Desde un punto de vista médico, la paidofilia o pedofilia es una parafilia que consiste en que la excitación o el placer sexual se obtienen, principalmente, a través de actividades o fantasías sexuales con niños de, generalmente, entre 8 y 12 años. A la persona que padece pedofilia se le denomina pedófilo, un individuo de, al menos, 16 años que se entretiene sexualmente con menores de 13 y respecto de los que mantiene una diferencia de edad de, por lo menos, cinco años.
La pedofilia es un rasgo multifactorial en la personalidad del que la padece, y se compone de aspectos mentales, institucionales, de actividad, de educación sexual, de violencia, de control de las pulsiones, etc. En este sentido, se suelen distinguir dos tipos de pedofilia, una primaria o esencial, muy arraigada en el sujeto, y otra secundaria (u otras), que aparecería motivada por factores circunstanciales.
Por lo demás, en determinados casos en que la relación entre el pedófilo y el menor se prolonga en el tiempo, puede haber por parte del adulto un enamoramiento real con esa persona a la que él considera como su joven pareja, sobre todo cuando esta se halla en la edad de paso entre la infancia y la pubertad.
Existen, a este respecto, diversas asociaciones de pedófilos que reivindican la pedofilia como una forma más de vivir la sexualidad humana y que, en consecuencia, debe ser aceptada con naturalidad por parte de la sociedad.
Las conductas pedófilas son muy heterogéneas, desde casos inofensivos o casi inofensivos, hasta aquellos en que alcanzan niveles que entran dentro de lo criminal. A la actividad sexual de un pedófilo con un menor de 13 años se lo conoce con el nombre de abuso sexual infantil o pederastia (palabra que, etimológicamente, significa lo mismo que pedofilia).
Historia del término
Etimológicamente, la palabra deriva del término griego παιδοφιλια, paidophilia, y éste de παις-παιδος, páis-paidós, «muchacho» o «niño», y φιλíα filía, «amistad». Paidophilia fue acuñada por los poetas griegos como un sustituto de «paiderastia» (pederastia), o viceversa.
Se considera que paidofilia es un término etimológicamente más correcto que pedofilia, si bien esta segunda forma es más usada. En relación con la atracción hacia los adolescentes, también suele usarse el término «hebefilia» o «efebofilia».
En la antigua Atenas, la relación sexual entre un adulto y un joven púber, siempre con el consentimiento de este, se denominaba pederastia, y se consideraba como un elemento más en la relación entre un docente y su discípulo: el amor entre ambos favorecía la transmisión del saber y de las leyes ciudadanas. Por el contrario, el sexo con sujetos prepúberes, denominado pedofilia, era castigado con condenas que podían llegar a la pena de muerte.
En la Roma antigua, por su parte, la pederastia estaba muy difundida, pero sin las justificaciones de los griegos, y la pedofilia era también condenada.
Con todo, simultáneamente había puntos de vista de tipo moral-psicológico que condenaban cualquier tipo de contacto sexual entre adultos y menores; así, por ejemplo, Platón o Suetonio.
El término paedophilia erotica fue acuñado en 1886 por el psiquiatra vienés Richard von Krafft-Ebing en su trabajo Psychopathia Sexualis, en el que lo describió como el interés sexual dirigido sólo hacia jóvenes prepubescentes, sin incluir a adolescentes, un interés que desaparecería con la aparición de los primeros signos de vello púbico.
A los adultos que manifestaban esta tendencia, Krafft-Ebing los clasificó en tres grupos:
1. Pedófilos;
2. De sustitución, esto es, cuando los jóvenes prepubescentes son vistos como objetos que sustituyen a un objeto adulto que es el preferido pero que no está disponible.
3. Sádicos.
A propuesta del psiquiatra suizo Auguste Forel, el término entró oficialmente en el ámbito de la psiquiatría con el significado de pasión sexual por los menores.
La pedofilia como parafilia
Caracterización del pedófilo
La psiquiatría considera la pedofilia como una parafilia. Los pedófilos, desde esta perspectiva, son sujetos con una orientación sexual dirigida primariamente a niños, sin apenas interés por los adultos, y con conductas compulsivas no mediatizadas por situaciones de estrés.
El pedófilo suele ser hombre. Las mujeres pedófilas suelen ser o bien personas con trastornos mentales o bien personas muy solitarias y que viven al margen de la sociedad.
La cuarta edición revisada del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales de la Asociación Psiquiátrica Estadounidense (American Psychiatric Association) describe con tres rasgos un diagnóstico estándar del pedófilo, basándose en 3022 casos de pedofilia:
* experimentación, durante un periodo de al menos 6 meses, de fantasías sexuales intensas o recurrentes, o de impulsos sexuales, o de necesidad de actividad sexual, en donde el objeto de atención es uno o varios niños prepubescentes (generalmente, menores de 13 años);
* o bien dichos impulsos solo repercuten en la esfera sexual del individuo, o bien le provocan ansiedad o dificultades interpersonales;
* el individuo tiene, por lo menos 16 años, y es, como mínimo, 5 años mayor que el tipo de menor por el que muestra su atracción.
La materialización de la pedofilia no presenta una única cara;
la atracción erótica que algunos [pedófilos] sienten por los niños no se traduce necesariamente en actos sexuales completos. El pedófilo puede limitarse a desnudar al niño y a mirarlo, a exhibirse, a masturbarse en su presencia, a tocarlo con delicadeza y a acariciarlo. Puede convencer al niño para que a su vez lo toque y así sucesivamente.
Cognitivamente, el pedófilo se caracteriza por no considerar inapropiada su tendencia o conducta, por lo que no suele presentar sentimientos de culpa o vergüenza; en ocasiones, incluso, apelan a la seducción del menor como causa de la misma o a que su comportamiento se puede entender como una forma de educación sexual de los menores.
La personalidad del pedófilo es polimorfa. Se pueden distinguir dos grandes tipos de pedófilos: los primarios y los secundarios o situacionales:
* Los primarios muestran una inclinación sexual casi exclusiva por los niños y su conducta compulsiva es independiente de su situación personal. Se trata, clínicamente, de pedófilos en un sentido estricto del término que presentan unas distorsiones cognitivas específicas: consideran su conducta sexual como apropiada (no se siente culpables ni avergonzados), planifican sus acciones, pueden llegar a atribuir su conducta a un efecto de la seducción por parte del menor o pueden justificarla como un modo de educación sexual para este.
* En cuanto a los secundarios o situacionales, estos se caracterizan por que su conducta viene inducida por una situación de soledad o estrés (en estos casos, la experimentación de relaciones sexuales con menores suele ser un medio de compensar la baja autestima o de liberarse de cierta hostilidad). No son estrictamente pedófilos, en tanto que su inclinación natural es hacia los adultos, con los que mantienen normalmente relaciones problemáticas (impotencia ocasional, tensión de pareja...); solo recurren excepcionalmente a los niños y lo hacen de forma compulsiva, percibiendo su conducta como anómala y sintiendo posteriormente culpa y vergüenza.
Otra clasificación distingue tres categorías principales de pedófilos:
* los ansiosos-resistentes, caracterizados por su escasa autoestima que les lleva a buscar constantemente la aprobación de los demás; dado que no consiguen establecer relaciones emocionales con los adultos, se centran en los niños, con los que aumenta su seguridad. En principio, su relación no es sexual, pero la dependencia afectiva puede generarla.
* los evitadores-temerosos, caracterizados por su gran deseo de contacto con lo adultos pero a los que el miedo al rechazo los paraliza. Se centran entonces en los menores y su actitud es poco empática y tienden al uso de la fuerza.
* los evitadores-desvalorizadores, caracterizados como obsesionados con la independencia y la autonomía emocional; buscan relaciones fugaces e impersonales en las que no es infrecuente el comportamiento coercitivo violento o sádico.
Necesidades emotivas de los pedófilos
La casuística clínica ha evidenciado el tipo de necesidades emotivas que la práctica pedófila puede satisfacer en los afectados:
* en primer lugar, se trata de casi el único modo de alcanzar para ellos la excitación sexual;
* en segundo lugar, les permite sentirse poderosos a través del control ejercido sobre el menor, algo más complicado que si se tratase de adultos;
* en tercer lugar, y como consecuencia de lo anterior, les sirve para aumentar su autoestima;
* en cuarto lugar, al repetir escenas traumáticas vividas por ellos (en los que caso en que se hayan dado), el contacto pedófilo les permite superar sus propios traumas personales y tomarse una especie de revancha al situarse ahora ellos en la posición dominante;
* en quinto lugar, todo el proceso de su relación con menores consigue para el pedófilo consolar sus privaciones de competencia social o de cohibición en la relación con los adultos; se trata, pues, no solo de algo relacionado con su vida sexual sino con la propia realización como persona.
Causas
No existe consenso entre los especialistas respecto del origen de la pedofilia.
Con todo, según muchos psicólogos y psiquiatras, los pedófilos tendrían una personalidad inmadura, problemas de relación o sentimientos de inferioridad que no les permitirían mantener una relación amorosa adulta e "igualitaria": individuos con trastornos narcisistas y frágil autoestima se concentran en los niños porque pueden controlarlos y dominarlos y, con ellos, no tienen sentimientos de inadecuación.
Algunos especialistas sugieren que
El origen de esta tendencia anómala puede estar relacionado con el aprendizaje de actitudes extremas negativas hacia la sexualidad o con el abuso sexual sufrido en la infancia, así como con sentimientos de inferioridad o con la incapacidad para establecer relaciones sociales y heterosexuales normales.
Otros autores consideran la pedofilia deviene de una experimentación permanente del propio periodo infantil por parte del individuo, idealizando el cuerpo y la belleza de esa etapa y tratando además de evocar el tratamiento que en relación con estos aspectos recibieron de pequeños. En consecuencia,
el erotismo con los niños puede comportar (...) la fantasía inconsciente de fusión con un objeto ideal, la reestructuración con un ego joven e idealizado.
A todo esto se añade que los pedófilo encuentran también placer en la intrínseca transgresión que supones su tendencia y actos, y en las actividades que realizan para llevar a cabo sus contactos con menores: localización, planificación, seguimiento, aproximaciones, etc.
Igualmente, se aduce la posibilidad de la existencia de trastornos de personalidad como factores importantes: deficiencias en el control de los impulsos y en la imagen personal, tanto por una educación sexual negativa y culpabilizadora como por unos modelos familiares no adecuados.
Tratamiento del pedófilo
Las terapias dirigidas a los pedófilos son, por lo general, las mismas que se emplean con los pacientes que presentan parafilias, es decir, tratamientos de carácter psicológico y farmacológico. Desde el punto de vista psicológico, algunos estiman útil una aproximación analítica, es decir, la exploración del inconsciente para comprender por qué se ha creado en la infancia y luego ha arraigado esta inclinación sexual. Otros, en cambio, prefieren trabajar sobre el síntoma a través de una terapia conductual, cuyo objeto es inducir un cambio en los gustos y costumbres. Algunos otros consideran verdaderamente eficaces sólo las terapias a base de fármacos.
El tratamiento farmacológico tiende bien a intentar reducir el impulso sexual durante el periodo de administración del mismo, bien a reorientar este impulso hacia formas aceptables.
Dado que en muchas ocasiones el pedófilo está obsesionado por su inclinación, en el sentido de pensar y elaborar continuamente estrategias para conseguir sus contactos con los menores, se piensa que puede se productivo para él un periodo largo de calma y reflexión, esencial, precisamente, para revisar sus costumbres, modos de pensar, etc.
El principal problema que presenta el tratamiento de los pedófilos es que estos no suelen colaborar. Son una minoría los que aceptan ser tratados y muchos de ellos no se consideran ni enfermos ni anormales, llegando incluso a reivindicar, tanto privada como públicamente, la legitimidad de sus aproximaciones a menores sobre la base de que solo pueden considerarse como abusos cuando media la violencia. Es frecuente, también, el que apelen a que el menor tiene capacidad suficiente para demostrar si algo le agrada o no, o a que sus acciones son consecuencia de las actitudes seductoras del menor.
Efebofilia
La efebofilia, también conocida como hebefilia, es la condición en la cual personas adultas experimentan atracción sexual hacia adolescentes que ya han pasado la etapa de la pubertad.
La atracción hacia adolescentes femeninas cuyo físico corresponde más bien al de una pre-adolescente (niña, puberta o prepuberta) es conocido como complejo de Lolita. Por definición, estos términos no son sinónimos de pedofilia. No obstante, en los países occidentales se ha usado con frecuencia la palabra pedofilia para referirse a la efebofilia cuando ésta es ilegal, o sea, para referirse a la atracción sexual hacia cualquier persona cuya edad sea menor a la edad de consentimiento sexual.
Debido a que cada cultura y estado define una edad de consentimiento sexual mínima diferente, la ilegalidad del término es compleja. Por ejemplo, en el judaísmo ortodoxo se considera que un hombre o mujer es libre de casarse a partir de los 12 o 13 años, una vez realizado el Benei Mitzvá, sin embargo actualmente la población judía generalmente celebra matrimonios según las leyes vigentes de cada país. En diferentes naciones musulmanas también es común el matrimonio entre adolescentes o entre adultos y adolescentes.
Debido a que de país en país varían las normas para establecer la edad mínima legal en que un adolescente puede sostener relaciones sexuales voluntariamente con un adulto, la efebofilia no es un concepto estandarizado, así por ejemplo, en Argentina y España los 13 años son la edad mínima para la mayoría sexual, mientras en Chile son los 14 años, en Costa Rica los 15 años, y en México depende de la ley estatal. Además, algunos países establecen edades de consentimiento diferentes para las relaciones heterosexuales y para las homosexuales. Concretamente, en casi todos los países de Latinoamérica es legal el sostener relaciones sexuales voluntarias con adolescentes donde no medie prostitución, violencia o abuso variando entre los 13 y los 15 años.
En Estados Unidos la edad de consentimiento varía, dependiendo de los Estados, entre los 16 y los 18 años.
Aún en las jurisdicciones donde es ilegal sostener relaciones sexuales con menores de 18 años si el concepto de adolescencia de Erikson se considera correcto, abarcando la adolescencia entre los 12 y los 21 años, aún en estos lugares sería legal sostener relaciones sexuales con adolescentes en su etapa más tardía (18 a 21 años).
En síntesis la efebofilia no es ilegal en casi ningún país del mundo, aunque es regulada según leyes locales. Mientras que la terapeuta Karen Franklin considera que la efebofilia es una preferencia sexual natural y que una gran mayoría de hombres adultos sienten atracción por mujeres adolescentes, por lo que no puede ser equiparado con la pedofilia, que es claramente un trastorno sexual, otros como Ray Blanchard consideran que la efebofilia debería incluirse dentro de los trastornos sexuales en el DSM-V
Infantofilia
La infantofilia es la condición en la cual personas adultas experimentan atracción sexual hacia niños de entre 0 y 5 años.
Regulación jurídica
Artículo principal: Abuso sexual infantil
La mayor parte de los países conservan un derecho penal de acto por lo que se castiga la pederastia, es decir, el acto de abusar sexualmente de un menor, y no la mera tendencia sexual pedófila. Por ello, un acto de abuso sexual infantil no es calificado como pedofilia por las leyes. Sin embargo, en algunos códigos penales sí se contemplan delitos que castigan dicha conducta.
* 189.2. El que para su propio uso posea material pornográfico en cuya elaboración se hubieran utilizado menores de edad o incapaces, será castigado con la pena de tres meses a un año de prisión o con multa de seis meses a dos años.
* 189.7. Será castigado con la pena de prisión de tres meses a un año o multa de seis meses a dos años el que produjere, vendiere, distribuyere, exhibiere o facilitare por cualquier medio material pornográfico en el que no habiendo sido utilizados directamente menores o incapaces, se emplee su voz o imagen alterada o modificada.
Pese a lo anterior, es frecuente que algunos periódicos y otros medios hagan uso de términos como «acusado de pedofilia» o «pedófilo convicto» en referencia a individuos acusados o convictos por abuso sexual infantil e incluso otros términos como «pedófilo en serie». Sin embargo, pederastia se utiliza de forma preferente en el sentido de delito, y menos frecuentemente como enfermedad; en la prensa se habla de «delitos de pederastia», «condenado a 40 años por pederastia», «acusado de pederastia» y «red de pederastia». Esta preferencia de emplear pedofilia para referirse a la atracción sexual o la enfermedad puede deberse al hecho de que este término es actualmente el más utilizado en psiquiatría para designar el trastorno mental y, por influencia médica, es la palabra escogida por los periodistas para hablar en términos psiquiátricos.
El Código penal argentino es conteste con las legislaciones que reprimen los actos de pedofilia y en su artículo 119 describe con precisión la conducta pedófila:
* Art. 119.- Será reprimido con reclusión o prisión de seis meses a cuatro años el que abusare sexualmente de persona de uno u otro sexo, cuando ésta fuera menor de trece años o cuando mediare violencia, amenaza, abuso coactivo o intimidatorio de una relación de dependencia, de autoridad, o de poder, o aprovechándose de que la víctima por cualquier causa no haya podido consentir libremente la acción.
Y continúa:
La pena será de cuatro a diez años de reclusión o prisión cuando el abuso, por su duración o circunstancias de su realización, hubiere configurado un sometimiento sexual gravemente ultrajante para la víctima.-
La pena será de seis a quince años de reclusión o prisión cuando mediando las circunstancias del primer párrafo hubiere acceso carnal por cualquier vía.- En los supuestos de los dos párrafos anteriores, la pena será de ocho a veinte años de reclusión o prisión si: a) Resultare un grave daño en la salud física o mental de la víctima, b) El hecho fuere cometido por ascendiente, descendiente, afín en línea recta, hermano, tutor, curador, ministro de algún culto reconocido o no, encargado de la educación o de la guardia, c) El autor tuviere conocimiento de ser portador de una enfermedad de transmisión sexual grave, y hubiere existido peligro de contagio, d) El hecho fuere cometido por dos o más personas, o con armas.- e) El hecho fuere cometido por personal perteneciente a las fuerzas policiales o de seguridad, en ocasión de sus funciones.- f) El hecho fuere cometido contra un menor de dieciocho años, aprovechando la situación de convivencia preexistente con el mismo.-
En el supuesto del primer párrafo, la pena será de tres a diez años de reclusión o prisión si concurren las circunstancias de los incisos a), b), d), e), ó f).
La pedofilia e internet
Movimiento Activista Pedófilo
Con la aparición de Internet, algunos pedófilos han expresado y difundido más o menos públicamente sus pensamientos al respecto, reivindicando la licitud de sus acercamientos y sosteniendo que no deben ser identificados con abusadores, en tanto que no fuerzan o usan nunca la violencia para relacionarse con los menores. Por lo demás, afirman que los niños están capacitados tanto para elegir estas relaciones como para rechazarlas.
Mal uso de la terminología
Algunos intelectuales e investigadores han criticado el uso abusivo del término "pedofilia" para referirse a situaciones que no la caracterizan. Agustín Malón, profesor en la Universidad de Zaragoza, y M. Seligman defendieron que los excesos demagógicos y retóricos deben ser evitados por ciertos grupos sociales, políticos, profesionales y académicos. Los medios también han utilizado algunas veces una terminología errónea. Para el profesor de periodismo Felipe Pena, «no hay más lugar para definiciones mesiánicas usadas de modo maniqueísta para satisfacer las simplificaciones conceptuales» y no hay como la ética periodística violar el Código penal. Por ser la pedofilia una enfermedad mental y debido a una carga fuertemente peyorativa ligada a esta palabra, referirse públicamente a un «no pedófilo» como «pedófilo» puede caracterizar la práctica de diversos crimenes contra la honra, sobretodo en el caso de una relación amorosa o sexual con consentimiento (o sea, no definida legalmente como abuso sexual).
Se quintuplicó el número de pedófilos que usan Internet
En el último año se registraron cifras alarmantes de personas que navegan en la red buscando material prohibido sobre niños. En muchos casos, se hacen pasar por chicos en los chats de páginas infantiles.
BUENOS AIRES (Télam) -- La producción y el consumo de pornografía infantil a través de Internet se quintuplicó en el último año en Argentina, admitieron las autoridades nacionales que investigan y combaten este fenómeno.
Los avances tecnológicos de los últimos años, el acceso masivo a la red, el aumento de la pobreza y la nueva relación del peso con las monedas extranjeras son factores excluyentes a la hora de explicar el aumento de nidos pedófilos y el tráfico de pornografía infantil en el país.
Así lo afirmaron los investigadores de Gendarmería Nacional, la Policía Federal y el Consejo Nacional de los Niños, Niñas y Adolescentes (CONNAF), los tres organismos oficiales que estudian y combaten la pedofilia.
Las cámaras digitales y las video filmadoras cada vez son más accesibles para los argentinos de las clases medias y altas (los más involucrados en el consumo y la producción de este tipo de materiales) y las conexiones a banda ancha se multiplican, a medida que bajan los costos.
"Hace cinco años, los pedófilos tenían que revelar las fotografías en un laboratorio de confianza para que no los denuncien. En cambio, ahora, las cámaras digitales los eximen de correr ese riesgo", señaló el comandante Pedro Padilla, de la División de Ingeniería de la Gendarmería Nacional.
Padilla, en coincidencia con los datos obtenidos por el CONNAF, aseguró que la producción de material sobre pornografía infantil y su consumo aumentó cinco veces en Argentina durante el último año.
La proliferación de los programas "puerto a puerto" (P2P) como el Kazaá, muy utilizados para bajar archivos de música y películas en forma gratuita, también contribuyeron al aumento en el tráfico de materiales pornográficos audiovisuales.
En cuanto a los foros, chats y demás comunidades virtuales, los pedófilos utilizan los sitios más populares --como Hotmail, Yahoo o Ciudad Internet-- y abren grupos que evidencian su contenido en forma explícita.
El promedio de "aire" de los grupos más comprometidos es de diez días, ya que los servidores deben darlos de baja apenas los detectan.
La cantidad de participantes es muy fluctuante. Incluso, hay comunidades en las que no se registra ninguna actividad porque el objetivo principal es el de establecer contactos que después se perpetúen por correo electrónico o en otros sitios no detectados.
Inda Klein, coordinadora del equipo de investigación sobre pornografía infantil en Internet del CONNAF, precisó que las páginas pagas --sitios en los que se cobra para acceder y bajar material-- son en inglés y están hechas por europeos y norteamericanos, pero se comercializan a nivel internacional.
Son páginas de consumo pedófilo que contienen fotonovelas eróticas, relatos, comics, videos, contactos para contratar un tour sexual y venta de juguetes sexuales alusivos, como muñecos inflables.
"El material más apreciado son los videos que registran violaciones y la pornografía más fuerte", destacó Klein, y agregó que los dueños de las páginas (web masters), reciben el dinero de los usuarios a través de tarjetas de crédito internacionales.
La producción argentina, en cambio, es más rudimentaria y abunda en fotos, videos caseros e intercambio informal, al igual que en los demás países de Latinoamérica.
Vergonzoso
2 millones de personas conectadas encontraron los investigadores, en un día y horario al azar.
2 minutos tardaron los investigadores en encontrar más de 1.400 materiales pedófilos, entre videos y fotos.
Ranking
Los investigadores del CONNAF tienen la certeza de que la participación de los argentinos en el mercado de la pedofilia cada vez es mayor y va en aumento. La mayoría de los usuarios de habla hispana son argentinos, españoles y mejicanos.
¿Cómo es un pedófilo?
Los pedófilos pueden ser violentos, seductores y hasta convencer a los niños de que están enamorados de ellos, de acuerdo con estrategias diseñadas con el fin de abusar sexualmente de los menores de edad.
Sea a través de la coerción o de la seducción, mediante la oferta de regalos o de dinero, los consumidores de pornografía infantil siempre aspiran a la consumación, dijeron los especialistas que se dedican a combatir este delito.
"Pueden o no hacerlo, pero su deseo es concretar el abuso, no es algo que quede sólo en el plano de la fantasía sexual", señaló Inda Klein, una de la investigadoras del CONNAF.
Los expertos definen a la pedofilia como fantasías sexuales recurrentes y altamente excitantes, impulsos sexuales o comportamientos que implican actividad sexual con niños de 13 años o menos.
Las formas que adopta la violencia sexual son variadas y van desde el exhibicionismo y el vouyerismo hasta el manoseo, el sexo oral y la penetración.
Como en la mayoría de los casos de abuso sexual, los pedófilos apelan al secreto y a las amenazas, y explican su comportamiento con excusas. Dicen, por ejemplo, que el niño los provoca.
Klein explicó que no todos los pedófilos son violentos.
Los investigadores afirman que muchos de ellos se enmascaran y pretenden hacer creer que se preocupan por los niños. Incluso, buscan trabajos y actividades que los mantengan en contacto con menores de edad y los adoptan como parejas, hasta que se desarrollan o cumplen la mayoría de edad.
Es el caso de los amantes de niños y amantes de niñas, como son llamados los hombres adultos cuyo objeto de deseo sexual son niños y mujeres que se involucran sexualmente con niñas.
"Es un tipo de pedófilo especial --precisa Klein--. Públicamente dicen estar en contra de la pornografía infantil y el abuso sexual: dicen que aman a los niños y hasta forman parejas con ellos".
El objetivo de los boy y las girl lovers es convivir con niños de su mismo sexo y, en una interpretación distorsionada de los derechos de los niños, alegan que éstos "tienen derecho a amar libremente" y a consumar este "amor" sin restricciones etarias.
A diferencia de la mayoría de los sitios pedófilos que permanecen ocultos en la net, los boys y las girls lovers arman páginas visibles, evitan los discursos que puedan comprometerlos a nivel legal e incluso, promueven cruzadas de bien público como colectas para ayudar a los niños víctimas del tsunami.
Pobreza y páginas para chicos
Los bolsones de pobreza y los sitios infantiles en Internet son los principales focos de reclutamiento de niños por parte de los pedófilos que producen pornografía infantil, ya sea para su comercialización, consumo personal o para entrar a las comunidades virtuales.
Para los técnicos en minoridad que estudian y combaten la problemática, los barrios pobres de Latinoamérica son verdaderos "caldos de cultivo" para el turismo sexual y la pornografía infantil.
En la Argentina, al igual que en el resto de los países de la región, abunda la producción de fotos y videos caseros, que se intercambian de manera informal a través de correos electrónicos.
Los pedófilos contactan a los niños en los bolsones de pobreza, sobre todo al norte del país, y les ofrecen dinero y comida a cambio de que se sometan a sus abusos.
"Una oferta suculenta para un niño es un sandwich, porque tiene hambre", advirtió el comandante Pedro Padilla, de la Gendarmería Nacional.
"No creamos que a los nenes se los tiente con un viaje a Disney", graficó.
La otra vía de contacto es la red. Los pedófilos entran a las salas de chat infantiles, se hacen pasar por niños o se presentan como adultos que los comprenden, los escuchan, los seducen y generan encuentros.
"Buscan chicos que sean fácilmente manipulables", destacó Dolores March, graduada en Ciencias Políticas e investigadora del CONNAF.
Agregó que los pedófilos suelen contactarse con los niños en salas de chat y les envían pornografía para naturalizar sus acciones y que piensen que si los demás lo hacen, es normal.
"Aprovechan situaciones de vulnerabilidad emocional --concluyó March--. En general, son chicos que pasan muchas horas en la web, están solos y no tienen un diálogo fluido con sus padres".
De acuerdo con las investigaciones del CONNAF, los pedófilos no sólo consumen pornografía infantil sino que buscan consumar el hecho y a menudo, contratan tours sexuales en el país o en el exterior.
El aporte de material pedófilo es requisito para entrar a las comunidades virtuales que exigen pruebas de "buena fe", aunque sean caseras, antes de realizar el intercambio.
Cómo reconocer a un pedófilo
¿Cómo educar a nuestros hijos para que nadie se aproveche de ellos? Los múltiples casos de abusos a niños y adolescentes evidencian la importancia de esta pregunta. No se trata de desconfiar de todo el mundo y vivir en una burbuja, sino de guiar a tu hijo para saber tomar la decisión apropiada en el momento indicado. Y aprender a reconocer las señales de alerta.
Los pedófilos son personas que obtienen placer sexual a través del acercamiento con un niño. Según el Dr. Richard Macu Brousil, director del Programa de Salud Mental y Comportamiento Infantil y Adolescente del Hospital Mount Sinai, de Chicago, en líneas generales se estima que entre un 2 y 3% de la población de los Estados Unidos cuadra con la descripción de “pedófilo”. Las víctimas son principalmente varones, siendo la proporción 3 a 1 o 4 a 1 (es decir, de cada niña que es víctima de pedofilia, 3 o 4 niños también lo son).
“Es importante saber que una persona recién es diagnosticada como “pedófila” cuando cumple los 18 años de edad y tiene por lo menos 6 meses de experiencia de intensas urgencias y fantasías sexuales recurrentes, que incluyen actividades con un menor de 13 años o con una diferencia de edad mínima de cinco años”, explicó el Dr. Richard Macu Brousil, al mismo tiempo que remarcó que esta es la información “técnica”, pero que las siguientes son algunas de las señales que manifiestan los pedófilos:
1. Racionalización de sus actos: Suelen decir “al chico le gusta” o “ésta es la manera que le demuestro cómo lo quiero” para fundamentar lo que hacen.
2. Amenazas de violencia a la víctima o sus seres queridos.
3. Encuentran víctimas “fáciles”. En general, chicos que están deprimidos, que son solitarios o que ya los conocen y confían en ellos. Ésta es la razón por la que muchos pedófilos son miembros de la familia, porque ya todos “confían” en ellos.
4. Hacen grandes esfuerzos por lograr que la familia de la víctima o su grupo de apoyo “confíe” en ellos.
Habla con tus hijos sin asustarlos
Ahora que ya sabes qué es un pedófilo y cómo puedes reconocerlo, te toca transmitirles la información correcta a tus hijos, para que puedan protegerse. Según el Dr. Brousil, la edad ideal para empezar a hablarles es a partir de los 5 años, aunque hay muchos padres que abren el diálogo a partir de los 3 años. Lo importante es que a los 7 años el niño ya posea el conocimiento de lo que está bien y lo que no está bien. “Los chicos necesitan saber qué partes son “intocables” cuando los dejan al cuidado de otros adultos que los padres no conocen muy bien. Se pueden establecer las zonas buenas para tocar y las malas”, especificó el Director del Hospital Mount Sinai, de Chicago.
* Si los niños son pequeños, para enseñarles cuáles son las partes privadas que nadie debe tocar, el especialista sugiere hacer una analogía con las zonas que cubren los trajes de baño.
* Igualmente, explícale quién puede y quién no puede mirarlo y tocarlo. (Por ejemplo, su médico pediatra es uno de los que “sí” puede. Lo mismo si tiene una nana.)
* Explícales qué le deben decir a alguien que los quiere tocar. Así si les pasa, saben qué hacer.
* Asegúrate de que siempre tengan claro que ellos no tendrán un problema si se niegan a tocar a alguien o si te lo cuentan a ti.
* Háblales con términos sencillos y con la verdad.
* Si te hacen muchas preguntas, y no sabes qué responder, consulta con un profesional (médico, psicólogo o asistente social), en la escuela o agencia de salud mental de tu comunidad.
* Termina la charla aclarándole a tu hijo que siempre estarás ahí para protegerlo, que puede contar contigo si alguien intenta algo.
fuentes
http://es.wikipedia.org/wiki/Pedofilia
http://www.entornomedico.org/ubb/ubbthreads.php?ubb=showflat&Number=3764&page=1
http://www.lanuevaprovincia.com.ar/05/03/30/53u107.sht
http://s1100.photobucket.com/albums/g406/milodon1977/?action=view¤t=2.mp4