Me gusta la música y los libros, ferviente defensor del formato físico, libros, discos, y si los discos son en vinilo mejor y si los libros están amarillos mejor!
El hecho de tener en mis manos al objeto me da la sensación de que es mío, las canciones son de mi propiedad, el texto me pertenece.
Partiendo de esa base, con los años le fui agregando mañas, a mis objetos de culto; si el libro o disco es usado, mucho mejor! Un objeto de este estilo; usado, tiene una historia que lo acompaña, casi siempre ignoro esa historia y es ahí donde se dispara mi imaginación. Fantaseo con que un libro dedicado de puño y letra tiene un pasado, no importa si no está dedicado a mí, Pero el autor, por un instante tuvo que mirar a los ojos al portador del objeto y escribir algo y firmar pensando en ese fanático anónimo.
Normalmente no salgo en búsqueda de tesoros, casi siempre me tropiezo con ellos, pero tengo una alerta permanente y simplemente los detecto.
GARDEL y la magia de su canto.
Cierta mañana de hace algunos años estaba caminando por las calles de mi querido barrio de Belgrano, en Juramento sobre la vereda del Museo Histórico Sarmiento siempre hay un señor con una manta vendiendo fetiches antiguos y libros de todo tipo. Fiel a mi naturaleza, puse especial atención a un pequeño libro en el que estaba el Zorzal en la tapa. Ni se cuanto lo pague pero era muy económico en moneda pero muy caro en sentimiento.
Carlitos me hace caer una lagrima, cada vez que cantaba a mi viejo Rey se le dibujaba una sonrisa y me pedía silencio. Hoy, cada vez que canta se me dibuja una sonrisa y hago ese silencio y cierro los ojos y me acuerdo del mate, la radio, Antonio Carrizo, Héctor Larrea, las manos manchadas de tinta de diarios y Rey que me apuraba para intercalar los diarios, me disparaba con un cuete en el culo sobre la bicicleta hacia el reparto y Gardel se iba perdiendo en la distancia de las calles de Berisso.
La Vida y el Canto.
Volviendo a mí objeto de culto y más acá en el tiempo.
Luego de hacer lo que no recuerdo que tenía que hacer en Juramento, vuelvo al departamento con la satisfacción de la tarea cumplida y el pequeño libro.
La contratapa me dice que el autor, Raul Alberto March es oriundo de La Plata, oh casualidad, quien escribe también!. Con la cabeza metida en muchos recuerdos sobre mi viejito Rey, abro el libro, dos carillas en blanco, paso la página y me quede paralizado. El libro tiene una dedicatoria escrita con letras añosas desde el autor hacia un lector. Tuve que leer varias veces para asegurarme que no era una broma del destino “A mi amigo Antonio Carrizo con afecto del autor Raul March 7/12/90”
¿Por qué llegó este libro a mis manos?
¿Cómo llegó el libro a la manta de Juramento?
Necesito contactar a Carrizo y contarle, contarle de mi abuelo, de la radio, los diarios, Berisso, la lluvia, el calor, la música, los libros, quiero contarle a mi abuelo sobre el libro, Carrizo, los diarios, la música, los libros, el Obelisco, Carlitos.
Don Antonio, tengo su libro.
El hecho de tener en mis manos al objeto me da la sensación de que es mío, las canciones son de mi propiedad, el texto me pertenece.
Partiendo de esa base, con los años le fui agregando mañas, a mis objetos de culto; si el libro o disco es usado, mucho mejor! Un objeto de este estilo; usado, tiene una historia que lo acompaña, casi siempre ignoro esa historia y es ahí donde se dispara mi imaginación. Fantaseo con que un libro dedicado de puño y letra tiene un pasado, no importa si no está dedicado a mí, Pero el autor, por un instante tuvo que mirar a los ojos al portador del objeto y escribir algo y firmar pensando en ese fanático anónimo.
Normalmente no salgo en búsqueda de tesoros, casi siempre me tropiezo con ellos, pero tengo una alerta permanente y simplemente los detecto.
GARDEL y la magia de su canto.
Cierta mañana de hace algunos años estaba caminando por las calles de mi querido barrio de Belgrano, en Juramento sobre la vereda del Museo Histórico Sarmiento siempre hay un señor con una manta vendiendo fetiches antiguos y libros de todo tipo. Fiel a mi naturaleza, puse especial atención a un pequeño libro en el que estaba el Zorzal en la tapa. Ni se cuanto lo pague pero era muy económico en moneda pero muy caro en sentimiento.

Carlitos me hace caer una lagrima, cada vez que cantaba a mi viejo Rey se le dibujaba una sonrisa y me pedía silencio. Hoy, cada vez que canta se me dibuja una sonrisa y hago ese silencio y cierro los ojos y me acuerdo del mate, la radio, Antonio Carrizo, Héctor Larrea, las manos manchadas de tinta de diarios y Rey que me apuraba para intercalar los diarios, me disparaba con un cuete en el culo sobre la bicicleta hacia el reparto y Gardel se iba perdiendo en la distancia de las calles de Berisso.
La Vida y el Canto.
Volviendo a mí objeto de culto y más acá en el tiempo.
Luego de hacer lo que no recuerdo que tenía que hacer en Juramento, vuelvo al departamento con la satisfacción de la tarea cumplida y el pequeño libro.
La contratapa me dice que el autor, Raul Alberto March es oriundo de La Plata, oh casualidad, quien escribe también!. Con la cabeza metida en muchos recuerdos sobre mi viejito Rey, abro el libro, dos carillas en blanco, paso la página y me quede paralizado. El libro tiene una dedicatoria escrita con letras añosas desde el autor hacia un lector. Tuve que leer varias veces para asegurarme que no era una broma del destino “A mi amigo Antonio Carrizo con afecto del autor Raul March 7/12/90”

¿Por qué llegó este libro a mis manos?
¿Cómo llegó el libro a la manta de Juramento?

Necesito contactar a Carrizo y contarle, contarle de mi abuelo, de la radio, los diarios, Berisso, la lluvia, el calor, la música, los libros, quiero contarle a mi abuelo sobre el libro, Carrizo, los diarios, la música, los libros, el Obelisco, Carlitos.
Don Antonio, tengo su libro.