Inmediatamente después de los anillos y los espejos, las muñecas son uno de los objetos malditos por excelencia dentro del relato de terror, y principalmente de la literatura gótica. Esta fascinación por las muñecas acaso tenga que ver con el hecho de que son algo más que simples juguetes. Las muñecas son un simulacro, una tentativa, un retrato; a tal punto que fácilmente pueden convertirse en amigas reales para sus dueños. Existen por allí toda clase de muñecas malditas, algunas con malévola autonomía y otras poseídas por demonios o espíritus. Repasemos las más interesantes. Patty y su muñeca sobrevivieron este horroroso viaje. Actualmente se encuentra en el Fort State Historical Park Museum, en Sacramento, California; y si bien no se la considera una muñeca maldita, las pequeñas y casi imperceptibles manchas de sangre que se advierten en su tela hacen inevitable imaginar a la pequeña y hambrienta Patty royendo viejas tibias. 8) La muñeca Joliet La bruja maldijo a la novia, hecho que solo se manifestó durante su primer parto. La joven falleció, pero no antes de dar a luz a una criatura grotesca. Fue la propia Marie Laveau quien crió a este niño diabólico. Su cuerpo finalmente fue enterrado en el cementerio de Saint Louis, pero los lugareños albergaban ciertas dudas. Muchos creían que el bebé del diablo seguía acechando en la oscuridad. A modo de protección, muchas familias colgaron grotescos muñecos en las puertas de sus casas con la esperanza de espantar al bebé del diablo. Desde luego, eran imitaciones del deforme muchacho real. Muchas de estas muñecas todavía existen. Los lugareños erigieron un pequeño santuario en el sitio de la tragedia, con un altar de porcelana que supuestamente contenía algunos rizos de la muchacha. Muchos consideraron sagrado el lugar, y no era infrecuente que se le tributaran juguetes y muñecos a la niña fallecida. La Barbie de Pulau Ubin solo está allí desde 2007. Fue dejada por un hombre atormentado por una pesadilla recurrente, en la que se le aparecía una niña espectral que le solicitaba la urgente devolución de su muñeca. Si bien esta Barbie solo imita el vestuario de la muñeca original, desde su llegada no se han escuchado más quejas de la pequeña fantasma. Después de años de investigación se llegó a la conclusión de que estos nombres nada tenían que ver con un grupo de espíritus, sino con el alma extraviada de un niño, dueño legítimo de los juguetes, que aún desde el otro lado continuaba jugando con ellos, moviéndolos, haciéndolos hablar, bailar, y llamándolos por los nombres que él mismo les había dado.
10 muñecas malditas con las que no conviene jugar
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