

Llegan los días calurosos, y con el calor aparece nuestro Argentinismo en su máxima expresión.
Le rendimos tributo a lo berreta y a lo mediocre al mejor estilo Argento.
Playas y costaneras llenas de reposeras y mates ; señoras en mallas, frituras, vendedores ambulantes, pendejos correteando, etc.
Todos los estereotipos reunidos, desde la familia morocha hincha de Boca, a la gorda que se mete al agua en remera porque tiene 10 mil traumas, y te deja ver como la tela se adhiere a cada uno de sus rollos.
Por otra parte también aparece el esnobismo , la boludez superficial y fachera del Argentino, hombres que se hacen los bananas depilando sus cuerpos y usando mallas extremadamente cortas ; luciendo así el cuerpo que tanto trabajaron en el Gym durante el año.
Ni hablemos de las chicas que no entienden que la palidez es una virtud, y optan por broncearse ; en su afán de ser Beyonce ignoran la belleza de la blancura, la belleza de su naturaleza.
Aplausos por un mocoso perdido, bañeros metrosexuales, algún que otro ahogado, arena en la cola.
Hormonas, calor, conversaciones triviales, atmósfera pretenciosa ; y esa grasitud que tanto nos representa. Somos los choripaneros de siempre con caniches.
Cuando comienza a caer la noche ; el calor también se presta para un ambiente festivo, donde florecen los Ferneteros, los fuma-porritos, los peperos, etc. y todo esto con Reggaeton y Electrónica de Soundtrack.
Veranear, aparentar, engordar, coger, escabiar, bailar, berretearla a mas no poder, hasta que llega Marzo y el sol comienza a bajar su intensidad. El calor disminuye. Y junto con el, nuestro nivel de grasitud Argenta se reduce considerablemente.
Que lindo el calor. Que linda es Argentina. Aguante Messi, el Papa, y Perón.