“Muerto el perro, se acabó la rabia.” ¿Alguna vez has estado tan hasta las narices que te han entrado ganas de cortar radicalmente con todo y con todos? - - ¿Has llegado a estar completamente harto, con unas ganas tremendas de mandarlo todo a la mierda? De estos días que no aguantas más, te hierve la sangre, dices “¡hasta aquí hemos llegado!” y decides cortar por lo sano. A mí me ha pasado. Bastantes veces. Que llega la gota que colma el vaso y mandas a algo – o a alguien – a tomar por culo. Y te quedas muy a gusto, más ancho que largo, ¿eh? 😀 Aunque algunas veces me ha tocado penar después “igual no tenía que haber sido tan radical”. En este artículo vamos a ver las ventajas e inconvenientes, y las alternativas posibles, de: Mandarlo Todo a la Mierda Mandarlo todo a la mierda es descalibrado. Es llevarte el péndulo al extremo, y ahí ya no es un péndulo, es una bola de demolición. Es echarlo todo abajo. Borrón y cuenta nueva. Es quemar las naves como Hernán Cortés. Sin vuelta atrás. Es la ausencia de alternativas. Es “como no sé adaptarme a esta situación, y sacar el mejor partido de ella, la reviento”. * Reventarlo todo es la Solución Obvia ¿Me permites que volvamos un momento a las matemáticas de la escuela? Tienes una ecuación como 3X = 2Y . ¿Cómo resolverla? En matemáticas tienes la solución trivial: si X=0, e Y=0, da igual por cuánto multipliques, cero es cero. Se le llama solución trivial porque es obvia. No hay que pensar mucho. Pero no es la única solución. Tienes soluciones más allá de la trivial. Por ejemplo si X vale 2, Y vale 3, también se soluciona la ecuación. También se cumple para X=6,42 Y=9,63. En general para toda Y que sea 3/2 de X. Pero la alternativa más obvia, más simple, más sencilla que resuelve la ecuación es la solución trivial. Anulas los factores, se resuelve la ecuación. Obviamente si cortas con tu novio/a, se terminaron las discusiones de pareja. Obviamente si te despides de tu trabajo, se terminó el trabajar en algo que no te gusta, las broncas con tus jefes y los incordios con tus compañeros. Obviamente, si piensas que ahora mismo tu vida es una mierda, te parecerá una buena idea cortar con todo y con todos, empezar desde cero, resetear el sistema. Y puede funcionar. Pero quizás la alternativa más obvia no sea la mejor de las alternativas. Quizás no sea la que te acerca más a tus objetivos. Tienes alternativas. La solución trivial no es la única solución. Quizás tu relación de pareja podría mejorar, por ejemplo, qué actitudes tuyas contribuyen a las discusiones y a los roces. Cómo estás tú contribuyendo al bucle de fricción. Quizás tu felicidad en el trabajo podría mejorar por ejemplo no prestando atención a aquellas cosas que te irritan pero no afectan directamente a tu trabajo. O quizás puedas hablar con tu jefe para intentar realizar tareas que se adecúen más a aquello que te gusta a ti hacer. O en general cuando una situación te irrita quizás puedas dejar de quejarte y buscar excusas, y dejar de interpretar que la situación en la que estás es desagradable. Frases como “esto es una mierda” o “este tío es gilipollas” son interpretaciones de las situaciones que te rodean, mientras más las repites más te las crees, y te impiden ser feliz. Cada problema es un mundo, y para solucionarlo puedes tener un montón de alternativas. Mientras más amplia sea tu visión del problema, más alternativas serás capaz de ver. Por el contrario, una persona con una visión de un problema cerrada o monolítica, posiblemente sólo pueda ver unas pocas soluciones. Quizás sólo una. En este caso, la solución trivial, mandarlo todo a la mierda, cobra una relevancia especial. Cuando te va mal con tu pareja, la gente que normalmente no conoce todos los detalles de tu relación, ¿qué solución te suele aportar? La trivial: corta con tu pareja y te quitas de historias. Una gran parte de la capacidad de resolver problemas es ser capaz de encontrar soluciones alternativas. El pensamiento creativo o, como dicen los americanos, “pensar fuera de la caja”. Y otra gran parte es la experiencia o el conocimiento del medio. Mientras más experiencia tienes en un tipo de situaciones, más alternativas eres capaz de ver. Mientras más calibrada tienes una situación, menos necesidad tienes de recurrir a la solución trivial. Tienes muchos más recursos en tu caja de herramientas. Por ejemplo, si yo me arruino, es una desgracia. Para cualquier persona normal, arruinarse es una desgracia, no cabe duda. Sin embargo, hay emprendedores y empresarios que se han arruinado varias veces y han conseguido recuperarse otras tantas. Cuando eres capaz de recuperarte de la bancarrota, arruinarte está lejos de ser algo que deseas, por supuesto, pero tampoco supone el fin del mundo. Cuando controlas de algo, y tienes un problema, no estás obligado a mandarlo todo a la mierda. ¿Cúando es útil mandarlo todo a la mierda? * básicamente cuando no te quedan más alternativas, o cuando es la mejor alternativa de todas las que tienes. En mi caso, opino que es muy útil cortar de raiz aquellas situaciones que me provocan una poderosa reacción emocional. Un ejemplo: una persona tiene un problema con el alcohol. Si se toma aunque sea una copa, su cuerpo y su mente le piden más, y no se puede tomar dos o tres y parar, ya caen cinco, seis o las que aguante. Esa primera copa le provoca una reacción emocional que le hace perder el control. Si es así, entonces quizás sea apropiado mandar a la mierda al alcohol. De la misma forma, mucha gente ha conseguido dejar el tabaco del tirón. En lugar de dejarlo poco a poco, un buen día mandaron a la mierda al tabaco, lo exterminaron directamente de sus vidas. ¡Fuera! Cuando un juego está amañado. Cuando estás dentro de un sistema en el que, hagas lo que hagas, sabes que tienes todas las de perder, también es una alternativa interesante el mandarlo a la mierda. Si en la partida de poker están todos haciendo trampas contra ti, levantarte e irte es una opción perfectamente válida (la patada a la mesa es opcional). En el maltrato en las parejas (tanto físico como psicológico) también se recomienda la solución nuclear: la primera vez que la otra persona te intenta poner la mano encima, o te intenta hacer sentir mal mediante la manipulación, ¡a tomar por culo! Porque esto crea una dependencia que se va reforzando cada vez más. Cuando alguien permite que otra persona le desmerezca, se va forjando una relación de codependencia, la propia autoestima va dependiendo cada vez más de la relación con la otra persona, entrando en un círculo vicioso. Una forma de salir es desarrollando una Autoestima Incondicional. Y también, a esa persona que quiere tener el poder de hacernos sentir bien o mal, le podemos mandar a la mierda tranquilamente. En todo lo que te provoca una reacción emocional fuerte, lo ideal es intentar encontrar la herida y sanarla. Para que esa situación deje de provocarte una reacción emocional. Para que te puedas tomar una copita porque te apetece, sin necesidad de que vengan veinte detrás. Para que no te duela que una persona del sexo opuesto te rechace. Para ver venir a la gente manipuladora y saber gestionarla sin que te invada la ira. Para poder detectar en una relación cuándo realmente has hecho algo mal, o cuando está la otra persona intentando manipular tu autoestima. Para mí el sanar las heridas y gestionar las reacciones son los verdaderos cimientos del desarrollo personal. Y es algo que se puede trabajar con diversas técnicas de terapia, pero no es fácil de transmitir en un blog. Así que en general, mi recomendación es que, si conoces qué tipos de situaciones te ponen en un estado emocional reactivo, las evites. Y que si hay determinadas cosas o personas que te llevan a esas situaciones, cortes con ellas de raíz. Las puedes mandar a la mierda tranquilamente. -
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