


Al ver a Vladímir Putin cargando un pesado maletín, podrías pensar que es un tipo muy ocupado. Al fin y al cabo es el presidente de una gran nación, y su trabajo le obliga a viajar con multitud de documentos e informes.
Nada más lejos de la realidad. El pesado maletín que transporta el séquito militar del primer ministro ruso es, nada más y nada menos, que el famoso maletín nuclear. Un sofisticado equipo informático, convenientemente cifrado y conectado por satélite, capaz de activar el armamento nuclear ruso.
Tensiones internacionales y el imperio del miedo preventivo

Desde el fin de la Guerra Fría y la época del teléfono rojo, la opinión publica dejó de prestar atención a los pequeños gestos y detalles que delataban las tensiones diplomáticas entre ambas potencias nucleares.
Muchos años han pasado desde entonces, pero cierto es que el maletín nuclear nunca ha dejado de acompañar a los presidentes de los países atómicos. Francia, EE.UU, Rusia … todos ellos viajan con su respectivo maletín aunque de forma discreta.

Sin embargo, las tensiones políticas, el terrorismo, las sanciones internacionales impuestas por Occidente tras la invasión de Crimea, y el derribo de un avión ruso por parte de Turquía, han hecho que Vladimir Putin pasee de forma más descarada este terrorífico maletín.
El objetivo, como bien reconoció el presidente Putin durante una charla el pasado mes de agosto, es “recordar que Rusia es una potencia nuclear” y que de esta forma “nuestros socios entiendan que es mejor no jugar con nosotros”.
El maletín

Hasta donde sabe, suelen pesar unos 20 kilogramos, cuentan con diversos sistemas de autenticación en dos o más pasos, están cifrados, poseen grandes baterías de larguísima duración, y su transporte es responsabilidad de un equipo de cinco militares de alto rango
Según Bill Guley, el antiguo maletín contenía: un cuaderno negro de 75 páginas con diferentes estrategias de ataque, desde un único lanzamiento hasta el holocausto nuclear.
También había una tarjeta con los códigos de autentificación, un sobre con procedimientos para enviar un mensaje a la nación, así como una lista de lugares y refugios nucleares preparados para acoger al presidente en caso de conflicto.
Nada más lejos de la realidad. El pesado maletín que transporta el séquito militar del primer ministro ruso es, nada más y nada menos, que el famoso maletín nuclear. Un sofisticado equipo informático, convenientemente cifrado y conectado por satélite, capaz de activar el armamento nuclear ruso.
Tensiones internacionales y el imperio del miedo preventivo

Desde el fin de la Guerra Fría y la época del teléfono rojo, la opinión publica dejó de prestar atención a los pequeños gestos y detalles que delataban las tensiones diplomáticas entre ambas potencias nucleares.
Muchos años han pasado desde entonces, pero cierto es que el maletín nuclear nunca ha dejado de acompañar a los presidentes de los países atómicos. Francia, EE.UU, Rusia … todos ellos viajan con su respectivo maletín aunque de forma discreta.

Sin embargo, las tensiones políticas, el terrorismo, las sanciones internacionales impuestas por Occidente tras la invasión de Crimea, y el derribo de un avión ruso por parte de Turquía, han hecho que Vladimir Putin pasee de forma más descarada este terrorífico maletín.
El objetivo, como bien reconoció el presidente Putin durante una charla el pasado mes de agosto, es “recordar que Rusia es una potencia nuclear” y que de esta forma “nuestros socios entiendan que es mejor no jugar con nosotros”.
El maletín

Hasta donde sabe, suelen pesar unos 20 kilogramos, cuentan con diversos sistemas de autenticación en dos o más pasos, están cifrados, poseen grandes baterías de larguísima duración, y su transporte es responsabilidad de un equipo de cinco militares de alto rango
Según Bill Guley, el antiguo maletín contenía: un cuaderno negro de 75 páginas con diferentes estrategias de ataque, desde un único lanzamiento hasta el holocausto nuclear.
También había una tarjeta con los códigos de autentificación, un sobre con procedimientos para enviar un mensaje a la nación, así como una lista de lugares y refugios nucleares preparados para acoger al presidente en caso de conflicto.


