"Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo”. Abraham Lincoln "Me imagino que muchos como yo se habrán sorprendido de un hecho por demás sintomático que pude presenciar en el Canal 7 estatal. Mientras el mundo se conmociona aún con los atentados terrorista de Nueva York, España e Inglaterra y en la Argentina nos acongoja un año más del atentado de la AMIA, sin resolver, este Canal, manejado por el estado a las 22 hs, nos pasó un documental tendencioso, plagado de declaraciones de no mas de 8 personas, con falacias y argumento archiconocidos. Por supuesto, nada se dijo del accionar guerrillero. Con argucias deformadas nos han hecho creer que eran "jóvenes idealistas". Recuerdo las edades de los terroristas de Londres, la alevosía y fanatismo que en la búsqueda de un "mejor resultado" uno de ellos adquirió una cantidad considerable de perfumes, para luego inmolarse. El tema central, estaba relacionado con los supuestos "vuelos de la muerte", en los que el inverosímil Scillingo y su socio de aventuras Vervitsky nos contaron una historia jamás confirmada y si desvirtuada por un interés económico perseguido para la difusión de su libro. Sería interesante saber si los parroquianos que expresan sus declaraciones, fueron llamados por los distintos jueces para su indagatoria, ya que alguno manifestó que había recibido la versión de un visitante, ajeno al pueblo, que en una rueda de copas le habría manifestado "que estaban arrojando personas al mar... vivas". ¿Esa persona no la denunció entonces?. ¿Nadie le tomó declaración?. Las afirmaciones de la señora de Carlotto, hablaba de grupos paramilitares, mercenarios y la violencia que ejercían en cada acto. En las escenas, todos actuaban de uniforme y no hay una sola escena de violencia contra personas o instalaciones. Una joven de 26 años, efectuó sus declaraciones a raíz de la desaparición de su tía y su pareja. Ella recibió los detalles "desde el vientre de su madre" (?) y hasta manifestó:- "escenas que le quedaron grabadas"?. En fin, como siempre, los documentales tienen una sola versión y por supuesto distorsionada de la realidad. A ver si nos ponemos de acuerdo de una buena vez. La Argentina vivió una guerra contra el terrorismo y la guerrilla internacional. Los mercenarios actuaban entre los terroristas. Los atentados que vemos en Londres, España, la AMIA, fueron los mismos de aquél entonces en nuestro país. Hoy vi como los hipócritas se rasgaban las vestiduras, disimulando su origen, cuando ellos hacían lo mismo. Mientras nos sigan mintiendo, los argentinos seguiremos desunidos y la nación postrada. Ellos nos seguirán tomando el pelo. No se equivoque el pueblo argentino... son los mismos." Enrique Treglia link: http://www.youtube.com/watch?v=gK8I9FC3-zI link: www.youtube.com/watch?v=jHxJR9gZLEE El 30 de enero de 1975, el Diario La Prensa informaba de la detención de 14 terroristas que habían participado en el asesinato de los policías Cadenazzi y Pereyra, los secuestros de Ibarzábal, Thompson y Aleman, entre otros hechos. De los apresados varios eran extranjeros: 5 paraguayos (Ferreira Vrijnaud, Leiva, Ferreira, Cáceres y Paredes) y 2 franceses (Canalis y Sánchez), los cuales fueron detenidos junto con los argentinos, en San Francisco Solano y Quilmes - Prov. de Bs. As. En plena democracia, contra qué dictadura luchaban? El 22 de enero de 1976, la agente Silvia Ester Rosboch de Campana, de 21 años, salía de su casa en el Barrio de Barracas (Bs. As.), cuando 3 terroristas le dispararon a quemarropa, asesinándola. Silvia estaba casada y trabajaba en el Cuerpo de Policía de Tránsito. Fue la primer mujer policía en ser asesinada por terroristas en la historia de la Institución. Pocos días después de su asesinato, en un tiroteo con terroristas murieron 2 de los agresores y uno de ellos portaba el arma de Silvia que había sido robada mientras su cuerpo agonizaba. Eran terroristas del ERP jóvenes como Silvia, se llamaban Andrés Maidana (20 años) y Oscar Alberto Wuam (21 años). Silvia fue desaparecida de la historia, nada queda de su corta vida para la posteridad. Un 7 de febrero de 1975 era asesinado el Sr. Antonio Muscat, un hombre muy querido en el barrio donde actuaba como asesor de varias comisiones vecinales en forma gratuita, y quien se desempeñaba como Gerente Administrativo en la firma Bunge y Born. El día de su muerte manejaba por Quilmes en compañía de una sus hijas, de 23 años, cuando fue interceptado por otro vehículo y cuatro jóvenes armados que lo hicieron descender, disparándole a quemarropa. Según testigos, caminó en forma tambaleante unos metros, mientras le hacían otros disparos, hasta que cayó al suelo sin vida. En la revista estrella Roja Nro. 49, órgano de prensa del ERP, se publicó que “un comando (extremista) ejecutó al gerente de Alba, Antonio Muscat”. Posteriormente se conoció que ese comando pertenecía al ERP 22 de agosto. El 10 de febrero de 1977 fue colocada una bomba preparada como mini trampa en una motoneta abandonada en la ciudad de Rosario. La Brigada de Explosivos de la Unidad Regional II envió al Cabo Primero Roque Alipio Farías y al Oficial Ayudante Ernesto Olivera para desactivarla, pero la bomba detonó durante el procedimiento. El Sr. Farías falleció en el momento y el Sr. Olivera falleció el día siguiente como consecuencia de las graves heridas que recibió. Montoneros se jactó en "Evita Montonera", su principal órgano de difusión, de que luego de plantar la bomba "se llamó a las fuerzas represivas que cayeron en la trampa, muriendo un oficial y un suboficial de la Brigada de Explosivos". Cuando un grupo terrorista decide de usar la violencia para imponer sus objetivos, las personas honestas y dedicadas a servir a los demás, como los policías Farías y Olivera, son los que sufren las consecuencias. Y con ellos sus familias, amigos...y su País. El 14/02/1975 fue asesinado el diputado Hipólito Acuña, en la ciudad de Santa Fe. Mientras estacionaba el auto enfrente de su casa, otro auto con dos hombres y una mujer se le acercó y desde ahí le efectuaron 6 disparos que lo alcanzaron en la cabeza, sin darle oportunidad a nada. Escuchando el tiroteo, su esposa e hijo salieron a socorrerlo y su hijo lo trasladó al Hospital Piloto, pero el Sr. Acuña falleció. Montoneros se hizo cargo del atentado terrorista mediante varias publicaciones. El 17/02/1973 fue secuestrado el empresario Naum Kacowicz por terroristas. Dueño de un importante frigorífico de zona sur, fue privado de su libertad cuando se dirigía al trabajo. Su auto fue interceptado por otros dos, cuyos integrantes golpearon hasta dejar inconsciente al chofer, quien intentó resistirse. El Sr.Kacowicz sufría severos problemas cardíacos que se habían agravado recientemente, y su familia temía por su salud al no tener sus medicamentos. Después de 3 días fue liberado tras un rescate de 1.000 millones de pesos. Este crimen continúa sin condena. El 26/02/1976 en San Fernando, provincia de Buenos Aires, fueron asesinados los agentes de la Policía Bonaerense Daniel Gerardo Laurino (35 años, vestido de civil) y Carlos Alberto López (26 años, uniformado). Alrededor de las 8.00 ambos esperaban el colectivo, cuando un auto con 3 terroristas se acercó y les disparó una ráfaga de ametralladora. Luego los terroristas se bajaron y los remataron cuando yacían en la calle. Les robaron sus armas reglamentarias y documentos. Volver a casa después del trabajo era tan peligroso para un policía como su misma actividad. Jacinto Gaibur explica que "Para entrar a Montoneros nos pidieron que matáramos a tres vigilantes". El 24/02/1976 en La Falda, Provincia de Córdoba, un comando terrorista asesinó al Coronel José Esteban Dalla Fontana, quien se encontraba de vacaciones. La víctima volvía de hacer compras, en su auto, cuando fue interceptado por un grupo de 4 terroristas que le disparó una ráfaga de ametralladora que lo mató instantaneamente. Ya en octubre de 1976, durante la reunión del Consejo Ejecutivo Nacional de la OPM Montoneros, se concluía que "En nuestras maniobras tácticas de aniquilamiento militar, nuestro objetivo debe ser aumentar la capacidad de aniquilamiento [...]". El 01/03/1975 fue asesinado el Cónsul estadounidense John Patrick Egan, nacido en Estados Unidos y de profesión ingeniero. El Sr. Egan había sido secuestrado el 26/02 en su domicilio y posteriormente la organización terrorista Montoneros, que se había adjudicado el hecho, exigió la liberación de cuatro terroristas que se encontraban detenidos, caso contrario ejecutarían al diplomático. El plazo vencía el 28 de febrero, y su cadáver fue hallado en la ciudad de Córdoba, envuelto en una bandera de la organización terrorista y con varios balazos de distinto calibre, entre los cuales un tiro entre los ojos. El 04/03/1977 en el elevador terminal Nº5 del puerto de Ingeniero White, hubo un atentado con por lo menos tres explosiones que dejaron como saldo dos muertos y siete heridos, tres de los cuales de gravedad. Juan Osinalde, de 45 años, murió en el acto por las graves quemaduras sufridas, y el 11/03 murió Juan Adolfo Satragno, uno de los heridos. Más tarde se verificó que una de las bombas había sido colocada en el piso de limpieza, otra en el sector de manipuleo y la tercera en el piso de básculas.Uno de los heridos, de apellido Henrik, testificó que "El fuego nos envolvió y nos enroscábamos de dolor en el piso. No se cómo me sacaron." El 6/3/1973 fueron asesinados los policías José Sergio Contreras, Máximo Maidana y Luis María Benítez, dejando un total de 16 huérfanos. Un comando terrorista compuesto por 8 asesinos los atacó en una peña folklórica en José C. Paz, cuando entró y abrió fuego sobre Maidana y Contreras, que no llegaron a defenderse. Benítez logró salir del local, pero fue acorralado y recibió 11 impactos de bala (en la pared podía contarse un total de 23). También fueron gravemente heridos el recolector de entradas y el esposo de la encargada del guardarropas. Hubo otros heridos leves, pero no quisieron testificar por miedo a represalias de los terroristas que se identificaron como tales ante el presentador de la peña. El 08/03/1974 fue asesinado el Sr. Miguel Angel Castrofini, de 31 años, en el barrio de Saavedra. Salía de su casa en compañía de su esposa, Mercedes, y su padre, Francisco, cuando dos terroristas se le acercaron pretendiendo preguntarle una dirección. En cuanto Miguel Angel se dio vuelta para señalarles el lugar, le dispararon a sangre fría. Asistido por su esposa y su padre, fue trasladado al hospital Pirovano, en donde falleció. Era padre de dos hijos. El día 11/3/76 fue asesinado el policía bonaerense Jorge Héctor Apostolu (23 años) en Sarandí. Jorge estaba de franco, disfrutando un helado con su novia, cuando un grupo terrorista entró al local y le disparó con armas de guerra sin darle tiempo a nada. El 13/3/76 se produjo un atentado con bomba en el bar Stakel y en la confitería Rancho Grande, de Córdoba. El saldo fue de tres muertos: José Alvarez, un mozo que se desempeñaba también como sereno, quien fue encontrado entre los escombros días después, había muerto asfixiado. Luego, al intentar intercepar uno de los autos en donde huían los terroristas, los custodios Mario Guevara y Jorge López fueron acribillados a balazos. La organización terrorista responsable de estos asesinatos fue Montoneros. El 21 de marzo de 1972 fue secuestrado el Dr. Oberdan Sallustro, director general de la empresa FIAT Concord. Ese día, un comando terrorista del ERP disfrazado con uniformes de policía provincial secuestró al Dr. Sallustro en Martínez (Bs. As.) e hirió de gravedad a su chofer, José Fuentes. El ERP en un comunicado del 24/3 sentenció que el empresario iba a ser ejecutado por un pelotón de fusilamiento. El 10/4 fue encontrado su cuerpo, con 3 balazos: en la cabeza, el pecho y el estómago. Posteriormente la Cámara Federal en lo Penal juzgó y condenó a los terroristas responsables, pero los mismos fueron amnistiados por el presidente Cámpora poco después. Un 23 de marzo de 1972, varios diarios daban cuenta del esclarecimiento del asesinato del Dr. Uzal. El 18 de ese mismo mes, una mujer había acudido al domicilio de Roberto Mario Uzal en Olivos (Pcia. De Bs. As) y, atendida por la esposa del mismo, había dicho que venía de parte de un amigo de la familia. Habiendo logrado entrar, franqueó el acceso a 3 terroristas armados. Ante esta situación, el Dr. Uzal se defendió de los Montoneros, logrando herir a uno de ellos. Se intercambiaron 30 disparos, y el ex diputado del Partido Demócrata y miembro del Partido Nueva Fuerza fue fatalmente herido y murió dos días después. Tenía 57 años. Es de destacar que una de las armas usadas para el asesinato había sido robada de un cargamento, asalto durante el cual los terroristas se habían cobrado la vida del Tte. Asúa. Otra de las armas había sido robada a un policía en 1971. El auto en que se trasladaron también era robado. LA "VERDAD" A MEDIAS, NO ES MAS QUE UNA GRAN "MENTIRA" "Durante la década del 70 la Argentina fue convulsionada por un terror que provenía tanto desde la extrema derecha como de la extrema izquierda, fenómeno que ha ocurrido en muchos otros países" Nunca Más - Informe de la Conadep - prólogo del Sr.Sábato - Septiembre de 1984.- Por la Memoria de mi Padre, Emilio Ramón Renó al que con tan sólo 26 años de edad, agente de la Policía de Buenos Aires, esposa y un hijo de cuatro años de edad, vestido de civil y franco de servicio es cobardemente acribillado con ametralladoras FAL contra una pared por la espalda en presencia de su hermano de 13 años de edad y al que una vez caído, herido de gravedad, moribundo en el piso, es rematado con su arma reglamentaria con el famoso método llamado Tiro de gracia, un tiro en la cabeza por los "TERRORISTAS MONTONEROS", el 26 de Julio de 1976 en la Localidad de San Justo, frente a la fábrica metalúrgica Santa Rosa y por la Memoria de todas las Víctimas del Terrorismo en Argentina borradas y DESAPARECIDAS de nuestra historia por la Historia Oficial creada por las Organizaciones de DDHH, que no son mas que familiares de los Asesinos Terroristas y continuadores de sus ideales y apoyada por este Gobierno Delincuente.- Nunca Más Verdades a Medias, es hora que la sociedad conozca la "Verdad Completa", la "Verdad de Todos", no de unos cuantos.- En nuestro País hubo "TERRORISMO" de las organizaciones armadas pertenecientes a Montoneros, ERP y tantos otros miles más y que gran parte de los recordados hoy fueron integrantes de estas organizaciones y por ende fueron "Asesinos Terroristas".- ¡¡¡Encontrar la "VERDAD" es una parte del trabajo, la otra parte es saber que hacer con ella!!!, Justamente no es la Mentir!!!! Sergio Reno Un 30/3/1973, en la ciudad de Rosario, moría una madre. ¿Su crimen? Que su hijo, Rubén Ricardo Contesti, sea diputado nacional del FREJULI. Orlanda Tiffis de Contesti, de 52 años, fue quien atendió el timbre en el momento en que detonó la bomba que había sido dejada en el pasillo del portón de entrada. La víctima, que recibió heridas que le destrozaron las piernas y el abdomen, fue socorrida con rapidez pero murió poco después de ser internada. Montoneros fue la organización responsable. El 03/04/1973 fue asesinado a metros de su casa en Cerro de las Rosas (pcia. de Córdoba) el jefe del departamento inteligencia del Tercer Cuerpo del Ejército, Coronel Héctor Alberto Iribarren. Cerca de las 8.00 AM, cuando se dirigía a trabajar, su auto fue interceptado y chocado por una pick-up de la cual descendieron 3 individuos armados con escopetas recortadas y ametralladoras. Le dispararon con toda la artillería, y el Cnel. Iribarren recibió 12 impactos de bala. Su esposa, alertada por los ruidos, salió a socorrerlo y casi es atropellada por los asesinos en fuga. También su hijo acudió en ayuda de Iribarren, pero ya había fallecido. Un 4 de abril de 1974 era asesinado el Sr. Roberto Francisco Klecker, jefe de personal de Fiat- Concord. Estaba casado, tenía 38 años y era padre de tres hijos, el mayor de ellos tenía 10 años. Había ingresado a Fiat Concord en 1972 y para atender sus funciones se había radicado en la Ciudad de Córdoba. Ese 4 de abril, alrededor de las 13.15 horas, el Sr.Klecker se dirigía con su vehículo a su casa en el barrio Sarmiento, cuando dos terroristas salieron de una obra en construcción y le dispararon con una ametralladora y una escopeta recortada. El ejecutivo murió en el acto debido a los 11 impactos recibidos en la cabeza y en el tórax. La revista Estrella Roja Nº 33 (instrumento de difusión del ERP) del 30 de abril le adjudicó el asesinato a un “Comando de las Fuerzas Armadas Peronistas - FAP”, y la misma organización se atribuyó el asesinato mediante llamados telefónicos a distintos medios de prensa. Su caso sigue sin resolverse. Sus asesinos siguen impunes. El comandante del Segundo Cuerpo de Ejército, general de división Juan Carlos Sánchez y la Sra. Dora Cucco fueron asesinados brutalmente un 10 de Abril de 1972, en la ciudad de Rosario. El suboficial Juan Barneche, chofer del Gral. Sánchez, también sufrió graves heridas. Esa mañana el auto donde viajaban ambos integrantes de las fuerzas de seguridad fue interceptado por una camioneta. Como el suboficial logró esquivarla, uno de los terroristas descendió de la camioneta y comenzó a disparar ráfagas de ametralladora contra el auto. A su vez, desde otro auto de apoyo descapotable también se realizaron disparos. Debido a los 20 impactos recibidos falleció en el acto el Gral. Sánchez y fue herida de gravedad la Sra. Cucco, quien atendía un kiosco de revistas en las proximidades. El disparo que le entró por el ojo derecho le costó la vida más tarde. El Dr. Miguel Tobías Padilla, subsecretario de Coordinación del Ministerio de Economía de la Nación, fue asesinado el 12 de abril de 1978 en San Isidro. Alrededor de las 10.00 de ese día, se dirigía hacia el trabajo en un auto que conducía su chofer cuando fue interceptado por un auto del que se bajaron dos terroristas. Uno de ellos apuntó su arma a la cabeza del chofer para evitar que diera marcha atrás el auto, mientras el otro efectuaba 4 disparos contra el Sr. Padilla, quien murió mientras estaba siendo trasladado a un sanatorio. Procurador, escribano y abogado, era además esposo y padre de 2 hijos. Montoneros se adjudicó su asesinato, que continúa impune. En la localidad de San Lorenzo, provincia de Santa Fe, fue atacado el Batallón de Arsenales 121 “Fray Luis Beltrán” un 13 de abril de 1975…día domingo, cuando los terroristas que sabían que los militares recibían a sus familias. De este modo aprovecharon para camuflarse entre los visitantes y abrieron fuego contra la guardia. En ese momento llegaron otros autos de apoyo, con más terroristas, algunos disfrazados con uniformes. Debido a la resistencia de las fuerzas de seguridad, los agresores huyeron luego de haber robado armas y uniformes. El Coronel Arturo Horacio Carpani Costa, esposo y padre de tres hijos, con una carrera militar ejemplar, perdió la vida en el enfrentamiento. Dos suboficiales y un soldado resultaron heridos. La noche del 8 de abril de 1975 era lluviosa en Banda del Río Salí, Provincia de Tucumán. Pasadas las 23, regresaba a su casa Susana del Valle Pérez acompañada por dos amigos, luego de frustrarse un partido de basket a causa de la lluvia. Conversaban alegres, Susana tenía 20 años y miles de proyectos. Cuando estaban a metros de su casa, un hombre en bicicleta comenzó a disparar alocado y una de las balas impactó en la cabeza de Susana, quién falleció instantáneamente. El homicida, Juan Domingo Almaraz, integraba una organización terrorista y había intentado asesinar a un secretario del sindicato del Ingenio Concepción, el cual milagrosamente salvó su vida a pesar de la profusión de balas y la cercanía desde las cuales disparó las mismas. No tuvo la misma suerte Susana, que dejó de existir en brazos de sus amigos, comenzando el calvario de una familia que nunca volvió a ser la misma. Informados los familiares de la joven de su fallecimiento, su abuela Encarnación fue la primera en acercarse, impresionada de tal manera por el asesinato de su nieta, que a las pocas horas moría víctima de un infarto. Juan Domingo Almaraz arrancó 2 vidas inocentes en el cumplimiento de las órdenes impartidas por la organización terrorista que integraba. Estuvo detenido, cumplió algunos años prisión y luego volvió por Banda del Río Salí en una impresionante motocicleta. Pero su crimen perdura, los hermanos de Susana relataron a CELTYV “que su vida nunca volvió a ser igual, sus padres murieron recordando a Susana hasta el último minuto… (…) mi madre en el mismo día perdió a su madre y a su hija”. Agustín Waldo Baigorri (25 años) y Norma Edith Salluzzo (23 años) murieron cuando el auto en que viajaban fue embestido por terroristas luego de huir del intento de copamiento de una fábrica militar en Villa María, provincia de Córdoba, un 23 de abril de 1972. 3 policías resultaron también heridos en el choque. Hechos como este se esconden deliberadamente y se condena a sus víctimas al olvido. El 21 de abril de 1976 fue asesinado el jefe de la planta SanCor Cooperativa. Un grupo terrorista conformado por 5 asesinos aprovechó la entrada de un transporte de la empresa para colarse dentro de la fábrica. Dos de ellos redujeron a la guardia amenazándola con ametralladoras, mientras los otros tres se dirigieron hacia las oficinas administrativas. Allí amenazaron al personal y acribillaron al Sr. Raúl Velazco, de 45 años. Luego del disparo en la cabeza que acabó con la vida de Velazco, los terroristas escaparon arrojando una bomba incendiaria. El ERP se adjudicó el atentado mediante panfletos que distribuyó posteriormente. El 1ro de abril de 1976 dos chiquitos murieron y un bebé de 21 meses resultó herido como consecuencia de la explosión de un artefacto abandonado por terroristas en la zona de Retiro. La granada había sido encontrada por Hugo Franco, de 8 años, quien la llevó a su casa para jugar con su hermano Jorge, de 7. Cuando liberaron el percutor, el explosivo estalló y los hermanitos murieron en el acto. Cristian González, de 21 meses, también jugaba cerca y fue alcanzado por la explosión que le causó graves heridas. En la Argentina actual, ellos tienen menos derechos que sus victimarios. No se los recuerda, ni se asiste o compensa a sus familias en ningún sentido. Un 26 de abril de 1977 morían el Sr. Néstor Esnaola y la Sra. Elsa Ibarra de Machado. Esa mañana, se intentó allanar un refugio terrorista y detener a sus ocupantes, los cuales se resistieron a balazos en pleno Directorio y Varela, Capital Federal. La Sra. de Machado caminaba junto a su hijita de 4 años y su esposo, un suboficial penitenciario, quien afortunadamente reaccionó a tiempo y se tiró al suelo junto a la chiquita, evitando que los maten a ellos también. Tanto la Sra. De Machado como el Sr. Esnaola fueron trasladados al hospital Piñero pero murieron por los disparos circunstanciales recibidos por los terroristas, ya que las fuerzas de seguridad se habían abstenido de disparar para no lastimar a nadie. El Dr. Jorge Vicente Quiroga fue asesinado un 28 de abril de 1974, en Capital Federal. El Dr. Quiroga había sido designado como integrante de la Cámara Federal en lo Penal de la Nación, dedicada a juzgar en instancia única y juicio oral a los autores de actos terroristas, por lo cual había tomado parte en los procesos por la fuga del Penal de Rawson, el copamiento del aeropuerto de Trelew, y el secuestro del avión de Austral, entre otros. Esa mañana, en la intersección de las calles Viamonte y Paraná, el juez se disponía a buscar a un amigo para ver el partido de Boca-Independiente cuando dos terroristas que circulaban en motocicleta se le acercaron y le dispararon 6 tiros, 5 de los cuales lo impactaron en el cuerpo. Trasladado de urgencia al Hospital Rawson, murió cerca de las 17.00. Si tan solo hoy en día existiesen jueces con la misma integridad y la misma vocación de justicia que el Dr. Quiroga para juzgar al terrorismo, las víctimas verían sus derechos garantizados y sus atacantes cumplirían la condena por sus acciones. Pero este defensor de las víctimas del terrorismo, terminó siendo víctima a su vez. Un 30 de abril de 1973 fue asesinado el Almirante (R) HermesJ. Quijada. Viajaba en el asiento trasero del auto que conducía su chofer, ycuando el auto debió detenerse en un semáforo, una motocicleta con dosterroristas se puso a la par. Si bien el Almirante había recibido reiteradasamenazas, no llegó a defenderse cuando los terroristas lo acribillaron. VíctorJosé Hernández Palmeiro, uno de sus asesinos, pertenecía al ERP y segúnversiones periodísticas habría sido ultimado por sus propios compañeros mástarde. Palmeiro se había fugado del penal de Devoto en 1972 y había participadoen el secuestro y asesinato de Oberdan Sallustro. El 29 de abril de 1971 fue asesinado el Teniente Mario César Asúa y fue herido el soldado Alberto Hugo Vacca. Ese día, el soldado Vacca formaba parte de una custodia de armas, bajo el mando del Tte. Asúa. Cerca de Pilar, provincia de Buenos Aires, un grupo de 20 a 30 terroristas chocó el vehículo militar con otro camión y desde varias direcciones comenzaron a disparar con armas automáticas contra el oficial que estaba al mando de la comisión, matándolo e hiriendo gravemente al conductor, el soldado Vacca. Luego, los terroristas se apoderaron de todo el armamento. Alberto Vacca fue auxiliado y quedó con la secuela de paraplexia definitiva, falleciendo después de 4 años de agonía, el 5 de febrero de 1975. La organización terrorista responsable de estas muertes fue FAR (Fuerzas Armadas Revolucionarias). Con tal de conseguir armas para seguir atacando al pueblo, a los terroristas no les importó destruir dos vidas de quienes defendían a la patria. El 3 de mayo de 1972, en Córdoba, fueron colocadas 9 bombas a ciudadanos y a empresas, 7 de las cuales lograron ser desactivadas y 2 que estallaron. En las casas de Remo Beltramo (directivo de Industria y Comercio de la Provincia de Córdoba), Silvano Limarguel (empresario), Mario Lamorata (comerciante), J.A. Caballero (auditor del Ejército) y Nicolás Catalano (almacenero) fueron desactivadas bombas colocadas en sus domicilios para lastimar indiscriminadamente a civiles inocentes. Mientras tanto, en Santa Fe, un comando terrorista reducía a un médico y a su familia para robarle los insumos (seguramente para pertrechar las postas sanitarias que tenían para la atención de los terroristas heridos). Estos hechos son solo algunos de los que ocurrieron en un día. Un día bajo accionar terrorista significaba vivir atemorizado por bombas, secuestros y asesinatos. Diego Elías Castro (o Castrón según algunas fuentes) tenía 19 años. Su crimen fue viajar en colectivo. Un 10 de mayo de 1976, en Avellaneda, una comisión policial detuvo a un colectivo para realizar un control rutinario. En ese momento, aproximadamente 8 terroristas atacaron a los policías con disparos y granadas de mano. El cabo Víctor Manuel Albelo murió por las heridas recibidas, así como Diego. Dos policías y dos pasajeros quedaron internados por las heridas sufridas. Héctor Roque Rodríguez dio la vida por su patria en cumplimiento del deber. Un 10 de mayo de 1978, un llamado anónimo anunció que había una bomba en el Centro Cultural General San Martín; en el cual estaban trabajando unas 300 personas. El Oficial Rodríguez, junto con el Cabo Primero Raúl Ángel Russo, de la Brigada de Explosivos, fueron los encargados de trasladar el explosivo ubicado en uno de los subsuelos del Centro, que se usaba como estacionamiento. Cuando llevaban la bomba hacia el camión tolva (equipado para el desarme de explosivos), la misma explotó. El Oficial Rodríguez murió en el acto y el cabo Russo quedó gravemente herido. Los terroristas no tenían inconveniente en poner en juego la vida de ciudadanos inocentes para imponer su ideología. Sin embargo, hubo personas honradas, valientes y nobles como el Inspector Rodríguez y el Cabo Russo, dispuestos a arriesgar sus propias vidas para defender al pueblo argentino. Abraham Faingerch murió un 10 de mayo de 1972 por un balazo en la cabeza que recibió de un grupo de terroristas que intentó asaltar la sucursal de Correo y Telecomunicaciones de José Mármol, en el partido de Almirante Brown. El conjunto terrorista estaba integrado por cinco personas; un hombre quedó al volante del auto de apoyo y tres hombres y una mujer que se dirigieron a robar el correo. El cabo Ledesma y el agente Cuello se encontraban en el lugar y frustraron el robo, por lo que los terroristas les dispararon y huyeron. Cubriendo la huída se dispararon más de 50 descargas de ametralladora, hiriendo a los policías y matando a Faingerch, un empleado del correo. Estrella Roja Nº 6 de 1972, ERP atribuye el atentado a Montoneros. En la revista “Cristianismo y Revolución” de septiembre de 1966 ya destacaban que “(…)desde las acciones insurreccionales como el Cordobazo hasta el asalto a un banco, participan de una gran estrategia de conjunto que es el desarrollo de la Guerra Revolucionaria para la conquista del poder (…)” . El 13 de mayo de 1975 fue asesinada la Sra. Mercedes Sánchez de Pereyra, por ser esposa de un policía. Esa noche, un comando terrorista atacó al matrimonio Pereyra con ráfagas de ametralladora en su domicilio de Sarandí, provincia de Buenos Aires. Mercedes acudió en ayuda de su marido, Ricardo Anselmo, gravemente herido, por lo cual fue golpeada y luego ejecutada. Mercedes murió en el acto y Ricardo quedó internado en estado crítico. Un 14 de mayo de 1974, salir a trabajar le costaba la vida al sereno Luis Correa. Esa mañana, un grupo terrorista del ERP, con aproximadamente diez personas, copó la fábrica Fibres S.A. en Ramos Mejía, provincia de Buenos Aires. Arengaron a los 5 obreros que ya se encontraban en la fábrica mientras realizaban pintadas y repartían propaganda. Sin embargo, el Sr. Correa se negó a ser cómplice del terrorismo y dio aviso a la policía, por lo cual recibió cinco disparos en el rostro. En pocos minutos la fábrica y sus alrededores estaban rodeados por la policía, por lo cual los terroristas huyeron. En uno de los autos de apoyo que dejaron abandonados, se encontraron armas como escopetas Remington, revólveres calibre .38 y .45, ametralladoras UZI y también patentes falsas y bolsas de miguelitos. Dos de esas armas habían pertenecido a los policías Eliseo Torres y Ricardo Najel, ambos asesinados por los terroristas días antes. El ERP se adjudicó el atentado en la revista Estrella Roja Nº 34 de 1974. Durante la madrugada del 15 de mayo de 1974 fue liberado el Coronel Florencio Emilio Crespo, después de ocho meses y seis días en cautiverio. Había sido secuestrado en noviembre de 1973 cuando se dirigía a tomar el tren con destino a un seminario académico. Como el Coronel había estado en EEUU realizando un curso, los terroristas del ERP lo consideraron como una amenaza por “colaborar con el imperialismo”. Poco les importó tenerlo ocho meses cautivo, aún sabiendo que sufría una grave condición renal-urológica y que estaba muy frágil de salud, por lo que tenía planeada una intervención quirúrgica en Europa. Fue liberado después de una larga agonía tras las súplicas de su familia y su médico. El Sr. Martín O’Harris Larzábal, Gerente de Relaciones Públicas de la planta industrial METCON, fue asesinado por Montoneros el 17 de mayo de 1975 en Villa Constitución (provincia de Santa Fe). Cuando regresaba a su casa al anochecer, un terrorista le disparó a través del parabrisas y lo hirió en el cuello. Aún así, el Sr. O’ Harris logró salir para pedir ayuda, pero una vez afuera del auto también fue baleado por los terroristas que estaban en los autos de apoyo. El Sr. O’Harris estaba casado y tenía dos hijos, uno de los cuales sufrió una crisis nerviosa al ver a su padre muerto. Montoneros se adjudicó el atentado formalmente en Evita Montonera Nº5 de junio/julio de 1975. El 17 de mayo de 1976 murieron un sargento y dos soldados en un camino próximo al Ingenio Santa Lucía, en la provincia de Tucumán. El sargento 1º Alberto Eduardo Lay, el subteniente médico en comisión Juan Ángel Toledo Pimentel (soldado conscripto ascendido por su profesión de médico) y el soldado enfermero Carlos Alberto Cajal fueron asesinados mediante una carga de dinamita que detonó (accionada por control remoto) cuando la ambulancia militar en que se trasladaban pasó cerca de la alcantarilla en donde estaba escondida la bomba. El mayor Pedro Raúl Solórzano quedó gravemente herido. La ambulancia atacada por terroristas se dirigía a prestar asistencia a la población civil. El 18 de mayo de 1976, el diario La Prensa daba cuenta de la muerte del Sr. Gregorio Oscar Noya, de 38 años. Durante un partido de Estudiantes-Huracán, un grupo de terroristas intentó desplegar una bandera de Montoneros que fue retirada por los efectivos policiales. Sin embargo, otro grupo intentó hacerlo nuevamente, por lo que la policía intentó intervenir. En ese momento, los terroristas repelieron a los efectivos mediante disparos indiscriminados que si bien no causaron bajas en la policía, sí alcanzaron al Sr. Noya, quien murió horas después. Como vemos día a día, al terrorismo no le importa ni cuántas ni qué vidas se tiene que cobrar para imponer su ideología mediante la violencia. El 21 de Mayo de 1976, el custodio Pedro Alberto Basso era asesinado de dos balazos en la provincia de Mendoza. Un grupo terrorista arrojó una bomba contra la casa de María Silvia Casale de Kero, hija del ingeniero Florencio Casale, quien hasta hacía poco había ocupado el cargo de Subsecretario de Minería de la Nación asesorando al Banco Nacional de Desarrollo. Los terroristas, al mismo tiempo, abrieron fuego con armas automáticas desde un auto que le habían robado a un taxista, y en ese ataque murió el Sr. Basso, de 50 años, custodio privado de la casa. El 22 de mayo de 1973 moría Dirk Henry Kloosterman, Secretario General del Sindicato General de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (SMATA). Ese día, los terroristas lo esperaron varias horas afuera de su casa, haciendo de cuenta que cambiaban una llanta y comprando facturas. Cuando sacaba el automóvil de su casa en la Ciudad de La Plata (donde vivía con su esposa, sus hijos y su padre) el Sr. Kloosterman fue sorprendido por los terroristas, quienes se aproximaron al vehículo abriendo la puerta del conductor y acribillándolo a balazos, mientras un tercero lo hacía desde la otra puerta. Recibió 26 balazos. Las FAP (Fuerzas Armadas Peronistas) se adjudicaron el atentado. El Sr. Luis V. Giovanelli, Gerente del Departamento de Análisis de Costos de Ford Motors, fue atacado a tiros el 21 de Mayo de 1973, cuando salía de la planta industrial de Pacheco. Los dos balazos que recibió en la cabeza lo mantuvieron internado en grave estado en el hospital de San Isidro (provincia de Buenos Aires) hasta que murió, el 25 de Junio del mismo año. La Sra. Noemí Baruj de Da Rin resultó herida en el brazo y el tórax durante mismo episodio, en el cual ERP 22 de Agostó intentó secuestrar al Sr. Giovanelli y este se resistió. En el comunicado en que los terroristas se adjudicaban el ataque, amenazaban con otros posibles secuestros y exigían un pago de mil millones de pesos. El Ingeniero Aníbal M. Batista, Director Suplente de Celulosa Argentina S.A. fue asesinado el 19 de Mayo de 1977 luego de haber sido secuestrado por terroristas. Ese día, fuerzas policiales rodearon la casa de la zona de Parque Chacabuco (Capital Federal) en la que el empresario permanecía cautivo, dentro de una “cárcel del pueblo”. Al verse rodeados, los terroristas repelieron el avance policial a los tiros y también le dispararon al Sr. Batista, casado y padre de cuatro hijos, y luego intentaron quemar su cuerpo. El señor Miguel Salizotsky (ó Salisewsky según algunas fuentes), de 59 años de edad, se desempeñaba como Jefe de Seguridad Industrial del Frigorífico Swift. Fue asesinado el 28 de mayo de 1976 en la esquina de su domicilio en Saladillo, Provincia de Buenos Aires, por varias personas jóvenes que se desplazaban en un vehículo y que le dispararon con armas automáticas. El ERP, en su órgano de prensa Estrella Roja, se adjudicó el asesinato, indicando que fue efectuado por el Comando Segundo Gómez. En menos de un mes, el terrorismo asesinaría en total a tres altos ejecutivos de Swift. El Sr. Salizotsky sería el primero, le seguirían Oscar Héctor Fiora (10/6/76) y Osvaldo Raúl Trinidad (21/6/76). El Sr. David Bargut fue asesinado el 3 de junio de 1975 en la ciudad de Rosario. El Sr. Bargut era propietario de una tienda y socio de una empresa metalúrgica. Ese día, un grupo de terroristas le disparó en su negocio de telas, en frente de su madre, Elena, de setenta años. El impacto recibido en la cabeza acabó con la vida del comerciante en el acto. El Sr. Bargut había recibido reiteradas amenazas de muerte, su local había sido blanco de un ataque con bombas molotov y uno de sus hermanos había sido secuestrado meses atrás. En la noche entre el 1º y 2º de junio de 1970 era ejecutado Pedro Eugenio Aramburu. El ex Presidente había sido secuestrado el 29 de mayo de 1970 por Montoneros, cuando se cumplía un año del Cordobazo y se conmemoraba el Día del Ejército, durante el “Operativo Pindapoy”. Fue sometido a un “juicio revolucionario” y ejecutado. Los terroristas Firmenich y Arrostito admitieron que el primer objetivo del operativo había sido el “lanzamiento público de la organización”, y el terrorista Diego Guelar confirmaría que “el acto fundacional de Montoneros fue una muerte.” Por su parte, Martín Caparrós sintetizaría que “siempre estuvo claro que la pelea era por el socialismo…”. Las intenciones y motivos de este grupo terrorista quedaron finalmente plasmadas en el comunicado Nº5 de junio de 1970. El Sr. Raúl Alberto Amelong se desempeñaba como subgerente de control de calidad de la empresa metalúrgica ACINDAR de Villa Constitución (Provincia de Santa Fe). Tenía 53 años, estaba casado, tenía diez hijos y vivía en el Barrio Fisherton de la Ciudad de Rosario. El 4 de junio de 1975, cuando transitaba en su automóvil trasladando a su hija de 17 años y a una compañera del colegio, fue interceptado por cuatro hombres jóvenes, que descendieron de una camioneta. De inmediato y sin mediar palabras le dispararon con armas automáticas a través del parabrisas. Amelong recibió más de diez impactos, y su hija un tiro en la pierna. La revista “Evita Montonera Nro. 6º” del mes de agosto de 1975, se adjudicó el asesinato. El ejemplar hombre, partícipe de la Acción Católica Argentina, había expresado que, de morir en forma violenta, solamente “rogaría a Dios para que perdonara a sus asesinos”. En junio de 1973, el presidente Cámpora se reunía con miembros de FAR, FAP y Montoneros. El objetivo de los terroristas fue agradecerle al presidente el indulto y posterior amnistía que gestionó en su favor. No habiendo sido suficientes las bancas que los montoneros habían recibido en la Cámara de Diputados ni las bancas como legisladores, gobernadores y concejales provinciales, Cámpora determinó que "La pacificación del país requiere del olvido de odios y la aplicación de las energías hasta hoy consumidas en la lucha [...]. En esto radica el primer fundamento de la amnistía amplia y generosa que proponemos." Los centenares de terroristas condenados, los 600 pendientes de sentencia y los 1000 procesados fueron puestos en liberad bajo la consigna de Envar El Kadri: "Volveremos a luchar, no habrá tregua." El Sr. Alberto Armesto fue asesinado el 25 de junio de 1973 en Campana, Provincia de Buenos Aires. Esa noche, el ex Diputado Nacional, salía del cine con su esposa y uno de sus hijos (de 9 años) cuando un atacante le disparó con una escopeta de doble caño en el rosto y en el corazón. El Sr. Armesto murió en el momento. Alberto Armesto había sido intendente, se había opuesto a la candidatura de Oscar Bidegain como gobernador y pertenecía al peronismo ortodoxo, lo que lo había llevado a colaborar con el sindicalista Augusto Timoteo Vandor y con el Secretario General de la CGT, José Ignacio Rucci (ambos asesinados por terroristas). Ana María Constantinidis de Kokinis, de 28 años, fue secuestrada un 28 de junio de 1975. En Lanús, provincia de Buenos Aires, Ana María fue abordada sobre la avenida Pavón y obligada a subir al auto de sus secuestradores. A fines del 1974, el padre de Ana María trabajaba para una empresa de seguridad y había participado en la detención de dos terroristas que habían intentado atentar contra el negocio que él custodiaba. Desde entonces, la familia había recibido repetidas amenazas sobre el secuestro de Ana María, que finalmente se concretó. Afortunadamente, después de ocho días, ella logró escapar del hotel en donde la mantenían cautiva. El 30 de junio de 1969 fue asesinado Augusto Timoteo Vandor, quien ocupaba el cargo de Secretario General de la Unión Obrera Metalúrgica. El día del atentado, el Sr. Vandor se encontraba en el local de la UOM, cuando tres hombres jóvenes entraron fingiendo ser oficiales de justicia. Armados con pistolas y un arma automática, dos de ellos subieron al despacho del dirigente y lo asesinaron a balazos. Luego dejaron una bomba al lado del cuerpo que explotó segundos después, hiriendo a una empleada. Al poco tiempo del asesinato se conoció un comunicado del Ejército Nacional Revolucionario (que luego se fusionaría con Montoneros) adjudicándose el asesinato e indicando que Vandor era considerado un traidor hacia la causa peronista. El 2 de julio de 1976 es una fecha tristemente célebre para quienes sí recordamos a las víctimas del terrorismo. Ese día, en el comedor del personal de la Superintendencia de Seguridad Federal de la Policía Federal, aproximadamente a las 13.30 explotó una bomba Claymore o vietnamita, cargada con pequeños fragmentos de metal. Tapada por un mantel y escondida adentro de un maletín, la bomba había sido apoyada en una columna contigua a una mesa en donde almorzaban numerosos policías y civiles invitados. Quien la introdujo fue José M. Salgado, ex policía enrolado en las filas de Montoneros, bajo la dirección intelectual de Rodolfo Walsh, Miguel Bonasso y Horacio Verbistky, entre otros. Murieron 24 personas y 66 fueron gravemente heridas. Alejandro Castro (Oficial Ayudante) Ernesto Agustín Suani (Cabo) Carlos Shand (Cabo Primero) Juan Paulik (Sargento) Rafael Modesto Muñoz (Sargento) Bernardo Roberto Tapia (Sargento) David Ezequiel Di Nuncio (Supernumerario) David Ron (Oficial Inspector) José Hilario Carvasco (Suboficial Auxiliar) María Esther Pérez Couto (Sargento) Romualdo Rodríguez (Sargento retirado) Bernardo Zapi (Sargento) José Roberto Iacovello (Agente) Juan Carlos Blanco (Agente) Alicia Esher Lunati (Agente) Ernesto Alberto Martinzo (Agente) Genaro Bartolomé Rodríguez (Cabo) Adolfo Chiariano (Sargento) Elba Hilda Gazpio (Cabo) Vicente Iore (Cabo) Ramón Arias (Supernumerario) Marta Olga Pérez de Bravo (Sargento) Héctor A. Castro (Oficial Ayudante) Josefina Melosi de Cepeda (Civil, amiga de Elba Hilda Crespo) Félix Alberto Navazo fue asesinado un 1 de julio de 1974, tenía 33 años; estaba casado y militaba en el centro estudiantil de la Concentración Nacional Universitaria (CNU). El día del atentado, Félix viajaba en un ómnibus de la línea 514, en La Plata, y al descender para dirigirse a su domicilio, fue sorprendido por una mujer joven que se le aproximó con una pistola de grueso calibre. Al verla, Félix comenzó a correr, pero la desconocida le disparó varias veces en la espalda. Al caer, otro joven que descendió de un auto le disparó una ráfaga con un arma automática, tras lo cual la mujer lo remató con un tiro en la cabeza. El asesinato se lo adjudicó Montoneros. El periodista David Kraiselburd era director del diario El Día, de la Ciudad de La Plata. Además era abogado y profesor de historia. Estaba casado y era padre de 3 hijos. Fue secuestrado el 25 de junio de 1974 mientras se dirigía a pie a su diario, por doce personas repartidas en tres autos. Luego de estar cautivo durante 22 días, fue asesinado el 16 de julio de 1974, cuando los terroristas que lo secuestraron fueron sorprendidos por la policía durante un allanamiento en una casa en la localidad de Gonnet. En el interior de una carpa instalada dentro de una habitación, se halló su cadáver con varios disparos en la cabeza y en las manos. Montoneros fue responsable de su crimen. En San Miguel de Tucumán, el 30 de julio de 1975 era asesinado un bebé de 2 años mientras dormía. Esa noche, la policía detectó un vehículo con terroristas y al intentar perseguirlos, los terroristas abrieron fuego contra la patrulla. La balacera indiscriminada de FAL impactó en la casa en donde la criatura dormía junto a su madre, que también resultó herida. ¿Qué crimen pretendían atribuirle al bebé inocente para justificar su asesinato? ¿Qué ideales se quieren defender con este ataque indiscriminado? Día a día, víctima tras víctima, observamos cómo el terrorismo pretende enmascararse en un inocente idealismo para cometer cualquier tipo de crimen impunemente. Un 6 de agosto de 1972 un chico de 14 años moría horriblemente mutilado por una granada abandonada por terroristas. Ese día, en Villa Diego –Rosario (Pcia. de Santa Fe), Julio Ernesto Salazar encontró una granada que había sido lanzada desde una camioneta, según llegó a contar antes de morir. Desconociendo su peligro, la llevó dentro de su humilde casa de un ambiente, en donde su padre advirtió el riesgo, y mientras trataba de sacársela, la bomba explotó. Julio Ernesto murió en el momento, y sus hermanos y padres sufrieron heridas tan graves que pusieron en riesgo sus vidas. Lorenzo, el papá, murió el 24 de ese mes por las esquirlas alojadas en su cerebro. La granada tenía como blanco inicial al General Cáceres Monié, quien descansaba en su quinta de fin de semana cerca del hogar Salazar…pero como había custodia, los terroristas decidieron abortar el plan y arrojar la granada por la ventanilla, sin importarles quién pudiese agarrarla. Cabe recordar que el General Cáceres Monié estaba remplazando al General Sánchez, quien había sido asesinado por terroristas, y que él también a su vez sería asesinado más tarde junto a su esposa. Evidentemente, el terrorismo no falla en su objetivo de asesinar a quien sea y cómo sea, mostrando el más profundo desprecio hacia la vida. Tres organizaciones terroristas, dos grupos de fugitivos, un muerto, cero justicia. Gregorio Valenzuela fue asesinado por querer cumplir con su deber de impedir que 26 terroristas salgan del penal de Rawson para volver a asesinar y agredir al pueblo argentino. Su hija Mirta relató: “(…) a mi papá lo acribillaron y luego le dieron el tiro de gracia y nunca nadie lo investigó.” Gregorio dio la voz de alto al ver a los terroristas –disfrazados de penitenciarios- acercarse a su garita en la entrada del penal…pero no tuvo tiempo a nada, porque lo ametrallaron de 13 balazos. Sin embargo, no murió en el acto, sino que la esposa de Santucho se le acercó y al comprobar que seguía vivo, le dio un tiro en la cabeza. Ese 15 de agosto de 1972, miembros de Montoneros, FAR y ERP tomaron el penal de Rawson en el que estaban detenidos y se dieron a la fuga. El primer grupo, con 7 criminales, llegó al aeropuerto y logró abordar un avión de Austral que había sido secuestrado por tres terroristas que viajaban de incógnito. El segundo grupo de terroristas no llegó a abordar y el avión partió hacia Chile. Uno de éstos fugitivos, que habían tomado el edificio del aeropuerto, confirmó lo que todos ya sabían: “Somos nosotros quienes hemos elegido el camino de la violencia” Por su parte, las hijas de Gregorio reclaman que “Si la justicia no es para todos, no es justicia” y que “Nosotros también queremos saber quiénes y por qué mataron a mi papá que, en definitiva, estaba trabajando. PERO PARA LA JUSTICIA LOS HEROES SON LOS QUE LO ASESINARON.” Marcelino Mansilla, uno de los asesinados por las FAP, cuyo fundador fue homenajeado por la presidente de la Nación la semana pasada: era el Secretario General de la CGT, Regional Mar del Plata y dirigente de la Unión Obrera de la Construcción. Un 27 de agosto 1973, cuando salió de su domicilio, fue acribillado por 21 balazos de varios terroristas que se encontraban de contramano en una camioneta con la que después huyeron. El atentado se lo atribuyeron las FAP, alegando que Mansilla había “traicionado la lucha sindical e integraba la burguesía sindical junto con Rogelio Coria” (quien sería asesinado por terroristas también). Rosita tenía 7 años. No tenía manera de saber que el bulto que había encontrado en un baldío y que se había llevado a su casa para jugar, era una bomba abandonada por terroristas. Para ella, había sido como encontrar un tesoro, algo raro, pero divertido. Por eso lo escondió bajo su cama y cuando su papá salió a trabajar el día siguiente, la nena se puso a jugar con el explosivo en presencia de sus hermanas de 10 y 12 años. Justo cuando la mamá entró al cuarto de las nenas, la bomba explotó. Rosa murió en el acto, las hermanas quedaron horriblemente heridas y la mamá sufrió la amputación de una pierna y un brazo. Era el 24 de octubre de 1974 y el terrorismo destruía 5 vidas más. María Leonor De Flores seguramente era la abuela de alguien. O la mamá. O una excelente profesional. O una gran amiga. O una vecina incondicional. O una esposa amorosa. Lamentablemente, lo único que sabemos de ella es que fue asesinada por un terrorista Montonero el 19 de noviembre de 1976 en la ciudad de San Juan. La señora De Flores, de 65 años, fue asesinada por la granada de mano que tiró el terrorista al intentar cubrir su huida cuando las fuerzas de seguridad intentaron arrestarlo. Una vez más, evidenciamos qué poco le importa al terrorismo las víctimas inocentes que se lleva con tal de proteger su impunidad. Y hay muchos casos más... Políticas de la memoria que más bien buscan el olvido "Al convertir a las víctimas de la represión del Estado en los héroes de la lucha política, absolviéndolas de la responsabilidad que tuvieron en la historia compartida, el discurso oficial deja un enunciado vacío y falaz La memoria es un modo de organizar el olvido: cuando se fija la mirada en un recuerdo es para dejar de lado otro recuerdo, el de las otras víctimas, aquellas que no pueden ser nombradas porque en sus nombres resuenan los ecos de asesinatos de los que no se quiere hablar. Nombrarlas, incluirlas en la cuenta de las muertes, como pidió Héctor Leis, obligaría a aceptar que el camino que conducía al cumplimiento de los ideales revolucionarios de los años setenta estaba siendo pavimentado con cadáveres. Quizá la violencia política de aquellos años fue resultado de las convicciones de quienes la ejercieron; quizás obedeció a los valores con que se la justificaba y no a oscuras ambiciones de poder o a perversas pulsiones homicidas. La política de la memoria se ha convertido, para utilizar la triste y bella expresión de Nicole Loraux, en el sitio de goce que proporciona "la cólera de quien no olvida". Memoria peligrosa que pacta con la muerte al festejarla, esta "memoria colectiva" perdura, como escribe David Rieff, "en la cultura del agravio y del resentimiento, y conduce al rencor antes que a la reconciliación y a la venganza antes que al perdón". Una memoria que, paradójicamente, arroja al olvido el hecho incuestionable de que si bien hay jerarquías de crímenes, no por ello se puede aceptar, como afirma Paul Ricoeur, que haya jerarquías de víctimas. Esa política ha sido parte de una estrategia facciosa para poner la memoria al servicio del olvido, apropiándosela como si fuera un objeto que pertenece al Gobierno y al poder. Y ha sido, también, una estrategia para alejar la verdad. No sólo la verdad de los hechos -la respuesta a la pregunta: "quién hizo qué"-, sino la idea misma de verdad, ese concepto -la verdad- que es el más intolerable y aborrecible para un grupo que -de las estadísticas públicas a la autobiografía de sus líderes- construyó y conserva su poder en y por la mentira. Los nuevos guardianes de los recuerdos colectivos afirman que rememorar, traer cotidianamente el recuerdo a la conciencia, es un acto de justicia contra el olvido. Pero lo opuesto del olvido, como sabían los griegos, no es el recuerdo: lo opuesto del olvido, Lethé, es la verdad, Alethéia. Hay olvido donde no hay verdad, donde la historia es sustituida por recuerdos que configuran la identidad psicológica de un grupo que comparte el relato, donde esos recuerdos carecen de precisión histórica y de hondura analítica, donde se cumple la gran exigencia que la memoria colectiva impone para existir: que no se la confronte con los hechos. Hay olvido donde el relato de la memoria aspira a la exaltación del sufrimiento propio y de los propios, a la celebración de lo irrecuperable, a la glorificación de un pasado de supuesto sacrificio compartido. "El sufrimiento en común -escribió Renan- une más que la felicidad en común." Así, el olvido provocado por la falta de verdad, por faltar a la verdad, expresa una vez más el carácter radicalmente antipolítico del kirchnerismo, ese movimiento que construye una identidad facciosa a través de un sentimiento compartido entre algunos, y no a través de las palabras, que son el instrumento privilegiado de la política. Y exhibe, también, el profundo desapego a la justicia, cuyo principio no es la sanción penal -resultado de un juicio que es, a su vez, continuación del conflicto- sino la verdad. Alimentada por el recuerdo del dolor, convertida en signo de identidad de un grupo, la memoria colectiva lleva casi inexorablemente a la venganza. Lo más perverso es que esta política de la memoria no es
Lo q el oficialismo no dice: Jóvenes idealistas (montoneros
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