¡Bienvenidos al ghetto!
Dicen que el amor lo cambia todo. Pero también el sexo. Y es capaz de cambiar el curso de la historia. Así que te presentamos algunas curiosidades históricas, que tienen que ver con el amor mismo, y también con un par de casquetes que querían echar unos cuantos.
Cleopatra y Marco Antonio
Fue una de las historias de amor más sonadas de todos los tiempos, y por supuesto, con sexo incluido. Resulta que Cleopatra ya había seducido anteriormente a Julio César, pero su muerte supuso un revés para los propósitos de la reina egipcia.
Tanto Julio César como Marco Antonio no pudieron evitar caer bajo el hechizo de la egipcia: además de bella, también fue una mujer muy culta, que hablaba nueve idiomas y que seguía muy de cerca las obras que se encontraban en la antigua biblioteca de Alejandría.
Fue Marco Antonio el que se llevaría su corazón. Sobrino de Julio César, viviría una de las historias más tórridas y conocidas de todos los tiempos. Tal fue su amor, que cuando Marco Antonio se enteró de que Cleopatra estaba muerta -cuando no era así-, se suicidó cayendo sobre su espada. Juntos hicieron renacer una época dorada en Egipto, así que probablemente las cosas no hubieran sido igual si no hubiera existido este romance que traspasó fronteras.
Napoleón y Josefina
Es verdad que el gobernante francés, ya de por sí, cambió el transcurso de la historia. Pero también tuvo un papel muy importante su historia de amor con Josefina. Se dice que él la llamaba así, porque su verdadero nombre, que era Rose, ya había sido pronunciado demasiadas veces por antiguos amantes.
Napoleón quiso a Josefina, y lo demuestran 300 cartas en su exilio, que fueron correspondidas por una docena de cartas de ella. Se enamoró con rapidez de Rose Tascher, a pesar de su incompatibilidad. Los primeros años de su relación fueron marcados por infidelidades, peleas y reconciliaciones. Después, Napoleón tomaría el mando de la relación, pero la verdad es que sus cartas no tienen ningún despedicio: “un beso más abajo, más abajo de los senos”.
Eres descendiente de Gengis Khan
Gengis Khan fue todo un ejemplo de fertilidad, pues tuvo más de una treintena de esposas. ¿Qué tiene que ver esto con la historia? Fue uno de los hombres que unificaron imperios, a base de peleas, y de polvos.
¿Por qué? Porque se dice que una de cada doscientas personas que hay en el mundo, es descendiente de Gengis Khan, comparte el cromosoma Y, que se transmite a los varones y por parte del padre.
El caso de Leymah Gbowee
Este caso es actual, y no sería un polvo que cambiaría la historia, sino un no-polvo de los que hacen historia. Leuma Gbowee es una activista que ha utilizado la huelga sexual como arma de lucha pacífica.
¿Cómo ha cambiado la historia? Pues resulta que gracias a este tipo de lucha pacífica, ha conseguido parar la guerra civil que había entre cristianos y musulmanes en su zona de influencia. De ahí que ahora sea Premio Nobel de la Paz.
Helena de Troya
Todo el mundo sabe esta historia, y claro que merece estar en la lista de polvos que cambiaron la historia. Dicen que Helena poseía tal belleza, por la que merecía la pena entrar en guerra, y eso es lo que hizo Paris, cuando conoció a Helena, que era ya la esposa de Menelao.
Sin embargo, Paris la secuestró, y así se desencadenó la guerra. Todo terminó de una forma muy trágica, porque se sentían culpables por haber causado todo ello, aunque de vez en cuando se olvidaban, cuando estaban juntos en la alcoba.
El final de esta historia fue el caballo de Troya, con el que capturaron a Paris y lo asesinaron. A Helena no, pero la llevaron de vuelta con su marido, y dice que hasta el fin de sus días lloró por Paris, que fue el gran amor de su vida.
Todo sobre Ana Bolena
Ana Bolena fue otro caso de los que hicieron historia, porque el Rey Enrique VIII lo dejó todo por ella. Él ya estaba casado con Catalina de Aragón, aunque bien es cierto que una de las líneas de investigación dicen que la separación se debió a que Catalina no podía concebir más hijos.
En cualquier caso, Ana Bolena jugó bien sus cartas, porque no se acostó con el rey antes de la boda, por si se quedaba embarazada y nadie pudiera decir que sus hijos eran ilegítimos. Vamos, que al final, el Rey Enrique dejó todo por un polvo, que no sabemos si le sirvió de mucho, porque después de Ana Bolena, hubo cuatro matrimonios más.
Mata Hari
El caso de Mata Hari es de los famosos, pues su comparación se sigue utilizando. Mata Hari, cuyo nombre real era Margaretha Zelle, fue bailarina y actriz, que usó esta tapadera para ser doble espía.
Destacó desde muy joven por su belleza, y vio en ella la utilidad de conseguir lo que se proponía, casándose muy joven con un militar que no conocía. Viajó hasta Java, y allí entró en contacto con las artes amatorias orientales, que utilizaría más adelante, siendo espía doble en la Primera Guerra Mundial.
Fue acusada de espionaje en Francia, con el delito de haber asesinado a miles de soldados por su conducta. Hubo una polémica por su condena. Se dice que la escuadra tuvo que ser vendada para que no sucumbiera a sus encantos y que su cuerpo no fue enterrado, sino donado a la ciencia. Todo por un par de polvos con un par de militares.
El caso de Catalina de Bora
No muchos lo saben, pero Catalina de Bora fue la esposa de Martín Lutero. Sí, el Líder de la Reforma Protestante. Y gracias a esta mujer, Martín Lutero tomó con otra perspectiva la reforma. Catalina tomó los votos de monja, y sabemos que Lutero era también religioso.
Pero Catalina huyó del convento con otras monjas para formar parte de la Reforma, y entonces, él fue uno de los defensores del matrimonio de los sacerdotes. Gracias a su empeño, él pudo casarse con Catalina.
Marie y Pierre Curie
Fue uno de los matrimonios más exitosos, y no solo hablamos del de Curie, sino el matrimonio entre el amor y la ciencia, pues esta joven pareja eran unos apasionados entre ellos, y también hacia la ciencia. De hecho, al conocerse, poco tenían en común, pero después descubrieron que compartían cierto amor hacia la ciencia, que fue lo que les llevó muy lejos.
Se trataron de igual a igual, ya que Pierre amó a Marie como compañera, amante, científica y amiga. No acabaría del todo bien la cosa, puesto que es posible que ella fuera más inteligente que él, pero no obtuvo tantos méritos. Quedó desolada tras la muerte de Pierre por un accidente con un carro de caballos, pero tomó el control asumiendo su cátedra y rechazando las pensiones vitalicias.
Y siguió con su amor por la ciencia, pero encontró en la sociedad un tremendo rechazo por ser mujer, y no tener apoyo.
El caso de Eduardo VII
Eduardo VII también tuvo su episodio curioso, relacionado con unos cuantos polvetes. Resulta que era el hijo de la Reina Victoria, y tenía algunas aficiones que podrían no estar del todo permitidas, como por ejemplo, frecuentar burdeles. Y se le nota, con ese aspecto bonachón que aparece en la fotografía, ¿verdad?
Pero no cualquier burdel, sino burdeles franceses. Por eso, se dice que este hombre pactó con Francia, para poder irse de prostitutas tranquilamente tras el pacto.
FIN DEL POST
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