Navegando por la web encontre un testimonio desgarrador. En este caso, sobre la vida de Tony Pajota, el hombre que a los quince años se clavaba cinco pajas al día (como todos ustedes), salvo que Tony no dejó de rendirle culto a Manuela ni un día de su vida, desde aquella agitada pubertad.

.
"La vida me castigó de esta forma. Al resto no se le nota la diferencia de masa muscular en los brazos porque se manuelean alternando las manos, pero a mí se me hace imposible. Tengo otro defecto además de ser tan pajero: mi mano izquierda es muy torpe, no sabe seguir el ritmo ni el envión..."
.

"Hace unos meses me había prometido a mí mismo ir al gimnasio a entrenar el brazo izquierdo para pasar desapercibido, pero después me dio paja..."


La gran desgracia de Tony no es que se castiga diariamente tantas veces, sino que no tuvo la suerte de ser ambidiestro; por lo tanto, únicamente se acaricia la nutria con su mano derecha.

"La vida me castigó de esta forma. Al resto no se le nota la diferencia de masa muscular en los brazos porque se manuelean alternando las manos, pero a mí se me hace imposible. Tengo otro defecto además de ser tan pajero: mi mano izquierda es muy torpe, no sabe seguir el ritmo ni el envión..."
.

"Hace unos meses me había prometido a mí mismo ir al gimnasio a entrenar el brazo izquierdo para pasar desapercibido, pero después me dio paja..."

Fuente:
