La varicela es una enfermedad viral, eruptiva y endémica que predomina a fines de invierno y comienzo de primavera.
Por ser altamente contagiosa, es importante cuidar a los chicos durante este período primaveral para evitar cualquier tipo de complicaciones. La vacunación resulta la mejor medida para su prevención, informa la doctora Ana Ceballos, Secretaria Comité Nacional de Infectología de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) .
Con la llegada de la primavera, suelen aparecer con mayor frecuencia reacciones alérgicas y enfermedades eruptivas. Dentro de estas últimas, se debe prestar especial atención y cuidado a la varicela por ser una afección típica de la infancia, por su alto nivel de contagio y por presentarse con mayor predomino entre la semana 33 a la 37 del año; es decir, a fines de invierno y comienzos de la estación primaveral.
La varicela es una enfermedad viral producida por el virus Varicela Zoster. En la mayoría de los casos, ocurre en las primeras décadas de la vida y se calcula que sólo el 10% de la población de más de 30 años es susceptible de padecerla.
Asimismo, representa una afección altamente contagiosa ya que se estima una tasa de ataque secundario en convivientes del 70 al 90%.
De esta manera, una persona con varicela puede transmitir la enfermedad desde 1 a 2 días antes de que le brote el sarpullido hasta que todas las ampollas hayan formado costras. Las fuentes de contagio más habituales son las secreciones orofaringeas, que se propagan cuando una persona tose o estornuda, y el aspirar o tocar las partículas provenientes de las ampollas.
Se estima que una persona puede presentar entre 250 a 500 ampollas. Adicionalmente, pueden manifestarse otros síntomas tales como fiebre elevada y pérdida del apetito.
Las complicaciones más severas son la infección de la piel y de los tejidos blandos, pero pueden presentarse neumonía, encefalitis y artritis. Los niños menores de 1 año, mayores de 15 años, embarazadas susceptibles, recién nacido, hijo de madre con varicela al momento del parto y pacientes inmunocomprometidos representan los principales grupos de riesgo.
En líneas generales, el tratamiento para la varicela es de sostén, ya que consiste en bajar la temperatura y aportar mucho líquido. Asimismo, es fundamental mantener la higiene para ayudar a aliviar los síntomas y prevenir infecciones de la piel por lo que se sugiere tener las uñas cortas, realizar un baño diario y evitar el uso de talco antipruriginosos sobre las vesículas.
Por ser altamente contagiosa, es importante cuidar a los chicos durante este período primaveral para evitar cualquier tipo de complicaciones. La vacunación resulta la mejor medida para su prevención, informa la doctora Ana Ceballos, Secretaria Comité Nacional de Infectología de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) .
Con la llegada de la primavera, suelen aparecer con mayor frecuencia reacciones alérgicas y enfermedades eruptivas. Dentro de estas últimas, se debe prestar especial atención y cuidado a la varicela por ser una afección típica de la infancia, por su alto nivel de contagio y por presentarse con mayor predomino entre la semana 33 a la 37 del año; es decir, a fines de invierno y comienzos de la estación primaveral.
La varicela es una enfermedad viral producida por el virus Varicela Zoster. En la mayoría de los casos, ocurre en las primeras décadas de la vida y se calcula que sólo el 10% de la población de más de 30 años es susceptible de padecerla.
Asimismo, representa una afección altamente contagiosa ya que se estima una tasa de ataque secundario en convivientes del 70 al 90%.
De esta manera, una persona con varicela puede transmitir la enfermedad desde 1 a 2 días antes de que le brote el sarpullido hasta que todas las ampollas hayan formado costras. Las fuentes de contagio más habituales son las secreciones orofaringeas, que se propagan cuando una persona tose o estornuda, y el aspirar o tocar las partículas provenientes de las ampollas.
Se estima que una persona puede presentar entre 250 a 500 ampollas. Adicionalmente, pueden manifestarse otros síntomas tales como fiebre elevada y pérdida del apetito.
Las complicaciones más severas son la infección de la piel y de los tejidos blandos, pero pueden presentarse neumonía, encefalitis y artritis. Los niños menores de 1 año, mayores de 15 años, embarazadas susceptibles, recién nacido, hijo de madre con varicela al momento del parto y pacientes inmunocomprometidos representan los principales grupos de riesgo.
En líneas generales, el tratamiento para la varicela es de sostén, ya que consiste en bajar la temperatura y aportar mucho líquido. Asimismo, es fundamental mantener la higiene para ayudar a aliviar los síntomas y prevenir infecciones de la piel por lo que se sugiere tener las uñas cortas, realizar un baño diario y evitar el uso de talco antipruriginosos sobre las vesículas.