Hoy les quiero presentar la Sbarro Aero, un prototipo de moto tan inverosímil como revolucionario: una moto cuyas ruedas no tenían eje. La historia es tan increíble que tendremos que contarla desde el principio. Corría el año 1980 y en el centro de diseño italofrancés Sbarro quería promocionarse. Franco Sbarro, el científico loco del diseño de automóviles había inventado junto con Dominique Mottas “la rueda orbital”, una rueda que se movía sin eje. Consistía en una ancha rueda sin centro a la que se le instalaba una guía en la parte inferior.
Esta extraña solución de diseño y de efectividad discutible era un sueño para ambos, que invirtieron grandes cantidades de tiempo y dinero en evolucionarlas. Consiguieron hacerlas seguras y estables, transmitirle movimiento por cadena y crear prototipos funcionales. El primer vehículo que las llevó fue este, el Sbarro Osmos de 1989, con un motor V12 de 350 cv.)
Franco Sbarro realmente pasó años hasta que por fin su invento pudo aplicarse a una moto y hacerla funcionar, y aunque realmente casi nadie tiene documentos que prueben la veracidad del funcionamiento de los prototipos de Sbarro lo cierto es que el concepto realmente funciona y ha sido utilizado actualmente en otras motocicletas custom “show bikes”.
Pero la locura de Sbarro no acababa ahí y su obsesión por la rueda orbital le hizo diseñar un reloj inspirado en su invento. Para promocionarlo se le ocurrió crear la moto más inverosímil que el mundo había visto. Agarró tres ruedas orbitales y dio movimiento a la trasera por medio de un motor Honda de competición y transmisión por cadena, con 250 cc y que prometía 85 caballos. Aquí nacía la Sbarro Aero.
El piloto iba totalmente incrustado en la moto, para reducir el coeficiente aerodinámico lo máximo posible y aumentar la carga. Enormes alerones daban estabilidad a la moto y la tercera rueda orbital, la más fina creada hasta la fecha proporcionaba equilibrio extra, ya que la moto estaba concebida para batir récords de velocidad en recta.
Nunca nadie la vio funcionar y tras su debut en el año 2000 desapareció sin dejar rastro. Reapareció en 2008, en París, para presentar una exposición con los modelos más locos del fabricante. También se pudo ver expuesta en el salón de Frankfurt y en Ginebra, pero no existen evidencias de su funcionamiento e incluso el piloto que utilizan para las fotos no es más que un mono relleno de trapos.
La información que se encuentra sobre este modelo en libros de prototipos y en webs especializadas es tan reducida que no se puede hablar mucho más sobre ella. Lo cierto es que debe quedar en la memoria de todos como el sueño de un genio loco que además de ésta, llevó a la práctica muchas, muchas locuras más.
