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La Abuelita

Los abogados jamás deberían hacerle una pregunta a una abuela si no se encuentran preparados para la respuesta.
Durante un juicio, en un pequeño pueblo de Arequipa, el abogado acusador llamó al estrado a su primer testigo, una mujer de avanzada edad.
El Abogado se acercó y le preguntó,
-"Sra. Sánchez, ¿sabe quién soy?"
Ella respondió:
- 'Sí, lo conozco, Dr. Garza.
Lo conozco desde que era un niño y francamente le digo que usted resultó ser una gran decepción para sus padres.
Siempre miente, cree saber de todo, es muy prepotente, abusivo, engaña a su esposa y lo peor de todo, manipula a las personas.
Se cree el mejor de todos cuando en realidad no es usted nadie.
Claro está que sé quién es Ud.
El Abogado estaba perplejo sin saber exactamente qué hacer. Apuntando hacia el fondo de la sala le pregunta a la Sra. Sánchez

- '¿Conoce al abogado de la defensa?'
Nuevamente ella respondió,
- 'Por supuesto.
También conozco al Dr. Sanchez desde que era un niño.
Es flojo, medio marica, y tiene un problema con la bebida.
No puede tener una relación normal con nadie y es el peor Procurador del Estado.
Sin mencionar que engañó a su esposa con tres mujerzuelas diferentes.
Una de ellas era la esposa suya. ¿Recuerda?
Claro que lo conozco. Su mamá tampoco está orgullosa de él'.
El abogado de la defensa casi cae muerto.
Entonces el Juez llama a los dos abogados para que se acerquen al estrado y les dice:

-'Si uno de ustedes, par de pelotudos, le pregunta a esta vieja si me conoce a mí, lo mando a la silla eléctrica!!'
El Problema

Un gran maestro y un guardián compartían la administración de un monasterio zen. Cierto día el guardián murió, y había que sustituirlo. El gran maestro reunió a todos sus discípulos para escoger a quien tendría ese honor. “Voy a presentarles un problema —dijo—. Aquel que lo resuelva primero será el nuevo guardián del templo”.

Trajo al centro de la sala un banco, puso sobre este un enorme y hermoso florero de porcelana con una hermosa rosa roja y señaló: “Este es el problema”.
Los discípulos contemplaban perplejos lo que veían: los diseños sofisticados y raros de la porcelana, la frescura y elegancia de la flor... ¿Qué representaba aquello? ¿Qué hacer? ¿Cuál era el enigma? Todos estaban paralizados. Después de algunos minutos, un alumno se levantó, miró al maestro y a los demás discípulos, caminó hacia el florero con determinación y lo tiró al suelo.

“Usted es el nuevo guardián —le dijo el gran maestro, y explicó—: Yo fui muy claro, les dije que estaban delante de un problema. No importa qué tan bellos y fascinantes sean, los problemas tienen que ser resueltos. Puede tratarse de un florero de porcelana muy raro, un bello amor que ya no tiene sentido, un camino que debemos abandonar pero que insistimos en recorrer porque nos trae comodidades.
Sólo existe una forma de lidiar con los problemas: atacarlos de frente. En esos momentos no podemos tener piedad, ni dejarnos tentar por el lado fascinante que cualquier conflicto llevan consigo”.
Los problemas tienen un raro efecto sobre la mayoría de nosotros: nos gusta contemplarlos, analizarlos, darles vuelta, comentarlos... Sucede con frecuencia que comparamos nuestros problemas con los de los demás y decimos: “Su problema no es nada... ¡espere a que le cuente el mío!” Se ha dado en llamar “parálisis por análisis” a este proceso de contemplación e inacción. Busca la solución!
El ciego

Dicen que una vez, había un ciego sentado en la vereda, con una gorra a sus pies y un pedazo de madera que, escrito con tiza blanca, decía: “POR FAVOR AYÚDEME, SOY CIEGO”.
Un creativo de publicidad que pasaba frente a el, se detuvo y observó unas pocas monedas en la gorra. Sin pedirle permiso tomo el cartel, lo dio vuelta, tomo una tiza y escribió otro anuncio.
Volvió a poner el pedazo de madera sobre los pies del ciego y se fue.

Por la tarde el creativo volvió a pasar frente al ciego que pedía limosna, su gorra estaba llena de billetes y monedas. El ciego reconoció sus pasos y le preguntó si había sido él el que rescribió su cartel y sobre todo... ¿qué había puesto?.
El publicista le contestó: Nada que no sea tan cierto como tu anuncio, pero con otras palabras, sonrió y siguió su camino.
El ciego nunca lo supo, pero su nuevo cartel decía: “HOY ES PRIMAVERA... Y NO PUEDO VERLA”.

¡Cambiemos de estrategia cuando no nos sale algo, y veremos que de esa manera puede que resulte!
La Piedra
El distraído tropezó con ella.
El violento la utilizó como proyectil.
El emprendedor, construyó con ella.
El campesino, cansado, la utilizó de asiento.
Para los niños, fue un juguete.
Drummond la poetizó.
David, mató a Goliat.
Y Miguel Angel le sacó la más bella escultura.

En todos estos casos, la diferencia no estuvo en la piedra ¡sino en el hombre!.
No existe piedra en tu camino que no puedas aprovechar para tu propio crecimiento.
El Stradivarius
Aquella podría ser una mañana más como otra cualquiera. Un sujeto entra en la estación del Metro; va vestido con un pantalón de jean, una camiseta barata se sitúa cerca de la entrada... extrae un violín de la caja y comienza a tocar con entusiasmo para toda la gente que pasa por allí. Es la hora pico de la mañana.
Durante los 45 minutos que estuvo tocando el violín, fue prácticamente ignorado por todos los pasajeros del Metro.
Nadie sabía que ese músico, era, precisamente, Joshua Bell, uno de los mejores violinistas del mundo, ejecutando sin parar las piezas musicales más consagradas de la historia, con un instrumento muy especial, un violín Stradivarius, estimado en un valor de más de 3 millones de dólares.

Unos días antes, Bell, había tocado en la Sinfónica de Boston, donde los mejores lugares para el concierto costaban 1000 dólares cada uno.
Tiene 41 años de edad. Al retirarse de tocar en el metro tenía en su funda sobre el piso 32 dólares.
Tiene 41 años de edad. Al retirarse de tocar en el metro tenía en su funda sobre el piso 32 dólares.
les dejo el video:
Estamos acostumbrados a dar valor a las cosas cuando están en un determinado contexto. En este caso, Bell, era una obra de arte en sí mismo, pero fuera de contexto, pasaba desapercibido..
Hay que aprender a valorar las cosas por lo que son, en cualquier lugar y momento de la vida.
Hay que aprender a valorar las cosas por lo que son, en cualquier lugar y momento de la vida.
La Transformacion

Un maestro de Detroit le pidió a Stevie Morris que lo ayudara a encontrar un ratoncito que se había escapado en el aula de clases.
El maestro apreciaba el hecho de que la naturaleza había dado a Stevie algo que ningún otro alumno tenía. La naturaleza le había dado a Stevie un notable par de oídos, para compensar la ceguera de sus ojos.
Pero ésta fué la primera ocasión en que Stevie sintió que se apreciaba la fineza de su oído.
Ahora, años después, dice que ese acto de 'aparente' desprecio por su condición de no vidente, fué el comienzo de una nueva vida.
Desde aquel entonces desarrolló su don del oído, hasta volverse, bajo el nombre artístico de Stevie Wonder, en uno de los grandes músicos populares de todos los tiempos.

Esta historia nos muestra como podemos ayudar a transformar la vida de una persona... y cómo ésa persona puede elegir cambiarse a sí misma
Bailar bajo la lluvia

Una mujer muy sabia se despertó una mañana, se miró al espejo y notó que tenía solamente tres cabellos en su cabeza. 'Hummm' pensó, 'creo que hoy me voy a hacer una trenza'. Así lo hizo y pasó un día maravilloso.
El siguiente día se despertó, se miró al espejo y vio que solamente tenía dos cabellos en su cabeza. 'Hummm' dijo 'creo que hoy me peinaré de raya en medio'. Así lo hizo y paso un día grandioso.
El siguiente día cuando despertó se miró al espejo y notó que solamente le quedaba un cabello en su cabeza. 'Bueno' ella dijo 'ahora me voy a hacer una cola de caballo'. Así lo hizo y tuvo un día muy, muy divertido.

A la mañana siguiente cuando despertó corrió al espejo y enseguida notó que no le quedaba ni un solo cabello en la cabeza. 'Que bien' exclamó 'hoy no voy a tener que peinarme'.
La actitud es todo. La vida no es esperar a que la tormeta pase. Es aprender a bailar bajo lo lluvia.
Las Sabanas

Una pareja de recién casados, se mudó para un barrio muy tranquilo.
En la primera mañana en la casa, mientras tomaba café, la mujer vio a través de la ventana que una vecina colgaba sábanas en el tendal.
-¡Qué sábanas sucias está colgando para secar!
-Está precisando de un jabón nuevo... ¡Si yo tuviera confianza con ella le preguntaría si quiere que yo le enseñe a lavar las ropas!-

El marido miró y quedó callado.
Algunos días después, nuevamente, durante el desayuno, la vecina colgaba sábanas y la mujer comentó con el marido:
-¡Nuestra vecina continúa colgando las sábanas sucias! ¡Si tuviera confianzacon ella le preguntaría si quiere que yo le enseñe a lavar las ropas!-

Y así, cada dos o tres días, la mujer repetía su discurso, mientras la vecina tendía sus ropasl.
Había pasado un mes, la mujer se sorprendió al ver las sábanas siendo tendidas, y entusiasmada fue a decir al marido.
-¡Mira, ella aprendió a lavar las ropas! ¿Será que la otra vecina le enseñó...? Porque yo no hice nada.-
El marido calmosamente respondió:
-¡No, hoy yo me levanté más temprano y lavé los vidrios de nuestra ventana! -

Y así es. Todo depende de la ventana, a través de la cual observamos los hechos. Antes de criticar, verifiquemos si hicimos alguna cosa para contribuir. Aprendamos a ver nuestros propios defectos y limitaciones.
Bueno ese fue el post, un poco largo pero si te gusto dejame un comentario y recomiendalo con tus seguidores
