
El Evangelio de María Magdalena
En más de una ocasión, al leer libros serios o ver un documental donde expertos lo explican, vemos que María Magdalena era mucho más importante que lo que todos pensamos. Claro, nos quedamos con la visión que era la teórica “esposa de Jesús“, pero en realidad eso pasaría a un segundo plano una vez que vemos el documento.
Evangelio que lamentablemente no está completo, pero en lo poco que nos ha quedado podemos tomar cientos de conclusiones como confirmar que María Magdalena era sin duda, la discípula favorita de Cristo. ¿Cómo podemos creerlo teniendo en cuenta que ella misma escribió ese evangelio?
Pues debemos fiarnos como lo hacemos de los de todos los demás, incluyendo los cuatro aceptados. Pero también debemos tener en cuenta una cosa, ella no lo dice de forma directa, sino que transcribe algunas conversaciones de los demás Apóstoles, especialmente un diálogo entre Pedro y Leví siendo éste el Apóstol Mateo. Aquí os transcribo dos párrafos muy interesantes:
"… lo restante del camino, de la medida justa, del tiempo, del siglo, descanso en silencio». Dicho que hubo esto, María calló, como si el Salvador le hubiera hablado (solamente) hasta aquí. Entonces dice Andrés: «Hermanos, qué os parece de lo dicho? Porque yo, de mi parte, no creo que haya hablado esto el Salvador, pues parecía no estar de acuerdo con su pensamiento». Pedro dice: «¿Pero es que, preguntado el Señor por estas cuestiones, iba a hablar a una mujer ocultamente y en secreto para que todos (la) escucháramos? ¿Acaso iba a querer presentarla como más digna que nosotros?."
"Entonces Leví habló y dijo a Pedro: «Pedro, siempre fuiste impulsivo. Ahora te veo ejercitándote contra una mujer como si fuera un adversario. Sin embargo, si el Salvador la hizo digna, ¿quién eres tú para rechazarla? Bien cierto es que el Salvador la conoce perfectamente; por esto la amó más que a nosotros. Más bien, pues, avergoncémonos y revistámonos del hombre perfecto, partamos tal como nos lo ordenó y prediquemos el evangelio, sin establecer otro precepto ni otra ley fuera de lo que dijo el Salvador."
¿Qué podemos desprender de aquí? Por un lado, que Jesús sí escogió a María Magdalena como discípula siendo su favorita. Pero lo segundo y más importante aún son los celos de Pedro ante esa idea pues no son del estilo “por qué le escogió a ella y no a mí”, sino que muestra su postura ortodoxa con el cristianismo y más, ante la mujer.
Un dato importante, no debemos olvidar que Pedro es quien funda la Iglesia Católica y una de sus primeras normas es obligar a la castidad a todos los Sumos Pontífices de ahí en más. Creo que me comprendéis la idea…
Pero también nos muestra a Mateo quien no sólo defiende a María Magdalena, sino que ve completamente correcto que ella sea la favorita del maestro. Con ello nos muestra la postura llamada de los “gnósticos”. Este diálogo nos muestra dos ideologías opuestas, creando una cierta tensión en torno a los primeros pasos del cristianismo.
El evangelio propiamente dicho
Los textos de María Magdalena que han perdurado en el tiempo, hablan, precisamente, de un Jesús más relacionado con ella. Las revelaciones de Jesús hacia su merced, quizás ofuscaron a los demás apóstoles, al grado de marginarla.
La mujer más influyente de la religión católica, después de la virgen María, fue quizás víctima de los celos entre los discípulos. El evangelio dice que tuvo un lugar preponderante de la vida del Mesías, y que, además, le reveló secretos íntimos que, en un acto de confidencialidad, hirió a los demás.
La figura de María Magdalena está bañada de confusiones respecto de su participación en la historia. Justo es el caso de que las diferencias entre los evangelios canónicos y apócrifos, disparan una brecha de sombra entre la verdad y los sucesos reales.
El papel de la mujer
Se dice que la oriunda de Magdala, alojó a Jesús y sus discípulos, cuando predicaba en Galilea, y que fue ella quién lavó sus pies. También se dice que fue la mujer adúltera, que es salvada de la lapidación, y, además, es confundida con María Betania, hermana de Lázaro. Algunos dicen, que fue a ella a quién primero se presentó, cuando el Mesías resucitó de entre los muertos.
Otros autores han relacionado a María Magdalena y a Jesús sentimentalmente, incluso como su esposa. Algunos interpretan en el apócrifo evangelio de Felipe, su figura, como la compañera de Jesús, bien diferenciada de la imagen de su madre, la virgen María.
Pero no obstante las arduas interpretaciones y debates, la figura de María Magdalena, estará apartada de la imagen canónica de los católicos, pues, aunque es venerada, quizás perdió su lugar central en el cristianismo, por su condición de mujer.
Si en el siglo pasado, apenas la mujer logró el derecho de votar, adjuntarse a la sociedad y librarse un poco de la opresión machista posmoderna, es de esperar que, hace más de dos milenios, el feminismo habrá estado un tanto más relegado, supeditado a los absurdos escrúpulos masculinos que cambiaron el curso de los acontecimientos.
Características del texto
De este evangelio se conservan sólo tres fragmentos: dos, muy breves, en griego, en manuscritos del siglo III (papiro Rylands 463 y papiro Oxyrhynchus 3525); y otro, más extenso, en copto (Berolinensis Gnosticus 8052,1), probable traducción del original griego. El texto copto fue hallado en 1896 por C. Schmidt, aunque no se publicó hasta 1955. Los fragmentos en griego fueron publicados, respectivamente, en 1938 y en 1983.
En ninguno de los fragmentos hay mención alguna del autor de este evangelio. El nombre que tradicionalmente recibe, evangelio de María Magdalena, se debe a que se cita en el texto a una discípula de Jesús llamada María, que la mayoría de los especialistas identifican con la María Magdalena que aparece en los evangelios canónicos.
No puede ser posterior al siglo III, ya que los manuscritos en griego corresponden a esta época. Por características internas del texto, como la presencia de ideas gnósticas, suele considerarse que fue redactado en el siglo II.
Contenido
En el fragmento copto, que es el más extenso, faltan varias páginas (concretamente 1-6 y 11-14). Se trata de un diálogo entre Jesús (mencionado como "el Salvador" y sus discípulos. Tras la marcha de Jesús, los apóstoles se encuentran desorientados.
Ellos, sin embargo, estaban entristecidos y lloraban amargamente diciendo: «¿Cómo iremos hacia los gentiles y predicaremos el evangelio del reino del hijo del hombre? Si no han tenido con él ninguna consideración, ¿cómo la tendrán con nosotros?».
Entonces Mariam se levantó, los saludó a todos y dijo a sus hermanos: «No lloréis y no os entristezcáis; no vaciléis más, pues su gracia descenderá sobre todos vosotros y os protegerá. Antes bien, alabemos su grandeza, pues nos ha preparado y nos ha hecho hombres». Dicho esto, Mariam convirtió sus corazones al bien y comenzaron a comentar las palabras del
.
María, entonces, relata una visión y el diálogo que mantuvo con Jesús en esta visión, lleno de términos propios del pensamiento gnóstico. El testimonio de María es rechazado por Andrés y por Pedro, quienes dudan de que Jesús haya preferido a una mujer antes que a ellos para hacerle revelaciones secretas. Sin embargo, Leví (el apóstol Mateo) decide predicar "el evangelio según María".
Según interpretaciones como la de Karen King, el texto revela las tensiones existentes en las primitivas comunidades cristianas entre los protoortodoxos, representados por Pedro, y los gnósticos, simbolizados por María Magdalena. Una confrontación similar existe en otros textos gnósticos, como el evangelio de Tomás, la Pistis Sophia o el evangelio copto de los egipcios. Además, de acuerdo con este texto, María Magdalena habría sido depositaria de revelaciones secretas de Jesús, y habría tenido un papel destacado en la comunidad cristiana postpascual. Sin embargo, es posible que María Magdalena no sea aquí más que un símbolo de la Sofía de la teología gnóstica.
Pueden encontrarse ciertas analogías entre las ideas expuestas en este evangelio y religiones orientales como el taoísmo y el budismo.



