Empecé el día preguntándome, ¿por qué me siento tan mal? Cuando tengo mis 5 sentidos perfectamente, puedo ver, oler, gustar, tocar y oír de una manera magnífica, entonces, ¿qué pasa que no soy feliz? Para tratar de hallar la respuesta, tuve la idea de visitar el mundo de esos seres que no precisan ver para disfrutar de los encantos de la vida. Quise ser por unas horas, una persona invidente. Desperté con los ojos cerrados, me encontré inmersa en la oscuridad, sólo me acompañaban 4 sentidos. Me levanté de la cama con ayuda de mis manos, tocando allí, tocando acá, lamentablemente me costó demasiado, ya que no recordaba donde se encontraban las prendas que iba a utilizar. Tuve que abrir, cajón por cajón, habré tardado como 10 minutos aproximadamente para hallarla, me sentía una completa inútil. Los cordones de mis zapatillas ya se encontraban atados, tengo que decir que uno de ellos no se hallaba en una de las zapatillas, así que tuve que pasarlo por cada agujero hasta atarlo. Se me hizo complicado, pero lo pude lograr. Lo difícil fue hacerme el desayuno.....No sabía cuál era la manteca, el dulce de leche y mucho menos la mermelada....un caos sinceramente....Aquí hice uso no sólo de mis manos sino también de mi lengua... Tomé la pava, la coloqué debajo de la canilla y se empezó a llenar. La retiré al sentir que el agua se escapaba de ella, golpeando la pileta de la cocina. Esperé a que entre en hervor....en estas acciones me acompañó otro de mis sentidos..el de oír. Mientras tomaba el té, y degustaba algunas galletitas con dulce....me di cuenta, que nunca había utilizado como ahora, la acción de oler. Las fragancias se mezclaron, el té de frutas tropicales con miel me hacían sentir en un paraíso, junto al canto de las aves, las cuales, nunca oía en la mañana. Sentí la textura de cada galleta que llevaba a mi boca, la olía, la saboreaba como si fuera un manjar, como si fuera algo que no había probado en siglos. No sé por qué hice lo que hice, quizás por desesperación. Quería experimentar lo que se sentía no poder ver, pero saben qué? Vi mucho más que todas las personas que se levantan a la mañana para hacerse el desayuno. Disfruté de mis sentidos, aquellos que se estaban atrofiando por la falta de uso. Ahora entendí que esas personas son demasiado especiales, porque tienen que poner toda su voluntad, alma y corazón para poder sobrellevar la vida que les tocó. Ahora comprendo el significado de la alegría que exponen muchos en sus rostros, ahora entiendo que ellos viven en un mundo en el cuál, nosotros, los llamados afortunados por tener los 5 sentidos en funcionamiento, no podemos percibir, ni siquiera acercarnos al disfrute que consiguen ellos. Antes los apreciaba, ahora mucho más, porque aunque sea por un par de horas pude ingresar a su pequeño pero extraordinario mundo, donde los ojos que se necesitan para ver son los del corazón. Doy gracias a lo que hice, fue una linda experiencia, y me sirvió para valorar lo afortunada que soy al tener los 5 sentidos en funcionamiento. Ahora es el momento de utilizarlos... 5 SENTIDOS Usa tus ojos, para ver la belleza de la vida, para ver el interior de las personas. No los uses para criticar maliciosamente cómo se ven o se visten los demás, o para juzgar a las personas, sólo por sus apariencias. Usa tus oídos, para escuchar a tu prójimo, y poder ofrecerle una palabra de aliento, para escuchar los sonidos agradables que te ayuden a olvidar las dificultades y edifiquen tu interior. No los uses como un arma, o para escuchar cuando se habla mal de los demás. Usa tu olfato, para percibir el olor de las flores, del perfume, del amor. No lo impregnes con los malos olores como lo son el odio, el egoísmo, la traición. Usa tu gusto, para saborear el triunfo de tus metas alcanzadas, de los logros obtenidos con esfuerzo y dedicación. No lo uses para saborear las derrotas de otros. Usa tu tacto, para sentir y dar amor, para tocar a las personas con tus deseos positivos, con tu caridad. No lo uses para pedir injustificadamente. El sexto sentido, el más importante, es el que nos da la sabiduría para distinguir la diferencia entre los otros sentidos, entre el bien y el mal, entre dar o recibir, entre construir o desmoronar. A veces miramos sin ver, oímos sin escuchar, olemos sin percibir, probamos sin saborear, tocamos superficialmente. Usa tus sentidos sabiamente, no se trata de cuántos tengas, sino de cómo los utilizas. Autor Desconocido
Unas horas en la oscuridad _ Propio
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