“Más vale prevenir…
… que curar”. Todos conocemos este antiguo refrán, que nos recuerda la importancia de evitar las enfermedades y los riesgos para la salud. Sin embargo, a veces podemos llegar a pensar que los avances en la medicina nos pueden curar cualquier cosa y que ya no es tan importante proteger la salud, porque todo tiene remedio.
Marie y su hijo Blackie, de 2 años, esperan para recibir atención médica en una clínica de Sierra Leona. El tratamiento para la malnutrición que necesita Blackie sólo puede realizarse en el hospital, pero Marie no puede desplazarse hasta allí. La escasez de centros de salud equipados y las cuotas médicas son grandes obstáculos para la salud de muchas personas en el mundo.
Aunque es verdad que las medicinas y la cirugía salvan muchas vidas, muchas otras se pierden por circunstancias que podrían haberse evitado. En el mundo, los países ricos y pobres se diferencian, no sólo por su nivel de ingresos, de deuda externa o de renta per cápita, sino también por la salud de sus habitantes. ¿Sabías que en Sierra Leona cada persona tiene una esperanza de vida sana de 37 años? Se calcula que allí el 22% de la vida de cada persona se vive en condiciones de poca salud. En contraste, en Francia y España la expectativa de vida sana es de 78 y 76 años, respectivamente y apenas un 6% de la vida se vive en condiciones de poca salud, normalmente una vez llegada la vejez.
Evitar los riesgos
La prevención de riesgos para la salud juega un papel importante en estas cifras, porque la mayoría de los riesgos se concentran en torno a los más pobres. Si reflexionamos sobre el origen de los riesgos, nos podemos dar cuenta del porqué de esta diferencia:
Las enfermedades transmisibles (como el paludismo, la polio, el cólera o el VIH/SIDA) tienen una mayor incidencia en los países en desarrollo. Las enfermedades no transmisibles (los trastornos psiquiátricos o el cáncer, por ejemplo) son más difíciles de diagnosticar y de tratar allí donde hay escasez de recursos. Los traumatismos, como las roturas de huesos y las heridas tienen un peor pronóstico donde el acceso a servicios de salud no es universal y donde el material médico y quirúrgico es limitado. Además, la probabilidad de sufrir un accidente, en la calle o en casa, es mayor donde hay más pobreza, por cuestiones como la seguridad de las infraestructuras o la educación en prevención de riesgos. Los productos de consumo pueden suponer riesgos para la salud, por diversas razones. En los países industrializados existen mecanismos de control que supervisan las condiciones de seguridad de los productos (fechas de caducidad, sustancias peligrosas, piezas defectuosas, etc.), pero en muchos lugares del planeta estos requisitos están menos controlados. Los actos violentos se cobran más víctimas en los países en desarrollo, sobre todo en aquellos asolados por conflictos. Las catástrofes naturales también provocan más daños en las zonas más pobres del mundo, donde las infrastructuras son menos resistentes y la población cuenta con menos recursos para recuperarse tras la tragedia. Estos riesgos pueden poner en peligro la salud de una persona o de poblaciones enteras y normalmente tienen consecuencias más graves allí donde hay menos recursos para hacerles frente, ya sea entre las familias más pobres de los países ricos o entre las personas que habitan en los países más pobres del planeta.
Salud en NígerEn Níger un 29% de la población no llega a vivir más de 40 años. La esperanza de vida saludable es de 45 años y se calcula que otros 11 años se viven con enfermedades y una mala salud general.
Referencias y créditos
De las imágenes:
* Imagen 1: © UNICEF/NYHQ2010-0955/Olivier Asselin
Del texto:
* Reducir los riesgos y promover una vida sana, Informe sobre la salud en el mundo 2002, Organización Mundial de la Salud.
* Informe de Desarrollo Humano 2009, Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.
… que curar”. Todos conocemos este antiguo refrán, que nos recuerda la importancia de evitar las enfermedades y los riesgos para la salud. Sin embargo, a veces podemos llegar a pensar que los avances en la medicina nos pueden curar cualquier cosa y que ya no es tan importante proteger la salud, porque todo tiene remedio.
Marie y su hijo Blackie, de 2 años, esperan para recibir atención médica en una clínica de Sierra Leona. El tratamiento para la malnutrición que necesita Blackie sólo puede realizarse en el hospital, pero Marie no puede desplazarse hasta allí. La escasez de centros de salud equipados y las cuotas médicas son grandes obstáculos para la salud de muchas personas en el mundo.
Aunque es verdad que las medicinas y la cirugía salvan muchas vidas, muchas otras se pierden por circunstancias que podrían haberse evitado. En el mundo, los países ricos y pobres se diferencian, no sólo por su nivel de ingresos, de deuda externa o de renta per cápita, sino también por la salud de sus habitantes. ¿Sabías que en Sierra Leona cada persona tiene una esperanza de vida sana de 37 años? Se calcula que allí el 22% de la vida de cada persona se vive en condiciones de poca salud. En contraste, en Francia y España la expectativa de vida sana es de 78 y 76 años, respectivamente y apenas un 6% de la vida se vive en condiciones de poca salud, normalmente una vez llegada la vejez.
Evitar los riesgos
La prevención de riesgos para la salud juega un papel importante en estas cifras, porque la mayoría de los riesgos se concentran en torno a los más pobres. Si reflexionamos sobre el origen de los riesgos, nos podemos dar cuenta del porqué de esta diferencia:
Las enfermedades transmisibles (como el paludismo, la polio, el cólera o el VIH/SIDA) tienen una mayor incidencia en los países en desarrollo. Las enfermedades no transmisibles (los trastornos psiquiátricos o el cáncer, por ejemplo) son más difíciles de diagnosticar y de tratar allí donde hay escasez de recursos. Los traumatismos, como las roturas de huesos y las heridas tienen un peor pronóstico donde el acceso a servicios de salud no es universal y donde el material médico y quirúrgico es limitado. Además, la probabilidad de sufrir un accidente, en la calle o en casa, es mayor donde hay más pobreza, por cuestiones como la seguridad de las infraestructuras o la educación en prevención de riesgos. Los productos de consumo pueden suponer riesgos para la salud, por diversas razones. En los países industrializados existen mecanismos de control que supervisan las condiciones de seguridad de los productos (fechas de caducidad, sustancias peligrosas, piezas defectuosas, etc.), pero en muchos lugares del planeta estos requisitos están menos controlados. Los actos violentos se cobran más víctimas en los países en desarrollo, sobre todo en aquellos asolados por conflictos. Las catástrofes naturales también provocan más daños en las zonas más pobres del mundo, donde las infrastructuras son menos resistentes y la población cuenta con menos recursos para recuperarse tras la tragedia. Estos riesgos pueden poner en peligro la salud de una persona o de poblaciones enteras y normalmente tienen consecuencias más graves allí donde hay menos recursos para hacerles frente, ya sea entre las familias más pobres de los países ricos o entre las personas que habitan en los países más pobres del planeta.
Salud en NígerEn Níger un 29% de la población no llega a vivir más de 40 años. La esperanza de vida saludable es de 45 años y se calcula que otros 11 años se viven con enfermedades y una mala salud general.
Referencias y créditos
De las imágenes:
* Imagen 1: © UNICEF/NYHQ2010-0955/Olivier Asselin
Del texto:
* Reducir los riesgos y promover una vida sana, Informe sobre la salud en el mundo 2002, Organización Mundial de la Salud.
* Informe de Desarrollo Humano 2009, Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.