El test de Rorschach o análisis de las manchas de tinta, es un test proyectivo que trata de orientar al seleccionador sobre el funcionamiento psíquico del entrevistado. Se publicó por primera vez en 1921 y en la actualidad muchos psicólogos ponen en duda su validez.
La finalidad del test es evaluar la personalidad a través de la interpretación de 10 láminas en las que aparecen diversas figuras formadas por manchas de tinta simétricas. Estas figuras son ambiguas y no presentan una estructura definida, hecho por el cual pueden interpretarse de diferentes maneras. En el test el psicólogo pide al entrevistado que le explique qué ve en las manchas, haciéndose una idea de posibles rasgos de la personalidad, en función de la respuesta. No solamente se analiza lo que el sujeto ve, sino en qué zona de la página lo ve, si mira la lámina en la misma posición o si busca otras perspectivas.
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Solución
Mancha 1. La rapidez de respuesta e indicativa de cómo uno reacciona ante
situaciones nuevas. Lo mejor son las respuestas obvias, dadas enseguida. Por
ejemplo, murciélago, mariposa, polilla y también mujer (en el centro,
arriba), siempre que no se comente que le falta la cabeza. Algunas
interpretaciones raras (máscara, cara de animal) pueden sugerir paranoia.
Mancha 2. Es importante ver esta mancha como dos figuras humanas (mujer
o payaso). Si no, uno tiene problemas en su relación con la gente. Otras
respuestas son también válidas: entrada de una cueva,
mariposa e incluso vagina.
Mancha 3. Esta mancha se supone que detecta las preferencias sexuales.
La mayoría de la gente ve ahí dos figuras humanas con importantes
pechos o penes. Si ambas figuras son consideradas masculinas, uno es
heterosexual, en caso contrario, homosexual. Pero hay excepciones, como
las respuestas de los gays.
Mancha 4. A primera vista es difícil (¿cabeza de perro, dragón?), pero una
observación atenta revela un hombre visto desde debajo. Vale también ver
en ella un gorila, oso u hombre con abrigo. ¡Ojo con decir que el monstruo
está atacando! Es fatal: representa al propio padre.
Mancha 5. La interpretación de Rorschach es la más obvia: un murciélago o
una mariposa. No diga dada más. Ver las prolongaciones de las alas como
bocas de cocodrilo significa hostilidad, ver pies o tijeras indica castración.
Si se dan demasiadas interpretaciones... ¡esquizofrenia!
Y también si se ve gente moviéndose.
Mancha 6. La más difícil. El secreto está en voltearla. La interpretación
más socorrida es un pene, pero es mejor decir que se parece a una
madriguera de animal. También una nube, dos máscaras teatrales,
hombres narizotas, etc. En conjunto, parece que revela las actitudes
inconscientes hacia la sexualidad.
Mancha 7. Revela nada menos que los sentimientos hacia la madre.
Todo el mundo ve en ella dos mujeres. Decir “brujas”,
“solteronas”, etc., indica conflicto, poco amor o incluso aborrecimiento.
Nubes, fatal. Peor ver una cáscara de nuez: ¡fijación vulvar!
El espacio entre las dos mitades puede ser también interpretado como
una lámpara de aceite, pero sólo los esquizofrénicos lo ven.
Mancha 8. La respuesta más corriente la relaciona con animales de
cuatro patas, y no verlo es una mala señal: ansiedad. Vale también
un árbol, e incluso mariposa. Mejor todavía: diseño heráldico o un
árbol de Navidad con ornamentos.
Mancha 9. Pocas respuestas buenas aquí. Un fuego con humo, una
explosión (ojo, según qué interpretadores verán paranoia en ella), un
mapa, una flor. Ver una vagina en el centro, malo, malo. En definitiva,
no hay mucho por ver. El psicólogo puede estar contando sus respuestas.
Mancha 10. Esta última mancha escudriña su capacidad organizativa.
Aquí puede haber de todo: cangrejos, la cabeza de un conejo, huevos fritos.
Buenas respuestas: algo visto a través del microscopio.
Algunos llegan a ver caras. Si ve Vd. el humo de una pipa, tiene una
fijación oral. Ver testículos y penes es ansiedad de castración.