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Cuerpos Sutiles


La materia se manifiesta en varios niveles de vibración, en varios estados y frecuencias.

Y para interactuar con cada uno de estos niveles substanciales, el Alma emplea determinados vehículos con el objetivo de adaptarse al medio sobre el que quiere influir o con el cual desea interactuar para su evolución.

Del más denso (bajo en vibración) al más sutil (elevado en vibración), son cuatro, llamados físico, astral, mental y etérico superior, que cuentan con las siguientes características:

CUERPO FÍSICO.
Corresponde al cuarto cuadrante de la materia y al elemento Tierra en el microcosmos; y como tal, las asociaciones de este elemento también son aplicables a este vehículo, siempre y cuando sean adaptadas al contexto del que se trate, claro está. De esto se sigue que, al igual que los otros elementos asientan sus fuerzas y las manifiestan a través de la tierra, influyendo sobre ella y sirviéndose de ella para lograr su acción y proyección, así los otros vehículos se sirven del físico para manifestar su acción en el nivel que a éste le es propio:

Es su vehículo de experimentación, expresión y manifestación en la realidad objetiva de tercera dimensión.

Entonces, siendo el más denso de los cuatro cuerpos inferiores o materiales, el cuerpo físico también es el vehículo de las sensaciones, que son traducidas en impulsos nerviosos por medio de los órganos de los sentidos.

Pero estos mecanismos son principalmente automáticos, como resultado de un acto reflejo, mientras este vehículo denso no reciba la influencia de los vehículos superiores, ya que la conciencia que le es propia es la instintiva.

No obstante, la parte de la psique encargada de vigilar sus procesos y funciones, teniendo todo cuidado en su fisiología interna y en los sutiles mecanismos químicos que tienen lugar en su estructura, es la subconsciencia (puente entre el inconsciente y la conciencia), y por medio de ella, el cuerpo mental controla todos los procesos, reacciones, etc., detrás de la conciencia de uno mismo, y los procesos se llevan a cabo de forma apropiada.

La interface que recibe las impresiones de la mente y las traduce al “lenguaje” del cuerpo físico es el cerebro.

Por medio del hemisferio derecho transmite el pensamiento no-lineal o ramificado, la intuición, la creatividad, y los procesos del pensamiento abstracto, así como los medios de los que la intuición se sirve; entonces, el hemisferio derecho es femenino o lunar, gobernando las características femeninas en él.

Por otro lado, la mente transmite el resto de las impresiones por medio del hemisferio izquierdo, que es el del pensamiento lógico o lineal, el de los procesos del pensamiento concreto, el intelecto y la razón (el raciocinio) y los medios de los que ambos se sirven para ser funcionales…por lo tanto, este hemisferio es solar o masculino.

Sin embargo, cuando ambos hemisferios funcionan en equilibrio adecuado, tenemos el gestalt de la evolución del cerebro, y el 10% calculado por los científicos, que es el porcentaje del cerebro en uso activo por la generalidad de los individuos que conforman la especie humana, se eleva a la potencia N y así le abre al ser las posibilidades para que entre en las regiones más profundas de la mente y pueda recibir las impresiones que le vengan de ahí y traducirlas en expresiones en el mundo físico.

EL CUERPO ASTRAL

El cuerpo astral interactúa con el físico vía las glándulas de secreción interna que son las contrapartes físicas de los centros energéticos siderales, y éstas son: glándulas sexuales y coccígea para el centro raíz; el bazo para el centro esplénico; el páncreas y las suprarrenales para el centro del plexo solar; la glándula timo para el centro cardíaco, que es la que mantiene activo el sistema inmunológico; las glándulas tiroides y paratiroides para el centro laríngeo; la glándula pituitaria para el centro del tercer ojo; y por último, la glándula pineal, correspondiente al chakra de la corona.

Además, la psique interactúa con el físico influenciando ambos lados de éste, si lo analizamos en cuadrantes.

La mente inconsciente influye sobre el lado izquierdo del cuerpo y la conciencia sobre el lado derecho; la zona de la cintura para arriba corresponde a la conciencia y de la cintura para abajo al inconsciente.

De ahí que sea el hemisferio izquierdo del cerebro el que controla el lado derecho del cuerpo y el hemisferio derecho el que controla el lado izquierdo.

El vehículo etéreo inferior interactúa con el cuerpo físico gracias a la respiración y por medio del aire, que es el medio de propagación del prana o fuerza vital más densa, ya que las dos capas más sutiles del oxígeno son las portadoras de este tipo de energía vital.

EL CUERPO ETÉRICO

Por último, el cuerpo Etérico superior, no sólo interactúa con el físico, sino que sostiene su forma relativamente estable, ya que la materia física está libre de fluctuaciones muy rara vez, aunque éstas no sean visibles o notadas por la conciencia mientras ocurren.

Entonces, el cuerpo Etérico superior interactúa con el físico por medio del vehículo que le transmite a este último las dos clases de éter superior: la sangre, que es el asiento micro cósmico de la primera materia, y el material básico del cuerpo físico.


Entonces, como hemos visto, a través del cuerpo físico se manifiestan las energías de los demás vehículos que le son superiores en vibración; y por ello, está subordinado a la acción de ellos.

Conformado por energía condensada en la materia física que abarca las tres dimensiones, cuenta con los llamados cinco sentidos (vista, oído, olfato, gusto, tacto) para interactuar con el ambiente y el entorno en el cual se desenvuelve, y con órganos que traducen los estímulos externos en las cualidades y los mecanismos propios de ser traducidos en sensaciones por esos cinco sentidos.

Está constituido por sistemas y aparatos (nervioso, circulatorio, inmunológico, respiratorio, digestivo, excretor, endócrino, reproductor) que regulan sus funciones orgánicas y fisiológicas, los cuales mantienen comunicación entre ellos, y los diversas partes de un sistema (órganos) también sostienen una comunicación, hasta cierto punto interdependiente, entre ellas. Estos órganos, a su vez, están conformados por células especializadas para cada uno, y ellas están constituidas por moléculas, por átomos, por partículas subatómicas.

En apariencia, este vehículo denso tiene una forma definida, aunque esto sólo es una ilusión de los sentidos.

Las células siempre están en proceso de regeneración, por lo cual el cuerpo físico está en un estado de perpetuo cambio. Sin embargo, a pesar de lo anterior, siendo la materia de la que está constituido poco moldeable, este vehículo apenas experimenta cambios efectuados directamente por la conciencia individualizada de su poseedor, la cual rara vez interactúa con él para transformarlo, excepto, claro, cuando se siguen ciertas disciplinas como lo es la Alquimia, el Yoga, etc. La mayoría de los cambios y fluctuaciones que este vehículo experimenta en su materia son debidos a la acción del medio ambiente, del entorno, etc. Un claro ejemplo de esto es su constitución fenotípica, la cual es resultado de la interacción entre el ambiente y el genotipo propio de la especie en cuestión.

Por último, debemos agregar que su materia está sujeta a las influencias eléctricas, magnéticas, químicas y a los impulsos nerviosos. La energía que maneja es la mecánica, principalmente; aunque, como ya hemos visto, es el asiento de todo un cúmulo de energías de distintas clases, interactuando armónicamente unas con otras.

Cuerpo Etéreo, Energético, Vital o Bioplasmático.

A pesar de que no es un cuerpo propiamente dicho, sino que es mejor descrito como una extensión sutil del físico, funciona como “puente” entre el cuerpo físico y el astral, a pesar de que sin el cuerpo físico, el cuerpo vital no podría durar mucho por sí mismo. Este vehículo funciona como una malla que une a ambos vehículos densos; es la envoltura del astral, y siendo así, es el que fija las partes más densas de la energía o fuerza vital del éter universal, adaptando la vibración de esta última a la del cuerpo físico. También condensa y fija en el cuerpo físico las energías cósmicas que se transmiten por medio del vehículo astral.

Además, es el receptor y transmisor, a su vez, de los dos éteres inferiores (químico y de vida), dirigiéndolos al cuerpo físico para que éste último pueda efectuar sus funciones orgánicas y fisiológicas con propiedad. Su capa externa es llamada “aura” o campo biomagnética, la cual se extiende unas pulgadas más allá de los contornos del cuerpo físico propiamente dicho.

A diferencia de su contraparte más densa, este vehículo sí es fácilmente moldeable debido a que su materia es mayormente de naturaleza plasmática, y sus cambios y fluctuaciones son notorias, definidas y muy recurrentes, por lo cual, observando estos cambios, se pueden diagnosticar desequilibrios energéticos y otra clase de signos que pueden indicar el surgimiento de ciertas patologías antes, incluso, de que se presente la sintomatología clásica en el cuerpo denso.

Cada vez que el aura del cuerpo vital entra en contacto con algún tipo de energía externa o cuando recibe la impresión de energía proyectada desde el interior (desde los vehículos superiores), su materia cambia de textura, de luminosidad, de efecto radiante, de vibración (descenso o ascenso) y su maleabilidad se ve afectada para bien o para mal. De esto resulta que el “aura” refleje en distintos tonos lumínicos el estado emocional (astral) y de salud (físico) de la persona. Su substancia fue llamada Mumia por Paracelso, y ésta es una materia que a la vez es térmica y electromagnética, recibiendo rangos sutiles de las frecuencias infrarrojas y ultravioletas.

Generalmente aparece de un tono azul ante la facultad de la visión aumentada, y es a partir de su materia densificada de donde muchas veces resulta el llamado “ectoplasma” de las sesiones espíritas, con las que hacen relativamente “visibles” a los espectros que acuden al llamado de los médiums.

Así como el cuerpo físico cuenta con muchos vasos sanguíneos por medio de los cuales la sangre fluye irrigando todos los órganos, el cuerpo vital cuenta con montones de fibras minúsculas que llegan a unirse en determinados puntos y a ramificarse en otros.

Estos canales ínfimos, son los que transmiten la energía que este vehículo extrae de la fuerza vital (también llamada prana, chi, o Ki) y son llamados Nadis o Meridianos, generalmente. Si los Nadis están en su estado normal de buen funcionamiento, la energía es transformada mientras los recorre sin ninguna especie de bloqueo significativo que pueda alterar en algo las funciones de este vehículo.

Sin embargo, si los canales energéticos están bloqueados por algún agente extraño, ya sea administrado desde el vehículo físico (drogas, substancias degradantes, adictivas, estupefacientes, etc.) o desde el vehículo astral (toda clase de negatividad emocional entra aquí, sobre todo aquella que causa tensión muscular y nerviosa en el cuerpo físico), el flujo de la fuerza vital se dificulta y es entonces cuando la vitalidad en el vehículo físico disminuye y éste va desequilibrándose, hasta llegar el punto en el que se presenta en él la enfermedad manifiesta, que no es más que un resultado de esta especie de “congestión etérea”.

El cuerpo etéreo adquiere su alimento, que es la fuerza vital en sus aspectos densos, de las partes sutiles del aire (paradójicamente), de los alimentos y del agua, principalmente. También, en situaciones de dirección por parte de la conciencia operante–aunque esto también se da en casos de necesidad–, toma su “alimento” del medio ambiente y de los organismos vivos que tienen alguna relación simpática con él o también de aquellos con los que su “dueño” ha establecido o tiene algún vínculo emocional (aquí el etérico se sirve de las impresiones que recibe del cuerpo astral).


Este “cuerpo” puede controlarse partiendo de varios niveles de la psique, aunque generalmente, como ya vimos, es un soporte para que la mente subconsciente cumpla con su trabajo de mantener la vitalidad necesaria para que el cuerpo físico realice sus procesos ordenadamente y sin fallas que puedan alterar la salud del dueño.

Así, aunque la subconsciencia lo controla la mayor parte del tiempo, sus funciones también pueden ser dirigidas conscientemente, y la prueba de esto es que puede establecerse un ciclo definido de respiración rítmica y acompasada; con tan sólo empezar los ciclos conscientemente, después de unos instantes, este vehículo seguirá el patrón que se le ha impuesto para tomar la fuerza vital del ambiente o de donde su poseedor lo desee.

También, otra prueba de su uso consciente es que alguien puede “desvanecer” su energía vital a voluntad, lo que significa que puede pasar desapercibido para los sensitivos si es que su campo áurico está muy expandido; en este caso, simplemente lo retrae hacia sí mismo y pasará como una persona común y corriente.

Este control puede extenderse a expander o contraer el aura, sea para un uso u otro, tanto bueno como malo, según vimos antes. Sin embargo, a pesar de los ejemplos de su uso no tan correcto, y de su uso neutral, el control de este vehículo puede emplearse para bien, ya que gracias a él pueden realizarse curaciones magnéticas del tipo de las que hacía Mesmer, por ejemplo, o las más tradicionales como el Reiki, etc.

Existen varios tipos y métodos de sanación empleando este vehículo, pero en general, todos ellos están de acuerdo en las bases de la metodología, que enuncia, a grandes rasgos, que se puede proyectar energía a través del aura magnéticamente dirigida, partiendo del sanador hacia el paciente en turno, para que éste último pueda asimilarla por medio del propio vehículo etéreo.

Creo que a estas alturas está de más decir que el tipo de energía que maneja/conduce es la vital.

CUERPO ASTRAL.

Corresponde al tercer cuadrante de la materia y al elemento Agua en el microcosmos; por consiguiente, las características de este elemento son notorias en él.

Su conciencia es principalmente emocional, aunque por sí misma y sin la dirección consciente de la mente, fácilmente puede ser llamada emocional-instintiva…

Pero, por otro lado, cuando es adecuadamente dirigido por el vehículo mental, la llamada inteligencia emocional es una de sus facultades principales.

Es el vehículo de las emociones, de los deseos, de los sentimientos, anhelos, aspiraciones, etc.

La parte de la psique que controla sus funciones desde un principio es el ego, por lo cual fue llamado eidolon por los antiguos griegos, palabra que a la vez se refiere al ego y a este vehículo.

La mayor parte del tiempo, este ego se debate el control de éste, al que cree su vehículo, con el inconsciente y con la conciencia; pero, en la mayoría de los individuos, el ego se mantiene como su amo y señor absoluto, y es por culpa de este tirano autonombrado señor EGO, por lo cual la mayoría de los individuos “poco evolucionados” trabajan y obran en este nivel siguiendo sólo a sus pasiones, a sus deseos, etc.

Después de todo, el origen de la gratificación de los sentidos debemos buscarlo en este vehículo, ya que si no fuera por éste, el cuerpo físico no sería más que una masa inerte.

La energía que maneja es la psíquica inferior, que se asienta mayormente en la libido, además de utilizar también la energía contenida en el llamado “ID” por los psicólogos.

El cuerpo celeste que más influye sobre él es la luna, así como influye sobre las mareas y transmite las vibraciones de prana que refleja del sol, como un espejo que dirigiera sus rayos a la tierra.

El cuerpo sideral, como también es llamado, se conoce así porque es el vehículo que cuenta con las “estrellas internas” o centros energéticos, llamados “chakras” por los practicantes orientales.

Por medio de estos centros energéticos, este vehículo recibe las energías cósmicas que provienen de los distintos planetas y estrellas (que son condensaciones de la Luz Cósmica), cuerpos y esferas cósmicas, y las asimila a su propio sistema especializado, por medio de las correspondencias que existen entre las estrellas del macrocosmos y estas estrellas interiores, que son de la inferior a la superior: el centro de Saturno (Muladhara Chakra, el centro raíz), el centro de Marte (Svadhisthana Chakra, llamado “morada del ser”), el centro de Júpiter (Manipura, llamado “ciudad de las gemas”, el chakra del plexo solar), el centro del Sol (Anahata, el chakra cardíaco), el centro de Venus (Visuddha, el chakra laríngeo), el centro de la Luna (Ajna, el “tercer ojo”), el centro de Mercurio (Sahasrara Padma, llamado chakra de la coronilla y “loto de los mil pétalos”).

Su materia es la más densa, después de la física, y está en constante vibración, que sí es apreciada por aquellos que logran ver con este vehículo.

Su cualidad es magnética, y siendo de naturaleza lunar, aparece ante la vista en forma oval, como un ovoide de brillo y luminosidad plateada, que parece estar superpuesta sobre una halo obscuro. Por su cualidad fría e inestable, que siempre está en movimiento, parece como si perdiera el equilibrio o la estabilidad algunas veces. En los individuos sanos emocionalmente, este ovoide refleja todo una gama de coloraciones luminosas como un espejo podría reflejar el brillo tornasolado de un rayo de luz descomponiéndose en un prisma.

Esta es su aura propia, más bella que una arcoíris en miniatura, en aquellos que son más avanzados y que lo han purificado hasta cierto punto.

Pero, por el contrario, en los individuos con desequilibrios emocionales, este vehículo pasa del plateado que le es inherente a colores grisáceos y opacos, y su luminosidad decrece considerablemente, hasta verse casi como una sombra, apenas con un ligero halo plateado, como señal casi olvidada de su origen perdido. Esto se observa muy seguido en aquellos que están al borde de la depresión, y también en los practicantes expertos en las artes obscuras y negras.

En condiciones normales, este vehículo no aparenta tener forma definida, excepto cuando está alineado con el cuerpo físico; siendo este el caso, adquiere la forma de este último, al cual interpenetran como el agua a la esponja. Pero si está aparte, adquiere la forma que ya describimos antes.

Sin embargo, durante la proyección astral y similares empleos de este vehículo de forma independiente del físico, la mente de su poseedor lo moldea de acuerdo a la figura propia de su cuerpo físico, así que no será difícil reconocer a alguien visto en proyección astral o en los reinos astrales, salvo si es uno de esos que, por su corrupción desmedida, ya han descendido más bajo que las sombras y han adquirido el carácter de las bestias; a estos que son rarísimos, se les ve bajo formas animales en el astral.

En las personas comunes, este vehículo es de naturaleza pasiva y fría, como ya mencionamos, con respecto a los otros vehículos; pero, al mismo tiempo, es esta pasividad, la que le hace vulnerable a cualquier perturbación que provenga de lo interno (explosiones de ira, desequilibrios emocionales, etc.), así como agentes y estímulos extraños que provengan del exterior.

Es tan sensible a esta clase de alteraciones como el agua calmada de un estanque a los impactos que le cause una piedra al caer sobre su superficie.

Y así como en este ejemplo se producen ondulaciones, en el cuerpo astral se producen alteraciones similares aunque más considerables cuando hay esa clase de irrupciones.

Pero a pesar de todo esto, su materia tiene cualidades que le hacen ser muy útil también.

Su materia fluctúa y es moldeada por un simple arrebato emocional, por gentil que éste sea. Y estando presente en su reino, y relativamente libre de la atracción que el físico ejerce sobre él, adquiere cualquier forma que la conciencia de su poseedor desee.

El deseo es el detonante de estos cambios, y una vez que éste botón se ha controlado, su materia está sujeta a fluctuaciones tan rápidas como las facultades emocionales unidas a las volitivas lo deseen.

Pero la constante es que el carácter de un ser moldea siempre su forma. La substancia que lo conforma es la luz astral principalmente, la cual es un aspecto inferior de la Primera Materia, y ésta luz continua y sin intermedios o fluctuaciones de naturaleza estroboscópica, le dota de una naturaleza térmica y magnética en los rangos inferiores de la escala. Su cualidad eléctrica debe ser activada, ya que casi siempre está en estado pasivo, salvo que por medio de la práctica de la Alquimia se le haga morir en su naturaleza lunar y se le despierte en su naturaleza solar; siendo así, por medio de él se puede obrar en los distintos mundos, puesto que todos los mundos superiores están contenidos dentro del astral, y éste permea a los que le son inferiores en vibración. Y elevado de su condición caída, ganará la estabilidad y sutilidad con las que simultáneamente cuenta el etérico superior. Además, desenvolverá todas sus facultades psíquicas.

El cuerpo astral recibe su alimento del exterior, vía el chakra de la coronilla, el cual funge como antena receptora que luego transmite la energía vital del exterior a los chakras que están alineados por debajo de este chakra principal. Así pasa del chakra de la coronilla hacia los centros energéticos inferiores y cada uno de ellos la transforma de acuerdo a sus funciones y las necesidades adaptativas de los vehículos vital y físico.

Siguiendo al principio de que las fuerzas superiores gobiernan sobre las inferiores, siendo sus modelos, y que las fuerzas y los principios inferiores siempre están condicionados por los superiores, este cuerpo es activo en relación con el vital y el físico. Y el vital es receptivo a él, así como el mismo cuerpo astral es receptivo con respecto al cuerpo mental, siendo que los vehículos inferiores reciben y transmiten las impresiones que les proyectan los superiores, y ellos, a su vez, las proyectan una vez adaptadas en vibración a los vehículos inferiores.

Su alimento son las impresiones de orden emocional….

Entonces, en general, como ya hemos visto, en lo referente a su coloración, a sus matices, a sus facultades y asociaciones, es un cuerpo de naturaleza lunar, que debe ser elevado a la naturaleza solar que le corresponde por derecho, cuando el ego y su casa sean derrocados y el Yo tome el control como el Rey legítimo del reino.

Sus enfermedades y afecciones, por decirlo así, empiezan siendo siempre de índole emocional. Pero también hay casos más extremos, en los cuales puede desarrollarse anormalmente, desequilibrarse e incluso envenenarse. En la práctica de la medianidad se le expone demasiado a las agresiones e interferencias de larvas astrales y otras entidades semejantes que son tan dañinas como las sombras que muchas veces se evocan para que tomen posesión del cuerpo del médium y se manifiesten a través de él. Vía el chakra del plexo solar, estas entidades establecen la conexión con el vehículo físico del médium, y no siempre son vehículos astrales de los muertos simplemente.

En el mejor de los casos se trata de cascarones astrales sin conciencia alguna, que no son más que cadáveres que empiezan el proceso de desintegración, puesto que la disolución con su vehículo original ya se ha verificado. Y estos cascarones astrales, aunque por sí mismos no son tan peligrosos, lo son por su vía contaminante, ya que varias larvas pueden estar adheridas a ellos, así como las larvas físicas se adhieren al cuerpo físico para desintegrarlo. Y si el médium, nigromante, mago o practicante de cualquier otra clase no es cuidadoso con esto, estas larvas pueden adherirse a su propio cuerpo astral.

Afortunadamente, en la mayoría de los casos, el propio cuerpo astral del practicante termina absorbiendo estas larvas, aunque en un proceso ciertamente debilitante que puede drenarlo energéticamente hasta cierto punto y desestabilizar sus funciones, alterando su organismo, mientras las entidad parasitaria está presente y enganchada al campo magnético del practicante.

Además de esto, también hay otra clase de peligro para el cuerpo astral que viene con las prácticas frecuentes de las artes obscuras, así como con la medianidad utilizada sin discriminación y cosas de semejante naturaleza.

Así como el consumo, vía orgánica, de algo que puede parecer inofensivo si se emplea en dosis adecuadas como las drogas tranquilizantes administradas con receta médica; así como el consumo prolongado, sin importar la dosis, de substancias y drogas “socialmente aceptadas” como el alcohol y el cigarro, causan efectos colaterales en la salud, y en el peor de los casos adicción, la cual tiene resultados desastrosos, y no solo eso afectan también al campo etérico en el aura desgarrándola y siendo fácil el deterioro en la salud, el peor y más crítico de los cuales es la contracción de una enfermedad de naturaleza destructiva como el cáncer por ejemplo, o en el extremo, la muerte a mediano o corto plazo…

Así las prácticas de este tipo, llevadas a cabo a la ligera pueden causar anormalidades semejantes en el cuerpo astral, y causar algo ciertamente peor que la muerte física.

El cáncer del cuerpo astral sería una patología que es como una especie de gigantismo, en el cual el astral borra los lazos de atracción magnética que ejerce sobre él el cuerpo físico y comienza una existencia independiente hasta cierto punto.


Por último, señalaré que en él no existen órganos distintos de percepción y adaptación, pues interactúa con la realidad de su mundo empleando toda su estructura; así como para saber la temperatura del ambiente podemos percibirla con toda la piel que recubre por completo al cuerpo físico, así es con el astral…el mismo cuerpo astral completo es el órgano de percepción para entrar en contacto con el mundo astral.

Cuando hablamos de energía, nos vamos por ramas interminables de conocimiento, mismas que son infinitas e ilimitadas, y algunas poco o nada exploradas, como el caso de las consecuencias energéticas que tenemos en nuestras diferentes relaciones.

Cuando unimos nuestra energía , también damos nuestro poder y vibración de vidas a la otra persona, creando lo que antiguamente llamaban puentes de poder.

Ley del Karma es aquella ley que ajusta sabia e inteligentemente el efecto a su causa. Todo lo bueno o malo que hemos hecho en una vida, nos traerá consecuencias buenas o malas para ésta o próximas vidas. Es decir para las reencarnaciones.

Comprendemos que atraemos a nuestra vida personas kármicas que han estado en vidas anteriores y que deben presentarse en esta para ayudarnos a aprender nuestras propias lecciones por ende cuando hablamos de relación kármica o por ley de vibración, no solo hablamos de una relación de pareja sino también de relaciones con familiares, amigos etc.


http://hermandadblanca.org/2011/05/23/la-importancia-de-cuidar-los-cuerpos-energeticos-fisico-y-sutiles/
De Soy Espíritu

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