Puede parecer un tema recurrente y fácil de “postear” en un blog que se interesa por la divulgación de los océanos, incluso podría considerarse obligado dentro del mundo “verde” o ecologista que se presupone en un blog de acuariofilia.
Pero ¿somos realmente conscientes de esta realidad? A todos los amantes de la acuariofilia y la oceanografía nos consta en mayor o menor medida esta lamentable práctica, pero repito, me repito a mi mismo, ¿somos realmente conscientes de esta realidad?
* Hasta 100 millones (100.000.000) de tiburones al año se matan para obtener sus aletas.
* La captura y pesca del tiburón es mucho más lucrativa a nivel mundial que la pesca del atún
* El corte de aletas de tiburón tiene lugar en cualquier lugar donde exista una línea de costa
* Intermediarios chinos colectan aletas en pequeñas operaciones en las comunidades costeras pobres
* La cercenación de aletas de tiburón a escala industrial ocurre en países pobres como Yemen
* Decenas de miles de aletas de tiburón son compradas y vendidas diariamente
* El 70% del comercio de aletas de tiburón pasa por Hong Kong, la principal entrada en la China Continental
Antes, un producto reservado para la nobleza china como una delicatessen es ahora accesible para las masas. Esto es el exterminio de la especie.
* Las aletas se cortan y se devuelve el tiburón vivo al océano, donde muere inevitablemente, pero pudiendo tardar días en hacerlo, con una muerte larga y agonizante; de hambre, devorado por otros predadores, o de asfixia al no poder nadar (ya que los tiburones necesitan estar en movimiento para hacer pasar el agua por sus branquias y oxigenarse)
* La sopa de aleta de tiburón puede llegar a alcanzar fácilmente un precio de 90 euros el plato
*Los pescadores sólo están interesados en las aletas de tiburón porque la carne tiene un valor económico bajo y ocupa mucho espacio en la bodega. También contiene urea, que se convierte en amoniaco una vez que el tiburón ha muerto y contamina otros peces
* Las aletas de tiburón en sí no tienen sabor, sólo proporciona un mayor consistencia gelatinosa a la sopa que condimenta.
Muy probable y desgraciadamente la mayoría de los consumidores de sopa de aletas de tiburón no son conscientes del sufrimiento que se confiere al animal para su deleite culinario. Desde Stop Shark Finning se lucha para que el conocimiento de esta sangría sea divulgado y para intentar controlar este mercado indiscriminado.

NO QUEREMOS MATAR UN TIBURON POR ESTO
