El multifacético artista, de regreso en la argentina
Jodorowsky creará un “cementerio metafórico” en el predio de la ESMA
Será durante un homenaje a las Abuelas de Plaza de Mayo, y es para que los desaparecidos “tengan un sitio social”. Dice que el arte debe curar “el dolor emocional” y que para eso hay que trabajar con todo el árbol genealógico.
Alejandro Jodorowsky está por cumplir 82 años y eso le produce algunas cosas: a veces, cuando tira el tarot, las cartas le revelan su contenido antes de salir, y las preguntas se formulan ni bien los consultantes se le sientan enfrente. Jodorowsky, aquel hombre nacido en Chile, que trabajó de mimo con Marcel Marceau, ejerció el surrealismo con André Bretón e hizo un cine de culto que lo puso en el mismo pedestal que David Lynch, está de lleno dedicado a la misión que se propuso como meta de su vida: curar a través del arte. Con esa tarea llegó a la Argentina, en la que muchos consideran una de sus últimas visitas. Durante el fin de semana dio un taller de psicogenealogía organizado por Le Mat –la escuela de tarot que le sigue los pasos en el país– y hoy estará en la ESMA para montar un acto poético en homenaje a las Abuelas de la Plaza de Mayo.
La cita es a las 17:30 en el predio de la ESMA, al lado de lo que será la Casa de las Abuelas. La performance se hará con una serie de bloques intervenidos por varios artistas. Sobre ellos, los familiares de las víctimas colocarán objetos para evocar la memoria de sus seres queridos. Habrá uno por cada uno de los nietos recuperados que participen del acto, y se hará una suelta de palomas.
–¿Qué significado tiene lo que va a hacer en la ESMA?
–Es un acto que se llama Psicomagia Social. Es un acto poético. La poesía cura porque aporta belleza al alma. El acto psicomágico está basado en la idea de que el inconsciente acepta la metáfora. Algunos chamanes, por ejemplo, sanan con una postal de Cristo, y te frotan el cuerpo con esa postal. Para el inconsciente, la postal es Cristo. Entonces, aplicando la psicomagia a esto, dije: estas abuelas que luchan por conseguir a sus nietos y reestablecer las familias tienen un vacío, que son los progenitores del nieto. Son ausencia, no hay cuerpo, no hay sitio, falta un eslabón en la cadena familiar. Todo eso hay que darlo al inconsciente para que sea un alivio, una curación. Entonces vamos a crear un cementerio metafórico. Para el inconsciente, el desaparecido va a tener sitio. Pero no solamente un sitio personal, sino un sitio social. Porque la sociedad entera tiene que reconocer que ese sitio es el cementerio metafórico. Y si el cementerio metafórico se hace en un sitio donde comenzaron las desapariciones, se purifica el sitio también.
–¿Cómo llega a la conclusión de que hay que curar el árbol genealógico de una persona para curar a esa persona?
–Llegué a través del tarot. Siempre leí el tarot de forma gratuita, como un arte. Y en ese arte vi que los problemas siempre desembocaban en la familia. Cómo naciste, en qué circunstancias te crearon, cómo se encontraron tus padres. Entonces dije, bueno, si tanto te marca el encuentro de tus padres, luego te marcan la guerra con los hermanos, y luego la de tus padres con sus hermanos, tus tíos, tus tías, y luego tus abuelos... Entonces me di cuenta que si tú no conocías la constitución del árbol genealógico, no conoces a la persona. El psicoanálisis había llegado hasta los padres. Pero yo llegué hasta armar el árbol: un complejo no nace solamente de la relación con los padres, nace con los bisabuelos, como mínimo.
–Esto de curar con la metáfora y tratar a todo el árbol genealógico es una ruptura con el psicoanálisis.
–Yo soy la antítesis del psicoanálisis. El psicoanálisis está hecho por científicos, nunca por artistas, es ciencia. Toma los hechos del inconsciente: sueños, actos fallidos, ciertos tipos de accidentes y los transmite al lenguaje racional, los analiza y los explica. Se racionaliza el inconsciente. Pero el inconsciente no es científico, es un loco desatado, es un caos increíble, no obedece a las leyes de la lógica. Aparte el psicoanálisis hace curación por la palabra, cree que la palabra cura. Pero la palabra no es el hecho, no es la cosa. La psicomagia está hecha por artistas: yo le enseñé al racional a hablar el lenguaje del inconsciente, es el camino contrario, la antítesis. Ya no es análisis, es entrar en el mundo del inconsciente y hacerlo actuar en ti para que se convierta en tu aliado. El lenguaje del inconsciente no es la palabra, es una sucesión de actos.
–¿Cómo llegó a esas conclusiones?
–Por el dolor, el sufrimiento. La vida, cuando estás en el mundo racional, hay embates y dolores muy fuertes. Entonces te empiezas a preguntar sobre tú mismo. “Quién soy yo, qué hago, por qué soy artista, para qué sirve el arte.” Entonces vas obteniendo respuestas y te das cuenta que el arte no tiene por qué ser bufón de la sociedad, un entretenedor para que la gente se duerma, el arte no es un soporífero mental ni la belleza debe estar en la mano de los snobs de los museos. Yo dije, el único arte que me interesa es el de sanar. Si el arte cura, me interesa. ¿Y qué es lo que cura? Cura el dolor emocional. <
Fuente: JODOROWSKY EN ARGENTINA
Jodorowsky creará un “cementerio metafórico” en el predio de la ESMA
Será durante un homenaje a las Abuelas de Plaza de Mayo, y es para que los desaparecidos “tengan un sitio social”. Dice que el arte debe curar “el dolor emocional” y que para eso hay que trabajar con todo el árbol genealógico.
Alejandro Jodorowsky está por cumplir 82 años y eso le produce algunas cosas: a veces, cuando tira el tarot, las cartas le revelan su contenido antes de salir, y las preguntas se formulan ni bien los consultantes se le sientan enfrente. Jodorowsky, aquel hombre nacido en Chile, que trabajó de mimo con Marcel Marceau, ejerció el surrealismo con André Bretón e hizo un cine de culto que lo puso en el mismo pedestal que David Lynch, está de lleno dedicado a la misión que se propuso como meta de su vida: curar a través del arte. Con esa tarea llegó a la Argentina, en la que muchos consideran una de sus últimas visitas. Durante el fin de semana dio un taller de psicogenealogía organizado por Le Mat –la escuela de tarot que le sigue los pasos en el país– y hoy estará en la ESMA para montar un acto poético en homenaje a las Abuelas de la Plaza de Mayo.
La cita es a las 17:30 en el predio de la ESMA, al lado de lo que será la Casa de las Abuelas. La performance se hará con una serie de bloques intervenidos por varios artistas. Sobre ellos, los familiares de las víctimas colocarán objetos para evocar la memoria de sus seres queridos. Habrá uno por cada uno de los nietos recuperados que participen del acto, y se hará una suelta de palomas.
–¿Qué significado tiene lo que va a hacer en la ESMA?
–Es un acto que se llama Psicomagia Social. Es un acto poético. La poesía cura porque aporta belleza al alma. El acto psicomágico está basado en la idea de que el inconsciente acepta la metáfora. Algunos chamanes, por ejemplo, sanan con una postal de Cristo, y te frotan el cuerpo con esa postal. Para el inconsciente, la postal es Cristo. Entonces, aplicando la psicomagia a esto, dije: estas abuelas que luchan por conseguir a sus nietos y reestablecer las familias tienen un vacío, que son los progenitores del nieto. Son ausencia, no hay cuerpo, no hay sitio, falta un eslabón en la cadena familiar. Todo eso hay que darlo al inconsciente para que sea un alivio, una curación. Entonces vamos a crear un cementerio metafórico. Para el inconsciente, el desaparecido va a tener sitio. Pero no solamente un sitio personal, sino un sitio social. Porque la sociedad entera tiene que reconocer que ese sitio es el cementerio metafórico. Y si el cementerio metafórico se hace en un sitio donde comenzaron las desapariciones, se purifica el sitio también.
–¿Cómo llega a la conclusión de que hay que curar el árbol genealógico de una persona para curar a esa persona?
–Llegué a través del tarot. Siempre leí el tarot de forma gratuita, como un arte. Y en ese arte vi que los problemas siempre desembocaban en la familia. Cómo naciste, en qué circunstancias te crearon, cómo se encontraron tus padres. Entonces dije, bueno, si tanto te marca el encuentro de tus padres, luego te marcan la guerra con los hermanos, y luego la de tus padres con sus hermanos, tus tíos, tus tías, y luego tus abuelos... Entonces me di cuenta que si tú no conocías la constitución del árbol genealógico, no conoces a la persona. El psicoanálisis había llegado hasta los padres. Pero yo llegué hasta armar el árbol: un complejo no nace solamente de la relación con los padres, nace con los bisabuelos, como mínimo.
–Esto de curar con la metáfora y tratar a todo el árbol genealógico es una ruptura con el psicoanálisis.
–Yo soy la antítesis del psicoanálisis. El psicoanálisis está hecho por científicos, nunca por artistas, es ciencia. Toma los hechos del inconsciente: sueños, actos fallidos, ciertos tipos de accidentes y los transmite al lenguaje racional, los analiza y los explica. Se racionaliza el inconsciente. Pero el inconsciente no es científico, es un loco desatado, es un caos increíble, no obedece a las leyes de la lógica. Aparte el psicoanálisis hace curación por la palabra, cree que la palabra cura. Pero la palabra no es el hecho, no es la cosa. La psicomagia está hecha por artistas: yo le enseñé al racional a hablar el lenguaje del inconsciente, es el camino contrario, la antítesis. Ya no es análisis, es entrar en el mundo del inconsciente y hacerlo actuar en ti para que se convierta en tu aliado. El lenguaje del inconsciente no es la palabra, es una sucesión de actos.
–¿Cómo llegó a esas conclusiones?
–Por el dolor, el sufrimiento. La vida, cuando estás en el mundo racional, hay embates y dolores muy fuertes. Entonces te empiezas a preguntar sobre tú mismo. “Quién soy yo, qué hago, por qué soy artista, para qué sirve el arte.” Entonces vas obteniendo respuestas y te das cuenta que el arte no tiene por qué ser bufón de la sociedad, un entretenedor para que la gente se duerma, el arte no es un soporífero mental ni la belleza debe estar en la mano de los snobs de los museos. Yo dije, el único arte que me interesa es el de sanar. Si el arte cura, me interesa. ¿Y qué es lo que cura? Cura el dolor emocional. <
Fuente: JODOROWSKY EN ARGENTINA