NAZISMO, HOMOSEXUALIDAD Y GERMANOFILIA MÍTICA:
Que Hitler era homosexual se sabía hace mucho tiempo pero ha quedado irrefutablemente establecido por Lothar Machtan a partir de documentos de la época incluidos los archivos de la policía antivicio de Viena y en cómo la postura del nazismo hacia la homosexualidad fue muy ambigua.
Se utilizó la acusación para arruinar a adversarios políticos –que muchas veces no lo eran– pero, al mismo tiempo, las práctica homosexual estuvo muy extendida en las SA y en las SS. Existe una monografía titulada “The Pink Swastika” que es definitiva al respecto.
“El secreto de Hitler“. Lo ha publicado Planeta y la documentación –por ejemplo, referente al periodo de entre guerras– resulta irrefutable. No era el único de los jerarcas nazis que andaba por ese sendero, por otra parte.
Adolf Hitler era homosexual y existen pruebas de la tensión erótica que existió entre el Führer y algunos de sus más estrechos colaboradores y amigos, según ha concluido el historiador alemán Lotahr Machtan tras años de investigaciones.
En el libro “El secreto de Hitler“, se recogen numerosas citas que pretenden probar la inclinación hacia los hombres de Hitler desde muy temprana edad.
Cuando era un veinteañero, el líder nazi y su amigo August Kubizek compartieron habitación en Viena, afición por la música y ropa en una relación que se describe como muy romántica.
También durante la I Guerra Mundial mantuvo un estrecho vínculo con un compañero de regimiento, Ernst Schmidt, según los fragmentos de la obra adelantados hoy, sábado, por el diario “Bild”.
“Hitler estaba acostado con ‘Schmidli’, su prostituta masculina. Escuchamos un crujido en el heno; alguien encendió su linterna y gritó: mirad a esos dos hermanos homosexuales“, es una cita que recogieron los opositores de Hitler de otro soldado que coincidió con él en la guerra.
Los supuestos contactos homosexuales continuaron durante toda su vida, según el historiador, que sospecha de las relaciones de Hitler con algunos de sus colaboradores más estrechos, como su lugarteniente Rudolf Hess, o sus chóferes.
Hesse llegó a decir de Hitler que “lo quiero“, mientras que el Führer aludía a su mano derecha con apodos cariñosos.
Con su conductor personal, Julius Schreck, Hitler pasó unas Navidades a solas en un hotel y cuando éste murió el dictador colgó una foto de él junto a la de su madre.
La inclinación hacia los hombres también marcó la relación de Hitler con Albert Speer, el arquitecto del nazismo, que al parecer no notó nunca que su jefe bebía los vientos por él a pesar del componente erótico que otros percibían.
La lista de hombres en la vida de Hitler es larga en la obra de Lothar Machtan, que también ve indicios de su homosexualidad en las complicadas relaciones con las mujeres.
El suicidio de la sobrina del líder nazi Geli Raubal y los intentos de quitarse la vida de la que fuera su novia durante muchos años, Eva Braun, pueden probar la frustración de ambas mujeres ante la ausencia de una relación sexual, asegura el historiador.
Muchos cronistas afirman que, de los acusados de “homosexualismo” en el régimen nazi, mucho fueron sólo enemigos políticos acusados falsamente; por otro lado, agregan, que es contradictorio mostrar a los nazis como meros asesinos de gays cuando “ellos mismos eran homosexuales activos o en potencia“, como textualmente afirman los autores de “The Pink Swastika“. Como muestra de ello citan infinitas violaciones cometidas por las SS en contra de los presos masculinos que portaban el triángulo rosado (homosexuales apresados en los campos de concentración y en los campos de exterminio nazi), y aun de los que no lo portaban.
En realidad, muchos jerarcas nazis eran homosexuales o bisexuales muy conocidos, como Rudolph Hess (hombre de confianza de Hitler), Hans Frank (ministro de Justicia) o el muy conocido Ernst Rohm (vistoso por reclutar homosexuales para su staff de camisas pardas); más aún, Hitler tuvo muchos problemas para desarraigar de los Juventudes Hitlerianas el mote de “Juventud Homo” que le había otorgado la opinión pública alemana. Sin embargo, todo ello no deslegitima la critica a la actitud política y dogmática adoptada por el nazismo en contra de la población homosexual, aunque ésta se cebara únicamente sobre los gays políticamente incorrectos opositores al nazismo (que, obviamente, no fueron pocos) o los indefensos particulares, carentes de cualquier apoyo del partido nazi.
Lo cierto es que, bajo el tapete de la formalidad nazi, mucha fue el agua que corría en este aspecto de conductas, tanto para reclutar, como en propagar la “admiración étnica” entre oficiales y subalternos, así como en “rituales discretos y privados“.
PASAS?
Que Hitler era homosexual se sabía hace mucho tiempo pero ha quedado irrefutablemente establecido por Lothar Machtan a partir de documentos de la época incluidos los archivos de la policía antivicio de Viena y en cómo la postura del nazismo hacia la homosexualidad fue muy ambigua.
Se utilizó la acusación para arruinar a adversarios políticos –que muchas veces no lo eran– pero, al mismo tiempo, las práctica homosexual estuvo muy extendida en las SA y en las SS. Existe una monografía titulada “The Pink Swastika” que es definitiva al respecto.
“El secreto de Hitler“. Lo ha publicado Planeta y la documentación –por ejemplo, referente al periodo de entre guerras– resulta irrefutable. No era el único de los jerarcas nazis que andaba por ese sendero, por otra parte.
Adolf Hitler era homosexual y existen pruebas de la tensión erótica que existió entre el Führer y algunos de sus más estrechos colaboradores y amigos, según ha concluido el historiador alemán Lotahr Machtan tras años de investigaciones.
En el libro “El secreto de Hitler“, se recogen numerosas citas que pretenden probar la inclinación hacia los hombres de Hitler desde muy temprana edad.
Cuando era un veinteañero, el líder nazi y su amigo August Kubizek compartieron habitación en Viena, afición por la música y ropa en una relación que se describe como muy romántica.
También durante la I Guerra Mundial mantuvo un estrecho vínculo con un compañero de regimiento, Ernst Schmidt, según los fragmentos de la obra adelantados hoy, sábado, por el diario “Bild”.
“Hitler estaba acostado con ‘Schmidli’, su prostituta masculina. Escuchamos un crujido en el heno; alguien encendió su linterna y gritó: mirad a esos dos hermanos homosexuales“, es una cita que recogieron los opositores de Hitler de otro soldado que coincidió con él en la guerra.
Los supuestos contactos homosexuales continuaron durante toda su vida, según el historiador, que sospecha de las relaciones de Hitler con algunos de sus colaboradores más estrechos, como su lugarteniente Rudolf Hess, o sus chóferes.
Hesse llegó a decir de Hitler que “lo quiero“, mientras que el Führer aludía a su mano derecha con apodos cariñosos.
Con su conductor personal, Julius Schreck, Hitler pasó unas Navidades a solas en un hotel y cuando éste murió el dictador colgó una foto de él junto a la de su madre.
La inclinación hacia los hombres también marcó la relación de Hitler con Albert Speer, el arquitecto del nazismo, que al parecer no notó nunca que su jefe bebía los vientos por él a pesar del componente erótico que otros percibían.
La lista de hombres en la vida de Hitler es larga en la obra de Lothar Machtan, que también ve indicios de su homosexualidad en las complicadas relaciones con las mujeres.
El suicidio de la sobrina del líder nazi Geli Raubal y los intentos de quitarse la vida de la que fuera su novia durante muchos años, Eva Braun, pueden probar la frustración de ambas mujeres ante la ausencia de una relación sexual, asegura el historiador.
Muchos cronistas afirman que, de los acusados de “homosexualismo” en el régimen nazi, mucho fueron sólo enemigos políticos acusados falsamente; por otro lado, agregan, que es contradictorio mostrar a los nazis como meros asesinos de gays cuando “ellos mismos eran homosexuales activos o en potencia“, como textualmente afirman los autores de “The Pink Swastika“. Como muestra de ello citan infinitas violaciones cometidas por las SS en contra de los presos masculinos que portaban el triángulo rosado (homosexuales apresados en los campos de concentración y en los campos de exterminio nazi), y aun de los que no lo portaban.
En realidad, muchos jerarcas nazis eran homosexuales o bisexuales muy conocidos, como Rudolph Hess (hombre de confianza de Hitler), Hans Frank (ministro de Justicia) o el muy conocido Ernst Rohm (vistoso por reclutar homosexuales para su staff de camisas pardas); más aún, Hitler tuvo muchos problemas para desarraigar de los Juventudes Hitlerianas el mote de “Juventud Homo” que le había otorgado la opinión pública alemana. Sin embargo, todo ello no deslegitima la critica a la actitud política y dogmática adoptada por el nazismo en contra de la población homosexual, aunque ésta se cebara únicamente sobre los gays políticamente incorrectos opositores al nazismo (que, obviamente, no fueron pocos) o los indefensos particulares, carentes de cualquier apoyo del partido nazi.
Lo cierto es que, bajo el tapete de la formalidad nazi, mucha fue el agua que corría en este aspecto de conductas, tanto para reclutar, como en propagar la “admiración étnica” entre oficiales y subalternos, así como en “rituales discretos y privados“.
PASAS?