Como comenté en mi post de mi amigo el fantasmita, eso no es lo único que me ha sucedido, sólo fue la primera experiencia paranormal de muchas otras que han pasado.
Esto que voy a contar, me sucedió durante una guardia cuando estaba en cirugía, aproximadamente a las 2:30 a.m., este mismo año, que me tocó cursarla en un hospital diferente al de siempre, cuando me dirigía al cuarto de descanso.
Como se puede observar, el camino hacía el cuarto, está formado por varios pasillos largos, fríos y muy solitarios a esa hora, que hasta parecen un laberinto, los cuales están dotados de muchas habitaciones, pero sólo están en uso un par, la de los residentes (cuarto de descanso) y la de los adjuntos (especialistas de guardia). Nunca iba sola, pues como vieron en fotos que he shouteado, tenía un compañero de guardia.
Siempre que iba con él, conversábamos durante el recorrido, por lo cuál nunca me parecieron tenebrosos los pasillos. Pero este día, me tocó ir sola a buscar algo, porque mi compañero redactaba una historia clínica a una paciente.
Fui poco a poco y mirando a todos lados, no lo negaré, estaba asustada. Cuando iba a mitad de camino, escuché una puerta abrirse, rechinando. Me asusté mucho, pero seguí, al pasar frente al cuarto donde estaba la puerta que se abrió, como soy masoquista, miré hacia él y no había nadie, sólo un cuarto viejo, abandonado,con una camilla vieja y oxidada.
Me impresionó tanto que corrí al cuarto de descanso, porque estaba más cerca de éste, que de la emergencia. Me quedé ahí un rato, pensando en como pudo abrirse esa puerta.
Obviamente, llamé a mi compañero para que fuera a buscarme.
Al llegar, le conté lo que había pasado y el me dijo que cuando venía al cuarto, no vio ninguna puerta abierta. Yo me sorprendí aún más. Le dije que fuéramos a revisar y el dijo que estaba bien.
Nos paramos frente al cuarto y él trató de abrir la puerta y no pudo, yo no le creí, pues pensé que se burlaba de mí e intenté abrir la puerta desesperadamente, pero no, efectivamente parecía cerrada con llave.
Más nunca fui al cuarto de descanso sola y espero no regresar a ese hospital ni de visita.
Quizá no dé mucho miedo, pero como dije, en ese momento y cada vez que recuerdo esa anécdota, a mí si me causa miedo. Pueden creerlo o no, yo sólo les cuento lo que me sucedió.
Comenten, si así lo desean.
Esto que voy a contar, me sucedió durante una guardia cuando estaba en cirugía, aproximadamente a las 2:30 a.m., este mismo año, que me tocó cursarla en un hospital diferente al de siempre, cuando me dirigía al cuarto de descanso.

Como se puede observar, el camino hacía el cuarto, está formado por varios pasillos largos, fríos y muy solitarios a esa hora, que hasta parecen un laberinto, los cuales están dotados de muchas habitaciones, pero sólo están en uso un par, la de los residentes (cuarto de descanso) y la de los adjuntos (especialistas de guardia). Nunca iba sola, pues como vieron en fotos que he shouteado, tenía un compañero de guardia.
Siempre que iba con él, conversábamos durante el recorrido, por lo cuál nunca me parecieron tenebrosos los pasillos. Pero este día, me tocó ir sola a buscar algo, porque mi compañero redactaba una historia clínica a una paciente.
Fui poco a poco y mirando a todos lados, no lo negaré, estaba asustada. Cuando iba a mitad de camino, escuché una puerta abrirse, rechinando. Me asusté mucho, pero seguí, al pasar frente al cuarto donde estaba la puerta que se abrió, como soy masoquista, miré hacia él y no había nadie, sólo un cuarto viejo, abandonado,con una camilla vieja y oxidada.
Me impresionó tanto que corrí al cuarto de descanso, porque estaba más cerca de éste, que de la emergencia. Me quedé ahí un rato, pensando en como pudo abrirse esa puerta.
Obviamente, llamé a mi compañero para que fuera a buscarme.
Al llegar, le conté lo que había pasado y el me dijo que cuando venía al cuarto, no vio ninguna puerta abierta. Yo me sorprendí aún más. Le dije que fuéramos a revisar y el dijo que estaba bien.
Nos paramos frente al cuarto y él trató de abrir la puerta y no pudo, yo no le creí, pues pensé que se burlaba de mí e intenté abrir la puerta desesperadamente, pero no, efectivamente parecía cerrada con llave.
Más nunca fui al cuarto de descanso sola y espero no regresar a ese hospital ni de visita.
Quizá no dé mucho miedo, pero como dije, en ese momento y cada vez que recuerdo esa anécdota, a mí si me causa miedo. Pueden creerlo o no, yo sólo les cuento lo que me sucedió.
Comenten, si así lo desean.
