InicioAutos MotosCómo conducir una moto con viento



El Viento: Nuestro peor enemigo






En moto somos sensibles a cualquier fenómeno meteorológico. Las condiciones puede ser muy variables y no siempre hace un precioso sol brillando para nosotros cuando salimos en moto. Puede que nos llueva y tengamos que conducir la moto con agua, puede que hasta nos granice o nos nieve, pero algo mucho común y que puede sorprendernos en cualquier época del año es el viento.

Para muchos motoristas el viento es mucho más molesto y peligroso que la propia lluvia. Fuertes rachas de viento pueden complicar mucho nuestra conducción, hacer de nuestro viaje una experiencia incómoda y desagradable, y además poner en apuros nuestra estabilidad.

Pero no todos los vientos son iguales. Un viento frontal nos frenará pero no nos desestabilizará, un viento trasero nos ayudará en la marcha y hasta ahorraremos combustible, pero no será incómodo. Sin embargo, un viendo lateral y racheado puede convertirse en nuestra peor pesadilla. Un viento que no es constante sino que choca contra nosotros en fuertes ráfagas puede resultar un verdadero incordio. Toma nota de los siguientes consejos para que te afecte lo menos posible.




Lo es tanto mental como físicamente, y a la larga resulta más agotador, incluso, que la propia lluvia. El viento nos exige mantener tanta atención como cuando viajas lloviendo, pero además tienes que ir aplicando permanentemente una fuerza extra con los brazos para ejercer un control sobre el manillar y con las piernas sobre el chasis; y por si fuera poco, nos lleva a sufrir una terrible tensión añadida cada vez que una ráfaga nos sacude y hace sentir el vacío debajo nosotros.

Pero no olvidemos que la moto es un deporte… ¿Quién ha dicho que es fácil?

En cualquier caso, no estamos hablando de conducir con los brazos, lo hombros y las piernas completamente rígidos, porque esto trae consigo una sacudida extra sobre la moto al hacer con nuestro tronco el efecto de una vela, el mismo que provoca una de esas pantallas transparentes tan comunes en las motos custom. Debemos de llevar los músculos atentos, dejando un mínimo juego sobre el manillar y no haciendo una fuerza permanente sobre él -como si los brazos fueran dos barras-; sin embargo, estaremos preparados para contraerlos instantáneamente en el momento en que sintamos el azote del viento. Esta última parte puede parecer una perogrullada porque habrá muchas ocasiones en las que ese viento no nos dé tregua y estemos manteniendo un continuo tira y afloja con él, a veces varios en una espacio tan corto de pongamos cinco segundos.




Ojo, estamos hablando de hacer fuerza sobre el manillar para sujetarlo mientras nos sacude una ráfaga, no de agarrarse al manillar. Si nos estamos agarrando, es un síntoma inequívoco de que el viento nos está venciendo, de que nos está amedrentando. Agarrarse es una reacción sicológica, un tanto desesperada, de nuestro instinto de supervivencia y la exteriorización de un miedo que empieza a crecer.




Viento racheado en moto.


El viento parece tener personalidad propia y adoptar una actitud malintencionada con el motorista porque rara, rarísima vez le empuja de cola. Su forma habitual de sacudirnos es lateral o frontalmente oblicua. Y, evidentemente, cuando es racheado resulta el más perjudicial para la conducción; entendiendo por racheado el que viene más o menos en la misma dirección, pero provocando unos cambios de intensidad para lanzarnos esas traidoras sacudidas que encierran el verdadero peligro del viento para la moto.




Cómo luchar contra él viento en motocicleta


Volvemos a repetir: Antes de adoptar cualquier medida, debemos insistir en la mentalidad con la que debemos subirnos a la moto para enfrentarnos al viento. La definiría tan sólo con un adjetivo: Luchadora. Debemos prepararnos para pelearnos sin fatiga contra el viento, y una vez subidos a la moto no bajar en ningún momento la guardia ni decaer en esa mentalidad de lucha.


Además de esa mentalidad, contamos con otros cuatro recursos:


Primero


Debemos de aumentar la tracción de nuestra moto aunque mantengamos la velocidad o incluso la disminuyamos. Tendremos por tanto que bajar una o dos marchas. Diría que lo apropiado con un fuerte viento lateral es circular por autovía en cuarta, tanto si tenemos cambio de cinco como de seis relaciones. Se trata de un simple esquema de par de fuerzas donde, obviamente, la resultante debe ser siempre la trayectoria de la carretera; si no…, mejor no hablar de ello.


Segundo


Para contrarrestar la fuerza del viento, contamos con un recurso, cuya aplicación se entenderá por su simpleza. El contramanillar. Si el viento sopla por nuestra derecha, llevaremos el manillar ligeramente girado hacia la izquierda para “acostar” la moto sobre el viento y evitar así que la vuelque hacia la izquierda.




Tercero


Como tercer recurso: la colocación de nuestro cuerpo, que debe suponer una ayuda para lograr que esa resultante se mantenga sobre la carretera. Echaremos los hombros y cabeza hacia el lado del que viene el viento, pero sin descolgarnos, manteniendo el trasero centrado en el asiento; al mismo tiempo, nos agacharemos buscando el abrigo del carenado o de los relojes de la moto, si es que carece de carrocería.


Cuarto


Habrá algunos momentos de rachas fuertes en los que experimentaremos una preocupante sensación de vacío bajo nuestros pies, como si el viento nos fuese a arrebatar la moto levantándola desde el suelo. No debemos asustarnos porque, como hemos dicho, ése sería el primer paso para entregarse al enemigo, pero sí debemos poner toda nuestra atención en ese momento porque es cuando el viento nos está azotando con mayor furia. Haremos fuerza con el pie contrario del lado del que procede el viento, pisaremos la estribera y apretaremos la rodilla contra el depósito de la misma forma en que lo hacemos para tomar una curva en mojado. Si el viento entra por la derecha, pisaremos con fuerza la estribera izquierda y meteremos la rodilla del mismo lado contra el depósito.


Quinto


En una entrevista el piloto del Mundial de Super Bikes, Jordi Torres, dio un interesante consejo. Dijo que él tiene la costumbre de ir sentado muy atrás, a tope, en su moto de carreras cuando pasa por la recta y que ha comprobado en las ocasiones en las que no ha tenido más remedio que competir con viento que sentándose más adelante, la moto gana aplomo sobre el viento a la altísima velocidad con la que pasa por la recta (a veces sobre los 340 por hora).


Sexto


Como medida añadida, apuntaría la prevención. Hay algunas ráfagas de viento que se ven venir; por ejemplo, cuando nos disponemos a dejar atrás un corte del terreno o un grupo de casas que nos han servido de abrigo en el lado que nos lanza el viento. Debemos, así mismo, anticiparnos explorando el panorama que tenemos delante, y allí donde veamos que los árboles se agitan con más fuerza o que una corriente de polvo cruza el asfalto, prepararnos para afrontarlo muy atentos al control del manillar y echando el cuerpo hacia el lado de donde nos va a sacudir el viento.




Vientos de derechas y vientos de izquierdas


Cuando circulemos tanto por una autovía como por una carretera de doble sentido y el viento nos castigue desde la derecha, uno de los momentos más dedicados que nos encontraremos llegará a la hora de adelantar a un camión –en el caso de un coche también se siente, aunque en una minúscula medida-.

A medida de que nos vayamos acercando a uno de estos gigantes de la carretera, sentiremos cómo el viento comienza a disminuir su fuerza al mismo tiempo que oscila a un lado y a otro. Esa oscilación aumenta, y alcanza su punto máximo cuando nos encontramos a poco más de metros del camión. En esos momentos, la oscilación tomará una cadencia y una violencia inusitadas: el casco, nuestros hombros y la moto entera se sentirán como un títere a merced de las turbulencias. Es como si una mano gigante nos abofeteara con saña. Tres metros más adelante, las bofetadas desaparecen y el viento con toda su fuerza también, produciendo un extraño efecto de abrigo y de absorción: como si la trasera del camión pretendiera tragarnos (lo llaman “rebufo” en las carreras).

En realidad, lo que ocurre es que venimos luchando durante kilómetros contra la fuerza eólica y de repente desaparece por completo. A continuación, vamos rebasando el camión sin rastro del viento, pero debemos de prestar toda la atención al llegar a altura de la cabina. Debemos de prepararnos para encarar una nueva sacudida, que aparecerá de una forma especialmente virulenta en cuanto rebasemos la ventanilla del conductor. En esos momentos debemos atacar al viento, y no quedarnos esperando simplemente su aparición agarrándonos al manillar pasivamente, pensando en aguantarlo. Tenemos que anticiparnos, tirarnos a por él justo en el momento en el va a aparecer por delante de la cabina del camión.




Cuando el viento nos entra por la izquierda y circulamos por autovía, no presenta ningún problema específico, salvo que nuestra marcha sea tan lenta que nos llegue a adelantar un camión o una voluminosa furgoneta, en cuyo caso debemos estar atentos a los segundos durante los que su carrocería nos mantendrá al resguardo del viento, ya que producirá en nosotros ese efecto de absorción. Circulando, en cambio, por una carretera de doble sentido, el cruce con los camiones puede llegar a ser en ocasiones espectacular. Cuando divisemos uno de estos monstruos acercándose hacia nosotros, primero, tendremos en cuenta otra vez ese efecto de absorción que nos puede desviar hacia la izquierda, y que es, en este caso, el carril del sentido contrario. Un instante después sentiremos toda la fuerza del viento sacudiéndonos con un golpe seco y contundente, que sonará con estrépito dentro de nuestro casco. Es como si el camión trajera el viento, arrastrándolo tras de sí, y nos lo lanzara a la cara con un solo golpe justo un instante después de cruzarnos con él.


Equipaje y equipamiento, todo en su sitio


No es raro que viajando en moto nos sorprenda el viento, con la moto cargada y repleta de equipaje. Con maletas y bolsas encima nuestro volumen es mayor por lo que nuestra resistencia hacia el viento también lo es. Asegúrate de que tu equipaje ocupe lo menos posible y que todo está bien asegurado a la moto, intentando centrar el peso y que sea lo más aerodinámicos posible.

También has de tener en cuenta tu propio equipamiento. Revisa que nada flamee con el viento, que la ropa no haga de vela y que todas las cremalleras están bien cerradas. Tenemos que conseguir ser lo más aerodinámicos posibles. Por ejemplo, los cascos trail que incluyen visera como los cascos offroad son especialmente incómodos para cuello y cabeza en caso de viento , así que te recomendamos parar a desmontar la visera cuanto antes.






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