Espiritualidad para no creyentes
El alma del ateísmo. Introducción a una espiritualidad sin Dios de André Comte-Sponville(paidós). El autor reivindica el derecho de los ateos y no creyentes a cultivar la espiritualidad. La espiritualidad entendida como la parte de nosotros que es capaz de confrontase con el misterio del ser, llámese infinito, eternidad o absoluto. Ni el nihilismo, ni el dogmatismo, ni el fanatismo, deben impedir que tengamos en cuenta esta dimensión humana decisiva. El autor de La felicidad, desesperadamente, se autodefine “ateo fiel”, es decir, no cree en Dios pero no renuncia al valor de las fuentes: los Evangelios, Sócrates, Buda, Lao-tsé, Confucio…
Pero, entonces, ¿qué espiritualidad proponer a los ateos? Las experiencias cumbre, descritas por William James y Abraham Maslow. Por ejemplo, al contemplar la inmensidad del universo en una noche estrellada, me puedo sentir sobrecogido y admirado ante el “todo” dentro del cual soy, formando parte. Estas experiencias nos transmiten plenitud, unidad, silencio, serenidad, aceptación… Una sola de ellas puede significar un cambio valioso en nuestras vidas.
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