Lo que hizo la justicia en este caso fue que un juez dictó un auto de procesamiento contra dos de los tres dueños de Taringa!, que se identifican como tal. Ellos apelaron, pero en la segunda instancia, la cámara criminal confirmó la decisión del juez. Al confirmar la decisión tenés dos consecuencias deducibles. La primera es que la decisión, que no es una sentencia final, considera que aquellos que copian obras de terceros sin permiso de sus dueños, cometen el delito de reproducción ilícita de obras. Segundo, la justicia consideró que aquellos que les proveen medios técnicos imprescindibles para esa acción a todos aquellos que quieran descargar ese contenido sin permiso, también comten delito y resulten partícipes de ese delito.
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