Convertirte en una nueva persona puede significar cosas diferentes dependiendo de la persona. Para poder avanzar hacia la meta de convertirte en la nueva persona que quieres ser, deberás definir claramente lo que significa para ti.
Es probable que tengas ya algunas ideas en mente, por ejemplo:
-- Cambiar tu manera de tratar las amistades o comunicarte mejor con los demás.
-- O quizá quieras cambiar de carrera profesional
-- O tu imagen personal.
También necesitarás elaborar un plan para progresar y lograr tu objetivo. Por último, deberás realizar los pasos necesarios para convertirte en la persona que quieres ser.
Primero: Decidir qué pasos quieres tomar
1. Visualiza tu futuro. Pregúntate cómo te gustaría que fuera tu vida en 5, 10 y 20 años. Pasa un poco de tiempo imaginando tu futuro. La situación que imagines debe darte una idea de la persona en la que te gustaría convertirte.
Esto puede ser difícil al principio. Cuando trates de imaginar tu futuro, tu mente podría estar en blanco. Pero muchas veces, cuando una persona piensa en esta pregunta siempre hay una imagen que le viene a la mente momentáneamente.
Trata de capturar una imagen, por más breve que sea. ¿Tuviste una breve imagen de ti sentado con tu cónyuge en la sala de tu propia casa? Quizá tuviste una breve imagen de ti conduciendo a lo largo de una playa al atardecer. O quizá te viste en tu empresa hablando con los clientes.
2. Considera el futuro que has visualizado.
Después de ver una imagen clara del futuro en el que te gustaría vivir, piensa en las cualidades o las características que mostrabas en tu visión.
En particular, piensa en el tipo de persona que eras en esa imagen. Esa es la persona en la que debes esforzarse por ser.
Quizá eras asertivo en tu empresa. Posiblemente parecías exitoso y despreocupado conduciendo por la costa. O quizá observaste lo dadivoso, cómodo y acogedor que eras mientras estabas sentado con tu cónyuge en la sala. Estas son las cualidades que debes tratas de adoptar a medida que te reinventes.
3. Visualiza un alter ego. Si te cuesta imaginar tu futuro yo, trata de imaginar un alter ego del presente. Si pudieras llevar una doble vida y ser cualquier persona, ¿quién serías? Pasa algún tiempo pensando en esta pregunta en detalle.
¿Qué hace y dice, y cómo se comporta y se viste la persona que la hace ser tu alter ego? ¿Cómo interactúa tu alter ego con los demás? ¿En qué trabaja?
Por ejemplo, imagina una ejecutiva con una carrera profesional exitosa en la cumbre de su empresa. Fue a la universidad, obtuvo una pasantía y empezó su carrera como todo el mundo. Se acerca a los demás de manera considerada y profesional. Siempre lleva puesta ropa de oficina. Su alter ego puede ser una mujer que se viste de cuero y conduce una motocicleta. Trabaja en un estudio de tatuajes y toca la guitarra en una banda los fines de semana. No vacila en cuanto a sus opiniones y las expresa a todos. Es asertiva con los demás y normalmente logra su objetivo.
4. Decide lo que significa tu alter ego.
Tu alter ego imaginario debe darte claves sobre quién es tu verdadero yo. Algunas de las características de tu alter ego te brindarán aquellas características que deseas obtener en la vida real.
La mujer del ejemplo quizá no pueda cambiar toda su vida, pero quizá le gustaría desarrollar un sentido de la moda más atrevido e ir a conciertos de rock los fines de semana. Quizá decida hacerse un tatuaje que la haga sentirse atrevida. Si no, podría tomar una clase de desarrollo de la asertividad para que tenga más confianza a la hora de compartir sus opiniones.
No tienes necesariamente que convertirte en la persona que has visualizado, a menos que realmente quieras hacerlo. Sin embargo, algunas de las características que viste son parte de tu verdadero yo.
5. Crea una declaración de tu visión. El siguiente paso es desarrollar una declaración u objetivo sobre la persona en la que quieres convertirte. Usa las ideas que obtuviste de uno o los dos ejercicios anteriores para desarrollar esta visión.
Convierte tus ideas en declaraciones, por ejemplo: “Quiero ser un empresario asertivo. Me gusta la idea de tener todo el control de mis días y opciones de negocio”.
Después de generar una declaración general, hazte algunas preguntas para ponerla a prueba y asegurarte de que sea la correcta para ti. Por ejemplo:
¿Esta declaración te resulta interesante y significativa?
¿Tienes sentimientos encontrados? ¿Qué parte de la declaración te genera esos sentimientos?
¿Le restas importancia a tu búsqueda de cambio cuando les cuentas a otras personas sobre tu plan?
¿Sientes como que debes tomar esta ruta porque los demás creen que es lo que debes hacer? ¿Sientes que es el cambio correcto para ti?
¿La declaración parece reflejar lo que eres realmente?
Después de pensar en estas preguntas, haz las modificaciones necesarias a tu visión.
Es probable que tengas ya algunas ideas en mente, por ejemplo:
-- Cambiar tu manera de tratar las amistades o comunicarte mejor con los demás.
-- O quizá quieras cambiar de carrera profesional
-- O tu imagen personal.
También necesitarás elaborar un plan para progresar y lograr tu objetivo. Por último, deberás realizar los pasos necesarios para convertirte en la persona que quieres ser.
Primero: Decidir qué pasos quieres tomar
1. Visualiza tu futuro. Pregúntate cómo te gustaría que fuera tu vida en 5, 10 y 20 años. Pasa un poco de tiempo imaginando tu futuro. La situación que imagines debe darte una idea de la persona en la que te gustaría convertirte.
Esto puede ser difícil al principio. Cuando trates de imaginar tu futuro, tu mente podría estar en blanco. Pero muchas veces, cuando una persona piensa en esta pregunta siempre hay una imagen que le viene a la mente momentáneamente.
Trata de capturar una imagen, por más breve que sea. ¿Tuviste una breve imagen de ti sentado con tu cónyuge en la sala de tu propia casa? Quizá tuviste una breve imagen de ti conduciendo a lo largo de una playa al atardecer. O quizá te viste en tu empresa hablando con los clientes.
2. Considera el futuro que has visualizado.
Después de ver una imagen clara del futuro en el que te gustaría vivir, piensa en las cualidades o las características que mostrabas en tu visión.
En particular, piensa en el tipo de persona que eras en esa imagen. Esa es la persona en la que debes esforzarse por ser.
Quizá eras asertivo en tu empresa. Posiblemente parecías exitoso y despreocupado conduciendo por la costa. O quizá observaste lo dadivoso, cómodo y acogedor que eras mientras estabas sentado con tu cónyuge en la sala. Estas son las cualidades que debes tratas de adoptar a medida que te reinventes.
3. Visualiza un alter ego. Si te cuesta imaginar tu futuro yo, trata de imaginar un alter ego del presente. Si pudieras llevar una doble vida y ser cualquier persona, ¿quién serías? Pasa algún tiempo pensando en esta pregunta en detalle.
¿Qué hace y dice, y cómo se comporta y se viste la persona que la hace ser tu alter ego? ¿Cómo interactúa tu alter ego con los demás? ¿En qué trabaja?
Por ejemplo, imagina una ejecutiva con una carrera profesional exitosa en la cumbre de su empresa. Fue a la universidad, obtuvo una pasantía y empezó su carrera como todo el mundo. Se acerca a los demás de manera considerada y profesional. Siempre lleva puesta ropa de oficina. Su alter ego puede ser una mujer que se viste de cuero y conduce una motocicleta. Trabaja en un estudio de tatuajes y toca la guitarra en una banda los fines de semana. No vacila en cuanto a sus opiniones y las expresa a todos. Es asertiva con los demás y normalmente logra su objetivo.
4. Decide lo que significa tu alter ego.
Tu alter ego imaginario debe darte claves sobre quién es tu verdadero yo. Algunas de las características de tu alter ego te brindarán aquellas características que deseas obtener en la vida real.
La mujer del ejemplo quizá no pueda cambiar toda su vida, pero quizá le gustaría desarrollar un sentido de la moda más atrevido e ir a conciertos de rock los fines de semana. Quizá decida hacerse un tatuaje que la haga sentirse atrevida. Si no, podría tomar una clase de desarrollo de la asertividad para que tenga más confianza a la hora de compartir sus opiniones.
No tienes necesariamente que convertirte en la persona que has visualizado, a menos que realmente quieras hacerlo. Sin embargo, algunas de las características que viste son parte de tu verdadero yo.
5. Crea una declaración de tu visión. El siguiente paso es desarrollar una declaración u objetivo sobre la persona en la que quieres convertirte. Usa las ideas que obtuviste de uno o los dos ejercicios anteriores para desarrollar esta visión.
Convierte tus ideas en declaraciones, por ejemplo: “Quiero ser un empresario asertivo. Me gusta la idea de tener todo el control de mis días y opciones de negocio”.
Después de generar una declaración general, hazte algunas preguntas para ponerla a prueba y asegurarte de que sea la correcta para ti. Por ejemplo:
¿Esta declaración te resulta interesante y significativa?
¿Tienes sentimientos encontrados? ¿Qué parte de la declaración te genera esos sentimientos?
¿Le restas importancia a tu búsqueda de cambio cuando les cuentas a otras personas sobre tu plan?
¿Sientes como que debes tomar esta ruta porque los demás creen que es lo que debes hacer? ¿Sientes que es el cambio correcto para ti?
¿La declaración parece reflejar lo que eres realmente?
Después de pensar en estas preguntas, haz las modificaciones necesarias a tu visión.