Me preparé un café.
Giré hacía mi habitación con la potencial inspiración líquida en mi mano, hasta que algo me detuvo.
-Che, tenes sueño, no te tomes eso ahora, empezá mañana.
¿Dormir o tomar un trago del café de la taza que sostengo?
Una sola elección, un mundo diferente.
Sin darme cuenta y mientras meditaba la respuesta, tomé un trago de aquel estimulante.
Hoy, soy exitoso en aquello que estudie esa noche.
Me niego a creer que una fuerza sobrenatural movió la taza a mi boca, sin embargo, no recuerdo haber tomado tal decisión.
Tal vez mi éxito si fue predestinación, pero eso no tiene que desalentarte mi querido amigo.
Día a día enfrentas el mismo escenario, puede que el azar te otorgue mi suerte, o puede que la decisión siempre quede en tus manos, entonces...
¿Te tomarás el café?