La mayoría de las personas con hepatitis C no sabe que tiene la enfermedad
Este miércoles es el Día Mundial de la patología. Sólo la tipo C afecta en la actualidad a 170 millones de personas en todo el mundo.
A pesar de ser consideradas un importante problema de salud pública por la Organización Mundial de la Salud (OMS), las hepatitis virales no son altamente reconocidas por la comunidad, ya que la mayoría de las personas que están infectadas lo desconocen. Se estima que sólo la hepatitis C afecta en forma crónica a 170 millones de personas y cada año mueren por sus complicaciones unas 350 mil.
La necesidad de crear conciencia en torno a la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de la enfermedad ha llevado a la creación del Día Mundial de la Hepatitis, que a partir de este año es impulsado por la OMS y se conmemora hoy. Esta patología es la principal causa de trasplante hepático en la Argentina, la Unión Europea y Estados Unidos; también es la causante de la mitad de los tumores malignos primarios de hígado.
En Argentina se estima que cerca del uno por ciento de la población se halla infectado o al menos ha estado en contacto con este virus.
El diagnóstico de la infección por el virus de la hepatitis C se realiza través de un test de sangre, que evalúa la presencia de anticuerpos específicos. Sin tratamiento, la hepatitis C puede conducir a la cirrosis, a la insuficiencia hepática y al cáncer de hígado.
Progreso silencioso
La hepatitis es la inflamación del hígado, que habitualmente es causada por un virus. De los cinco virus de la hepatitis conocidos (A, B, C, D y E), sólo el B y el C son capaces de generar una infección crónica, lo que puede llevar al desarrollo de complicaciones a largo plazo.
Sumadas, las hepatitis B y C afectan a más de 500 millones de personas y se estima que un millón de pacientes mueren cada año; las estimaciones indican que 1 de cada 3 personas ha estado expuesta a alguno de estos dos virus en algún momento de su vida.
El conocimiento del virus de la hepatitis C es relativamente reciente: fue identificado en 1989. Se transmite principalmente a través de: el contacto directo con la sangre, el uso de jeringas no esterilizadas, a través de transfusiones de sangre no segura, al compartir objetos de aseo personal contaminados con sangre infectada (como máquinas de afeitar o cepillos de dientes) y al tener relaciones sexuales sin preservativo con una persona infectada.
"En los países de América Latina el uso de drogas inyectables no es la forma de contagio más relevante en comparación con lo que ocurre en Estados Unidos y Europa; y sin embargo, la prevalencia estimada de la hepatitis C en la mayoría de los países latinoamericanos está en aumento. Esto sugiere que otros factores de riesgo juegan un papel importante en las nuevas infecciones. La sospecha es que factores de riesgo tales como las inyecciones intramusculares con agujas inadecuadas, procedimientos dentales, tatuajes y otros procedimientos médico inseguros son los mayores causantes de transmisión de la enfermedad", explicó Marcelo Silva, jefe de la Unidad de Hepatología y Trasplante Hepático del Hospital Universitario Austral del Buenos Aires.
Hasta 85 por ciento de las personas que contraen la infección por el virus de la hepatitis C desarrollarán la forma crónica de la enfermedad. El problema es que en la mayoría de los casos la enfermedad se desarrolla en forma asintomática, dañando progresivamente el hígado sin que el paciente lo sepa.
Estimular la prevención
El año pasado, en la 63ª Asamblea Mundial de la Salud, la Organización Mundial de la Salud (OMS) emitió una resolución sobre las hepatitis virales en la que reconoció el inmenso impacto sobre la salud de estas enfermedades, sólo el número de personas con hepatitis B y C es diez veces mayor que el número de personas con Sida.
Esa misma resolución designa al 28 de julio como Día Mundial de la Hepatitis, con el objetivo de "proveer una oportunidad para educar y ampliar la comprensión de que la hepatitis es un problema de salud pública global, y para estimular el fortalecimiento de medidas de prevención y control de la enfermedad".
Hasta el año pasado, el Día Mundial de la Hepatitis era celebrado el 19 de mayo. Durante ese día, organizaciones médicas, asociaciones de pacientes e instituciones públicas de 76 países llevaban adelante distintas actividades con el fin de generar conciencia sobre la importancia del diagnóstico y el tratamiento temprano de la afección. Paradigma, consultora especializada en temas de salud
Este miércoles es el Día Mundial de la patología. Sólo la tipo C afecta en la actualidad a 170 millones de personas en todo el mundo.
A pesar de ser consideradas un importante problema de salud pública por la Organización Mundial de la Salud (OMS), las hepatitis virales no son altamente reconocidas por la comunidad, ya que la mayoría de las personas que están infectadas lo desconocen. Se estima que sólo la hepatitis C afecta en forma crónica a 170 millones de personas y cada año mueren por sus complicaciones unas 350 mil.
La necesidad de crear conciencia en torno a la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de la enfermedad ha llevado a la creación del Día Mundial de la Hepatitis, que a partir de este año es impulsado por la OMS y se conmemora hoy. Esta patología es la principal causa de trasplante hepático en la Argentina, la Unión Europea y Estados Unidos; también es la causante de la mitad de los tumores malignos primarios de hígado.
En Argentina se estima que cerca del uno por ciento de la población se halla infectado o al menos ha estado en contacto con este virus.
El diagnóstico de la infección por el virus de la hepatitis C se realiza través de un test de sangre, que evalúa la presencia de anticuerpos específicos. Sin tratamiento, la hepatitis C puede conducir a la cirrosis, a la insuficiencia hepática y al cáncer de hígado.
Progreso silencioso
La hepatitis es la inflamación del hígado, que habitualmente es causada por un virus. De los cinco virus de la hepatitis conocidos (A, B, C, D y E), sólo el B y el C son capaces de generar una infección crónica, lo que puede llevar al desarrollo de complicaciones a largo plazo.
Sumadas, las hepatitis B y C afectan a más de 500 millones de personas y se estima que un millón de pacientes mueren cada año; las estimaciones indican que 1 de cada 3 personas ha estado expuesta a alguno de estos dos virus en algún momento de su vida.
El conocimiento del virus de la hepatitis C es relativamente reciente: fue identificado en 1989. Se transmite principalmente a través de: el contacto directo con la sangre, el uso de jeringas no esterilizadas, a través de transfusiones de sangre no segura, al compartir objetos de aseo personal contaminados con sangre infectada (como máquinas de afeitar o cepillos de dientes) y al tener relaciones sexuales sin preservativo con una persona infectada.
"En los países de América Latina el uso de drogas inyectables no es la forma de contagio más relevante en comparación con lo que ocurre en Estados Unidos y Europa; y sin embargo, la prevalencia estimada de la hepatitis C en la mayoría de los países latinoamericanos está en aumento. Esto sugiere que otros factores de riesgo juegan un papel importante en las nuevas infecciones. La sospecha es que factores de riesgo tales como las inyecciones intramusculares con agujas inadecuadas, procedimientos dentales, tatuajes y otros procedimientos médico inseguros son los mayores causantes de transmisión de la enfermedad", explicó Marcelo Silva, jefe de la Unidad de Hepatología y Trasplante Hepático del Hospital Universitario Austral del Buenos Aires.
Hasta 85 por ciento de las personas que contraen la infección por el virus de la hepatitis C desarrollarán la forma crónica de la enfermedad. El problema es que en la mayoría de los casos la enfermedad se desarrolla en forma asintomática, dañando progresivamente el hígado sin que el paciente lo sepa.
Estimular la prevención
El año pasado, en la 63ª Asamblea Mundial de la Salud, la Organización Mundial de la Salud (OMS) emitió una resolución sobre las hepatitis virales en la que reconoció el inmenso impacto sobre la salud de estas enfermedades, sólo el número de personas con hepatitis B y C es diez veces mayor que el número de personas con Sida.
Esa misma resolución designa al 28 de julio como Día Mundial de la Hepatitis, con el objetivo de "proveer una oportunidad para educar y ampliar la comprensión de que la hepatitis es un problema de salud pública global, y para estimular el fortalecimiento de medidas de prevención y control de la enfermedad".
Hasta el año pasado, el Día Mundial de la Hepatitis era celebrado el 19 de mayo. Durante ese día, organizaciones médicas, asociaciones de pacientes e instituciones públicas de 76 países llevaban adelante distintas actividades con el fin de generar conciencia sobre la importancia del diagnóstico y el tratamiento temprano de la afección. Paradigma, consultora especializada en temas de salud