Juntó a los trabajadores del organismo para exigirles que lo apoyen ante el nuevo gobierno. “Vienen por todos”, advirtió.
Temeroso por lo que pueda pasar con su futuro laboral luego del 10 de diciembre, el titular del Organismo Regulador del Sistema Nacional de Aeropuertos (Orsna), el camporista Gustavo Lipovich, reunió a sus empleados para pedirles que salgan en su defensa, ante lo que considera un inminente avance del macrismo sobre su persona, una vez que asuma el presidente electo.
“Tienen que apoyarme a mí y defenderme. Hay que cerrar la brecha: vienen por todos”, explicó Lipovich. Los trabajadores del organismo lo escuchaban azorados, que no podían creer el pedido de "resistencia" de su jefe. Es que desde que fue nombrado en ese cargo, en el 2013, el titular del Orsna se manejó con la tradicional lógica sectaria de La Cámpora, maltratando y persiguiendo a los que no se alineaban con la postura oficial.
Los empleados asentían con la cabeza y le confirmaban efusivamente el apoyo que había ido a buscar, pero por lo bajo no podían contener la risa.
En esas reuniones que mantuvo junto al personal, Lipovich advirtió muy preocupado que Macri quiere ir por él. “Me tiene en la mira”, repite. En su peor momento, el funcionario recurre a la solidaridad del personal para salir airoso del cambio de gobierno, luego de sus dos años de gestión en donde dirigió el organismo con el típico método maniqueo del kirchnerismo. El problema es que ese método ahora se le volvió en contra y su discurso no hizo más que ser el motivo de burla en los pasillos del Orsna.
En ese marco, previendo que su panorama se iba a complicar tras la salida de Cristina Kirchner del poder, Lipovich le recomendó a la gente del Orsna que se afiliara a UPCN, el gremio de estatales que dirige Andrés Rodríguez. Su idea era contar con el apoyo del “Centauro” para resistir los embates del próximo gobierno.
Pero Rodríguez, siempre primero en la fila de los sindicalistas en pasarse al oficialismo de turno, ya tendió puentes con Macri.
El nivel de desesperación llegó a tal punto que cuando conoció esa situación Lipovich solicitó a los empleados del Orsna que se desafilien y en su lugar se pasen a ATE, el otro sindicato de estatales, donde el kirchnerismo duro todavía tiene cierta injerencia, como en la seccional de Capital Federal.
Como reveló LPO, el paso de Lipovich por el Orsna estuvo rodeado de polémica desde el primer día en que asumió. El funcionario había sido asesor de Aerolíneas Argentinas hasta el mes de enero del mismo año en que fue designado en el organismo, lo que viola la ley de ética pública, que obliga a que pase un mínimo de tres años para asumir un cargo público. A eso se le suma que fue director de Aeropuertos Argentina 2000.
Además, la Auditoría General de la Nación inició una investigación por el desvío de 3 millones de pesos para un convenio con un grupo de trabajo de la Universidad Nacional de La Plata del que es miembro para realizar un estudio que debería hacer desde su propio cargo. Asimismo, publicitó a través del Orsna a un congreso de una fundación que él mismo creó.
Su última jugada había sido el lanzamiento de un festival de nombramientos, con el argumento de una nueva "estructura administrativa" por el que creó a su antojo tres nuevas gerencias, a días del fin de mandato de Cristina Kirchner.

Temeroso por lo que pueda pasar con su futuro laboral luego del 10 de diciembre, el titular del Organismo Regulador del Sistema Nacional de Aeropuertos (Orsna), el camporista Gustavo Lipovich, reunió a sus empleados para pedirles que salgan en su defensa, ante lo que considera un inminente avance del macrismo sobre su persona, una vez que asuma el presidente electo.
“Tienen que apoyarme a mí y defenderme. Hay que cerrar la brecha: vienen por todos”, explicó Lipovich. Los trabajadores del organismo lo escuchaban azorados, que no podían creer el pedido de "resistencia" de su jefe. Es que desde que fue nombrado en ese cargo, en el 2013, el titular del Orsna se manejó con la tradicional lógica sectaria de La Cámpora, maltratando y persiguiendo a los que no se alineaban con la postura oficial.
Los empleados asentían con la cabeza y le confirmaban efusivamente el apoyo que había ido a buscar, pero por lo bajo no podían contener la risa.
En esas reuniones que mantuvo junto al personal, Lipovich advirtió muy preocupado que Macri quiere ir por él. “Me tiene en la mira”, repite. En su peor momento, el funcionario recurre a la solidaridad del personal para salir airoso del cambio de gobierno, luego de sus dos años de gestión en donde dirigió el organismo con el típico método maniqueo del kirchnerismo. El problema es que ese método ahora se le volvió en contra y su discurso no hizo más que ser el motivo de burla en los pasillos del Orsna.
En ese marco, previendo que su panorama se iba a complicar tras la salida de Cristina Kirchner del poder, Lipovich le recomendó a la gente del Orsna que se afiliara a UPCN, el gremio de estatales que dirige Andrés Rodríguez. Su idea era contar con el apoyo del “Centauro” para resistir los embates del próximo gobierno.
Pero Rodríguez, siempre primero en la fila de los sindicalistas en pasarse al oficialismo de turno, ya tendió puentes con Macri.
El nivel de desesperación llegó a tal punto que cuando conoció esa situación Lipovich solicitó a los empleados del Orsna que se desafilien y en su lugar se pasen a ATE, el otro sindicato de estatales, donde el kirchnerismo duro todavía tiene cierta injerencia, como en la seccional de Capital Federal.
Como reveló LPO, el paso de Lipovich por el Orsna estuvo rodeado de polémica desde el primer día en que asumió. El funcionario había sido asesor de Aerolíneas Argentinas hasta el mes de enero del mismo año en que fue designado en el organismo, lo que viola la ley de ética pública, que obliga a que pase un mínimo de tres años para asumir un cargo público. A eso se le suma que fue director de Aeropuertos Argentina 2000.
Además, la Auditoría General de la Nación inició una investigación por el desvío de 3 millones de pesos para un convenio con un grupo de trabajo de la Universidad Nacional de La Plata del que es miembro para realizar un estudio que debería hacer desde su propio cargo. Asimismo, publicitó a través del Orsna a un congreso de una fundación que él mismo creó.
Su última jugada había sido el lanzamiento de un festival de nombramientos, con el argumento de una nueva "estructura administrativa" por el que creó a su antojo tres nuevas gerencias, a días del fin de mandato de Cristina Kirchner.