa de vida en 50 años, podríamos decir que sólo 0,4% de la población tendrá un prolactinoma diagnosticado durante su vida.





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