Hoy les traigo unos ejercicios filosóficos compuestos por el escritor y filósofo
Roger-Pol Droit, nacido en el año 1949 en París, Francia. Estos ejercicios se encuentran en el libro publicado por el escritor francés, con el nombre de "101 expériences de philosophie quotidienne" en su idioma original. En su forma traducida se llama "101 Experiencias de filosofía cotidiana".
Comencemos con los ejercicios filosóficos, pero antes les comentaré que acá verán solo 7 de los 101 ejercicios que se encuentran en el libro.
Sin más preámbulos, vamo' a darle':
1- Ejercicio nº 2 del libro: Vaciar de sentido una palabra.
Duración: de 2 a 3 minutos
Material: Lo que haya a mano
Efecto: Desimbolizante
Primero lo primero asegúrate de que en el lugar donde vayas a hacer este ejercicio estés completamente solo o con alguien que sepa lo que estas haciendo, ya que si alguna persona escucha o ve lo que haces vas a terminar en un psiquiátrico. Luego de realizar esto, agarra cualquier objeto que este a tu alcance, puede ser tanto el mouse a la derecha o algún libro, puede ser cualquier objeto. Entonces, comenzá a repetir, sin parar, el nombre de ese objeto en voz alta. Luego de unos pocos minutos notaras como lo que estas diciendo comienza a dejar de tener sentido, y que el nombre del objeto se despega de este.
2- Ejercicio nº 8 del libro: Saber dónde se encontraba uno por la mañana.
Duración: variable
Material: ninguno
Efecto: suspensivo
Se trata de una experiencia para gente que trabaja demasiado. Todos aquellos que llevan una vida agitada.
Escoja el momento en que empiece a sentir que ya no está en condiciones de tener todo bajo control. Sujetar en un solo manojo tantos cambios y elementos se encuentran en el límite de sus fuerzas.
Cuando llega a esa fase de tensión, fatiga y nerviosismo en que se duda de su capacidad para seguir adelante, la experiencia es muy sencilla. Pregúntese:
¿dónde estaba esta mañana?, o también puede ser ¿Cuál es la primera frase que oí? ¿Cual fue mi primera cita? (esta ultima pregunta no es posible utilizarla si usted usa la pagina Taringa!).
Multitud de gente responderá rápido estas preguntas. Para quienes viven en la necesaria evidencia de la repetición y la monotonía de las horas, estas preguntas carecen de interés. Para los nomades, no siempre es tan fácil encontrar la respuesta.
Lo importante no es la amnesia o el recuerdo, sino el sentido de la vacilación. Experimente ese momento. Algunos segundos, algunos minutos. Permanecerá en suspenso, vacilante. Bien sabe que su cuerpo estuvo en ese instante, que esta usted convencido de que lo recuerda y que esta a punto de encontrarlo. Y sin embargo embargo este estado dura, la continuidad no se realiza, y permanece alejado de usted mismo, a distancia de su propio tiempo.
3- Ejercicio nº 9 del libro: Provocarse un breve dolor.
Duración: algunos segundos
Material: ninguno
Efecto: regresar a la tierra
Cuando comience a estar aburrido y comience a sentir que este aburrimiento hace que olvide dónde está y quién es usted, pellízquese. Fuerte, intensamente. En un lugar donde le duela. El dolor provocado debe ser breve, pero intenso. Lo suficiente para provocar un grito, que eventualmente deberá retener. Para desbaratar sus defensas, actúe rápido. No se dé tiempo para esperar el dolor ni prepararse. Intente, si cabe tomarse de sorpresa. El dolor debe agarrarlo como un azar, un accidente, un brusco encuentro.
Si la violencia es suficiente, el efecto es seguro: recuperará lo real, se le devolverá su cuerpo, sabrá dónde está, saldrá del aburrimiento, volverá al mundo.
Solo queda un cuestión, que deberá meditar: ¿por qué el sufrimiento puede volver a franquear el acceso a la realidad?. ¿Simple efecto de evocación? ¿brusco contraste? ¿o será que, luego de milenios, construimos tal manera de vivir que el dolor se ha convertido en algo así como el primer indicio del mundo?
4- Ejercicio nº 10: Sentirse eterno.
Duración: ilimitada
Material: ninguno
efecto: sedante
Imagínese el viaje hacia la percepción de lo eterno como un recorrido hacia el interior de su cuerpo. La piel está en el tiempo, es la periferia, los círculos exteriores. El corazón todavía está en el tiempo, pulsante y pulsado, así como los pulmones y el estomago, sometidos a sus respectivos ritmos. El espacio sin tiempo se encuentra precisamente por debajo, más adentro. En ese puro espacio, detrás de su mirada, podrá contemplar el desprendimiento de la película del tiempo. Verá como se aleja de usted y de las cosas como una cáscara que rodara lejos.
La experiencia consiste en experimentar desde adentro la índole superficial del tiempo. Debe sentir, primero como una suerte de entorpecimiento insospechado, luego como una evidencia cada vez mas familiar, que el núcleo más fundamental del que está constituido no tiene nada que ver con las sucesiones del orden del tiempo. Usted las contempla. Las acompaña. Pero no está incluido. En todo caso, es aquello de lo que debe persuadirse.
La cuestión no es saber si realmente ocurre esto. Lo esencial es que, siquiera de manera fugaz, tenga usted la impresión sincera de que es cierto.
Si, en el seno de ese flujo incesante, en ese discurrir interminable y discontinuo de las hora, por lo menos una vez tenemos la total convicción de nuestra eternidad, entonces escapamos del tiempo. La ilusión basta.
La verdadera dificultad consiste en comprenderla. Y por lo tanto persistir hasta la claridad.
5- Ejercicio nº 13 del libro: Beber haciendo pichin.
Duración: 1 o 2 minutos
Material: baño y vaso de agua
Efecto: destapante
Desde hace centenares de miles de años, la inmensa mayo ria de los humanos vive y muere sin haber conocido la siguiente experiencia. Sin embargo, es extremadamente fácil y particularmente interesante.
Como todo el mundo, usted hace pis. Y en otros momentos bebe. Ignora lo que se puede experimentar cuando se hacen las dos cosas al mismo tiempo. Esta experiencia le permitirá descubrirlo.
Usted tendrá ya un gran vaso de agua preparado. Cuando empiece a orinar ( en el inodoro por supuesto, aunque también puede realizarlo en el bidet, si es que tiene uno, y tire un poco de agua para que después nadie se de cuenta que has hecho un gran cloro ahí ), deberá beber de manera continua, de un tirón, sin parar. De inmediato lo invadirán sensaciones totalmente insólitas. El agua que sale por su sexo entra casi enseguida en continuidad con la que entra por su boca. Entonces, repentinamente imaginará, y sobre todo experimentará, una organización de su cuerpo que hasta entonces ni siquiera había sospechado. Le parecerá que el agua que usted bebe sale directamente de su vejiga. En algunos segundos descubre un circuito directo, garganta-uretra, un recorrido instantáneo estomago-vejiga, una fisiología imposible que sin embargo siente usted de manera directa e indiscutible.
El agua circula en usted hacia arriba, se siente atravesado por el liquido fresco, lavado desde adentro, limpiando de una manera singular y palpable. Su organismo parece abierto desde adentro, ya que el agua circula dócilmente entre el interior y exterior, como, a elección, un flujo cósmico o un lavaje automático.
6- Ejercicio nº 15 del libro: Caminar en la oscuridad.
Duración: algunos segundos
Material: una habitación a oscuras
Efecto: desorientador
Usted camina en la oscuridad. Preferentemente sin haberlo previsto. No hay referencias, a la luz, de sus trayectos, obstáculos y distancias. Únicamente con sus recuerdos, en la oscuridad más completa, deberá atravesar una habitación muy familiar, su propio cuarto o su salón. Lo que conviene experimentar son las rupturas de su certidumbre. Sus tanteos dicen que ya no sabe orientarse en ese marco habitual, mil veces recorrido. ¿Cuántos pasos hay de la cama a la puerta? ¿No hay nada entre las dos? ¿Dónde está el brazo del sillón? Esos sitios tranquilizadores se atiborran de puntos de interrogación.
Lo que creía saber a la luz, aquí resulta incierto. Todo es confuso. Usted extiende los brazos pensando que va a tropezar con algo, tocar la pared, rozar el marco de la puerta... Nada. Sigue tantean en el vacío. Lo que lo invadió, a partir del segundo instante, sin que haya podido darse cuenta enseguida, es el entorpecimiento de la ignorancia. La oscuridad lo vuelve idiota. Opacó su cabeza, estropeó sus referencias. De pronto se golpea con la esquina de la cómoda. No sabía que estaba ahí. Entonces estaba totalmente equivocado. Usted no estaba donde creía estar.
La ausencia de luz falsea todos los cálculos. Desorganiza sus contornos. Su cuerpo está como perdido, vacilante. Toda la realidad conocida sigue en su lugar, en orden. Nada se ha movido, ni las cosas ni sus relaciones recíprocas. Sin embargo, se le han vuelto incomprensibles, distantes, vagamente amenazadoras.
En la oscuridad, el mundo supuestamente es "el mismo" que en la luz. No obstante, usted puede experimentar que cambia de cabo a rabo, según sea visible o no. Lo que nosotros llamamos "el mundo", "la realidad", "la vida normal", se ubica en una capa delgada, facilmente de perturbar.
7- Ejercicio nº 23 del libro: Tener miedo a que llegue el ómnibus.
Duración: de 5 a 10 minutos
Material: una línea de ómnibus
Efecto: aliviante
Instálese en una parada de ómnibus. En general hay un momento de indecisión antes de que éste llegue. No se sabe con exactitud cuánto tiempo habrá que esperar. El ómnibus se quedó aprisionado en un embotellamiento. Tuvo un desperfecto. Una manifestación imprevista lo encerró por largo rato. Usted llegará con atraso. Habrá que buscar otro medio de transporte, dar explicaciones, telefonear para avisar, incluso modificar su agenda. Toda la jornada corre el riesgo de sumirse en una serie de retrasos en cascada. Usted ve cómo se forma la eventualidad de una larga serie de episodios caóticos.
Parta de esa inquietud menor y trivial. Trasponga, infle.
Dígase que es posible que el ómnibus llegue bajo el control de terroristas, repleto de dinamita, sin frenos. Desencadenará una serie de catástrofes imposibles de contener: a no dudarlo, transporta un nuevo virus, un arma bacteriológica mortífera. El conductor es un extraterrestre, los pasajeros son sus cómplices. Todos los que subieron en las paradas anteriores ya perecieron en medio de aullidos.
Continúe, amplifique, exagere. Poco importa que todo eso sea grotesco, que no crea ni medio, que se ría de todo eso y esté convencido de que, pronto llegará un ómnibus común y corriente (cual Ricardo Darin), sin sorpresas. Lo importante es que experimente un miedo. El solo hecho de haber evocado esas suposiciones fantásticas deja un resto. La idea confusa de cierto acontecimiento temible permanece como una fisura ínfima, una grieta posible en el encadenamiento normal de los hechos.
Llega el ómnibus. Usted sube. Todo parece normal. ¡Uf!...
¿Está tan seguro?
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Estos ejercicios filosóficos no son simples cosas. Tienen algo detrás de todas esas esas indicaciones y pensamientos no muy relevantes.
Pero la cuestión es saber encontrar el significado de cada una de ellas y usarlos cotidianamente, cambiar malos hábitos y salir de la oscuridad que nos ciega.
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101 Experiencias de filosofía cotidiana- Roger-Pol Droit
Roger-Pol Droit, nacido en el año 1949 en París, Francia. Estos ejercicios se encuentran en el libro publicado por el escritor francés, con el nombre de "101 expériences de philosophie quotidienne" en su idioma original. En su forma traducida se llama "101 Experiencias de filosofía cotidiana".
Comencemos con los ejercicios filosóficos, pero antes les comentaré que acá verán solo 7 de los 101 ejercicios que se encuentran en el libro.
Sin más preámbulos, vamo' a darle':
1- Ejercicio nº 2 del libro: Vaciar de sentido una palabra.
Duración: de 2 a 3 minutos
Material: Lo que haya a mano
Efecto: Desimbolizante
Primero lo primero asegúrate de que en el lugar donde vayas a hacer este ejercicio estés completamente solo o con alguien que sepa lo que estas haciendo, ya que si alguna persona escucha o ve lo que haces vas a terminar en un psiquiátrico. Luego de realizar esto, agarra cualquier objeto que este a tu alcance, puede ser tanto el mouse a la derecha o algún libro, puede ser cualquier objeto. Entonces, comenzá a repetir, sin parar, el nombre de ese objeto en voz alta. Luego de unos pocos minutos notaras como lo que estas diciendo comienza a dejar de tener sentido, y que el nombre del objeto se despega de este.
2- Ejercicio nº 8 del libro: Saber dónde se encontraba uno por la mañana.
Duración: variable
Material: ninguno
Efecto: suspensivo
Se trata de una experiencia para gente que trabaja demasiado. Todos aquellos que llevan una vida agitada.
Escoja el momento en que empiece a sentir que ya no está en condiciones de tener todo bajo control. Sujetar en un solo manojo tantos cambios y elementos se encuentran en el límite de sus fuerzas.
Cuando llega a esa fase de tensión, fatiga y nerviosismo en que se duda de su capacidad para seguir adelante, la experiencia es muy sencilla. Pregúntese:
¿dónde estaba esta mañana?, o también puede ser ¿Cuál es la primera frase que oí? ¿Cual fue mi primera cita? (esta ultima pregunta no es posible utilizarla si usted usa la pagina Taringa!).
Multitud de gente responderá rápido estas preguntas. Para quienes viven en la necesaria evidencia de la repetición y la monotonía de las horas, estas preguntas carecen de interés. Para los nomades, no siempre es tan fácil encontrar la respuesta.
Lo importante no es la amnesia o el recuerdo, sino el sentido de la vacilación. Experimente ese momento. Algunos segundos, algunos minutos. Permanecerá en suspenso, vacilante. Bien sabe que su cuerpo estuvo en ese instante, que esta usted convencido de que lo recuerda y que esta a punto de encontrarlo. Y sin embargo embargo este estado dura, la continuidad no se realiza, y permanece alejado de usted mismo, a distancia de su propio tiempo.
3- Ejercicio nº 9 del libro: Provocarse un breve dolor.
Duración: algunos segundos
Material: ninguno
Efecto: regresar a la tierra
Cuando comience a estar aburrido y comience a sentir que este aburrimiento hace que olvide dónde está y quién es usted, pellízquese. Fuerte, intensamente. En un lugar donde le duela. El dolor provocado debe ser breve, pero intenso. Lo suficiente para provocar un grito, que eventualmente deberá retener. Para desbaratar sus defensas, actúe rápido. No se dé tiempo para esperar el dolor ni prepararse. Intente, si cabe tomarse de sorpresa. El dolor debe agarrarlo como un azar, un accidente, un brusco encuentro.
Si la violencia es suficiente, el efecto es seguro: recuperará lo real, se le devolverá su cuerpo, sabrá dónde está, saldrá del aburrimiento, volverá al mundo.
Solo queda un cuestión, que deberá meditar: ¿por qué el sufrimiento puede volver a franquear el acceso a la realidad?. ¿Simple efecto de evocación? ¿brusco contraste? ¿o será que, luego de milenios, construimos tal manera de vivir que el dolor se ha convertido en algo así como el primer indicio del mundo?
4- Ejercicio nº 10: Sentirse eterno.
Duración: ilimitada
Material: ninguno
efecto: sedante
Imagínese el viaje hacia la percepción de lo eterno como un recorrido hacia el interior de su cuerpo. La piel está en el tiempo, es la periferia, los círculos exteriores. El corazón todavía está en el tiempo, pulsante y pulsado, así como los pulmones y el estomago, sometidos a sus respectivos ritmos. El espacio sin tiempo se encuentra precisamente por debajo, más adentro. En ese puro espacio, detrás de su mirada, podrá contemplar el desprendimiento de la película del tiempo. Verá como se aleja de usted y de las cosas como una cáscara que rodara lejos.
La experiencia consiste en experimentar desde adentro la índole superficial del tiempo. Debe sentir, primero como una suerte de entorpecimiento insospechado, luego como una evidencia cada vez mas familiar, que el núcleo más fundamental del que está constituido no tiene nada que ver con las sucesiones del orden del tiempo. Usted las contempla. Las acompaña. Pero no está incluido. En todo caso, es aquello de lo que debe persuadirse.
La cuestión no es saber si realmente ocurre esto. Lo esencial es que, siquiera de manera fugaz, tenga usted la impresión sincera de que es cierto.
Si, en el seno de ese flujo incesante, en ese discurrir interminable y discontinuo de las hora, por lo menos una vez tenemos la total convicción de nuestra eternidad, entonces escapamos del tiempo. La ilusión basta.
La verdadera dificultad consiste en comprenderla. Y por lo tanto persistir hasta la claridad.
5- Ejercicio nº 13 del libro: Beber haciendo pichin.
Duración: 1 o 2 minutos
Material: baño y vaso de agua
Efecto: destapante
Desde hace centenares de miles de años, la inmensa mayo ria de los humanos vive y muere sin haber conocido la siguiente experiencia. Sin embargo, es extremadamente fácil y particularmente interesante.
Como todo el mundo, usted hace pis. Y en otros momentos bebe. Ignora lo que se puede experimentar cuando se hacen las dos cosas al mismo tiempo. Esta experiencia le permitirá descubrirlo.
Usted tendrá ya un gran vaso de agua preparado. Cuando empiece a orinar ( en el inodoro por supuesto, aunque también puede realizarlo en el bidet, si es que tiene uno, y tire un poco de agua para que después nadie se de cuenta que has hecho un gran cloro ahí ), deberá beber de manera continua, de un tirón, sin parar. De inmediato lo invadirán sensaciones totalmente insólitas. El agua que sale por su sexo entra casi enseguida en continuidad con la que entra por su boca. Entonces, repentinamente imaginará, y sobre todo experimentará, una organización de su cuerpo que hasta entonces ni siquiera había sospechado. Le parecerá que el agua que usted bebe sale directamente de su vejiga. En algunos segundos descubre un circuito directo, garganta-uretra, un recorrido instantáneo estomago-vejiga, una fisiología imposible que sin embargo siente usted de manera directa e indiscutible.
El agua circula en usted hacia arriba, se siente atravesado por el liquido fresco, lavado desde adentro, limpiando de una manera singular y palpable. Su organismo parece abierto desde adentro, ya que el agua circula dócilmente entre el interior y exterior, como, a elección, un flujo cósmico o un lavaje automático.
6- Ejercicio nº 15 del libro: Caminar en la oscuridad.
Duración: algunos segundos
Material: una habitación a oscuras
Efecto: desorientador
Usted camina en la oscuridad. Preferentemente sin haberlo previsto. No hay referencias, a la luz, de sus trayectos, obstáculos y distancias. Únicamente con sus recuerdos, en la oscuridad más completa, deberá atravesar una habitación muy familiar, su propio cuarto o su salón. Lo que conviene experimentar son las rupturas de su certidumbre. Sus tanteos dicen que ya no sabe orientarse en ese marco habitual, mil veces recorrido. ¿Cuántos pasos hay de la cama a la puerta? ¿No hay nada entre las dos? ¿Dónde está el brazo del sillón? Esos sitios tranquilizadores se atiborran de puntos de interrogación.
Lo que creía saber a la luz, aquí resulta incierto. Todo es confuso. Usted extiende los brazos pensando que va a tropezar con algo, tocar la pared, rozar el marco de la puerta... Nada. Sigue tantean en el vacío. Lo que lo invadió, a partir del segundo instante, sin que haya podido darse cuenta enseguida, es el entorpecimiento de la ignorancia. La oscuridad lo vuelve idiota. Opacó su cabeza, estropeó sus referencias. De pronto se golpea con la esquina de la cómoda. No sabía que estaba ahí. Entonces estaba totalmente equivocado. Usted no estaba donde creía estar.
La ausencia de luz falsea todos los cálculos. Desorganiza sus contornos. Su cuerpo está como perdido, vacilante. Toda la realidad conocida sigue en su lugar, en orden. Nada se ha movido, ni las cosas ni sus relaciones recíprocas. Sin embargo, se le han vuelto incomprensibles, distantes, vagamente amenazadoras.
En la oscuridad, el mundo supuestamente es "el mismo" que en la luz. No obstante, usted puede experimentar que cambia de cabo a rabo, según sea visible o no. Lo que nosotros llamamos "el mundo", "la realidad", "la vida normal", se ubica en una capa delgada, facilmente de perturbar.
7- Ejercicio nº 23 del libro: Tener miedo a que llegue el ómnibus.
Duración: de 5 a 10 minutos
Material: una línea de ómnibus
Efecto: aliviante
Instálese en una parada de ómnibus. En general hay un momento de indecisión antes de que éste llegue. No se sabe con exactitud cuánto tiempo habrá que esperar. El ómnibus se quedó aprisionado en un embotellamiento. Tuvo un desperfecto. Una manifestación imprevista lo encerró por largo rato. Usted llegará con atraso. Habrá que buscar otro medio de transporte, dar explicaciones, telefonear para avisar, incluso modificar su agenda. Toda la jornada corre el riesgo de sumirse en una serie de retrasos en cascada. Usted ve cómo se forma la eventualidad de una larga serie de episodios caóticos.
Parta de esa inquietud menor y trivial. Trasponga, infle.
Dígase que es posible que el ómnibus llegue bajo el control de terroristas, repleto de dinamita, sin frenos. Desencadenará una serie de catástrofes imposibles de contener: a no dudarlo, transporta un nuevo virus, un arma bacteriológica mortífera. El conductor es un extraterrestre, los pasajeros son sus cómplices. Todos los que subieron en las paradas anteriores ya perecieron en medio de aullidos.
Continúe, amplifique, exagere. Poco importa que todo eso sea grotesco, que no crea ni medio, que se ría de todo eso y esté convencido de que, pronto llegará un ómnibus común y corriente (cual Ricardo Darin), sin sorpresas. Lo importante es que experimente un miedo. El solo hecho de haber evocado esas suposiciones fantásticas deja un resto. La idea confusa de cierto acontecimiento temible permanece como una fisura ínfima, una grieta posible en el encadenamiento normal de los hechos.
Llega el ómnibus. Usted sube. Todo parece normal. ¡Uf!...
¿Está tan seguro?
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Estos ejercicios filosóficos no son simples cosas. Tienen algo detrás de todas esas esas indicaciones y pensamientos no muy relevantes.
Pero la cuestión es saber encontrar el significado de cada una de ellas y usarlos cotidianamente, cambiar malos hábitos y salir de la oscuridad que nos ciega.
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101 Experiencias de filosofía cotidiana- Roger-Pol Droit