Instalado en Nueva Zelanda con el fin de realizar una obra de caridad, este tobogán acuático hinchable tiene una longitud de 600 metros. ¿Quién no querría deslizarse por este memorable recorrido que dura más de un minuto?
La idea surge de Live More Awesome, una asociación sin ánimo de lucro que lucha contra la depresión y el estrés. Pusieron en marcha una iniciativa de mecenazgo popular o 'crowdfunding', recaudaron 100.000 dólares y se pusieron manos a la obra. El tobogán está instalado en una zona al aire libre cerca de la capital, Auckland. Aprovecha la pendiente natural para que el descenso sea más atractivo.
La idea surge de Live More Awesome, una asociación sin ánimo de lucro que lucha contra la depresión y el estrés. Pusieron en marcha una iniciativa de mecenazgo popular o 'crowdfunding', recaudaron 100.000 dólares y se pusieron manos a la obra. El tobogán está instalado en una zona al aire libre cerca de la capital, Auckland. Aprovecha la pendiente natural para que el descenso sea más atractivo.